miércoles, 4 de julio de 2012

Los cartelitos demuestran que los radicales olvidaron la política


Al parecer, los radicales le tomaron el gustito a chicanear con consignas impresas en aquellas sesiones que, suponen, tendrán fuerte eco en los medios. Esta fascinanción por los cartelitos delata de manera cruel el vaciamiento de un partido que definitivamente ha abandonado su rol de fuerza política que gestiona sobre la realidad para subirse al show de los medios opositores como meros reproductores de consignas rimbombantes. 

El recurso al cartelito es propio de los grupos que se saben minoritarios y están acostumbrados a la marginalidad, por eso cada vez que tienen la oportunidad de ser filmados o vistos en manifestaciones masivas aprovechan a llevar todo tipo de estandartes y consignas para que la mayor cantidad de gente posible repare en ellos. El bloque de diputados radicales asume su encogimiento y lo hace de la peor manera, priorizando el cartelito. Asume de manera pavota su rol de fuerza chica, casi de minoría. Es conceptual el tema, es de cabeza. Se sienten menos que lo que son, se sienten sólo útiles para blandir consignas impresas.

Esta bien que ese recurso lo utilice, por ejemplo, la diputada Victoria Donda, que ha decidido "portarse mal"  y a ella le queda bien porque hace tiempo viene pergeñando ese perfil de joven estancada en la adolescencia, de "grandota", como dicen las tías. Pero esto en la UCR da pena y además preocupa porque la sociedad queda medio desprotegida cuando tiene como instrumento una fuerza que  lugar de posicionarse como actor político hace cartelitos con consignas que en muchos casos ha despreciado cuando tuvo la oportunidad de gobernar.

Al fin y al cabo le van a tener que terminar dando la razón al "lobo" Aguad cuando plantea que la UCR debe usar su despliegue nacional para ponerle encarnadura al PRO, que pone proyecto y candidato.
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martes, 3 de julio de 2012

Brillante Aldo Jarma a propósito de Lanata en Tucumán



Lanata pasó por Tucumán y nos dejó "valiosa" información a los tucumanos. Veamos:

1) El gobernador Alperovich es millonario: vive en una mansión en uno de los barrios más caros de Tucumán y tiene otra casa para recibir invitados de la provincia.
            Alperovich tiene una concesionaria de autos y una empresa constructora. Se le olvidó agregar que tiene muchas hectáreas dedicadas al cultivo de soja en Santiago (si le hubiera preguntado a cualquier mozo se lo habría dicho).
            2) Hay varios parientes del gobernador y de su esposa nombrados como funcionarios.
            3) El hijo del Secretario de Obras Públicas tendría una empresa constructora. En este caso se le olvidó decir que el padre del Secretario de obras públicas (Natalio Mirkin) ya tenía hace décadas una de las empresas constructoras más grandes de Tucumán.
            4) El esposo de la Ministra de Educación tiene una empresa constructora (quien también se dedicaba a la construcción bastante antes de que Alperovich fuese gobernador).
            5) En Tucumán hay pobreza y todavía se encuentran casos de niños con desnutrición (no severas).
            6) Los legisladores se aumentaron las dietas y el arquitecto César Pelli dijo que es “horrible” el nuevo edificio que se construyó para que funcione la legislatura.
            7) Se inauguró, oportunamente, un ramal del tren a Tafí Viejo, que luego no se pudo volver a poner en funciones.
            8) Entrevistó al abogado López, quien reclama ser víctima de discriminación por no poder acceder a la judicatura a pesar de que integro varias veces las ternas resultantes por concurso de oposición y antecedente.

            Es probable que me olvide de algo, pero seguramente eso es lo más relevante que nos vino “a contar” Lanata a los tucumanos. Y no deja de ser toda una rareza: son todas cosas que los tucumanos conocen de sobra. No comen vidrio. Hubiese bastado con leer, simplemente, el diario local La Gaceta para poder estar al tanto de todas las “novedades” que nos trajo el porteño Lanata.
            Pero bueh… se entiende… el vende humo Lanata armó un programita para conmover a cacerolos porteños con el cuentito del lobo feroz señor feudal provinciano que tiene sometido a los tucumanos con el clientelismo.
Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, lo tenemos de Jefe de Gobierno al procesado (y esperando fecha de juicio oral) Maurizio Macri, quien también es millonario (sabemos perfectamente como su padre y él hicieron su fortuna) y no suele estar mucho tiempo gobernando Buenos Aires. Más bien lo hace cuando sus obligaciones turísticas se lo permiten. Este personaje consigue hasta hoy que el resto del país (donde hay pobreza, como “comprobó” Lanata desde un comedor) le subsidiemos los subtes y el transporte en autobús a los porteños. La mujer de Macri, para más datos, tiene denuncias por trabajo esclavo en sus talleres de costura de su marca de ropa. Y paro aquí para no hacerlo demasiado largo, porque la idea es que Lanata le dedique próximamente un programa a Macri para ilustrarnos a los ignorantes y clientelares ciudadanos del interior del país acerca de quien los gobierna por allá. Va a estar bueno. Seguramente.

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domingo, 1 de julio de 2012

Y péguele a Cristina

Leer la columna de Carlos Pagni es un buen ejercicio para ver cómo se pueden elaborar miradas sobre, en este caso, las actitudes de Cristina y su discurso del martes pasado. Para Pagni, no hay intentos desestabilizadores ni enemigos, ni mascarones de proa de los sectores que aspiran a sacar del gobierno a Cristina en la primera de cambio. La realidad, según el calvo escriba, discurre con normalidad salvo para la mente enfermiza de la presidenta que ve enemigos por todos lados. Es que una de las grandes construcciones del relato opositor es que el kirchnerismo ve enemigos por todos lados y se pelea con todo el mundo, como si Macri tuviera algún sector político en la ciudad con el cual conversar o como si "el padre del diálogo y el consenso", Raúl Alfonsín, no se hubiera peleado todos los días de su gobierno con algún sector político o empresarial.

