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jueves, 19 de febrero de 2015

Postales del 18/F


Mucha gente pero notablemente menos que la que se podía esperar y más aún si la comparamos con el montaje previo. La convocatoria fue notoriamente menor al 8/N de 2012 y eso está diciendo muchas cosas.

El corte social: Personas predominantemente mayores, por encima de los 60 años, clase media de pasar tranquilo que salió a hacer una devolución de mensaje que consume del sistema Clarín. Gente unida antes que nada por el rechazo visceral al gobierno nacional.

Estas movilizaciones son importantes para ese espectro social que hoy se siente arrastrado a las calles porque se reconocen huérfanos de representación. Entendámonos: ni Macri, ni Massa ni el oxímoron Unen los representan acabadamente. La representación histórica de este colectivo fue el complejo cívico-militar que funcionó como ordenador de la política argentina hasta 1983. Hay que verlos y escucharlos. Puede llegar a generar una muy fuerte angustia. Son personas desoladas, desguarnecidas, seres desesperados que ahora tienen que salir a mojarse cuando antes lo hacían todo por ellos.

La compenetración de los periodistas de TN con los intereses de la patronal asombra. No se necesita cucaracha ni orden alguna. Tienen la línea en la sangre. Pensándolo bien, resulta lógico que a Clarín, el gran formador de sentido de las clases medias le resulte fácil reclutar personal que ya viene de fábrica con la cornetita incrustada en el cerebro.

Una entrevistada dice "tenemos que unirnos los que estamos de acuerdo". He aquí el meollo de la cuestión. Tienen que unirse los que están por ese país arrasado por el kirchnerismo. Tienen que unirse los que defienden a estos fiscales y jueces impresentables. El asombro se torna fabuloso cuando la multitud clama "justicia" en una movilización convocada por quienes trabajan de restringirla. La unidad reclamada es la de los que añoran aquél país que explotó en diciembre de 2001.

Da la impresión de que la mayoría de estas personas ignora que causas pendientes como la voladura de la embajada de Israel, la de la AMIA, el caso de Papel Prensa, el incendio de Iron Mountain, el escándalo de las cuentas truchas del HSBC o el del JP Morgan son exclusiva responsabilidad de los fantásticos que convocaron y encabezan la marcha. Pero también se huele que eso les importa un bledo, lo mismo que los resultados que arroje la investigación sobre la muerte de Nisman: nadie les saca de la cabeza que fue asesinado y que la responsabilidad del crimen hay que buscarla en Casa Rosada.

La consigna del silencio y la recomendación de no llevar pancartas dejó a la mayoría sin discurso y sin sentido: La imposibilidad de exhibir esa cartelería procaz y la inconveniencia de gritar las consignas más repugnantes contra la presidenta los dejó sin expresión, sin sonido ni gesto. Es que necesitan sacar afuera toda la manija que consumen. El cacerolismo es saludable en este sentido ya que el odio fermenta y daña la salud si no se lo expulsa. Por eso estas convocatorias son necesarias.



La dirigencia opositora nuevamente formó parte del decorado. Hay que tener sangre fría para que la masa vive a Campagnoli como si fuera Jagger y vos ahicito mismo con los músculos de la cara cansados de tanto laburar generando esa sonrisa de ocasión.

"Queremos libertad" gritan como si la vida en democracia fuese para ellos la cárcel. Algo de eso debe haber en un país que tiene en su ADN político una historia de golpes de estado a los que siempre se los explicó como el último recurso que le quedaba a las FFAA para garantizar la libertad y rescatar a las instituciones de la descomposición en que habían caído y generar las condiciones para el retorno seguro a una institucionalidad plena de tolerancia, pluralismo y respeto por la moral y las buenas costumbres.

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