martes, 16 de junio de 2015

Esta es la grieta verdadera


La grieta no es la pelea con el gordo Casero o Campanella cuando se mandan alguna declaración que aunque nos disguste, expresa sus legítimos puntos de vista como opositores que son. La grieta de verdad, la de fondo, la que sigue vigente, es la que coloca de un lado al pueblo y del otro a la cría de los que bombardearon Plaza de Mayo sesenta años atrás junto a los que los festejaron.

La oligarquía, que ahora se denomina "los mercados", no dudó en mandar los aviones contra el pueblo en 1955 y 21 años después lanzar una cacería que se llevó 30.000 argentinos. Su descendencia política es la que se movilizó, aparaguada, el 18 de febrero convocada por la corporación judicial. Son los mismos sectores que celebraron golpes de estado y proscripciones, los que nutrieron de cuadros a los sucesivos golpes de estado que siempre se promocionaban a favor de las instituciones y la democracia. Tenemos el triste privilegio de provenir de un tiempo donde el poder cívico-militar proclamaba que daban el golpe para generar las condiciones de una democracia como la gente, plena de diálogo y consenso. Esa democracia tenía una sola condición: que no gobernara el peronismo.

Por eso hoy, cuando se cumplen 60 años de aquél horror, bien vale la pena recordar cuál es la verdadera divisoria de aguas en nuestra patria. La lucha es contra los herederos de ese golpismo y contra los que jetean respeto y fidelidad a las instituciones pero se las pasan por el forro cuando se trata de defender sus propios intereses. Cobos fue transformado en la norma Iram del demócrata cuando votó en contra del gobierno al que pertenecía y representaba; hoy Fayt es defendido a capa y espada cuando todos sabemos que es un pobre anciano imposibilitado de ejercer su cargo. Los senadores opositores que se niegan a dar quórum para cumplir con la manda constitucional de nombrar un ministro que ocupe la vacante en la Corte Suprema son presentados como defensores de la calidad institucional. 

Si de oponerse a un gobierno popular se trata, valen los bombardeos, las pintadas a favor del cáncer, el golpismo como método y todas las violaciones a la Constitución que sean necesarias.

Ahí está la grieta

4 comentarios:

cmfmaris dijo...

Dejemos de lado a quienes conducían los aviones. No sé si son peores los que festejaron luego el golpe porque eran productores a los que el IAPI los perjudicaba o los Campanella o Casero que también festejaban, por razones muchos más turbias que las de los productores, a pesar de la inocencia con que se manifiestan. Es tarea de la psicopolítica entender qué hay de tan jodido y miserable dentro de Casero, y de tantos cacerolos que están siempre del lado de los kelpers o de los Griesa.

Raúl dijo...

Mas que excelente post Gerardo, corto, claro y directo al punto.
Basta de sarasa, el que no lo quiera entender , que no lo entienda...pero es exactamente así como lo contás.

Gracias, un abrazo compañero.

Anónimo dijo...

a mi me dan mucha risa, o pena, o bronca, ya no se, los que te dicen que es el Kirchnerismo el que trajo la grieta, como si esta no estuviera ya insertada en nuestra historia, la misma grieta que en los 90 empujó a la marginalidad a millones de argentinos
fernandobbca

Carpe Diem dijo...

La Grieta, aún sin ese nombre, pero como factor divisor de la sociedad, como elemento que trajo desencuentros y sufrimientos a la Patria, era ya antes del kirchnerismo atribuida al peronismo.
En esa visión, habría de suponerse una sociedad sin conflictos, sin injusticias mayores y plena de concordia al que el peronismo, como una enfermedad, vino a perturbar, surgido de la nada y sin otra explicación que la perversidad de su Líder.
Esa necedad fue sostenida durante décadas y con el advenimiento del kirchnerismo solo hizo falta rebautizarla y atribuírsela a la voluntad siniestra de los nuevos demonios, Néstor y Cristina.
Creo que existe una ligazón entre esa distorsionada visión y el estilo descontracturado y "dialoguista" del macrismo: la ausencia de conflicto se basa en el ninguneo de los que no piensan como ellos. Así lo demostró MM, quie´n en el ya lejano 2008 se rasgaba las vestiduras porque el Gobierno no dialogaba con "el Campo", pero que jamás dialogó ni con docentes,ni con alumnos ni con nadie que se manifestara en contra de sus políticas de exclusión. Ellos dialogan con ellos, eso es todo lo que hay y los de afuera somos de palo.
Así era hasta 1945. La disruptividad del peronismo, hoy encarnado en el kirchnerismo, es lo que llaman la Grieta. Por ella, pueden volver a matar.

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