Cuando la derecha dice que el gobierno está peleado con todo el mundo en realidad está diciendo que está peleado con ella y gestiona en sentido contrario de sus intereses. Moyano lanza un bloqueo con aspiraciones devastadoras pero quien no dialoga es la presidenta. Cristina en una semana se entrevista con los principales líderes del mundo, con Dilma y hasta visita por primera vez el estado libre asociado de San Luis, pero en el relato mediático opositor "estamos fuera del mundo".

Tanto Pagni como Fontevecchia y Van der Koy coinciden hoy en analizar a Cristina desde costados psicológicos, como que está desequilibrada, como que no ve lo que está pasando en la realidad. Claro, es mucho más fácil mirar las cosas desde ese lugar que reconocer que Moyano ya no les sirve, que la operación con el dólar quedó en la nada; que YPF se recuperó y que hasta Slim viene a hacer nuevos  negocios en el país, que la acordada de la Corte Suprema le puso un límite a Clarín y tendrá que empezar a desprenderse de medios, que hay yerba y azúcar y que aunque la situación de crisis mundial impacta en la economía, sus ramalazos no tienen el impacto que, por ejemplo, tuvo el tequila en los noventa.

Lo que es realmente desopilante es esa certeza de que la presidenta no ve lo que sucede en el día a día. Resulta que un gobierno con poleas de transmisión que lo conectan con el concejal del pueblito más alejado, no tiene datos de la realidad. Eso es genial, todo un hallazgo. Lo que sí sucede es que la realidad que diagrama el dispositivo opositor dista bastante de la que vive la mayoría de los argentinos de a pie. Claro, en la realidad de La Nacion, Cristina está desorbitada. No es nuevo.

¿El gobierno tiene problemas? Por supuesto que los tiene y a montones. ¿Argentina tiene problemas? Claro que sí, es imposible no tenerlos en un mundo que está hasta las manos donde nuestros principales socios también sufren las consecuencias. El punto está en si las recetas para responder a los desafíos serán las que La Nacion y cía proponen -ahí está Europa de fiesta con su aplicación- o si el gobierno buscará, como es su estilo, soluciones distintas que por supuesto se sitúan en las antípodas del pensamiento liberal conservador.

Pero no es casual la virulencia de Pagni del día de la fecha, en un punto se inscribe en la concepción de este Editorial del martes pasado que peligrosamente avanza en una devaluación del funcionamiento de la democracia en varios países del continente, incluído por supuesto el nuestro para justificar el golpe a Fernando Lugo. Se nota cierto hartazgo y desesperación porque no encuentran la forma de entrarle a los gobiernos populares. En Argentina eso está a la vista de todos. El teñido que le hicieron a Hugo Moyano coronó todos los ejemplos. Luego de hablar pestes durante años del camionero, lo transformaron en la nueva esperanza blanca, pero se comieron un acto pobre, un discurso penoso y un movimiento obrero que no entró en la variante, para colmo hasta Héctor Recalde se despega, mientras a Piumato se le partió judiciales porque un sector no se adhirió al paro del miércoles, y Plaini y Schmidt están cada vez más lejos del camión. Por eso La Nacion endurece su ataque, porque no encuentra un espacio político que les sea funcional y que, por ejemplo, esté en condiciones de estructurar algo para las legislativas del año próximo.

Lo preocupante -volviendo al editorial del martes- es que según La Nacion, gobiernos como el de Cristina no respetan la Constitución. No ofrecen muchos ejemplos para corroborar tamaña afirmación pero se paran ahí para justificar el golpe en Paraguay y decir, en definitiva, que cualquier democracia donde no se cumple al pie de la letra con la Constitución podrá ser "tocada" si las condiciones así lo ameritan. Lo que intentaron con Cobos pero les salió para el diablo, en definitiva. El punto es que para La Nacion hay un funcionamiento de la democracia, digamos, bueno, y otro malo. En su mirada, el funcionamiento óptimo supone, para empezar, que ninguna fuerza supere el 50% de los votos porque ello ya es autoritarismo. Lo que ellos quieren es un sistema de varias minorías donde siempre exista la posibilidad de armar Grupos A dispuestos a cumplir al pie de la letra con el mandato de los grupos económicos. El diseño de un parlamentarismo destituyente que se ponga en funcionamiento toda vez que el gobierno de turno se porte mal...

Por suerte en Argentina ese diseño no cuaja y la segunda fuerza tiene sólo el 18 % y su frente interno convulsionado mientras que el resto da pena. Moyano es pasado, los cacerolos también y el gobierno hasta se puede dar el lujo de equivocarse que no tiene enfrente nada que los pueda capitalizar. De hecho, con sólo obtener un 35 % en las elecciones del año entrante, Cristina tendrá un parlamento favorable hasta el fin de su mandato.
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El Vermucito | Audio del 1de julio

Estuvo muy interesante la columna de Arnaldo Bocco sobre la relación comercial con Brasil y los problemas de Daniel Scioli. Conversamos con Mariano Martín, uno de los autores del libro "El Hombre del camión", que ayer fue plagiado alevosamente por Lanata en Clarín. Hablamos con Andrés Jarfuch sobre el Juicio por Jurados, proyecto que se viene y por supuesto analizamos el tema Moyano, la situación en la provincia de Bs As.


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