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El problema es nuestro, eh...

martes, 15 de mayo de 2012

Terrorismo financiero


Una directora de escuela pública dijo hoy que iba a retirar todo su sueldo del cajero por temor a un nuevo corralito. Una directora de escuela tiene un piso de formación y de acceso a la información como para no caer en las celadas de esas cadenas de mails a las que se refirió precisamente hoy Cristina. Pero igual pisa el palito. Claro, somos un país con una mente bimonetaria y la Convertibilidad dejó sus huellas, es obvio, pero no deja de asombrar la perduración de ciertos reflejos.

Es increíble que haya una porción de la sociedad que le sigue creyendo a gurúes y sectores de pensamiento económico que en más de una década no han embocado una sola de sus predicciones. Es increíble que no se advierta que todos sus pronósticos han sido refutados uno a uno por la realidad. Y no se trata de negar la realidad ni de desconocer que en medio de un mundo en crisis, con nuestros principales socios comerciales en problemas y con problemas internos propios como la inflación, el panorama es complejo, pero de ahí a dar crédito a cierto rumoreo pareciera que hay un trecho muy largo.

Hoy me decía Escriba en la radio que lo más probable es que este año el crecimiento baje a un tres y medio por ciento y que si para nosotros, acostumbrados a un promedio anual de 7 por ciento, nos puede parecer poco ¿Te pusiste a pensar qué puede decir un italiano, un español o un griego si le decís que van a crecer al tres y medio? Y vaya si tiene razón.

No digo que la palabra del gobierno deba ser tomada como infalible, nada de eso, pero sí que al menos se contemplen ciertas variables, se razone cotejando aunque sea por arriba lo que se opera por los medios con lo que ha venido pasando en la realidad. Y pensar también que los sectores más beneficiados en los últimos años son los que precisamente más muerden ciertos anzuelos. Es también muy factible que hasta estemos ante errores en el manejo de "la diaria" por parte de las oficinas gubernamentales respectivas, pero pareciera que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa ¿no?

También pasa que esos sectores por ahí son pequeños numéricamente pero con una muy fuerte sobre-representación en los medios y esto genera una sensación muy amplificada de un síntoma en verdad bastante menor. Y muy seguramente pasa también que desde las usinas comunicacionales del oficialismo cuesta encontrar la metodología para desacreditar tanto terrorismo financiero.

Es que muy probablemente estos reflejos nos estén diciendo que es muy largo el camino que nos falta recorrer y que si bien en algunos aspectos la sociedad ha crecido y madurado, sigue bastante arrinconada por la tremenda inseguridad que fue el corralito, un verdadero asalto masivo y transversal más que nada a los sectores medios acomodados, un asalto de guante blanco, perpetrado por la falta de concreción de las famosas "reformas pendientes", un asalto gestionado por los mismos cerebros que hace una década vienen pronosticando que no llegamos a fin de año.

Reparar esas lesiones lleva mucho tiempo, evidentemente.
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1 comentario:

Carlo Ponzi dijo...

Error de diagnóstico. Si mañana Cristina lee este post por cadena nacional hay una corrida automática.

El que apuesta al dólar pierde.