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jueves, 27 de octubre de 2016

Seis años ya...

Lloro

Publicado originalmente el 28/10/2010
En medio del llanto algo me emocionó aún más y quiero contártelo: Lloro porque vivo en un territorio hostil, porque muchas veces me sentí forastero en mi pueblo, con mi familia, con mi vieja y mis hermanos. Forastero en mi barrio y en la escuela pública donde hace 6 años integro la cooperadora. "Forastero", "plaga", "confundido", "raro", "inocente", "crédulo" y todo lo que quieras imaginarte.

Por Néstor y Cristina me hice odiar, por Néstor y Cristina perdí amistades y hasta vínculos con algunos familiares. Por Néstor y Cristina puse en todo momento la cara y el pecho y eso brota ahora entre mis lágrimas. Ayer y hoy han llamado o me han escrito preguntando cómo estoy porque si algo saben es que desde la primera hora estuve del mismo lado y nunca me corrí. Si de alguna cosa ya tengo que enorgullecerme en mi vida es del hecho de haber sido fiel y de sostener plenamente un convencimiento, una convicción.

Este blog es casi mi diario íntimo. Acá están escritas mis alegrías y mis tristezas, mis acuerdos y desacuerdos con Néstor y Cristina, pero siempre desde el mismo lado del mostrador. Lloro porque siento temor, lloro porque la veo a Cristina y la siento cada vez como de mi familia. Adivino cada uno de sus gestos y hasta sospecho saber lo que siente. Lloro porque la quiero más a ella, lloro porque a su gobierno lo he vivido con más intensidad que el de él. Lloro porque Néstor no tiene repuesto. Lloro porque los pueblos a veces paren dirigentes que tienen un plus que los hacen distintos. Lloro porque un pelotudo me discute en Twitter que Cobos tiene derecho a ir al velorio como "vicepresidente de la nación".

Lloro por ese post que escribí en plena crisis de la 125, ese donde temía que en Belgrano me descubrieran, que una tarde fuese caminando por el barrio y que una vieja se detuviera como en esa película donde Lawrence Olivier compone a un nazi viejo y me señalara con el dedo tembloroso al grito de "KIRCH NE RIS TA", generando mi huida por entre los autos para evitar el linchamiento.

Lloro porque hoy habemos millones de argentinos que tenemos el orgullo de poder lagrimear y mostrar nuestro dolor. Lloro porque no puedo dejar de pensar en los que no tienen motivos para hacerlo. Lloro por los que lloraron a Raúl Alfonsin y por los que no pueden llorar a Cobos, a Macri, a De Narváez. Lloro porque esa cola, ese pueblo y ese dolor no se cooptan, no se compran.

Lloro porque estamos velando al tipo que nos enseñó a ser dignos, al tipo que nos demostró que se pueden hacer cosas, que se puede transformar en democracia y que en democracia se pueden lograr cambios trascendentes. Desde 1983 al 2003 mediaron 20 años en los que fui resignándome a que era al pedo, que la política no servía como instrumento de transformación, pero un buen día vi en Néstor a un tipo que firmaba decretos con una birome Bic y eso me hizo entender que había cosas que tenían sentido.

Lloro porque este blog nació para ser mi parlante, para comunicar mi apoyo al gobierno en momentos en que estaba sin trabajo en alguna radio. Lloro porque desde aquí fui montando una trincherita de expresión que diariemente convoca  a mucha pero mucha gente, muchos lectores, miles, que pasan diariamente a leer. Señal que lo que escribo importa.

Lloro porque gracias a Néstor descubrí el peronismo, porque hoy lo entiendo más y porque gracias a toda la movida bloguera hoy la mayoría de mis amigos son compañeros peronistas y eso me emociona, porque el peronismo tiene secretos que no se le revelan a cualquiera. El peronismo es un mundo medio oculto al común de los mortales. Y de verdad me siento dichoso de haber generado la confianza de muchos perucas como Manolo, el conu, Omix o el Inye, por citar algunos, que me fueron pasando las claves del santo grial del movimiento.

Pero nada de todo esto hubiese sido posible sin Néstor, el gran visionario, el que se escapaba al Tortoni a tomar un café con amigos en los primeros días de su presidencia. En aquellos primeros días de su gobierno me definía ante el mundo como "opositor de la oposición" pero al poco tiempo ya me inmiscuía en este maravilloso rol de gestor de kirchnerismo, de defensor de un proyecto y lo he disfrutado mucho. 

Y fundamentalmente lloro porque mi mujer lo hace conmigo y Maite, entre sus 14 años y su nube de pedo me abraza y me contiene y entiende que su papá llora de dolor y de orgullo. Pero por sobre todas las cosas lloro porque sé que dentro de un rato hay que salir a redoblar el esfuerzo. Todo lo que hicimos hasta ahora es poco, no alcanza.

Hay que poner más y más

Y lo vamos a poner

martes, 27 de octubre de 2015

Néstor, a 5 años de tu muerte


Escrito y publicado el 28 de octubre de 2010 cuando sus restos eran trasladados desde Casa Rosada a Aeroparque.

