lunes, 27 de noviembre de 2017
martes, 14 de noviembre de 2017
Corea del Centro, el hit del verano que se viene
Dice María O'Donnell: "los habitantes de Corea del Centro seríamos los "tibios" de este oficio, los que no gritamos lo suficiente contra el kirchnerismo (vaya uno a saber cuál sería la vara) y ahora "sobreactuamos" (me pierdo otra vez con la medida) nuestras críticas al gobierno de Mauricio Macri"
Este nuevo hit me parece uno de los clásicos ejes falsos que se crean día a día en la interna eterna del periodismo. Lo real es que, parafraseando un viejo chiste del gordo Casero, lo que hay es un corrimiento del mapa, no un movimiento de algunos periodistas hacia posiciones más de "centro"; lo que hay es un clima imperante donde todo aquél que no masacre al kirchnerismo mediático será señalado como una suerte de quebrado en potencia. No me confundo y ratifico que tanto María como Reynaldo Sietecase, por citar dos coreanos del centro emblemáticos, no han modificado un ápice sus puntos de vista sobre los gobiernos de Cristina, contra los que batallaron sin descanso. Seguramente está surgiendo un temor de parte de la comandancia mediática cambiemita a que tanta desprolijidad empuje a algunos periodistas a posiciones de crítica meramente formal y de ahí que esta invención del concepto Corea del Centro cumpla el objetivo deslegitimador que todo proyecto político tiene para con quienes osan disentir aunque más no sea en aspectos formales.
Hoy no lastima tanto acusar de "kirchnerista" a un periodista como de coreano del centro. El macrismo en su momento de mayor esplendor corre al periodismo con este sello que contiene un sesgo de descalificación evidente, no tolera posiciones ambiguas, es más: las desprecia.
Siempre suceden estos asuntos cuando los gobiernos se perciben a si mismos con un poder desenfrenado.
Este nuevo hit me parece uno de los clásicos ejes falsos que se crean día a día en la interna eterna del periodismo. Lo real es que, parafraseando un viejo chiste del gordo Casero, lo que hay es un corrimiento del mapa, no un movimiento de algunos periodistas hacia posiciones más de "centro"; lo que hay es un clima imperante donde todo aquél que no masacre al kirchnerismo mediático será señalado como una suerte de quebrado en potencia. No me confundo y ratifico que tanto María como Reynaldo Sietecase, por citar dos coreanos del centro emblemáticos, no han modificado un ápice sus puntos de vista sobre los gobiernos de Cristina, contra los que batallaron sin descanso. Seguramente está surgiendo un temor de parte de la comandancia mediática cambiemita a que tanta desprolijidad empuje a algunos periodistas a posiciones de crítica meramente formal y de ahí que esta invención del concepto Corea del Centro cumpla el objetivo deslegitimador que todo proyecto político tiene para con quienes osan disentir aunque más no sea en aspectos formales.
Hoy no lastima tanto acusar de "kirchnerista" a un periodista como de coreano del centro. El macrismo en su momento de mayor esplendor corre al periodismo con este sello que contiene un sesgo de descalificación evidente, no tolera posiciones ambiguas, es más: las desprecia.
Siempre suceden estos asuntos cuando los gobiernos se perciben a si mismos con un poder desenfrenado.
lunes, 6 de noviembre de 2017
POLLITOS EN FUGA
El macrismo avanza encarcelando compañeros y pareciera que nadie mete las manos en el fuego por nadie: nadie es responsable de nada; no hay una defensa organizada. Los integrantes del último gobierno parecen pollitos en fuga y no hay fuerza política que salga a defenderlos; cada cual hace la que tiene a mano y esto evidencia un déficit de una gravedad espantosa porque se debe estar organizado para la victoria pero mucho más para la derrota, es de libro.
¿Cómo se explica que aún no se haya armado una concentración pensada como un hecho político a favor de Boudou y De Vido, demostrando que poco a poco se van recuperando reflejos políticos? ¿Cómo puede ser que se diga alegremente que no se pone las manos en el fuego por Nadie? ¿Significa entonces que nuestro gobierno fue una suma de oficinas desconectadas entre sí donde cada repartición hacía lo que le parecía? ¿Estamos dispuestos a tolerar que se instale la noción de que nuestro gobierno fue una cueva de ladrones? Y lo digo porque ante la duda o la sospecha de que se podrían haber hecho mal algunas cosas deberíamos ser nosotros los primeros en generar la condena respectiva en caso de que se probaran delitos. Pero hacer algo ¿No?
Si el funcionariado de nuestro gobierno queda a expensas de Macri y los jueces, si nadie del gobierno anterior se hace cargo de nada, si cada cual debe rebuscárselas como pueda ante el acoso obvio y previsible; si no hay espacios orgánicos que banquen estamos efectivamente dando la imagen de que nuestro gobierno fue no mucho más que una banda.
