No hay que esperar a mañana para saber cómo será el
despliegue de móviles de TN y las coberturas de la cadena nacional de la gente
linda desde el amanecer. Hoy veremos a las 0:10 en Once o Constitución a
pobres personas que perdieron el bondi de las 23:55 balbuceando una respuesta
ante el sagaz movilero que les preguntará cómo harán para llegar a su casa. Mañana
iremos despertando con un despliegue mediático inusual que invitará a quedarse
en casa, ya que ante los ataques sufridos por algunos colectivos con bombas
molotov y roturas de parabrisas la mayoría de los choferes de la UTA decidieron no trabajar por miedo.
Dos cosas están muy claras desde ya: Nuevamente la ciudad de Buenos
Aires será bloqueada y el dispositivo mediático instalará desde las temprano que el paro
ha sido un éxito rotundo. La puja de fondo se dará en otro escenario, por
ejemplo en la cabeza del trabajador que decidió no salir ante la
certeza de que le costaría horrores llegar al trabajo y muchísimo más retornar
a casa. Miles de argentinos a quienes se les impidió ir a trabajar y que ganan
seis mil pesos verán por la tele que en realidad no fueron a laburar porque se
solidarizaron con los que cobran quince mil a los que les descuentan 98 pesos por
mes...
La disputa por el sentido se traslada a un nivel de
abstracción difícil de dimensionar en medio de un festival donde varios se
sienten triunfadores: por un lado Moyano, Barrionuevo y el momo. Por otro Michelli,
más allá los troskos, a quienes ya nadie podrá sacarles de la cabeza que la toma del poder es cuestión de meses; Finalmente
Clarín y La Nacion que habrán logrado una vez más ser la prensa partidaria de
todo aquello que apunte a desestabilizar al gobierno nacional.
Dicho en otras palabras: Un show de fuegos artificiales