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En medio del llanto algo me emocionó aún más y quiero contártelo: Lloro porque vivo en un territorio hostil, porque muchas veces me sentí forastero en mi pueblo, con mi familia, con mi vieja y mis hermanos. Forastero en mi barrio y en la escuela pública donde hace 6 años integro la cooperadora. "Forastero", "plaga", "confundido", "raro", "inocente", "crédulo" y todo lo que quieras imaginarte.

Por Néstor y Cristina me hice odiar, por Néstor y Cristina perdí amistades y hasta vínculos con algunos familiares. Por Néstor y Cristina puse en todo momento la cara y el pecho y eso brota ahora entre mis lágrimas. Ayer y hoy han llamado o me han escrito preguntando cómo estoy porque si algo saben es que desde la primera hora estuve del mismo lado y nunca me corrí. Si de alguna cosa ya tengo que enorgullecerme en mi vida es del hecho de haber sido fiel y de sostener plenamente un convencimiento, una convicción.

Este blog es casi mi diario íntimo. Acá están escritas mis alegrías y mis tristezas, mis acuerdos y desacuerdos con Néstor y Cristina, pero siempre desde el mismo lado del mostrador. Lloro porque siento temor, lloro porque la veo a Cristina y la siento cada vez como de mi familia. Adivino cada uno de sus gestos y hasta sospecho saber lo que siente. Lloro porque la quiero más a ella, lloro porque a su gobierno lo he vivido con más intensidad que el de él. Lloro porque Néstor no tiene repuesto. Lloro porque los pueblos a veces paren dirigentes que tienen un plus que los hacen distintos. Lloro porque un pelotudo me discute en Twitter que Cobos tiene derecho a ir al velorio como "vicepresidente de la nación".

Lloro por ese post que escribí en plena crisis de la 125, ese donde temía que en Belgrano me descubrieran, que una tarde fuese caminando por el barrio y que una vieja se detuviera como en esa película donde Lawrence Olivier compone a un nazi viejo y me señalara con el dedo tembloroso al grito de "KIRCH NE RIS TA", generando mi huida por entre los autos para evitar el linchamiento.

Lloro porque hoy habemos millones de argentinos que tenemos el orgullo de poder lagrimear y mostrar nuestro dolor. Lloro porque no puedo dejar de pensar en los que no tienen motivos para hacerlo. Lloro por los que lloraron a Raúl Alfonsin y por los que no pueden llorar a Cobos, a Macri, a De Narváez. Lloro porque esa cola, ese pueblo y ese dolor no se cooptan, no se compran.

Lloro porque estamos velando al tipo que nos enseñó a ser dignos, al tipo que nos demostró que se pueden hacer cosas, que se puede transformar en democracia y que en democracia se pueden lograr cambios trascendentes. Desde 1983 al 2003 mediaron 20 años en los que fui resignándome a que era al pedo, que la política no servía como instrumento de transformación, pero un buen día vi en Néstor a un tipo que firmaba decretos con una birome Bic y eso me hizo entender que había cosas que tenían sentido.

Lloro porque este blog nació para ser mi parlante, para comunicar mi apoyo al gobierno en momentos en que estaba sin trabajo en alguna radio. Lloro porque desde aquí fui montando una trincherita de expresión que diariemente convoca  a mucha pero mucha gente, muchos lectores, miles, que pasan diariamente a leer. Señal que lo que escribo importa.

Lloro porque gracias a Néstor descubrí el peronismo, porque hoy lo entiendo más y porque gracias a toda la movida bloguera hoy la mayoría de mis amigos son compañeros peronistas y eso me emociona, porque el peronismo tiene secretos que no se le revelan a cualquiera. El peronismo es un mundo medio oculto al común de los mortales. Y de verdad me siento dichoso de haber generado la confianza de muchos perucas como Manolo, el conu, Omix o el Inye, por citar algunos, que me fueron pasando las claves del santo grial del movimiento.

Pero nada de todo esto hubiese sido posible sin Néstor, el gran visionario, el que se escapaba al Tortoni a tomar un café con amigos en los primeros días de su presidencia. En aquellos primeros días de su gobierno me definía ante el mundo como "opositor de la oposición" pero al poco tiempo ya me inmiscuía en este maravilloso rol de gestor de kirchnerismo, de defensor de un proyecto y lo he disfrutado mucho. 

Y fundamentalmente lloro porque mi mujer lo hace conmigo y Maite, entre sus 14 años y su nube de pedo me abraza y me contiene y entiende que su papá llora de dolor y de orgullo. Pero por sobre todas las cosas lloro porque sé que dentro de un rato hay que salir a redoblar el esfuerzo. Todo lo que hicimos hasta ahora es poco, no alcanza.

Hay que poner más y más

Y lo vamos a poner

viernes, 11 de septiembre de 2015

La sabiduría de Lula


Dijo Lula: "A la cosa que más miedo le tengo es a que volvamos a confiar en que nos va a salvar Estados Unidos."