¿Pensamos que puede ser así?
¿Estamos dispuestos a considerar que todo fue una asociación ilícita?
Si, como sospechamos, nuestra respuesta mayoritaria es negativa ¿Qué nos pasa que no hacemos nada? Ante la inexistencia de espacios orgánicos de conducción ¿Estamos dispuestos a dejar que todo siga así o creemos que deberemos buscar los mecanismos para organizar la defensa?
Hay que aprender algunas lecciones, la primera es que se gobierna con cuadros que deben rendir cuentas y exponerse a la persecución y el resto, la base, debe hacerse una seria autocrítica sobre su rol oficialista en las buenas y en las malas porque de lo contrario se le estaría dando la razón a quienes plantean que nuestro gobierno fue una asociación ilícita en muchos aspectos y la verdad es que me niego a creer que se trate de eso.
A futuro nos quedará el temor al riesgo de asumir responsabilidades de gobierno ¿Cómo animarse a poner las manos en la masa de la gestión si todo parece indicar que al terminar nos quedará más cerca el calabozo que nuestra casa como resultante de la catarata de denuncias mediáticas, en la mayoría de los casos sin fundamento ni pruebas? ¿Cómo animarse si está en duda que haya estructuras de compañeros que planteen una defensa cuando se lo requiera?
Estos son algunos de los interrogantes que debemos formularnos quienes seguimos convencidos que nuestro país requiere una reestructuración política urgente y seguimos sosteniendo que pese a la demonización de que es objeto, nuestro gobierno hizo muchas cosas que hoy directamente se están ignorando o negando lisa y llanamente.
El movimiento popular está desorientado y sin reflejos. No se visualiza cómo se hará para poner freno a su propia e incesante dispersión. Es probable que sólo a partir de nuevas dirigencias y armados se pueda comenzar la recomposición que será larga pues el macrismo está en la cresta de la ola con apoyos de sobra como para incluso ya estar viviendo su interna con vistas a las elecciones de 2019 y esto hay que admitirlo para no comprar quimeras a un costo altísimo.
Por dónde empezamos?
Con quienes?
Cuando?
Con quienes?
Cuando?
martes, 29 de agosto de 2017
Carta Abierta a Carta Abierta
Estimados compañeros:
He leído vuestra carta dirigida a Florencio Randazzo, al Movimiento Evita y a quienes votamos a Cumplir. Entiendo que dicha misiva es una interpelación, una invitación al debate, una convocatoria a reflexionar críticamente acerca de los avatares que signan y atraviesan esta etapa de la política nacional.
Quiero señalar en primer término mi debilidad por la palabra escrita, especialmente por el género epistolar que ha alumbrado tantísimas polémicas que enriquecieron el acervo de nuestras ideas políticas. Por eso es que no resistí la idea de trazar unas líneas en tono de respuesta a las inquietudes y requerimientos consignados en vuestra misiva. En estos tiempos el debate político ha quedado circunscripto al formato estrecho de los 140 caracteres. Así es como hemos perdido la sana práctica de la controversia, del ejercicio argumentativo como mecanismo de debate con alguna pretensión de síntesis final. Ese constreñimiento de las posibilidades expresivas del lenguaje político ha devenido en la sustitución de la argumentación por la adjetivación, de la idea por el agravio, del concepto por el aforismo. Cuando leí la carta abierta dirigida a Randazzo, y por propiedad transitiva a quienes lo acompañamos, sentí el estiletazo de la provocación, del desafío planteado sin tapujos bajo la forma de una interpelación abierta.
Una carta pública y abierta es una invitación que no puede quedar trunca por el silencio del destinatario. Triste destino es el del duelista desairado por la indiferencia de la contraparte. Quiero recoger el guante y tratar de desgranar algunos conceptos que puedan reflejar lo que somos, lo que pensamos y lo que sentimos como Frente Justicialista Cumplir.
Vuestras reflexiones han sido motivadas por la honestidad intelectual que los caracteriza, y seguramente por la pasión militante y el dolor que compartimos ante tantas derrotas cotidianas y tantos retrocesos. Debo decir que vuestra carta pertenece a un género por completo diferente al del agravio irresponsable o la descalificación insensata, lo que no es poco en estos tiempos.
Las redes sociales han sido la plataforma de circulación de descalificaciones dolorosas pergeñadas desde una matriz de pensamiento que se nutre, y mucho, de la idea de posverdad que endilgamos al aparato propagandístico de Cambiemos pero que, en rigor, alimenta las prácticas políticas, también, de buena parte del campo popular. Nos han calzado el sambenito de la traición en todas sus variantes: nos han dicho que somos empleados de Macri, de Vidal, de Magnetto. Nos han dicho que somos irrelevantes, “que no existimos”, que nos falta grandeza, que somos oportunistas. La descalificación pertinaz, constante y sistemática ha sido esgrimida como parte de una política deliberada dirigida a crear un efecto de verosimilitud: la repetición ciega del mote de traidor fue concebida para arrojarnos al cuadrante de los réprobos, de los heréticos, y así patear para otra oportunidad el debate latente que todos sabemos que hay en nuestro Movimiento.
