lunes, 20 de junio de 2016

Réquiem se escribe con K


Están vistiéndose de gala para asistir al réquiem del kirchnerismo y se percibe un apuro por ver quién se coloca en los primeros lugares. Algo parecido sucedió con el peronismo desde 1955 en adelante y los libros escritos al respecto ocupan muchísimo más espacio que los fajos de billetes que López tiró tras lo muros del convento. La gran particularidad es que casi todos los que escriben sobre el fin de kirchnerismo lo hacen desde afuera y movidos ostensiblemente por el interés de sacarse de encima esta piedra en el zapato de la política argentina. Por eso no estaría mal trasuntar el tema desde las entrañas de este fenómeno político y social que tanto dolores de cabeza sigue generando a las almas bellas y puras de la patria.
El punto crucial es dónde encarnará ese progresismo que se arrimó al peronismo atraído exclusivamente por Néstor y Cristina: si se confinará en una estructura nostálgica de los logros de los gobiernos K, sin incidencia en la disputa por el poder real, o si se logrará que, de alguna manera, no se destruyan los vasos comunicantes con amplios sectores militantes del peronismo que no están dispuestos a volver a ser la minoría, también nostálgica y zurda, de una estructura política que objetivamente vuelva a ser el soporte del gobierno de turno, como lo fue con Menem y los Kirchner. Si se rompen definitivamente los puentes que unen a estos dos sectores, la victoria de los mercados será realmente estrepitosa porque no sólo habrán logrado aislar el foco rebelde que se desarrolló en el período 2003-2015, que indudablemente fue lo más díscolo luego de los dos primeros gobiernos de Perón, sino que habrán conseguido un nuevo bipartidismo acotado a moverse exclusivamente dentro de los márgenes que el gran capital establece, esto es un esquema de alternancia Macri-Massa-Pinedo-Urtubey que garantice por lo menos una década de reinstalación del neoliberalismo como estructura blindada. En ese contexto, la rearticulación de un polo de poder nacional y popular demorará probablemente más que lo que desde cierto voluntarismo facebookero se puede sospechar. Por eso, el desafío excluyente de la etapa es trabajar con todo el esmero posible para evitar que los sectores más avanzados que el kirchnerismo logró hacer confluir, tanto de afuera como de adentro del peronismo, sigan traccionando juntos.

1 comentario:

Guido Dippo dijo...

Veo que seguís meando afuera del tarro. Te mandás un comentario irónico por las "tumbas" en el monasterio y resulta que adentro había cámaras de seguridad. Re-normal, no? No te sentís un bocón?
Le llamás "operación" a lo de Báez y el tipo escribe una carta diciendo que Casanello estuvo en la quinta de Olivos. Seguro que la carta se la hizo escribir Lanata.
Me parece que si querés que te sigan tomando en serio tenés que dejar de publicar boludeces, estás quedando como un verdadero burro.
Si querés publicalo, y sino, con que lo hayas leído ya me es suficiente.

Guido

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