jueves, 6 de marzo de 2014

Diálogo y consenso pero nunca con el gobierno


Ahora parece que, como era de esperar, también el macrismo empezó a crujir internamente, como antes los radicales, por el anteproyecto de reforma del Código Penal que contó con la participación de uno de sus principales cuadros, el diputado Federico Pinedo.
No hay que andar con tanto “gre gre” para decir Gregorio. Las mismas fuerzas que se llenan la boca pregonando el diálogo y el consenso, cuando tienen la posibilidad de hacer un trabajo en conjunto, multipartidario, amplio, reaccionan demostrando que en realidad sólo admiten el consenso y la búsqueda de denominadores comunes si es en contra del gobierno.
La presidenta realizó en su momento una convocatoria generosa a las principales fuerzas políticas con el objetivo de diseñar en conjunto un proyecto superador del mamarracho que a esta altura es el Código Penal vigente y la respuesta de éstas fue sensata, pero bastó un manijazo de los verdaderos dueños de la pelota para que ahora se borren y de manera lastimosa.
El kirchnerismo los sigue asustando y cuando tienen la oportunidad de construir algo trascendente en conjunto salen corriendo como escolares que huyen del patito feo. Dan vergüenza, pero una vergüenza grandota, patética.
¿Qué futuro nos espera cuando las fuerzas que se dicen alternativas se muestran tan mariconas? ¿Qué país se puede construir con tamaña cobardía?


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