Así fue como nos quedamos sin lugar para el fraternal debate que quisimos proponer. Primero asistimos, con una perplejidad inimaginable, a la maniobra de negarnos la participación en las PASO merced a la decisión de abandonar el Partido Justicialista. Queríamos discutir, es cierto. Queríamos criticar, cuestionar, interpelar. Queríamos poner el dedo en la llaga de lo que consideramos los desaciertos que nos condujeron, entre otros factores seguramente, a la derrota electoral de 2015. Esa derrota que siempre nos pareció trágica en términos históricos, y que fuera tan banalizada por quienes afirmaban la irreversibilidad de los avances y conquistas de los últimos doce años. Siempre sostuvimos que, con el peronismo fuera del poder, no hay derechos ni conquistas irreversibles y que por eso no era inocuo o indiferente la victoria o la derrota.
Decía que nos quedamos sin las PASO. Lo que siguió fue una andanada de descalificaciones dirigidas a deslegitimar nuestra intención de abrir un proceso de discusión dentro del peronismo. Eso truncó la posibilidad de revisar prácticas y mecanismos de construcción. Florencio decía en campaña que las mismas recetas llevan a los mismos resultados. Y eso es lo que pasó y es lo que está pasando día a día.
El dogmatismo más cerril pretendió suturar la sangría de la dispersión. La duda fue estigmatizada como apostasía y la reflexión crítica no tuvo lugar en el escenario posterior a la derrota. Ello generó no pocos reveses a lo largo del país. Y lo más preocupante es que ese horizonte de reveses, derrotas y retrocesos parece profundizarse de cara a octubre. Pero, una vez más, se elige ver la realidad de una manera sesgada. 34 más 6 es igual a 40. ¿Nadie hizo esa cuenta? Chubut, Santa Fe, CABA, Entre Ríos y otras provincias tuvieron PASO. ¿Por qué no pudimos hacerlas en la provincia de Buenos Aires? ¿Es pertinente esta pregunta o debe ser pospuesta para otra oportunidad, como parecen sugerir en la carta? Entiendo que seguir postergando debates pendientes es una forma de seguir reproduciendo mecanismos de construcción política que han resultado ineficaces para la consecución de resultados satisfactorios.
Dicen en vuestra carta que el Frente Justicialista Cumplir permitió el triunfo de Cambiemos en muchos municipios, y que dicha situación no debiera repetirse. ¿Realmente piensan que la responsabilidad es nuestra? Entiendo que se sigue banalizando, por omisión, el sentido y alcance del debate que quisimos y queremos proponer en el seno del peronismo. Los debates, compañeros, no se saldan resignando posiciones ni bajando listas. Los debates se saldan con mucha discusión, con mucha militancia, construyendo, acumulando, regando la semilla de la diversidad. No es ahogando los matices como vamos a reconstruir la potencia transformadora de nuestro Movimiento. No es silenciando voces críticas como vamos a derrotar la ofensiva oligárquica. No es desertando de responsabilidades políticas y electorales como se construirá una nueva síntesis.
También señalan como problema político si va a entrar al Senado Jorge Taiana o Gladys González. El problema que tenemos es un poco más grave, compañeros. Acá se trata de reconstruir un proyecto de mayorías, interpelando a los argentinos con un proyecto que enamore, que movilice, que convoque. Dicen en la carta que “…los compañeros, electos senadores, serán una barrera muy difícil de superar para el macrismo en la Cámara alta.” ¿Realmente piensan eso? ¿Realmente piensan que el neoliberalismo recidivo puede encontrar su última barrera de contención en el Parlamento? El atropello al que estamos siendo sometidos los argentinos no reconoce límites derivados de la institucionalidad, como aprendimos desde el fusilamiento de Dorrego en adelante. La vergonzosa suspensión de jueces mediante mecanismos espurios, el intento de remoción por decreto de la Procuradora de la Nación, la arbitraria detención de Milagro Sala, la falta de respuesta del Estado ante la desaparición de Santiago Maldonado, la toma de deuda por cien años o el vaciamiento del patrimonio público se explican por la derrota del Movimiento Popular, por la derrota electoral en 2015, por la dispersión y atomización del peronismo, por la falta de definición respecto de un liderazgo que nos ponga perspectivas ciertas de victoria en 2019. ¿O vamos a creer que la pelea por la hegemonía se circunscribe a la elección de un puñado de legisladores? Nosotros decimos, con todas las letras, que hay que terminar con el dogmatismo y las purgas que llevan a tirar todos los días un compañero por la ventana. Es más importante este debate que un senador más o menos. Algunos sostenían que era mejor perder con Macri que ganar con alguien que no fuera Cristina, y ahora resulta que el problema es quien entra de segundo senador.