Gran poder de síntesis de un líder que expresa los intereses del sur contra una lógica de pensamiento gestada en los países centrales para ser esparcida en la periferia como verdad inexpunable y defendida desde el mismísimo sur por nuestras clases dominantes, las mismas que nos han querido convencer de que todo lo superador siempre debe venir de afuera, desde las artes hasta la ciencia y las ideas del desarrollo. Por suerte, tanto Lula en Brasil como Néstor y Cristina acá nos fueron ayudando a entender que para edificar sociedades más justas lo que precisamente deberíamos tener bien claro es que del norte jamás tendremos ayuda. Ahí está, si no Estados Unidos encabezando la nómina de países que votaron en contra de la propuesta de nuestro país en la ONU para limitar el accionar de los fondos especulativos en los procesos de reestructuración de deudas soberanas. Y ahí estuvieron líderes opositores como Mauricio Macri, no casualmente un Blanco Villegas por el lado materno, diciendo desde el corazón del pensamiento oligárquico que “hay mucho despilfarro en el Gobierno Nacional, se generan empresas satélitales que no funcionan” cuando nuestro país pasó a integrar el puñado de naciones con capacidad para fabricar satélites con el Arsat 1.


La peor dependencia es la de la cabeza, esa que nos hizo creer durante décadas que sólo servíamos para exportar granos y carnes e importar todo lo que se produce en Estados Unidos y Europa, hasta las ideas del socialismo que trajo Juan B. Justo y que llevaron a Jauretche a plantear en su tiempo, con ese poder de síntesis brillante que poseía, que nuestro desafío pasaba por adaptar el sobrero a la cabeza y no la cabeza al sombrero.

Precisamente son estos asuntos los que están en la base de la discusión de estos tiempos. Por eso las movilizaciones caceroleras se embanderaron con el lema "Devuelvan el país", un clamor por retornar a ese país enganchado como furgón de cola de "occidente" que tuvo en el último siglo dos momentos de rebelión ante el mandato oligarca: los dos gobiernos de Perón del 46 al 55 y los 12 del kirchnerismo.

Romper un esquema de inserción internacional -y si se quiere, más que un esquema un modo de entendernos como país en el concierto de naciones- genera zozobras y sensación de turbulencia en el ciudadano de a pie. Es lógico que eso suceda y no está ni bien ni mal: sucede y punto. La gran virtud de nuestras clases dominantes consistió en agarrarse de ese temor innato al cambio para realizar su negocio, porque en esa Argentina arrodillada las grandes ganancias las hacían los de arriba, curiosamente los mismos que ahora pugnan por una devaluación para triplicar sus ingresos mientras las grandes mayorías se hundan en la miseria.

El gran desafío es creer que podemos construir un país más integrado e inclusivo sin entregarnos ni arrodillarnos. Ayer en Naciones Unidas tuvimos una prueba de que defendiendo nuestros interes se puede lograr.

Y no es poco.

martes, 14 de mayo de 2013

10 años años atrás, Menem huía de la segunda vuelta



10 años atrás, Carlos Menem renunciaba a participar en la segunda vuelta. Néstor Kirchner quedaba proclamado de hecho presidente, con un porcentaje de votos menor al índice de desocupación. En ese contexto, pronunciaba este discurso en el Hotel Panamericano, donde se destacó este párrafo:

“Tenemos la fuerza de aquellos que nos incorporamos a la política porque este país creíamos que se podía cambiar. Tenemos la fuerza y la decisión de aquellos que llegaron a la política, no por un marketing artístico o demás, sino por convicciones, convicciones políticas, ideológicas y doctrinarias de un país distinto. Y esas convicciones no las voy a dejar en nombre del pragmatismo en la puerta de entrada de la Casa Rosada.


Ya el 5 de mayo Néstor había recibido el apriete del cuñado del supremo Carlos Fayt. En un desayuno en casa de Alberto Fernández, Claudio Escribano, honre fuerte del diario La Nacion le había puesto sobre la mesa el "pliego de condiciones" (Transcribo a Horacio Verbitsky)


Ese 5 de mayo, entre las 9.30 y las 11 de la mañana, durante un desayuno en la casa del jefe de campaña de Kirchner, Alberto Fernández, Escribano le transmitió a Kirchner un virtual ultimátum: en el Council of Americas, que describió casi como una organización filantrópica interesada en América latina, recogió la impresión de que cualquiera fuera el candidato electo en la segunda vuelta, no duraría más de un año. 
1 “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional. Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos”.
2“No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”.
3“No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted”.
4“Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos”.
5“Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”. 
Kirchner respondió en un tono no menos formal que el de su interlocutor. “Mi mayor preocupación es que me acompañen los argentinos, por eso no empiezo por los empresarios ni por el embajador de ningún país. Tampoco pienso en un alineamiento automático con Estados Unidos ni en buscar que me aprueben como precondición para gobernar mi país. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país. Como es difícil que podamos ponernos de acuerdo, sería importante tratarnos con respeto. Usted tiene la suerte que a mí me falta, de haber heredado un diario”. Escribano respondió que no lo había heredado él sino los Saguier. “Pero usted es un empleado histórico”, replicó Kirchner. Allí concluyó el diálogo. Desairado, Escribano hizo pública la amenaza en su columna del jueves 15. Durante su reportaje con Mirtha Legrand el presidente electo dio una interpretación concisa del abismo entre ambos: “El estuvo de acuerdo con el Proceso y yo no. Yo repudio la represión y las desapariciones”.


