Estos son días raros, de esos en los que me siento frente a la máquina y le doy sin parar. Ahí vamos, sin mucha corrección y bastante salvajemente.
Que lo disfruten.
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El post anterior fue sin duda provocador, aunque auténtico. Lo que está escrito ahí es lo que sentí a leer la nota de Sietecase y no me arrepiento. Creo que ante determinados planteos hay que cuadrarse y tomar posición. Una posición controvertida y polémica, por cierto, pero posición al fin. En definitiva toda toma de posición a favor de cualquier hecho lindante con el gobierno nacional es impugnada a izquierda y derecha.
Pero con el paso del tiempo uno se va acostumbrando a recibir palos y a poner en cierta medida la mejilla –como yo hoy- para que te cascoteen, te chicaneen y te gocen.
Entonces llega un punto en que, la verdad, hasta se le encuentra algún gustito a esta incorrección política de ser kirchnerista. Uno goza imaginando cómo se brotan unos y cómo se excitan otros. Pero el goce mayor está en la miseria argumentativa de los objetores. La verdad, llamativa pobreza. Llamativa pobreza para, por ejemplo, poner a Rico en la misma bolsa que Patti y Pando, pobreza o pereza o simplemente desconocimiento. Hay diferencias políticas entre Rico y Patti. Rico está más ligado al llamado campo nacional mientras que Patti es un típico liberalote y de Pando está todo dicho.
No se puede ligar así porque sí a esta gente y ponerla en una misma bolsa porque eso es realizar una lectura muy por arriba. Sería como poner en la misma bolsa a Vilma Ripoll con Jorge Altamira y Luis Zamora. No son lo mismo. O son lo mismo vistos desde una lejanía ideológica extrema.
Me encontré también con muchas reacciones de libro, visiones muy estáticas que son buenas para la chicana pero no aportan a un debate un poco más profundo.
La objeción más interesante fue la que relativizó la importancia de lo electoral por lo electoral en sí mismo, Alguien recordó que en la disputa por la 125 de poco sirvió la mayoría nominal en el Senado. Por ahí creo que se puede objetar criteriosamente el armado kirchnerista. Es más, en este mismo blog se ha escrito algo al respecto no hace mucho. he expuesto mis dudas sobre la viabilidad de atar con Reuteman y otros que traicionaron en la 125 ¿Se acuerdan?
¿Cómo es esto de la democracia? ¿Uno se prepara para ganar elecciones o para perderlas? Y ganando ¿Se garantiza férreamente que todos los proyectos serán aprobados por la tropa? No, en absoluto. ¡Qué tema!
Pero bueno, no soy yo quien arma. He aquí sólo un señor estrenando los 48 pirulos y manifestando, pese a las diferencias, su apoyo al gobierno y al oficialismo. Dije y repito que no soy un pato vica político, no hago examen de saliva a los que marchan a mi lado. Que eso lo hagan en otros partidos los que así lo sientan.
Yo me remito a decir que si el costo de fortalecer el gobierno es tolerar a gente con la cual tengo algunas coincidencias y disidencias, lo pago.
Sería facilísimo hacerme el desentendido y postear sobre Buzzi o los problemas que están teniendo algunos trabajadores de Canal 13, pero no lo siento. Siento que también hay que opinar de estos temas escabrosos.
La condena a Rico por el alzamiento contra la democracia a esta altura es casi paródica. Este gobierno democrático ha padecido y padece ataques muchísimo peores que los que protagonizó Rico en Semana Santa y Monte Caseros. A esta altura del partido no sé quién cargará ante la historia con el sayo de mayor desestabilizador, si Rico o Buzzi y más de un periodista y dirigente político.
Hay que acotarle el terreno a la hipocresía. Hoy día atenta más contra la democracia el diario La Nación que Rico.
Y están las contradicciones (en buena hora!!) Ya lo escribí antes: Muchas veces lo escuché a Rico hablar del Estado y de políticas nacionales y coincidí muchísimo ¿Por qué tengo que callarlo?
