jueves, 27 de octubre de 2016

Seis años ya...

Lloro

Publicado originalmente el 28/10/2010
En medio del llanto algo me emocionó aún más y quiero contártelo: Lloro porque vivo en un territorio hostil, porque muchas veces me sentí forastero en mi pueblo, con mi familia, con mi vieja y mis hermanos. Forastero en mi barrio y en la escuela pública donde hace 6 años integro la cooperadora. "Forastero", "plaga", "confundido", "raro", "inocente", "crédulo" y todo lo que quieras imaginarte.

Por Néstor y Cristina me hice odiar, por Néstor y Cristina perdí amistades y hasta vínculos con algunos familiares. Por Néstor y Cristina puse en todo momento la cara y el pecho y eso brota ahora entre mis lágrimas. Ayer y hoy han llamado o me han escrito preguntando cómo estoy porque si algo saben es que desde la primera hora estuve del mismo lado y nunca me corrí. Si de alguna cosa ya tengo que enorgullecerme en mi vida es del hecho de haber sido fiel y de sostener plenamente un convencimiento, una convicción.

Este blog es casi mi diario íntimo. Acá están escritas mis alegrías y mis tristezas, mis acuerdos y desacuerdos con Néstor y Cristina, pero siempre desde el mismo lado del mostrador. Lloro porque siento temor, lloro porque la veo a Cristina y la siento cada vez como de mi familia. Adivino cada uno de sus gestos y hasta sospecho saber lo que siente. Lloro porque la quiero más a ella, lloro porque a su gobierno lo he vivido con más intensidad que el de él. Lloro porque Néstor no tiene repuesto. Lloro porque los pueblos a veces paren dirigentes que tienen un plus que los hacen distintos. Lloro porque un pelotudo me discute en Twitter que Cobos tiene derecho a ir al velorio como "vicepresidente de la nación".

Lloro por ese post que escribí en plena crisis de la 125, ese donde temía que en Belgrano me descubrieran, que una tarde fuese caminando por el barrio y que una vieja se detuviera como en esa película donde Lawrence Olivier compone a un nazi viejo y me señalara con el dedo tembloroso al grito de "KIRCH NE RIS TA", generando mi huida por entre los autos para evitar el linchamiento.

Lloro porque hoy habemos millones de argentinos que tenemos el orgullo de poder lagrimear y mostrar nuestro dolor. Lloro porque no puedo dejar de pensar en los que no tienen motivos para hacerlo. Lloro por los que lloraron a Raúl Alfonsin y por los que no pueden llorar a Cobos, a Macri, a De Narváez. Lloro porque esa cola, ese pueblo y ese dolor no se cooptan, no se compran.

Lloro porque estamos velando al tipo que nos enseñó a ser dignos, al tipo que nos demostró que se pueden hacer cosas, que se puede transformar en democracia y que en democracia se pueden lograr cambios trascendentes. Desde 1983 al 2003 mediaron 20 años en los que fui resignándome a que era al pedo, que la política no servía como instrumento de transformación, pero un buen día vi en Néstor a un tipo que firmaba decretos con una birome Bic y eso me hizo entender que había cosas que tenían sentido.

Lloro porque este blog nació para ser mi parlante, para comunicar mi apoyo al gobierno en momentos en que estaba sin trabajo en alguna radio. Lloro porque desde aquí fui montando una trincherita de expresión que diariemente convoca  a mucha pero mucha gente, muchos lectores, miles, que pasan diariamente a leer. Señal que lo que escribo importa.

Lloro porque gracias a Néstor descubrí el peronismo, porque hoy lo entiendo más y porque gracias a toda la movida bloguera hoy la mayoría de mis amigos son compañeros peronistas y eso me emociona, porque el peronismo tiene secretos que no se le revelan a cualquiera. El peronismo es un mundo medio oculto al común de los mortales. Y de verdad me siento dichoso de haber generado la confianza de muchos perucas como Manolo, el conu, Omix o el Inye, por citar algunos, que me fueron pasando las claves del santo grial del movimiento.

Pero nada de todo esto hubiese sido posible sin Néstor, el gran visionario, el que se escapaba al Tortoni a tomar un café con amigos en los primeros días de su presidencia. En aquellos primeros días de su gobierno me definía ante el mundo como "opositor de la oposición" pero al poco tiempo ya me inmiscuía en este maravilloso rol de gestor de kirchnerismo, de defensor de un proyecto y lo he disfrutado mucho. 

Y fundamentalmente lloro porque mi mujer lo hace conmigo y Maite, entre sus 14 años y su nube de pedo me abraza y me contiene y entiende que su papá llora de dolor y de orgullo. Pero por sobre todas las cosas lloro porque sé que dentro de un rato hay que salir a redoblar el esfuerzo. Todo lo que hicimos hasta ahora es poco, no alcanza.

Hay que poner más y más

Y lo vamos a poner

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