sábado, 18 de julio de 2015

Martha Argerich y la herejía populista

 

Aquella “Ñatita” a la que el presidente Perón le posibilitó llegar a Viena para estudiar con Friedrich Gulda y potenciar un destino de gloria en la música del mundo vino una fría noche de julio a Buenos Aires, tocó una música absolutamente cruzada por un antiperonista confeso como Astor Piazzolla y lo hizo con entrada libre y gratuita y con transmisión por la Televisión Pública para todo el país. Estas inmensas parábolas no se dan por casualidad. Suceden por esa capacidad sacrílega que los populismos tienen como algo innato, capaz de conmover a las mayorías con la misma potencia con que cierra ventanales y apaga televisores en los menos.

Así como la difusión del Tango y el Folklore estuvo durante décadas controlada por unas pocas manos de claro tufo conservador – reaccionario, la llamada “música clásica” también fue encorsetada por una minoría elitista que privilegió un consumo fraccionado para pocos. Así fueron cerrando puertas y construyendo el ghetto. El elitismo, ese placer masturbatorio que llega al éxtasis cuando crece la cantidad de pocos, finalmente se salió con la suya, por supuesto que a costa de la música. También el jazz ha padecido una infección parecida. Todavía se recuerdan aquellos adelantados que tenían un comandante amigo de Aerolíneas que les traía el último vinilo de Phil Woods y lo que más los hacía gozar no eran las genialidades del ese gran saxo alto sino la certeza de que, al menos en la ciudad, nadie más poseía esa joya. Estamos hablando, al fin y al cabo, del drama del solo: Un fanático de Los Beatles, que ya en 1990 ya tenía más de 6.000 discos del grupo y de las obras solistas de cada uno por separado, sumando originales, demos y tomas descartas, pagó la entrada más cara para ver a Paul cuando llegó por primera vez a River. El día de la actuación, no fue. Desplegó una serie de excusas para tapar la verdadera razón del faltazo, que no era otra que su incapacidad de disfrutar a McCartney junto a otras 60.000 mil personas.

Completo, acá

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo con tu comentario.
La música clásica (y la otra también) es demasiado importante como para dejarla en pocas manos.

Mariano

p.d. Y si no, como dice Capusotto en "los oportunistas del Conurbano", hagamos una canción homenaje "Martha Argerich, Martha Argerich, triunfa en Londres y en Parich"

GrouchoMarx dijo...

Infobae, en un acto de decoro inadmisible, tituló : “Deslumbrante concierto de Martha Argerich”
Sin embargo, algunos de sus lectores no opinaron lo mismo:
Diana Dianita • Mejor comentarista • Owner en Autónomo
POPULISMO Y DEMAGOGIA!!! (GOBIERNO PARA OVEJAS Y VIVIDORES)
Carlos Delgar • Buenos Aires
supongo que despues se habra desinfectado

Valentino Ros • Mejor comentarista
no era que lo habian desratizado? que hicieron con los 100 millones de pesos??
Si uno ingresa en los perfiles de los citados comentaristas todos son fans de lanata, de macri, de clarín y la nación.
Voy a redoblar la apuesta:
Creo que el ing.mauricio bien podría convertir este monumento a la corrupción en algo más productivo. Por ejemplo el “Brigadier Cacciatore Shopping Mall”. Un lugar espectacular para un buen paseo de compras, con música de Arjona, cines en 3D y mucho pochoclo. Elimino a Montaner porque ahora se vendió por un chori.
Y nada de Bartok, Prokofiev o Bacalov (¿). ¿Qué hace nuestro Morricone aporreando un Steinway & Sons 0 km? Cuando venga Mauricio, se lo dejamos a Richard Clayderman, gente grossa y no esta mina de la Ues que toca en difícil.
Y a cobrar entrada. Así no se quejan de que no consiguen.
Saludos

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