¿Qué opino de sus posturas en materia de Derechos Humanos? Todo lo contrario. No coincido pero ojo, como tampoco coincidí a fondo nunca con Santucho, y que no se entienda esto como una visión de “los dos demonios”. Para nada, Quiero decir que así como no coincido en absoluto con la visión de Rico sobre los setenta, tampoco coincido con las visiones militaristas que infectaron el movimiento popular en aquellos años. A tal efecto siempre recomiendo fervientemente el libro sobre Santucho de María Seoane.
Creo que hay que mirar estas cosas sin posturas dogmáticas, creo que todo es revisable y discutible mientras se cumpla con un requisito: Hacerlo de frente. Podemos equivocarnos (puedo estar yo equivocándome ahora mismo) pero no lo hago especulando, eso quizá me otorga algún grado de libertad opinativa.
Si yo me pusiera a buscar impresentables en el FPV, seguramente huiría espantado, pero no sé si la cuestión es esa. Quiero decir que si, en definitiva, me pongo a buscar impresentables en la hinchada de River, en la escuela de mis hijos, en mi barrio, en mi pueblo y en mi país, llegaré a la conclusión que estoy rodeado. No creo que haya que proceder así.
Creo que lo que hay que hacer, por ejemplo es pensar cómo se hace política en el conurbano y con quienes. Las opciones son dos: O hacer política, tratar de armar algo o empezar a redactar las denuncias por fraude para tenerlas listas a las 18:15 del domingo del año que viene en que se realicen las elecciones. Ya Mariano Grondona viene anticipando que va a consumarse un fraude en el conurbano, anótenlo para ver de nuevo la profecía autocumplida. Es más, digamos desde ya que si triunfa el FPV en las próximas elecciones las sospechas sobre la legitimidad de la victoria la pondrán en tela de juicio. Sepamos desde ahora que como alguna vez dijeron los sojeros, “Será legal pero no resolverá el problema”, el triunfo será puesto en duda con toda la fuerza de la prensa “independiente”. Tendremos así la probabilidad de una elección con dos resultados: Uno real y otro virtual: La oposición a coro denunciará fraude y los medios se montarán en esa denuncia, con lo cuál las puertas de la desestabilización quedarán abiertas de par en par...
Si la Colisión Cívica ya denunció falta de boletas el año pasado ¿Se imaginan ahora lo puede acontecer el año que viene?
Pero claro, a nadie se le ocurre pensar que una fuerza política que no logre garantizar fiscales en el conurbano jamás podrá garantizar gobernabilidad. Es muchísimo más cómodo ir anticipando desde ahora el fraude. Es mucho más fácil denunciar desde ahora el clientelismo ¿Y acaso Macri no hace clientelismo con los ricachones al esmerilarle fondos a la escuela pública mientras le engorda las arcas a las escuelas privadas? El clientelismo no sólo es el chori y la coca, el clientelismo tiene diversas graduaciones porque, a la postre, todo voto es clientelar.
Pero no me voy de Rico ni dejo de poner en el teclado todo lo que me sale ahorita mismo. Y me sale que quiero dejar de lado ciertos clichés hipócritas; y me sale que no me banco escribir desde ningún lugar como lo hacen algunos, no me banco actitudes como la de Sietecase, de trabajar sobre ciertos caballitos de batalla y jamás definirse por nada (Y cuando se define, lo hace diciendo que le gustaría que los medios fueran de Carlotto y Gieco, corriéndonos con un pragmatismo de décima para terminar justificando porqué él trabaja en medios de De Narváez, Manzano, Tinelli y la sociedad que financia el diario de Lanata) Me dan muchísima bronca estos manejitos. Decí desde dónde hablás, blanqueá loco.
Y también va para los lectores: Amasíjenme sin asco. Acá estoy para recibir los que venga, pero blanqueando desde dónde se opina.La verdad, no dudo respecto a dónde pararme con el caso Rico. Como tampoco dudo respecto a las condiciones específicas que tenemos para hacer política. Lamentablemente no hacemos política sólo en Capital, hacemos política en todo el país. Y el país tiene miles de contradicciones. Bienvenidos los que están dispuestos a embarrarse, los que están dispuestos operar sobre la realidad que existe, no la soñada.