miércoles, 5 de febrero de 2014

Necesitan que la experiencia kirchnerista termine en el desastre

Los "mercados" necesitan que la experiencia kirchnerista termine en el desastre de modo de mostrar que no solo ellos llevaron al país al borde de su disolución en 2001. Necesitan ese empate histórico, por eso están echando mano a todos los recursos de que disponen para conseguirlo.
En el debate con Solanas y Filmus, ante una comparación con el 2001 del ex senador kirchnerista, Gabriela Michetti dijo que cualquier comparación con ese año era beneficiosa pues equivalía a comparar con un tiempo donde el país estaba en el fondo del mar. Lo que no explicó la senadora es qué pasó para generar tal hundimiento. Es más, nadie de lo bocones que pululan hoy desgañitándose contra el gobierno lo explica y hasta más de un “moderno” dice que hay que cortarla con eso de comparar la situación actual con la de 2001.
Al fondo del mar llegamos precisamente por la aplicación ortodoxa y dogmática de todo lo que hoy nos proponen como alternativa, así de sencillo. Pero cuesta advertirlo pues “de eso no se habla”.
En este blog hemos insistido hasta el cansancio en razonar que mientras el neoliberalismo tomó el desbarranque de 2001 como la consecuencia de haber colocado al volante a un inepto, el problema no era de manejo sino de orientación: Se estaba yendo camino al precipicio nacional y social, pues eso propone como fin estratégico el neoliberalismo. De la Rúa no se animó a seguir y mandó el auto a la banquina.
Cuando llegó Néstor Kirchner, sacó el auto del barro, lo volvió a colocar en sobre la cinta asfáltica pero eligió otra orientación, planteando que el problema de fondo era el sentido que llevaba ese rodado y que por ende se imponía ir para otro lado. En este punto está el eje de fondo sobre el que discurren los debates del presente: qué hacer con ese automóvil y para dónde conducirlo.
El kirchnerismo demostró que existía otro camino y cosechó resultados que están a la vista pero ha entrado en una zona de fuertes turbulencias porque como era de esperar, varios factores de poder iban a practicar todo tipo de maniobras para hacerlo sucumbir dado que lo central para el establishment es mostrarle a la sociedad que cualquier intento de avanzar en sentido contrario al de “los mercados” termina mal. Cuando hablan del “relato” están diciendo que la AUH, la recuperación de los fondos previsionales y de YPF, la ley de medios y tantos logros más, son inventos irracionales de mentes enfermas que imaginan una realidad de fantasía. Es que ellos son los portadores de la verdad y cualquiera que intente refutarlos es simplemente un demente. El planteo es que si lo que asoló al país es un relato fantasioso, mucho de lo que se hizo a su amparo deberá ser modificado o directamente eliminado por ser fruto de elucubraciones taimadas. Esto se llama ni más ni menos que retorno furibundo al dogma neoliberal, que nunca fue del todo erradicado y está pugnando por volver a caballito del accionar desestabilizador de varios sectores del empresariado y de la compresión de la memoria popular a un tipo de mp3 mental verdaderamente preocupante.

3 comentarios:

carlos dijo...

Ni más ni menos.
Solo falta, a mi parecer, una fuerte demostración de apoyo popular.
Saludos, Carlos.

octavio e. dijo...

Creo que la diferencia de la crisis que intentan provocar con la de otras crisis históricas, como la del '75 u '89/'90, es que éstas se produjeron en el marco de una idea estratégica preexistente de los intereses privados concentrados (globales).

Las estrategias que se materializaron post '75 (tablita de M. de Hoz, apertura importadora, reforma financiera, etc.) y post '89/'90 (apertura comercial, liberalización financiera, privatizaciones, etc.), "necesitaban" -para poder imponerse- de las crisis que las precedieron.

Esto quiere decir que esas crisis formaban parte de una estrategia, con cobertura y apoyatura global (chicago boys, consenso de Washington, por ej.)

Ahora, esos poderes no tienen una estrategia en mente, no porque no quieren sino porque no pueden. El proceso global de desintegración no los favorece, todo está muy lejos del auge y la euforia globalista de otros tiempos.

Es por ello, que la originalidad de la coyuntura es que se trata de un combate donde, unos -el gobierno y, en cierta medida, el Estado- tienen una intención y orientación definida, y, otros -los intereses privados concentrados- no tienen ninguna que no fuera desestabilizar a la otra, pero sin miras -como en '75 u '89/'90- a imponer un modelo más o menos definido.

En esto consiste la dualidad de la situación actual: peligro, porque los que socavan al gobierno no tienen ningún plan ni estrategia, lo que implica caos por el caos mismo; y, optimismo, porque, si el gobierno sale airoso, se consolida la estrategia nacional y sus perspectivas de continuación en un futuro gobierno.

Gustavo Marcelo Sala dijo...

Gerardo

Fue un gran gusto haberte escuchado en la radio cooperativa del Pago el viernes 7 de febrero. Allí tuve durante el año pasado una humilde participación semanal, a modo de columna, en un programa que ya lleva 4 años que debate políticas locales, provinciales y nacionales que se llama Testigos de Privilegio. Lo conduce Carlos Madera Murgui, periodista y productor agropecuario Nacional y Popular.

Ojalá que se repita, sobre todo me interesa mucho el tema de la ley de medios que quedó pendiente.

Abrazo
Gustavo
Coronel Dorrego

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