Nosotros no nacimos para ser una minoría intensa, ni para lucir en el Parlamento la verba inflamada de quienes denuncian pero no cambian absolutamente nada. Nosotros nacimos para otra cosa. Siempre se escribió sobre la vocación de poder del peronismo. Y es eso lo que tenemos que reconstruir: la vocación de ser mayoría, la vocación de victoria. ¿Se puede reconstruir esa vocación levantando el dedo acusador que discierne leales de réprobos? En el peronismo necesitamos más constructores, y menos soldados que hagan la venia a cualquier cosa.
Dicen en vuestra carta que no tenemos posibilidades de meter un senador, y que el voto a nuestra lista tiene un carácter testimonial. Mal se conjuga la idea de irrelevancia de nuestra propuesta electoral con el novedoso descubrimiento sobre el valor decisivo que los votos obtenidos por Randazzo pueden tener en el resultado final de octubre. No existimos pero resulta que somos decisivos para el triunfo o derrota de unos y de otros. Pues bien, estimados compañeros, en el peronismo no sobra nadie. Ojalá este sea un primer aprendizaje.
Ustedes se refieren al carácter testimonial de nuestra propuesta, lo que se inscribe en la línea de no advertir el valor político y electoral de medio millón de voluntades que eligieron nuestra propuesta. No se puede desconocer la densidad política de medio millón de votos, ni degradar el sentido de nuestra propuesta con el calificativo de “testimonial”. Nosotros siempre supimos que íbamos a la contienda electoral para defender nuestras convicciones, para dar testimonio como ustedes dicen. Era más cómodo y más “oportuno”, aceptar la propuesta de encabezar la lista de diputados y asegurarse un lugar “salible”. Pero justamente no quisimos silenciar este debate con un lugar salible”. Un diputado más, aunque se tratara de Randazzo, no iba a cambiar la situación de zozobra y extravío en la que se encuentra el peronismo desde la derrota de 2015. Esa decisión de no sepultar convicciones por un cargo parlamentario, compañeros, enaltece la posición política de Florencio Randazzo.
Asumimos el desafío de ser leales a nuestras convicciones, a nuestros valores, a nuestra doctrina y a nuestra identidad. Tiramos la calculadora y nos aferramos a la necesidad de repensar la construcción de un peronismo que vuelva ser la síntesis de un proyecto de emancipación nacional, que haga de la igualdad de oportunidades un valor irrenunciable y que lidere un proceso de desarrollo productivo con inclusión y justicia social. Para eso necesitamos mucho más que un puñado de ciudadanos indignados. Necesitamos fuerza social organizada. Necesitamos soporte político. Necesitamos nuevos liderazgos. Necesitamos proyección a futuro. Necesitamos dirigentes que se planten y que digan lo que piensan, sin callar nada. Necesitamos construir unidad en la diversidad, asumiendo a la política como el arte de sumar fuerzas privilegiando los acuerdos por sobre las diferencias secundarias o facciosas.
Estas líneas desordenadas expresan la voluntad de no negarnos a ningún debate, de no escapar a ningún desafío y de no blindarnos en el silencio. Tenemos el fuego sagrado de las convicciones que han arraigado en el corazón. Por eso seguimos adelante, sabiendo que las respuestas a este presente de desesperanza las encontraremos construyendo y sembrando futuro. Por eso vamos rumbo a octubre con Florencio Randazzo.
sábado, 19 de agosto de 2017
10 años de Tirando al Medio
Abrí este blog el 7 de febrero de 2007. El nombre remite a la búsqueda de un título que expresara una posición crítica al sistema de medios hegemónico, de ahí "Tirando". Creo que nunca lo aclaré. El punto es que Tirando al Medio de a poco se fue
sumando a una movida muy fuerte, la de "los blogueros K" que de
verdad hizo no poco ruido. En esos años, hasta 2011, si algo caracterizó la
cotidianeidad de este blog fue la discusión interminable con el sentido común
del antikirchnerismo más afianzado en buena parte de los lectores que lo
frecuentaban, pero los años fueron pasando y por esas volteretas que tiene la
historia ahora el debate es contra cierto cristinismo, al que sospecho tardío,
que defiende de manera ciega las consignas inventadas en el Instituto Patria y
que no encuentra muchos más argumentos que tipear "traidor" cada dos
renglones. La verdad es que por momentos me embronco pero luego, cuando hallo
un poco de paz, caigo en la cuenta de que las redes sociales están generando un
nuevo tipo de vinculación donde todos opinan en un plano de igualdad, donde en muchos
casos no se sabe si quien dice firmar con un nombre y apellido es una persona de verdad o
un invento, etc. Abundan las falsas identidades, eso es algo ya archiconocido,
el gran problema ¡Grandísimo! es que siguen sin aparecer ideas, proyectos y planteos que aporten a la superación del momento histórico que estamos viviendo.
