jueves, 8 de octubre de 2015

Microclimas y humo batido


En las usinas de generación de rumores del microclima opositor siguen buscando que la sociedad crea alguno de los bolazos que fabrican día a día. Así como inventaron que Cristina sería "sí o sí" candidata a diputada pues necesitaba los fueros más que el aire para seguir en libertad una vez finalizado su mandato, por citar el invento más rimbombante, ahora se los ve muy copados creyendo que en realidad Scioli perdió 3 puntos por no haber estado en la exposición de candidatos que denominan pomposamente "debate".

Cuando se razona con algo de tranquilidad y la tele apagada, y se coteja con el mundo real en el que se vive: amigos, parientes, compañeros de trabajo, se comprueba que en realidad las tendencias electorales son muy sólidas y que la inmensa mayoría tiene muy decidido su voto. Esto lo verifica cualquier persona en su vida cotidiana. Las sorpresas o novedades se las debe buscar, por ejemplo, en quienes no fueron a votar en las PASO y ahora lo harían; alguna porción de quienes votaron blanco (conozco casos de randazzistas que así lo hicieron y ahora se inclinarían por Scioli-Zannini) y en quienes votaron por Sanz y Carrió en las primarias de Cambiemos. En este caso, está por verse si ese 6 % irá todo a Macri o alguna porción mudará a Stolbizer. Algo similar está por verse en los votantes de De la Sota. Por fuera de estos casos puntuales, no hay más cambios que esperar en las tendencias electorales, el resto es humo.

Eduardo Fidanza, hombre de Poliarquía, columnista de La Nacion e insospechado kirchnerista escibió hace menos de un mes en esta columna de lectura obligatoria:

"Considerando las tres principales candidaturas, hubo cambios paulatinos y poco espectaculares. En el inicio encabezó Massa, que venía de ganar la última elección, seguido por Scioli y Macri. Luego se asistió al lento declive del tigrense y al crecimiento de Macri, que se ubicó segundo, precediendo a Scioli. Desde ocho meses antes del 9 de agosto éstas eran las posiciones y ningún acontecimiento las modificó sustancialmente. El candidato oficialista creció poco a poco, afianzándose en torno al 40%, mientras los otros dos intercambiaron votos hasta arribar al resultado de las PASO. Luego no hubo cambios significativos. Ni el viaje de Scioli a Italia, ni Hotesur, ni Niembro, ni Tucumán conmovieron a los votantes. Los políticos, al borde de un ataque de nervios, interpelan a los encuestadores y éstos, con mínimas variaciones, les repiten las cifras inamovibles, desesperantes: 40, 30, 20. A ninguno le alcanza para estar tranquilo. Y la aguja no se mueve.

La inmutabilidad de los votantes no se traduce en una película, sino en una fotografía. La Argentina electoral permanece estática, fijada en un plano. Allí pueden leerse, e interpretarse de distintas maneras, las distribuciones de opiniones, actitudes y comportamientos de los votantes. Los clivajes, como los denominan los politólogos. Estas divisiones son endiabladas y difíciles de descifrar, las piezas no encajan fácilmente. Una mitad aprueba al Gobierno, la otra mitad lo desaprueba; el 62%, sin embargo, votó a la oposición y el 38% al oficialismo; otro 61%, no obstante, prefirió candidatos peronistas y sólo el 39% a los que no lo son. Por último, apenas el 25% quiere cambiar todo lo que hizo este gobierno, mientras el 55% desea transformaciones parciales y el 20% mantener las políticas vigentes."


Hay otro pasaje muy importante en la columna de Fidanza y es el que dice:


"El equilibrio de la opinión pública se observa en dos planos. Primero, en la reacción ante acontecimientos de gran trascendencia, como la muerte del fiscal Nisman, las presiones sobre el juez Fayt, los casos de corrupción, la crisis de los holdouts y los paros nacionales. Y segundo, en la evolución de la intención de voto a los candidatos presidenciales. Los que esperaron que durante los últimos meses la mayoría reaccionara con emoción o cambiara su preferencia electoral quedaron desconcertados. Los acontecimientos tuvieron respuestas focalizadas. Fueron las minorías intensas las que expresaron interés, adhesión o rechazo, pero nunca mutó masivamente el humor social ni cambió el modo de votar."

En efecto, son los microclimas los que suben y bajan de temperatura a diario. De hecho, este blog se asume dentro de este espectro minoritario, pero afuera, las cosas son mucho más estables.

1 comentario:

Pregun Tona dijo...

Es muy anterior a Clarin 2003. Muy anterior. Algunas citas que lo demuestran,

"Un argumento normativo a favor del federalismo es que éste protege los derechos individuales contra un poder central muy potente y por ello contra la “tiranía de la mayoría”. William H. Riker (1982:247) ha, explícitamente, afirmado que uno de los aspectos que más atrae del federalismo es el hecho de que, contribuyendo a crear un gobierno limitado, ejercita un control sobre una mayoría populista. El ideal populista requiere que los gobernantes transformen las decisiones populares en leyes en tiempos rápidos y (...) sobre la base de una plataforma electoral. Desde el punto de vista normativo, Riker está a favor de un legislativo multi-cameral precisamente porque supone que puede contribuir a limitar las mayorías populistas." fuente: Democracia y Federalismo: un análisis comparado.

"Lo que hoy pasa en Argentina es un ejemplo del avance de las ideas colectivistas. País prodigo por su naturaleza, su gente está siendo hostigada por ideas que llamamos básicamente estatistas, para no tener que decir socialistas o directamente comunistas. De esta manera se ha puesto en marcha lo que Alexis de Tocqueville en su Democracia en América (1.835) advertía con meridiana claridad acerca de la tiranía de la mayoría. fuente: La democracia está enferma de la tiranía de la mayoría

Algo "curioso": ninguna de estas bellas almas democraticas que hoy no duermen por evitar la "tiranía de la mayoría" tuvieron problemas cuando Menem gobernaba a decretazo limpio y violento a las mayorías y en servicio de las minorías opulentas del mundo. Ernestina recibiendo Papel Prensa de parte la dictadura menos que menos.

Pero mas alla de quien sea la víbora ponzoñosa que hoy se agita por "la tiranía de la mayoría" creo que es una idea atendible, discutible.

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