Muy probablemente este sea el título de tapa de mañana de Clarín, que viene trabajando con ahínco la imagen de una tirana que con su dedito manda a uno acá y a otro allá como si fuera una patrona de estancia. Un bonito ardid para antikirchneristas emocionales pero que también penetra en algunas capas de adherentes fronterizos a nuestro espacio.
Una sobredosis de republicanismo se ha desatado en hombres y mujeres que con las más puras y nobles intenciones se aferran a las rejas del kircherismo, que son las redes sociales, clamando ¡PASO PASO PASO...!
Las PASO se pueden usar con varias listas o con una sola, eso lo define la política interna no la letra de la ley. No se es más republicano ni más democrático por llevar más de una lista, eh. No nos confundamos, porque si no corremos el riesgo de adherir a nociones falsas como cuando te dicen en una radio "participá, llamá y da tu opinión" No, la participación en la vida política es algo más espeso. Creer que porque no haya PASO nacional se coarta el debate o se cercenan derechos es una chambonada importante. En el kirchnerismo venimos discutiendo hace muchísimo estos temas y los que estamos dentro del espacio lo sabemos muy bien.
Hay cosas más importantes para discutir, por ejemplo los "No voto a Scioli si gana las PASO" ¿Qué debemos pensar de quienes se paran en esa posición tan intransigente? ¿Hay posibilidades de caminar juntos con alguien que se para en esa posición? ¿Cuál es el compromiso real con el proyecto y con todo lo que falta por hacer de quien se posiciona de esa manera? Pero acá también hay responsabilidades de Randazzo cuando planteó que era candidato a presidente o nada y si perdía se iba a su casa... Epaaa!! ¿Cómo es? ¿Una coartada para salir después a decir que no borrás con el codo lo que escribiste con la mano y ser por unas horas el number one de Clarín, La Nación y todos aquellos que nos quieren hacer mierda?
Hay algo de extorsivo en eso de "soy candidato a presidente o a nada y si pierdo me voy a mi casa" y no se lo debe dejar pasar alegremente. Entre otras cosas porque desconoció olímpicamente el "baño de humildad" que había pedido Cristina un mes atrás. Cuando le tocó bajar -y no al llano precisamente- como Taiana, Rossi o Urribarri procedió de una manera que la presidenta no se merece y menos de su parte.

