domingo, 15 de abril de 2012

Martín Farizano, uno de los mejores de los nuestros


Cuando empezaron los aplausos en el video me largué a llorar. Desde ayer a la mañana tenía ese llanto guardado cuando me enteré de su fallecimiento. Me emocionó el aplauso por lo tupido, me emocionó la cantidad de gente. Cuando te despiden así es que hiciste algo por los demás.

He escrito bastante sobre Martín (acá hay una nota y acá un reportaje que lo pinta de cuerpo y alma) sigo creyendo que fue el imán de la JI en aquellos tempranos ochentas. Sigo pensando que todos los que aparecimos en el PI de capital en aquel tiempo fuimos deslumbrados, además de la figura de Alende, por ese dirigente distinto que había en la Juventud. Martín era distinto. A ver: hacía lo de todos los dirigentes, rosqueaba, trenzaba, negociaba a más no poder, pero lo hacía de otra manera. Te miraba a los ojos y sabías que no te mentía y si te tenía que dar la noticia más atroz, te la daba de frente manteca.

Siempre tuve una imagen de tipo honesto de Martín, aún en la disidencia. No estuve de acuerdo en su análisis cuando se fue al radicalismo pero lo respeté porque explicó a quien quisiera oírlo una a una las razones de su decisión, y además se fue chiflando bajito, sin conferencias de prensa, sin hacer espamento.

Los años pasaron y Martín terminó sus días en Neuquén, habiendo enfrentado al MPN encabezando una coalición muy amplia de sectores sociales y fuerzas políticas y cosechando una derrota seria. Y ahora, a los 58 años el cáncer que nos lo quita. Nos lo quita porque Martin Farizano fue un dirigente distinto, un tipo que buscó permanentemente la unión de los que piensan parecido, porque tenía muy claro que si bien muchas veces entre nosotros tenemos matices que nos distancian o diferencian, compartimos, muchas veces sin darnos cuenta, el mismo enemigo.

Con el paso de los años, estando en el radicalismo entendió que el kirchnerismo expresaba desprolijamente, sin dudas, y con mayores o menores luces, esta cosa de amucharse y bancar el proyecto encabezado por Néstor y Cristina dado que era quizá una de las últimas oportunidades que tenían los sectores populares de disputar seriamente el poder, por eso encabezó la fórmula junto a Nancy Parrilli (la hermana de Oscar, el Secretario General de Presidencia) nada menos que contra el poderoso MPN que no sólo aparecía como una partido de estado provincial casi inquebrantable, sino que en los grandes lineamientos de la política nacional también reconocía y reconoce fuertes niveles de acuerdos con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero ahí estuvo Martín, contribuyendo a esta sumatoria en la que estamos muchos que, precisamente en aquellos años de locura juvenil en La Patota del Doctor, entendíamos que la realidad política argentina requería del esfuerzo mancomunado de los que tenemos el mismo enemigo.

Descansá en paz, querido compañero y gracias por haberme enseñado tantas cosas con tus gestos, con tus arrebatos, con tu carcajada, con tu buena leche.
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1 comentario:

Daniel dijo...

Que mala noticia. Era un hombre joven.

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