Quiero pensar que los refritos sobre los antecedentes de
Macri, tan de moda en esta última semana, surgen de los más nobles y honestos impulsos por eso me preocupa pues delata la incomprensión del proceso político actual ya que desconoce o ignora datos
muy frescos del presente que nos muestran una realidad de
achicamiento intenso de la influencia de Cristina en la política argentina pero
lo más grave es que esos impulsos desconocen la funcionalidad de todo lo que se
mueve en torno al Patria. No se dan cuenta de que el macrismo y los grupos económicos
concentrados necesitan del cristinismo, no deducen que la imagen de esa madrugada en la cancha de Arsenal esperando ganarle por un puntito a Esteban Bullrich expresa un penoso tobogán...
Tampoco se dan cuenta de que Jaime Durán Barba tenía razón y
logró que la elección se polarice con lo que es un hecho que muchos votantes de
Cambiemos que no asistieron a las PASO lo harán en octubre y a eso habrá que
sumar algunos votantes que estuvieron con Massa y lo harán por Bullrich ¿Acaso
aquellas personas influenciadas por la política de patrullero tan cara a
Margarita Stolbizer no querrán asegurarse que la ex presidenta sea derrotada? Cristina
protagonizó una campaña copiando el montaje duranbarbista ¿Quién fue la mente
sagaz que imaginó que con eso se podía dar el batazaco?
Con su práctica, el cristinismo es la negación misma de la
acción política ya que niega la dialéctica, desconoce que el tiempo no para y que en
su mutación constante va generando nuevos escenarios y nuevas aspiraciones
sociales pero fundamentalmente desconoce que cuando la sociedad te coloca en el
lugar de minoría intensa te condena a la intrascendencia en términos de masas.
Pero peor son aún los que sin decirlo están chochos con ser eso, se creen, además,
esclarecidos cuadros portadores de una verdad que tarde o temprano triunfará.
La acción política puede romper muchos puentes pero jamás se puede dar el lujo
de destrozar el que la conecta con la inteligencia. Eso es lo que le está
pasando a esta minoría que se niega de manera pertinaz a repasar lo actuado y
cree que negando los múltiples errores podrá seguir teniendo un sentido histórico
positivo para el pueblo, ya que sin darse cuenta se han transformado en la
mueca patética de lo que supo ser un proyecto de masas.
Alguien planteó días pasado que el advenimiento
del Kirchnerismo al gobierno nacional, no fue consecuencia de una construcción
político-temporal, sino, del vacío de poder generado en 2001. Es normal que
muchos de sus protagonistas, no comprendan como abordar la lucha por el poder.
La verdad es que este es otro elemento sumamente rico para desarrollar en otro
post pero lo cito porque sé que a algunos les abrirá un poco más la mirada
viernes, 18 de agosto de 2017
El problema es nuestro, eh...
Ahora resulta que Macri es un ladri y hay que enumerar uno a
uno los delitos que se le atribuyen para que la sociedad se entere... Nos
hacemos los desentendidos con De Vido o bien exigimos que se expida la justicia
sobre los muchos casos en que está denunciado pero a Macri ya lo queremos tras
las rejas... Algo está muy mal, en algo nos estamos equivocando y muy fiero.
Creemos que los argentinos ignoran lo que es Macri ¿Y si no lo ignoran? ¿Y si
sabiendo lo mismo que nosotros lo votan igualmente? A ver, pareciera que no
estamos comprendiendo algunas de las razones que motorizan el voto en nuestros
días, porque resulta que la misma sociedad que desoyó una a una las denuncias
de Carrió contra Néstor y Cristina y en su momento nos votó al parecer ahora reacciona
de la misma manera ante nuestras denuncias y vota a Macri y su gente. Es que
parece imposible que se pueda captar el voto de la mayoría denunciando al otro,
no se gana diciendo que el otro es tal o cual cosa sino demostrando más
capacidad de seducción y conquista que el otro. Se gana mostrándose mejor y más capacitado
para liderar en la etapa actual. La sociedad no vota santos, vota a
determinados hombres y mujeres de carne y hueso hasta que un día empieza a
preferir a otros hombres y a otras mujeres ¡Pero no lo hace buscando ángeles
que orinen agua bendita sino porque cree que le irá mejor con estos nuevos
dirigentes!!!
