jueves, 25 de julio de 2013

A la caza del voto cacerolo

Ya desde los albores de la campaña para las PASO queda expuesto el escenario: Hay un proyecto político sólidamente instalado y decenas de patrullas que desde los diversos costados lo apedrean con un común denominador: la captación del voto caceroloel a través del manotazo a los viejos y recalcitrantes clichés de la antipolítica. Es curioso también que mientras por un lado se habla de un  fin de ciclo, en  la campaña de las diversas expresiones de la oposición el mensaje es que no sólo consideran vivo al kirchnerismo sino que hasta le temen. Dicen que Néstor Kirchner fue lo peor pero después se oponen que su foto aparezca en la boleta del FPV

¿Cómo se entiende?

¿No es que es un piantavotos?

Dicen que Cristina está acabada, pero tiemblan ante la hipótesis de una reforma constitucional que la habilite a presentarse para un tercer mandato. La verdad es que no deja de ser llamativo tanto pánico por una figura tan aborrecida…

La campaña es como una cortina que el viendo hace volar y permite que el fisgón vea lo prohibido ¿Y qué ve en ese instante? Cuerpos desnudos, casi famélicos, de sectores políticos que hace mucho no tienen una dieta compuesta por tres alimentos vitales: política, ideología y proyecto. Unos dicen que “en un país normal la política no divide”, con lo cual se aferran a esa máxima del golpismo que desde 1955 nos quiso hacer creer que la política era fea, sucia y mala, afirmación que habilitó, proscripción mediante, la erradicación de ese virus que generaba discusiones y desencuentro que no era otro que el peronismo. Parece mentira pero eso cuajó y  buena parte de la sociedad argentina abrazó esa negación de la política practicada por civiles. Muchos crecimos con esos valores, creyendo que “la política es sucia” ¿Qué política? La que practica el pueblo a través de sus partidos, porque mientras tanto la oligarquía, la Iglesia y las Fuerzas Armadas siguieron haciendo política como si tal cosa, pero nos decían que ellos “no hacían política” sino que solamente se limitaban a “administrar”. Así fueron zurciendo una suerte de sentido común que en realidad no es mucho más que un collar de clichés como por ejemplo, que discutir de política es perder tiempo porque sólo sirve para pelear; que un legislador debe ganar lo mismo que un jubilado; o directamente trabajar ad honoren, etc. No es casual que durante el éxtasis menemista se instalara la premisa de que al país sólo le estaban faltando “buenos administradores”, dado que se suponía que las cosas dentro de todo estaban bien y sólo requería de un gerenciamiento óptimo. La política ya la habían hecho los grupos económicos con Menem y Cavallo entregando el patrimonio nacional y desarticulando al estado, ahora sólo restaba era “administrar bien”, que fue en definitiva la promesa de De La Rúa y el Chacho Alvarez. 

Ya sabemos adónde nos llevó el buen gerenciamiento de la Alianza...


Cuando a un pueblo se le quita de su conciencia colectiva la certeza de que la política es la herramienta más poderosa que tiene para organizarse y luchar por lo suyo, se le cortan las piernas, se lo adormece como se lo adormeció en los noventa para posibilitar que se perpetrara un proyecto político de devastación. Una sociedad descreída, convencida de que no se puede cambiar nada, una sociedad desarticulada y desmovilizada posibilita que se pueda vivir una década como aquella. Pero como siempre los pueblos tienen reservas, hubo miles de argentinos que lograron ponerse de pie en una etapa que se presumía terminal y entonces fueron poco a poco reencontrándose en las calles apoyando un proyecto político que les demostró algo novedodoso: que se puede transformar la realidad en democracia, algo no menor puesto que el liderazgo ahora estaba siendo ejercido por la generación que 30 años atrás consideraba que los cambios sólo podían llegar mediante la toma del poder por la vía armada. 

No obstante, hubo una fracción numerosa que quedó a la intemperie, desrepresentada y muy infectada del discurso antipolítico. Por ese sector compiten en esta campaña desde los que niegan ser de derecha hasta los que se dicen de izquierda. Están yendo a los codazos a ver quién conquista antes y mejor el voto cacerolo. Aparecen dispuestos a llegar a niveles vergonzantes de entrega conceptual con tal de seducir a esa clase media que añora el país “normal” que empezó con Videla y terminó con Duhalde. Eso explica una parte del patetismo de esta campaña. La otra es que siguen sin animarse a exteriorizar que en el fondo su proyecto pasa por recrear los noventa pero con mayor prolijidad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No te queda otra que recurrir a la antipolítica, los cacerolos y todo ese cómodo y tranquilizador encajonamiento, no?

Anónimo dijo...

Cuando escucho la frase “en un país normal la política no divide”, me hace acordar a las épocas de la dictadura.
Donde en un país "normal" no se discutía su presente ni su futuro y menos el pasado, solo obedecía y seguía el camino que le ordenaban, sino palo y a la bolsa.
Un país normal que nos unía el mundial de fútbol, y que los argentinos somos derechos y humanos en una sociedad occidental y cristiana y le iban a gritar a la CIDH los goles del mundial juvenil.
O sea un país "normal" y donde la política no "divida", solo se dá en dictaduras con pueblos silenciados y atemorizados.
ClaudioJ

Miguel dijo...

Un pais "normal", un gobierno que "no divide", como el de la Alianza que apenas asumido en 1999, reprimió una protesta en Corrientes con la gendarmeria, con el saldo de 2 muertos y 50 heridos.

Daniel dijo...

Y ahí está Mariana Torres, la famosa cacerolera que arrastró multitudes a su sitio web a fuerza de odio sin límite y a pura puteada, hoy acompañando a Amadeo y presentándose en la tele como una Heidi diciendo que en su blog solo había opiniones.

Anónimo dijo...

MILANI 2015

Nerd Progre dijo...

Fernandez tiene un solo argumento "Cristina o el caos". Me parece haberlo escuchado antes.... ah si, el faraon de Anillaco "o quieren volver al 89?". En este caso, el cuco son los 90.

Tranqui Fernandez, ya te explique que muchos no queremos volver a los 90, ni a los 80, ni a los 70. Nos conformaria que JAIMA VAYA PRESO, o que el modus operandi del Kirchnerismo no sea mandar primero CANDIDATOS IMPRESENTABLES (pero eso si, "leales", como en la mafia), "a ver si pasan". Y si no pasan los impresentables, bueno, entonces se buscan candidatos mejores.

Lo hicieron con REPOSO, y ahora con MILANI.

Pero claro "LA JEFA" no se equivoca NUNCA, como ninguno de los funcionarios, todos SABIOS TOCADOS POR DIOS. Ellos, o el caos.

"UN APLAUSO PARA EL COMPAÑERO SCHIAVI!" como dijo Julito...

Tranqui, la pauta para programas obsecuentes me dicen que esta firme, si no la pone el gobierno la pone Electroingenieria...

FC

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