El jueves 15 de mayo, Escribano publicó la nota "Treinta y seis horas de un carnaval decadente" donde estampó la frase histórica "la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año."

También ese día y desde La Nacion, el inimputable Carlos M. Reymundo Roberts escribía una nota titulada "Empezó con el pie izquierdo" donde criticaba fuertemente el discurso de Néstor Kirchner en el Panamericano y remataba con esta maravilla:


"A los hombres que se manejan con números, las cuentas de la gobernabilidad, así, todavía no les cierran. Y se preguntan en qué momento Kirchner se bajará de la tribuna para empezar a entenderse con el establishment."


Bien, mucho de lo que sucede hoy está indisolublemente ligado a los sucesos de aquellos días febriles, donde el poder económico quería marcarle la agenda al débil presidente en ciernes. Hasta el día de hoy no lo consiguieron. 

Nunca está de más recordar de dónde venimos y en qué contexto se viene desplegando la gestión de gobierno de Cristina.


lunes, 13 de mayo de 2013

Adrián Caetano quiere terminar la película sobre Néstor

Audio de la charla del director con Marcelo Zlotogwiazda en Radio Del Plata hace minutos


No hay una sola mirada sobre Néstor, por suerte



Transcribo la nota que subió en su muro de Facebook Paula de Luque:

"Estoy orgullosa de la película que hicimos con mi equipo. orgullosa de los miles de agradecimientos y en especial el de nuestra Presidenta. Y celebro, aunque Adrían Caetano dice que su película fue subida a la web sin su autorización, que finalmente sea terminada y difundida. Me sigue sorprendiendo el nivel de odio que se derrama en torno a este hecho. Creo que no se trata de mi película, ni de la de Adrián, desde luego, sino que se trata de otra cosa, de la enorme incapacidad de argumentación política de los furiosos y fundamentalistas anti K. 

No hay una sola mirada sobre Néstor, por qué debería ser así? por qué la de Adrián o la mía? por qué no las dos y tantas otras que puedan venir? De donde surge esa idea boba de la competencia? Adrián tiene una mirada, yo tengo otra, y pueden haber mil miradas más sobre cualquier personaje. Hay demasiado odio dando vueltas por ahí."

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Un signo de estos tiempos es que mientras ambos films expresan dos posibles miradas de las tantas que se pueden hacer sobre la figura cada día más entrañable del compañero Néstor Kirchner que, además, no son antagónicas, desde la vereda del antikirchnerismo no encuentran nada más lúcido que intentar meter cizaña. Son como perros garroneros que persiguen siempre desde atrás y el costado.

lunes, 21 de enero de 2013

Cuando La Nacion Elogiaba a Néstor kirchner


Sábado 21 de julio de 2001 | Publicado en edición impresa
                                      LA NACION

Control remoto


Ajustar la jubilación, un acto de audacia

La maldición de Malinche. Ni candidato en Racing. La firma de la necesidad.


La maldición de Malinche. Se estaban debatiendo las medidas del Gobierno que, con el objetivo de lograr el déficit cero, toman como variable de ajuste los sueldos de los empleados estatales y de los jubilados.


En el piso del programa "A dos voces" se encontraban el diputado de Acción por la República José Luis Fernández Valoni y el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, que, dicho sea de paso, hace cinco años que tiene equilibrio fiscal en su provincia.

Valoni: -A mí me parece que hay que aclarar lo siguiente: el Poder Ejecutivo es el que tiene la obligación política e institucional de realizar en un momento dado una decisión de fondo. Como que tomando nota del verdadero diagnóstico de la situación marca el rumbo, pone los objetivos y diseña una estrategia. Eso hay que hacerlo con sentido de urgencia. Y además tiene que poner en evidencia la audacia, la determinación, para salir de una crisis en un momento dado, como dice bien Patricia (Bullrich, la ministra de Trabajo, que también estaba en el estudio) . Ahora el Congreso es el que tiene la pelota, las posibilidades, la palabra...

Kirchner: (lo interrumpe) - ¿Cuál es la audacia?

Valoni: -Perdón, perdón. Dejame...

Kirchner: -Esto parece la maldición de Malinche: son débiles con los poderosos y fuertes con los débiles.

Valoni: -Bueno, pero acá nosotros no estamos hablando...

Kirchner: -No se puede tomar este tipo de medidas.

Valoni: -Yo le digo: había que tomar una medida de alguna forma heroica.

Kirchner: -¿Y ser audaz con los jubilados?

("A dos voces", miércoles 18, TN.)

http://www.lanacion.com.ar/321613-ajustar-la-jubilacion-un-acto-de-audacia

domingo, 18 de noviembre de 2012

Audio de El Vermucito

Hoy hablamos mucho de la película sobre Néstor Kirchner, tuvimos las habituales columnas de Arnaldo Bocco y Camila García. Nos visitó Alvaro Ruíz, Subsecretario de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo para hablar de las modificaciones en lo referido al trabajo doméstico y a los peones rurales.