A los kirchneristas nos cuesta entender y asumir que la
sociedad vaya demostrando paulatinamente que deja de considerarnos como los
únicos en condiciones de garantizarle acceso al bienestar, entonces, en lugar
de poner las barbas en remojo y analizar qué está pasando la emprendemos con
una retahíla de reiteraciones, diciendo que Macri esto, Macri lo otro y no
observamos que lo único que logramos es calmar nuestra propia frustración
porque lo que en verdad sucede es que estamos verificando que nuestra palabra y
nuestra propuesta ya no cautiva como antes. La gente no vota a Carrió en un 50
% en CABA porque le crea sino porque nosotros no hemos sido capaces durante una
década para ofrecerle una alternativa política. Porque además, más de una vez
mientras en la prensa criticamos los negociados del PRO, en la legislatura
tranzamos y entre gallos y medias noches le dimos los votos que le permitieron
hacer grandes negociados. Pero claro, nos creímos que la sociedad no se enteraba...
Tanto en esto como luego de cada votación hemos recurrido a
la fácil, como decir que los votantes "son todos unos giles que no se dan
cuenta que los están empomando y encima lo votan" ¿Cómo es? ¿Cuando el
electorado nos acompañó con una votación histórica en 2011 era demostración
irrefutable de que habíamos encontrado el nudo de la hegemonía y a los dos
años, cuando con la ruptura de Massa nos depositó de nuevo en el tercio que
siempre tuvimos (y tenemos) resulta que son una manga de tarados?
¿Qué le sucede a una fuerza política que en 2013/2015 recogió derrotas y ahora, luego de jugar a su máxima figura, la del 55 por ciento, está esperando el recuento definitivo para ver si ganó por uno o dos puntitos las PASO en la provincia? Evidentemente se están haciendo muy mal las cosas compañeros porque aún sacrificando la dama no logramos torcer el rumbo del electorado. Habrá que ponerse a estudiar pero de verdad; habrá que dejar de creer que tenemos la llave para solucionar los problemas de los argentinos y habrá que tomar algún que otro baño de humildad para reconocer que se nos escapó la tortuga pero como estábamos mirando para otro lado no nos dimos cuenta.
¿Qué le sucede a una fuerza política que en 2013/2015 recogió derrotas y ahora, luego de jugar a su máxima figura, la del 55 por ciento, está esperando el recuento definitivo para ver si ganó por uno o dos puntitos las PASO en la provincia? Evidentemente se están haciendo muy mal las cosas compañeros porque aún sacrificando la dama no logramos torcer el rumbo del electorado. Habrá que ponerse a estudiar pero de verdad; habrá que dejar de creer que tenemos la llave para solucionar los problemas de los argentinos y habrá que tomar algún que otro baño de humildad para reconocer que se nos escapó la tortuga pero como estábamos mirando para otro lado no nos dimos cuenta.
Mientras no dejemos de buscar traidores entre nosotros,
mientras no comprendamos que la política es algo demasiado complicado como para
dejarla en manos de los empleados del mes; mientras no entendamos que así como
vamos estamos marchando al olvido, no lograremos cambiar el rumbo que lleva la
coyuntura.
"Todo tiene su final, nada dura para siempre",
cantaba Héctor Lavoe y eso resuena cada vez con más fuerza en ese conglomerado
que alguna vez fue el kirchnerismo. No tenemos que aferrarnos al recuerdo de lo
vivido sino apuntar al futuro porque así podremos sintonizar de nuevo con la
sociedad, que nos dejó de visualizar como la dirigencia apropiada para los años
por venir.
Si no comprendemos que hay etapas y que así como en su
momento fuimos disruptivos, por ej cuando Néstor dijo "¿Qué te pasa
Clarín, estás nervioso?" luego, cuando no tuvimos capacidad ni
inteligencia para plasmar en la realidad la ley de Servicios de Comunicación
Audiovisual, esa misma sociedad que nos agradeció el haberle demostrado las
maldades de Clarín nos dejó luego de considerar su vanguardia predilecta,
entonces el manual del buen político nos está exigiendo revisión de todo lo
actuado, revisión y repaso de lo hecho. Y si sabemos escuchar ese mensaje, si
somos capaces de obrar en consecuencia y demostramos capacidad de acción
política para reformularnos no hay dudas que volverán a reencontrarse con
nosotros.
Pero si pretendemos que los argentinos sigan adhiriendo a
una serie de consignas que aunque válidas ya no convocan, la culpa de ello es
nuestra y de nadie más por que sencillamente hemos perdido sintonía con el
pueblo. El trotkismo puede aleccionarnos con eso de las enumerciones de verdades.
En definitiva, el problema principal lo tenemos nosotros,
los que alguna vez fuimos vanguardia pero ahora nos vamos pareciendo cada vez
más a un club de la nostalgia que no convoca, porque los pueblos siempre van
hacia adelante, están condenados a ir para adelante y la acción política que se
suponga popular, que aspire a representar los intereses de un pueblo, lo
primero que debe hacer es tener capacidad de renovación para volver a ser
tomada como una propuesta inteligente y probable. De lo contrario, sólo queda
el club de la nostalgia y buscar en Youtube los programas de 678 para recordar
lo felices que éramos en aquellos días.
jueves, 17 de agosto de 2017
Se puede porque se debe
La nota de José Natanson ha generado esperables reacciones desde
diversos sectores pero todas coinciden en un mismo nivel de cerrazón. Pareciera
que reconocer aciertos políticos en el adversario es un pasaje de ida a la
excomunión por parte de muchos que se dicen cultores del nacionalismo popular.
