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martes, 1 de mayo de 2012

Mario Diament y la demonización del periodismo

Leo esta columna de Mario Diament y, no obstante disentir con su título, porque no se está demonizando al periodismo sino a las empresas y los multimedios que utilizan los medios como arietes para sus fines políticos, económicos e ideológicos, me parece mentira que, aún dando en el clavo en el diagnóstico de porqué le va tan mal a la prensa autodefinida como libre o independiente, siga repitiendo los mismos razonamientos falsos de moda. Es notable y asombroso que escriba:

"Sin credibilidad, el periodismo no existe y sus denuncias y afirmaciones caen en el vacío. A lo sumo, se convierten en un aporte más al mercado del chimento, un cacareo similar al que producen los foristas de las publicaciones online.
Esta demonización no se logra de la noche a la mañana; requiere una paciente y persistente campaña cuyo objetivo principal es sembrar la duda. La duda es el ácido que va erosionando la certeza. Al poco tiempo, todo cuanto queda es desconfianza, incertidumbre y confusión.
El gobierno logró todo esto de manera ejemplar, ayudado, es preciso decirlo, por las características de las empresas periodísticas, muchas de las cuales están lejos de ser modelos de ética o de transparencia.
Hoy en día, la prensa no oficial carece de credibilidad en la Argentina y si bien todavía es capaz de instalar algunos debates en la opinión pública, como las relaciones del vicepresidente Armado Boudou con la imprenta Ciccone, es evidente que su influencia ha sido seriamente cercenada."


En este párrafo hay una visualización bastante acertada del problema de la prensa opositora, el problema es que a continuación se olvida de lo que escribió y retoma el cassette. En rigor de verdad, el problema central de la prensa que se dice independiente es no serlo. A partir de ahí comienzan sus desventuras, a partir de mostrarse como lo que no son y operar como espacios de oposición cerril al gobierno. Si a esto le sumamos que a partir de internet la sociedad se informa en buena medida de manera transversal y horizontal, sin pasar por los medios hegemónicos y por ende sin atribuirles el rol de validadores de opinión que otrora tenían, están fritos.

Pero otro de los problemas centrales en el razonamiento de periodistas como Mario Diament es que siguen considerando a los lectores y a las audiencias como seres pasivos, solo predispuestos a recibir y nunca a emitir, pero además los consideran en cierta medida infradotados, dado que en sus análisis, si el gobierno logra demonizar a la prensa "independiente" es porque hay una sarta de idiotas que le cree al oficialismo. Bueno, quizá en una de esas están confesando lo que siempre pensaron de las audiencias, que son farabutes fáciles de influenciar y manipular.

En estas miradas no se contempla que hay sobreabundancia de titulares y zócalos que nunca son sostenidos por las notas respectivas, llegando incluso en muchos casos a que las propias notas refutan de plano a esos titulares y Zócalos. En estas miradas no se contempla que la sociedad advierte cotidianamente cómo los intereses editoriales embisten contra el periodismo y la tarea de informar. Es que hay una camada de periodistas formateados en la última etapa de dominio de la prensa tradicional, periodistas que se formaron sin lectores que les discutan y refuten, que se desarrollaron en una práctica del periodismo donde lo que decía la radio, mostraba la la TV o publicaba el diario era "la verdad". Bien, todo eso es pasado y hoy en una red social un twittero recomienda una nota y todos los que de una u otra manera lo respetan, clickean ese link y con eso se estrella el status quo de los medios importantes. Hoy un diario como Clarín publica por error la necrológica de Sandro antes de que el divo esté finado y hay un tipito que captura esa barrabasada y la exhibe para que todos vean lo bajo que es capaz de caer un medio emblemático para vender más ejemplares.

Todas estas cuestiones y muchas más son las que deberían analizar los Diament para darse cuenta que no hay gobierno sobre la faz de la tierra que pueda vencer a la prensa si esta es seria, sobria y hasta si de última toma partido pero lo admite y confiesa públicamente. No saben Clarín ni La Nacion que tienen un arma poderosísima para enfrentar al kirchnerismo: asumirse con todas las letras como espacios de oposición y ponerlo en palabras y letras de molde para que los lectores y las audiencias de medios electrónicos se enteren de una buena vez y a partir de ahí el debate quede sincerado porque ya nadie creerá que lo que dicen estos dos diarios es información neutra, incontaminada, sino que está infectada por los intereses editoriales y empresarios.

Los que sabemos a qué juegan estos diarios, o que conocemos que por ejemplo El Cronista es propiedad de Francisco De Narváez, tenemos el camino desmalezado, porque sabemos de dónde vienen las opiniones, porqué se habla de tal tema y se ocultan otros, etc. Incluso nos damos el lujo de leer a Mario Diament porque lo sabemos una persona inteligente y aunque  estemos en veredas de opinión opuestas le entramos a sus columnas porque sospechamos que encontraremos alguna idea, como en este artículo que descerrajó estas palabras que vos estás leyendo. Y nos damos el lujo hasta de asombrarnos cómo a un párrafo tan lúcido como ese que transcribimos más arriba lo sucede una sucesión de Grandes éxitos del discurso del dispositivo mediático opositor. ¿Será que hay que hablar de eso a como dé lugar porque esa es la recomendación del medio que nos paga?

3 comentarios:

Alfre dijo...

No sabe decidirse por si lo primero fue el huevo o la gallina, y oculta esa indecisión decretando arbitrariamente la solución más cómoda.

1- que las "empresas periodísticas están lejos de ser modelos de ética"
2- que se duda del periodismo
3- que el gobierno está enfrentado manifiestamente con algunas empresas de medios.

Son tres datos objetivos, creo, para cualquiera. Diament decreta que la relación causal es 3->2. Mientras 1, para él, sería un agregado, un detalle de color.

Cuando si fue posible el efecto masivo de 3 sobre 2 (suponiendo que fue así, cosa que no creo), esa relación causal es completamente imposible sin la base previa del conocimiento público de 1.

"Clarín miente" puede creerse, porque previamente resulta completamente verosímil.

Pero no creo que los Diament se animen ni a pensar que los patrones, o ellos mismos, la cagaron solos nomás.

El Contrera dijo...

Bueno, todo muy lindo, pero las monedas siempre tienen dos caras, vio? Yo le cuento, que los que tratamos de no estar ni siquiera en el canto de la moneda, que también somos muchos, pensamos en que ya no tiene que ser necesarias las monedas. Nononoo, no hablamos de trueque, sino de un sistema superardor que da sin esperar nada a cambio. (Y si, bien hippie, y qué?)
Y otra, para los que piensan que internet es dios, y no se dan cuenta que no existe tal horizontalidad de la que hablan, ojalá despierten y se den cuenta de que el videito más visto en youtube es mentira. Hay que darse cuenta hermanitos que la "forma" hace el contenido!!!!(juanita puso me gusta a esta frase, je).
Bueno, vuelvo a mi capsula porque tanto espacio me marea.
Saludos cacareantes!!

PD: illents essingsi

Martín L. dijo...

Algo parecido dice Laura di Marco, la autora de ese libro infame sobre La Cámpora, acá.
Saludos.