Primera Hora



Segunda Hora



Tercera Hora

Néstor Kirchner, la película




La principal virtud de "Néstor Kirchner, la película" es que los miles que nos reunimos en el Luna Park, más o menos sabíamos de qué se trataba pero salimos sorprendidos, gratamente sorprendidos. La salida fue, digamos, rara, condicionada por la pesadez emocional que nos dejó a todos. Contrariamente a la euforia que hubo en la previa, el final de la proyección nos dejó hondamente conmovidos, si se quiere apesadumbrados y muy emocionados. Es que el film te vuelve a recordar de dónde venimos, cuánto se hizo en una década y en qué contexto desfavorable tuvo que gestionar Néstor. Nunca deja de sorprender el coraje que tuvo, nunca.

El aporte de Cristina es definitorio, me refiero al video que se proyectó antes de la película donde la compañera realiza una serie de puntualizaciones vitales para tomar conciencia de algunos pasajes, por ejemplo, la forma en que Néstor estrujaba a Florencia en el ingreso al Congreso el día que fue a jurar como presidente. Cristina ayuda a mirarlo con otros ojos y descubrir la conmoción de un tipo que estaba a punto de asumir con el 22% de los votos en un país en llamas. Y así uno pone la atención detalles, como el movimiento de la mano en el discurso de la ESMA de 2004 y el impacto demoledor que le significó el asesinato de Mariano Ferreyra.

Uno entró esperando un documental largo y sale medio convencido de que vio una película. Creo que ahí hay una virtud nada menor de Paula de Luque, su directora.

Pero la gran noticia que trae "Néstor Kirchner, la película" es mostrar por primera vez a Máximo, y que se lo vea tal como es, como un pibe sencillo que nada tiene que ver con esa imagen oscura y conspirativa que algunos medios quieren inventar. Es muy bueno verlo, escuchar su voz (habla como Néstor) y con qué simpleza cuenta detalles centrales para entender a su padre, como por ejemplo cuando él era chico y lo acompañaba por Río Gallegos y ante cada bache o rareza que veía en la calle, Néstor tomaba rigurosa nota en su libretita y luego llamaba al responsable del área exigiendo soluciones, o cuando luego de los festejos del bicentenario, ya en Olivos, conversando con él y su compañera Néstor les dice "Hoy los quebramos culturalmente".

Sentí que tengo que llevar a mis hijos para que la vean, entre otras cosas para que comprendan de dónde venimos y cuánto incidió Néstor Kirchner en este presente donde, sin haber llegado a ser el país normal que él añoraba, indudablemente estamos mucho más cerca de ese sueño que del país en ruinas que lo vio asumir como el presidente que nos devolvería, antes que nada, la dignidad.

"Nestor Kirchner, la película" habla de cómo un país quebrado en todos los órdenes pudo reconstruirse y de cómo, a veces, los pueblos paren figuras que terminan siendo vitales para conducirlos en los momentos más críticos.

domingo, 28 de octubre de 2012

El Vermucito | 28 de octubre de 2012

Columna de Arnaldo Bocco sobre los fondos buitres



Primera hora



Segunda hora



Tercera hora: Notas con Daniel Filmus, Guillermo Oliveri y Juan Cabandié


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sábado, 27 de octubre de 2012

Las calles laterales se iluminaron y estaban llenas de gente


Qué nos dejó Néstor

Podría decirse que la gran obsesión de Néstor Kirchner fue la construcción de un capitalismo diametralmente opuesto a lo que funcionó en las últimas décadas de la vida nacional. Vio que ese modelo desarrollado por los sectores dominantes explotó en 2001 por la sencilla razón de que era la legitimación de su avanzada más feroz sobre los sectores populares y precisamente por su extrema voracidad tenía pies de barro. Observó entonces que se imponía otra mirada estructural del problema argentino y lo primero que vislumbró fue que ninguna reconstrucción sería posible sin un rol central del estado. Claro que pensar en modificar algunas cosas del capitalismo argentino es un pecado gravísimo y por ello, ni bien los dueños de la torta advirtieron su intento lo transformaron de la noche a la mañana en el peor ogro que pisó nuestras tierras hasta que en su temprana muerte las clases populares dieron una demostración de agradecimiento de características pocas veces vista y lo colocaron en su justo lugar.


Es que en Argentina todo puede estarle permitido a un político, menos intentar modificar el status quo. Nuestra historia reciente demuestra que un político puede hablar y proponer muchas transformaciones, total los sectores dominantes saben que cuando quieran se lo sacan de encima. El problema que les planteó Néstor fue que el inmenso prestigio que recogió en 2003 por sacar al país del atolladero lo invirtió velozmente en el cuestionamiento de las bases políticas e ideológicas sobre las que se sustentó la Convertibilidad, que no fue otra cosa que el cenit de la victoria del neoliberalismo en Argentina. Ahí explotó la contradicción y los sectores dominantes vieron que este flaco desgarbado no había irrumpido sólo para pilotear la nave en medio de la tempestad sino que ahora iba por más.