Natanson se introduce con valentía en algunos lugares que nos pueden molestar
pero que es necesario evaluar y repensar porque de otro modo no entenderemos
jamás porqué el macrismo viene hegemonizando la ciudad de Buenos Aires hace más de una
década y porqué ahora todo indica que lo hará en buena parte del país.
Natanson tiene la honestidad intelectual de publicar una
mirada que muchos valoramos porque la consideramos correcta, razonable, pero por
sobre todo una mirada con los pies en la tierra, sin escafandras y sin
antifaz, es que al fin y al cabo estos son algunos de los
elementos centrales para elaborar un diagnóstico preciso de qué nos viene pasando pero vuelve a reiterarse el
reflejo de señalar despectivamente a quien se anima a plantearlo en lugar de
analizar lo que nos propone en su escrito. Creo también que en el texto en
cuestión, el autor enumera una serie de aciertos evidentes del macrismo sobe
los que alguna vez tendremos que ponernos a pensar, salvo que sigamos
entendiendo que a la CABA, si vota en un 50% a Carrió hay que prenderla fuego
con todos los porteños que le dieron su voto. Me parece que a muchos les
resulta más cómodo admitir que eso es más fácil que analizar por qué desde lo
que fue el FPV no logramos superar el 20 por ciento en el distrito.
La comodidad y cierta pereza nos han dañado mucho porque nos hicieron creer que
mágicamente todo es para siempre, desde los votos hasta la hegemonía.
Hubo un momento en que eso que se denomina campo nacional y popular estuvo a la
ofensiva, el punto máximo de esa etapa fue cuando Néstor lanzó el ya histórico
"Qué te pasa Clarín ¿Estás nervioso?" Esa etapa duró hasta 2011 (el período entre la derrota con De Narváez en 2009 y la reelección de CFK fue lisa y llanamente glorioso) y a
partir de ahí se nos empezaron a escurrir de las manos desde los votos hasta
las victorias. Mucho antes de que Sergio Massa se abriera, en los mentideros K hablábamos
a diario con los compañeros sobre las consecuencias que podría tener su
partida (hay decenas de amigos que pueden atestiguar lo que digo) pero en Casa Rosada ni se mosquearon. La consecuencia fue la derrota
en 2013 ¡A dos años del 55 por ciento! Luego vino el minué del 2015 y la pésima
resolución de la interna con la consecuente derrota, que fue ajustada por esa
militancia que salió a subirse a los trenes y a tocar timbre porque de lo
contrario Macri nos ganaba por mucha más diferencia. Y ahora, agregando a lo
que considero el error de jugar a Cristina (Algo sobre lo que ya escribí hasta el cansancio) estamos comprobando que
efectivamente tenía un techo bajo y eso muy probablemente le signifique la
derrota en octubre. Pero cuando alguien sale a bucear y exponer aciertos del
bloque histórico que hoy gobierna el país, cunde el reflejo de salir a masacrarlo ¿Tanto
cuesta advertir que estamos mal y vamos peor? ¿Tanto cuesta admitir que hasta
en las PASO porteñas de UC un porcentaje nada desdeñable manifestó con su voto el
desacuerdo con una lista decidida entre cuatro paredes? ¿Tanto cuesta admitir
que la negativa a participar de la PASO en PBA fue la antesala de un octubre temible? Lo que parece estar en la base de todo este
desaguisado es la falta de decisión de los compañeros para salir a plantear con
fuerza el disenso con la conducción, el creer que dejando pasar oportunidades
llegará el momento en que cristalizarán las respuestas superadoras.
Ese ha sido un error garrafal...
Fallecido Néstor, el kirchnerismo entró en la etapa
religiosa y se fue consumiendo en el dogma y la adoración a Cristina. En ese
trance olvidó que más allá de las inmensas virtudes que posee la compañera,
tiene su contrapeso en la incapacidad absoluta de armar en política. Con
Cristina sólo hay una posibilidad: decir que sí. Cualquier otra actitud será
entendida como una de las mil variantes del rupturismo. Bien, así hemos
quedado, con una Cristina que ni siquiera saluda a los compañeros peronistas que ganaron en sus provincias como Pepo en Chaco o en La Rioja hace un par de meses; con el peronismo fraccionado en decenas de sectores a nivel nacional, con derrotas en dos bastiones como La Pampa y San Luis, donde desde 1983 se venía ganando, y
con una derecha que tiende a tornarse día a día más hegemónica.
