
Se huele, se escucha, se ve el renacer de ese modo tan argentino de despegarse, de no hacerse cargo, de plantear con poses, con gestos o palabras que "yo ya sabía que esto terminaba así".
Se percibe esa actitud soreta y despreciable de rajar del barco, una forma de encarar la vida que antepone el calculo especulativo siempre antes de manifestarse, lo mismo que esos que habitan el "No sabe/No contesta" de las encuestas políticas hasta que se perfile un ganador nítido y recién ahí deciden el voto que, obvio, siempre es a ganador. Luego son oficialistas hasta que llega el primer escollo y entonces levantan los brazos con las palmas de la mano a la altura de los hombros, cual defensor que acaba de cruzar al delantero rival, diciendo "yo no hice nada"...
Esa Argentina careta se escuda, por supuesto, en argumentos futbolísticos de los Niembro y cía pero su postura es anterior al hecho deportivo, o si se quiere es extra futbolística. Es una actitud botona ante la vida, un sentir profundamente individualista y ganador "cueste lo que cueste" que emerge con esa viscosidad y ese vaho inmundo en la derrota para comunicar que los que fracasaron fueron otros. Una forma de verse a uno mismo como por encima de los demás y por supuesto muy ofendido con la cigüeña porque lo depositó "en este país de mierrrda" (con mucha erre, pa' que suene más imponente)
Hay negocios publicitarios que se caen (una semana menos, ¡y la última por si fuera poco!, de la selección en el Mundial es una suma fabulosa de inversión publicitaria que se cae junto a canjes y chivos de muchas figuras del periodismo deportivo). Hay viajes estelares de estrellas mediáticas que deben suspenderse y dos discusiones que van paralelas en estas horas. Está la estrictamente futbolística y la otra, la que centra básicamente en Maradona, que es la que más me interesa porque en definitiva las diversas formas de pararse frente al ídolo engarzan con mucho de lo que se discute de política e ideología en estos tiempos. Se observa entonces cómo frente a esa actitud garca de abrirse y no hacerse cargo de nada se levanta otra actitud que cierra filas a como dé lugar al lado del técnico de la selección y que lo que apoya es, creo, sus costados más rebeldes, perdonándole su pasado menemista, aquél programa de los lunes en Canal 13 y todos los acuerdos que a lo largo de su vida tuvo en definitiva con el poder.
Sucede que pese a todas las transas que se le quieran facturar, muchísima gente cree que Maradona ha sido un rebelde y eso es lo que le reconocen a lo largo de sus más de treinta años en el candelero. Y si no ha sido taan rebelde como algunos pensamos, hay muchísimas personas que sí lo creen y por eso la devoción, por eso el "LTA" que traspasó como escribíamos hace unos días la propia figura del Toti Passman para transformarse en un grito de batalla contra el todos los que se sabía que estaban esperando la derrota del seleccionado para salir a triturarlo como lo están haciendo en este mismo instante.
Hay un Maradona simbólico que es amigo de Fidel, que se putea con Pelé, que recibe sanciones de la FIFA y por eso es levantado como bandera de los que a su manera están en estos tiempos dando una pelea en inferioridad de condiciones contra el Poder de los multimedios y todo un status quo que por esas mismas razones no dudará en arrastrarlo hasta la hoguera de la siempre vigente Inquisición.
Hay un Maradona tacho de basura donde una parte de la Argentina escupe y lanza todos sus deshechos malolientes y otra que lo ve como una bandera de lucha contra el Poder. En lo personal, nunca lo tuve como un estandarte nítidamente revolucionario pero es indudable que mi lugar está entre estos últimos.