Por eso hoy, cuando se discute el dólar, la política de administración de comercio y el mercado de valores, por caso, en lo profundo se discute la convicción de Néstor en que si no se reformula estructuralmente al capitalismo argentino y no se libran batallas en todos los frentes es imposible pensar en una patria justa libre y soberana.


Si a dos años de su muerte hay que pensar en cuál es la mejor forma de homenajearlo, no hay dudas de que la reformulación del capitalismo argentino y la batalla cotidiana en la política, la economía y la ideología es lo mejor que se puede hacer en su honor y en su memoria.


Pero hay algo más que a Néstor lo haría muy feliz: que no se desatendiera la política, que no se dejara de lado la rosca y la capacidad de sumar, unir y juntar como condición básica para mantener un volumen político lo más ancho posible. Es cierto que hay deserciones y traiciones que son inevitables, como también que si hay capacidad de anticipación y negociación se pueden neutralizar o reducir a su máxima expresión.

viernes, 26 de octubre de 2012

Kirchner y el poder

Uno de los aportes centrales de Néstor Kichner a la política argentina fue su visión del Poder, de cómo conquistarlo, de cómo no sólo mantenerlo sino incrementarlo y de cómo utilizarlo para fines indudablemente más beneficiosos para los sectores populares. 

Kirchner no fue un revolucionario en el sentido marxista. No aspiró a construir el socialismo, simplemente  fue el capitalista más inteligente de las últimas décadas, el tipo que vio claramente que el modelo desarrollado por los sectores dominantes no cerraba por ningún lado y que por lo tanto se imponía otra mirada, por ejemplo, en la cuestión de la redistribución. Claro que pensar en modificar algunas cosas del capitalismo argentino es un sacrilegio y por ello fue demonizado. Todo puede estarle permitido a un político, menos intentar modificar el status quo. Un político puede hablar y proponer muchas transformaciones, total los sectores dominantes saben que cuando quieran se lo sacan de encima. El problema que les planteó Néstor fue que el inmenso prestigio que conquistó al sacar el país del atolladero en 2003 lo invirtió velozmente en  el cuestionamiento desde adentro, desde el sistema, desde una mirada capitalista, del estado de cosas, planteando consecuentemente la necesidad de su reformulación en esferas sensibles. Ahí les escupió el asado y se transformó poco menos que en el diablo.

Kirchner sabía que para desarrollar reformas hasta si se quiere tímidas había que resistir los embates de los poderes más concentrados y por eso no cejaba en la construcción de más y más poder, para aumentar la capacidad de resistencia ante la inclemencia política que todo eso le generaba. Tuvo el tupé de intentar reformular varias aristas de la estructura socioeconómica argentina y ese intento ya de por sí le cuesta caro a cualquiera que deberá sufrir, además del ataque previsible de los sectores concentrados, el petardeo por izquierda de quienes planteen desde teorías analógicas que mucho de lo que dejó el menemismo no fue tocado, algo que es cierto pero que se toca sólo en la medida que las relaciones de fuerza lo permiten

Con Néstor Kirchner aprendimos a ver la cuestión del poder de otra manera o si se quiere aprendimos a verla definitivamente y eso no dejaremos de agradecerlo por el resto de los días.


Basado en este post publicado originalmente el 5 de noviembre de 2010

domingo, 27 de mayo de 2012

La dignidad de Kirchner y Perón



En este fin de semana largo donde mucho se ha recordado a ese Néstor Kirchner que llegaba al gobierno con menos votos que el índice de desocupación y en medio de una crisis terminal en casi todas las áreas de la vida nacional, no estaría mal refrescar ese gesto de dignidad que tuvo en mayo de 2003 ante el poder de las corporaciones que, personalizado en José Claudio Escribano le quiso imponer un programa de gobierno situado en las antípodas del suyo.

Néstor, que al momento de celebrarse ese encuentro con el hombre fuerte de La Nacion no sabía que Menem ya había huido de la segunda vuelta, luego de escuchar el pliego de condiciones le respondió a Escribano:

“Mi mayor preocupación es que me acompañen los argentinos, por eso no empiezo por los empresarios ni por el embajador de ningún país. Tampoco pienso en un alineamiento automático con Estados Unidos ni en buscar que me aprueben como precondición para gobernar mi país. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país. Como es difícil que podamos ponernos de acuerdo, sería importante tratarnos con respeto. Usted tiene la suerte que a mí me falta, de haber heredado un diario”

Escribano se fue de esa reunión muy contrariado y a los pocos escribió aquella columna ya histórica donde sentenciaba "Argentina ha resuelto darse gobierno por un año" y marcaba el comienzo de las hostilidades desde el poder real del país contra este nuevo presidente que había tenido el tupé de desairarlos.


lunes, 30 de abril de 2012

Cuando discutíamos, casi siempre tenía razón Néstor, dijo Verbitsky


La cita fue hoy a las 18:30 en la sala María Esther de Miguel de la Feria del Libro para presentar el libro "Néstor por Todos". El Chino Navarro presentó a los gobernadores Sergio Urribarri y Gerardo Zamora que hablaron cortito y enseguida tomó la palabra Guillermo Morero. No pasó un minuto de comenzada su exposición que en la sala contigua comenzó a sonar el himno nacional. Con la frescura que lo caracteriza, interpeló a la sala diciendo "Primero está la patria ¿no compañeros?" y entre sonrisas todos nos pusimos de pie y cantamos enterita nuestra canción patria.