Un dato que no
debe pasar desapercibido: en 2015, cuando Cristina hizo el famoso llamado al
"Baño de Humildad", en la provincia de Buenos Aires había más de 10
precandidaturas a gobernador, eso ya de por si hablaba del nivel de divergencias
internas que se habían ido acumulando como demostración incontestable de que el FPV por abajo era un caos plagado de contradicciones de diverso grado. Como sabemos, luego de que
se bajaron las listas quedaron sólo las de Aníbal Fernández y Julián Domínguez
con las artimañanas realizadas y el resultado que todos conocemos.
¿Hasta
cuándo seguiremos sin analizar estas cuestiones que hacen al diagnóstico que
nos está faltando?
A veces pienso que en el escenario de 2011, con Ricardito
Alfonsín y Hermes Binner como contendores deberíamos haber obtenido el 65/70 %
de los votos ¡Si no competíamos contra nadie, en términos políticos! Pero en
lugar de analizar el resultado por este lado cedimos a la facilidad de debatir
entre nosotros si habíamos llegado definitivamente al fin de la historia y el
resultado de las elecciones nos ponía al borde de una hegemonía que duraría décadas. Bastaron menos de dos años para comprobar que no habíamos entendido la
etapa, que no nos habíamos dado cuenta que la sociedad argentina, así como te
da el voto te lo quita cuando lo considere necesario, pero todo eso no lo
supimos ver y no paramos de equivocarnos hasta que perdimos nada menos que el
gobierno de la PBA, con todo lo que ello implica. Entre otras cuestiones no
hicimos caso a esa máxima según la cual el otro también juega, y no me refiero
a ese otro imaginario de los camporistas sino al que está enfrente, al que nos
ganó. Venimos derivando cual jangada por el Río Paraná, rebotando de costa en
costa, descendiendo lentamente, por momentos con pausa, por momentos más
violentamente pero algo es seguro: estamos ya muy cerca de la desembocadura al
mar donde ya la jangada se fraccionará en mil pedacitos que flotarán cada uno
por su lado hasta perderse en la nada. Políticamente eso es lo que nos viene
pasando hace seis años, pero no lo hemos sabido ver, no lo hemos querido
entender, no lo hemos sabido afrontar y acá están las consecuencias.
Va de suyo que estas líneas no logran iluminar un futuro,
porque eso es algo colectivo que saldrá del amuchamiento razonable y honesto de
la mayor cantidad posible de compañeros. Estas líneas toman de pretexto la muy
buena nota de Natanson buscando transformarse en un nuevo llamamiento para que
entendamos que así como vamos vamos mal y día a día no paramos de empeorar, por
no encontrar elementos para frenar la sangría y si se quiere también por cierta
falta de coraje para enfrentar a Cristina y su corte marcando a fuego que como
conducción sólo nos están llevando al suicidio colectivo.
Estoy afiliado a la junta de los que creen que se puede, compañeros, se puede porque se pudo, se puede
porque se debe, se puede porque cada vez que mis hijos me escuchan renegar me miran con
ojitos extrañados... seguro pensarán ¿Pero qué le pasa a Papá que ahora se enoja
con Cristina si nos crió enseñándonos a pelear por ella? Se puede porque ahora
mismo como padre discuto de igual a igual con ellos sin pretender que me
obedezcan sino ejercitándolos para que no sean seguidores pasivos de nadie en
el mundo, para que se comprometan, para que banquen una divisa pero sepan
cuándo pegar el grito y marcar errores evidentes. Se puede porque se debe, se
puede porque si alguna vez tuvimos el coraje y los aciertos para poner contra
las cuerdas a los grandes conglomerados que detentan el poder (en la 125, en la
ley de Medios, etc) eso significa que tenemos valores y virtudes ¿Qué nos hizo
perderlas de vista? ¿Qué nos transformó en músicos burócratas que
tocan de memoria una partitura ya gastada y aburrida en lugar de sacar afuera
todas las virtudes -que son muchas- que nos llevaron a protagonizar una gesta
que fue lo más avanzado que se pudo dar el pueblo argentino?
Nos falta Jazz...nos faltan ganas de gestar nuevas aventuras.
¿Quién nos hizo creer, después de tantas batallas, que sólo nos resta añorar los tiempos pasados?
¿Quién nos hizo creer que los
procesos revolucionarios no están condenados a transformarse permanentemente,
aunque en esa transformación tengan que cuestionarse las mismísimas conducciones, sentando al mismo tiempo las bases para las que tienen que llegar a ocupar su tiempo histórico?
¿O acaso
no nos animamos a ir al frente y preferimos quedarnos en la cómoda creyendo que
Cristina nos va a iluminar?
Nooo, queridos compañeros: si no somos capaces de
generarnos luces nuevas nos aguarda una larga noche.
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