viernes, 10 de junio de 2016

La foto de Hurlingham


Quien no entienda esta foto de ayer a la tarde en Hurlingham quizá no comprenda los próximos 2 o 3 años de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires, y también del país. Lo primero que se requiere para entenderla es reconocer que hay vida por fuera del cristinismo. En esta página hemos escrito bastante sobre el FPV y hemos definido como grandes ejes que uno de los desafíos de Cristina era conducir al conjunto y no sólo al EDE y La Cámpora y que en el peronismo se empezaría a vislumbrar cada vez con mayor claridad la existencia de eso que dimos en llamar “oficialista permanente”, algo que encarnamos en la figura del inefable senador Pichetto. Bien, la foto de esta tarde viene a corroborar el rumoreo sobre acercamientos de los intendentes denominados “dialoguistas” con el flaco Randazzo, que aunque no está en la foto, es el hombre que en este espacio se lo visualiza como la figura con mayor electorabilidad en la etapa, algo que el olfato indicaría que es cierto.
Ahora bien, dicho esto comienzan las preguntas, en primer lugar sobre el ex ministro del interior y transporte, sobre su fidelidad y su actitud poco colaborativa luego de que se conformara la fórmula Scioli-Zannini. En segundo lugar el interrogante sobre si desde las más altas esferas del FPV (Cristina) se manejó bien ese trámite; si estuvo bien ponerle fichas a Randazzo para luego resolver lo que se resolvió. Otras preguntan pasan por cómo pararse ante sectores y figuras del peronismo, como Pichetto, que fueron oficialistas con Menem, con Néstor, con Cristina y que por momentos aparecen con una ganas de serlo de Macri que dan miedo, pero siguen los interrogantes y nos ponemos a pensar en los intendentes y gobernadores que tienen territorios a su cargo y deben por ello gestionar un tipo de contacto con el gobierno nacional y el provincial distinto del que practica uno en Twitter y Facebook. Hay muchas preguntas cuyas respuesta serán las que terminen explicando el derrotero a mediano plazo del peronismo. Lo que cada vez parece más irrefutable es que no hay posibilidades de convergencia entre la foto de Hurlingham y el cristinismo que orbita en torno a la Fundación patria. Eso es un dato duro que reclama análisis político y no griterío de red social. Muy probablemente la interna del peronismo provincial transite en base a estos dos polos, con el agregado de que mientras algunos especulan con que si Cristina se decide a jugar, cambian todos los armados, tambien se dice que ello nuclearía aún con más nitidez a todos quienes tienen diferencias con ella y fundamentalmente con sus alfiles.
¿Jugará? La verdad, nadie lo sabe. Los libros clásicos de política indican que una figura de su talla no debería exponerse a una contienda electoral si no tiene garantizada una victoria arrolladora, mientras que el derecho señalaría que no le vendrían mal fueros ante la evidencia de que la quieren mandar a la cárcel como sea.
La foto de Hurlingham debe ser entendida, analizada con detenimiento y sabiduría por ser algo mucho más complejo y profundo que lo que desde afuera se supone.
Cristina hizo su aparición en la CABA con el impacto que todos vimos, realizó una serie de actividades y volvió a Calafate dejando en funcionamiento un instituto manejado por el mismo riñón que tuvo en Casa Rosada, algo que evidentemente no contiene a todo el peronismo y que, nos animamos a sospechar, tampoco le interesa.
En el fondo, lo que se empieza a ver es que viene llegando un tiempo distinto donde habrá que pensar en barajar y dar de nuevo.

1 comentario:

jorge oscar garcia dijo...

Mirà Gererdito, si re-armar el peronismo, es hacer pejotismo, que no cuenten conmigo (ni con un montòn te lo aseguro). Yo creo que es la hora del verticalismo a ultranza (Cristina o muerte). Parafraseando al ùltimo lìder radical serio: si el partido se ha derechizado, preparemonos para perder muchas elecciones, pero no para dejar de buscar una patria justa, libre y soberana.

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