La primera imagen que trajo el Secretario de Comercio sobre Néstor fue el relato de la llegada de la plana mayor de Telefónica a los pocos días de su asunción trayendo los expedientes originales de un reajuste del 10 % que había quedado pendiente desde la administración Duhalde.

"Así empezó Nestor -contó Moreno- en un país donde los expedientes originales estaban en poder de las empresas. Hoy estamos recuperando YPF..." Contó también que durante años lo llamaba a las ocho menos cuarto empapado de todos los temas de coyuntura, lo que demostraba -continuó- que estaba levantado desde las seis de la mañana y que a esa hora ya había leído todo. "Hubo un época donde había oficinas del ministerio de economía que también comenzaban su actividad a las seis de la mañana. Eso es conducción", remató.

Luego habló Horacio Verbistky, que confesó que al comienzo tenía más bien una imagen mala de Néstor y que en el trato personal cambió su mirada. Llegó a decir "En todas las discusiones que tuvimos, casi siempre tenía razón él y no porque yo analizara o pensara mal, sino porque él pensaba mejor". Esto sonó realmente fuerte más que nada por quien estaba asumiendo esa realidad, un tipo que no fue a ese acto a quedar bien con nadie y que además no se caracteriza por su demagogia. Contó también cuando le llevaron la propuesta de descolgar los cuadros y la reunión duró 5 minutos porque les dijo que sí de una y contó también cuando le dio la orden al ministro de defensa para ponerlo a Bendini al mando del ejército y como el funcionario no encontraba el nombre en la lista, Néstor le dijo entre sonrisas "Fíjese en la segunda hoja"... Fueron 26 generales los que pasó a retiro de un plumazo...

Llegó el turno del Cuervo Larroque. Un momento emotivo por la sentida exposición del Secretario general de La Cámpora, que desde el comienzo se emocionó y no logró recomponerse hasta el final. Es que es muy fuerte para pibes que venían militando medio a la deriva que aparezca un tipo y le ponga sentido y dirección a esa entrega. "Nestor le dio sentido a nuestra militancia" -expresó Larroque- y a partir de ahí desgranó un sinfín de imágenes donde Néstor Kirchner aparece como el restaurador de la política, de la militancia y de que se puede transformar la realidad. "¿Ven boludos que se podía?" -contó que decía cada dos por tres el ex presidente al que definió con cariño como "un nene" por la alegría que tenía, por la forma en que se divertía ante paradas muy complejas y por actitudes como que cada vez que se encontraba con el Chino Navarro le gritaba "Soy tu único televidente". Según el Cuervo, era asombrosa la capacidad que tenía para estar al tanto hasta de los detalles más pequeños en cada zona, en cada barrio, en cada acto.

El cierre estuvo a cargo de Juan Manuel Abal Medina que, apretado por la urgencia por desalojar la sala, dado que había otra actividad pautada, repasó los principales ejes de cada uno de los expositores finalizando con una encendida convocatoria a profundizar las políticas en curso.

Finalizado el acto, me abordó un lector del blog que me pasó un dato muy significativo. Me contó que en la sala de al lado, un rato antes habían estado Pablo Sirvén, Joaquin Morales Solá y Nélson Castro, pero que le llamó poderosamente la atención que el público estaba compuesto exclusivamente por ancianos.

Mientras este amigo me contaba esto, al lado los chicos de La Cámpora le daban sin parar al pogo y a los cantitos...



viernes, 28 de octubre de 2011

Kirchner y el poder

En noviembre del año pasado escribí dos post que valoro mucho pues trataban un tema que sigo considerando central y es la visión de Kirchner del Poder. Como en su momento me dio la impresión de que pasaron medio desapercibidos, acá los transcribo uno atrás del otro:


Kirchner y el poder

Suena feo y decirlo te expone a que te crucen de todas las formas posibles, pero hay que reconocer que uno de los aportes centrales de Néstor Kichner a la política argentina fue su visión del Poder, de cómo conquistarlo, de cómo no sólo mantenerlo sino incrementarlo y de cómo utilizarlo para fines indudablemente más beneficiosos para los sectores populares. A muchos les puede sonar horrible pero no tengo empacho en reconocer que me parece brillante su idea de que para hacer política con cierto grado de autonomía hay que tener plata porque si no te acuestan., tanto que a muchos no debidamente formados en cuestiones de política les pueda causar espanto.

