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domingo, 26 de julio de 2009

Mi lugar


Estuve en Ferro sintiendo que ese conglomerado de pasiones es definitivamente mi lugar, con todos sus vicios y sus virtudes. Sintiendo que algunos discursos exibían una pobreza que preocupa pero compartiendo también piezas breves y punzantes como las del Chino Navarro (junto a quien atravezamos casi una década en la Juventud Intransigente allá por los ochenta) que sirvieron para poner las cosas en sus lugar: El Chino marcó primero el apoyo incondicional al gobierno, para luego desde ahí mismo, desde ese apoyo y ese compromiso, marcar a fuego las falencias de la gestión de Cristina en materia social y exigir las lógicas correcciones que la hora impone.

No voy a meterme con el peronómetro, no pasa por ahí la cosa. Simplemente diré que hoy, todas las veces que se me erizaron los pelos de emoción sentí que habrá que seguir discutiendo y discurriendo en ese maremagnun de contradicciones que es el peronismo como camino real del movimiento popular, pero esa es mi ruta.

Canté la Marcha como tantas otras veces, solo que hoy la canté para afuera y socialicé mi voz con los cumpas que estaban al lado, no como otras veces que la cantaba pero para adentro, como ïnhibido por sentirme sapo de otro pozo.

A esta altura de mi vida no me importa saber qué soy porque tengo muy claro qué es lo quiero para mi pueblo y la historia no admite lecturas confusas a la hora de buscar hechos concretos que vinculen la política con las reivindicaciones populares.
Hoy compartí con miles de compañeros un tributo a Evita.
Eso me define
Me acordaba de Manolo cuando escribe que los ganadores están guardados y nosotros, los derrotados, andamos ganando la calle, mirando pa' lante como si nada. Esa es la diferencia entre la lucha popular y la política electrónica. Harapientos, hechos bolsa, llenos de moretones y chichones, a cuatro domingos de la derrota estamos en pie de guerra ilusionados, convocando a una ancho espectro de voluntades que quieran sumarse a la necesaria lucha que se avecina por defender un proyecto nacional y popular.
Daremos todas las discusiones que haya que dar con los otros y hasta con más de un amigo que sienta que el peronismo no sabe de derrotas, pero todo habrá de transcurrir dentro de un espectro, de un marco que divida a fuego de qué lado estamos.
O, por lo menos, qué cosas no queremos.
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