miércoles, 7 de diciembre de 2011

Mas de lo mismo

Las lánguidas escuadras opositoras y la prensa libre, independiente, tolerante y objetiva se lamentan porque el gabinete es, para decirlo en pocas palabras, "Mas de lo mismo". Uno se ríe y se pregunta ¿Qué quieren que sea, salames? pero luego observa que atrás de estas aparentes tosquedades conceptuales hay una sobrecarga de antipolítica que sirvió para arrastrar a la sociedad argentina a la hecatombe de 2001, justo ahora que estamos en las vísperas de conmemorar los 10 años de aquellas jornadas. Se necesitó poner a la política contra las cuerdas para quitarle al pueblo argentino la única herramienta que tiene para pelear por sus derechos. Se instaló un sentido común para el que lo importante eran los administradores ¿Se acuerdan? No
estaba en discusión el tipo de sociedad y los marcos de distribución de la riqueza sino "cómo se administraba bien al país". Recuerdo que se repetía en todos lados "un país es como una empresa"... Y no, no es una empresa ni nada que se le parezca. Pero nos convencieron que era así y por eso los ministros de economía eran tan pero tan importantes y por eso todo lo que oliera a política era tan sospechado.

Hasta que llegó el diciembre del 2001 y el corralito le incautó los ahorros a mucha de esa gente que se había comido la galletita de que "Un país es como una empresa" y ahí quedaron en el culerío y cantaron "piquete y cacerola la lucha es una sola" hasta que el sistema se fue reordenando y en la medida en que fueron recuperando los ahorros fueron subiendo los niveles de asco por los pobres y de a poco comenzaron a putear de nuevo a "estos vagos que cortan calles en lugar de trabajar"

Este discurso crítico del gabinete de Cristina y este malestar por la continuidad de un proyecto son inherentes a esa persecución de la política que padeció el país en los 90. No es que no razonen, no es que no sepan que un gobierno ganador y por más del 50 % no sólo no va a cambiar los lineamientos generales de las políticas que lo llevaron a ser ratificado con tanto volumen electoral, sino que incluso tiene todo el derecho de profundizar en donde le parezca. Pero por suerte se me ocurre que la sociedad está un par de pasos adelante y por ahora está medio blindada a estos sermoneos.

No es que los opositores pretendan que, ponele, Hugo Biolcatti reeplace a Julián Domínguez, Patricia Bullrich a Aníbal Fernández y José Luis Espert a Amado Boudou en economía. Es que siguen repitiendo de manera tonta un decálogo de consignas pasadas de moda. Siguen encapsulados en un tipo de debate y de país que cambió notoriamente y, la verdad, no deja de sorprender que sigan con la escafandra puesta sin ver qué está pasando a su alrededor.
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1 comentario:

HUINCA dijo...

Y bueno. Así es como llegaremos al 66% de los votos en las próximas... (más no me gusta, la cifra de malos necesarios para un correcto funcionamiento del mundo es de un tercio!)

Abrazo kumpa!
Rick

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