Kirchner no fue un revolucionario en el sentido marxista. No aspiró a construir el socialismo. Kirchner fue el capitalista más inteligente de las últimas décadas, el tipo que vio claramente que el modelo desarrollado por los sectores dominantes no cerraba por ningún lado y que se imponía otra mirada en la cuestión de la redistribución. Por eso, por ejemplo, su decidida gestión en la vertebración de una relación con Lula y Brasil como no reconoce antecedentes en la historia de ambos países. Claro que pensar en modificar algunas cosas del capitalismo argentino es un sacrilegio y por ello fue demonizado al extremo. Kirchner sabía que para desarrollar reformas hasta si se quiere tímidas había que resistir los embates de los poderes más concentrados y por eso no cejaba en la construcción de más y más poder, para aumentar la capacidad de resistencia ante la inclemencia política que todo eso le generaba. Tuvo el tupé de intentar reformular varias aristas de la estructura socioeconómica argentina y ese intento ya de por sí le cuesta caro a cualquiera que deberá sufrir, además del ataque previsible de los sectores concentrados, el petardeo por izquierda de quienes con una mirada de máxima planteen que mucho de lo que dejó el menemismo no fue tocado.

Con Néstor Kirchner aprendí a ver la cuestión del poder de otra manera o si se quiere aprendí a verla definitivamente y eso no dejaré de agradecerlo por el resto de mis días.


Kirchner y el poder - 2 -

Corría 1985 y el sueño de muchos compañeros en aquellos años era conseguir un trabajo en el bloque de diputados para lograr así la situación que entendíamos como óptima: Militar y trabajar en la política. Lo conseguí y a fines de ese año ingresé en el bloque que por entonces tenía el PI en la legislatura de la provincia de Buenos Aires. Luego de perder el trabajo por haber jugado fuerte al Frente con Cafiero en 1987 comprendí por primera vez que en política las cosas se pagan, en mi caso lo hice con el trabajo pues el diputado del que dependía era un antifrentista furibundo. Luego retorné en 1990 ya de la mano de un compañero con el que habíamos militado en la juventud que incluso me honró nombrándome como Secretario relator de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la cámara baja bonaerense y estuve hasta 1992, momento en que comprendí que si seguía trabajando ahí tenía destino de empleado legislativo y no me gustó, me dio pánico verme a los 60 años como un gris empleado de la maquinaria legislativa y me fui, renuncié para dedicarme a lo mío, la radio, teniendo en claro que la política era una de las cosas que más me atrae en la vida pero que la quería practicar desde otro lugar, sin la complicación que implica depender de un nombramiento y el compromiso objetivo que ello entraña en el vínculo para con quien te nombra, porque, aclaremosló: A la hora de los bifes el diputado es el diputado y el empleado es el empleado, aunque en origen ambos vengan del mismo lugar y con las mismas jinetas.

Uno de los costados más complejos de la política en nuestro país es que todos aquellos militantes de clase media que acceden a algún tipo de nombramiento comienzan a quemar años en la función pública y cuando quieren acordar ya no están en condiciones de volver a la actividad privada. Conozco a varios profesionales que nunca ejercieron su profesión por haberse dedicado a la política y eso entraña varios riesgos. Se llega a un punto en que alguien que ya pasó los treinta años lleva más de 10 trabajando en la función pública y le cuesta horrores pensar en reinsertarse en la profersión y/o actividad privada por fuera del Estado. Siempre lo ejemplifico con esos capítulos de Animal Planet donde muestran cómo, ponele, luego de rescatar a un cachorro de leopardo malherido tienen que hacer un gran esfuerzo para reinsertarlo en su hábitat y lograr que vuelva a procurarse el alimento por las suyas... Así veo el drama de mucha buena militancia que con el paso de los años termina apresada por la función pública como único recurso para vivir.

Es desde acá que dije en el post anterior que valoraba la visión de Néstor Kirchner referida a que para hacer política con algún grado de autonomía hay que tener algún respaldo económico. Esto no significa suponer que si uno quiere hacer política deba primero enriquecerse, por supuesto que hay muchas otras formas viables para desarrollar la actividad política, pero la experiencia me ha enseñado que la función pública entraña algunos de los riesgos que describí más arriba. Eso sí, al mismo tiempo es tan contradictorio todo esto que ese ejército de militancia insertada en el Estado es la que le garantiza por ejemplo al PJ y en menor medida al radicalismo contar con personal fogueado en la gestión. Cuando se busque analizar las razones del fracaso estrepitoso del macrismo en la ciudad hay que mirarlo desde este lugar, desde su absoluta carencia de una burocracia instruída en la gestión. El PJ y la UCR son las únicas fuerzas que por su peso cuentan con centenares de cuadros esparcidos en distintos ámbitos del Estado. Por eso, por ejemplo, una de las cosas que Alfonsín le negoció a Menem en el pacto de Olivos fue el tercer senador por las provincias, para garantizarse básicamente el funcionamiento del aparato partidario con la cantidad de contratos que se obtienen por cada senador.

Todos estos temas, estos debates se me ocurre que hoy los empezamos a dar a partir del testimonio transgresor que nos dejó Néstor Kirchner y creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es abordar estos asuntos descarnadamente para encontrar respuestas superadoras.

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