“La situación política nacional tiene dos mundos. Claramente delimitados, con las fronteras precisas, zonas donde se pagan peajes, policías diferentes, medios de comunicación en batalla cultural y política, periodistas de uno y otro bando. Playones para que estacionen sus coches, sus veleros. Puede que se mezclen entre los dirigentes, en algún cantri o zona residencial. Pero los mundos exceden en este caso a los dirigentes. Hemos llegado a un punto cristalino como una gota de un salar virgen. No hay intermedios, –no jodamos, todos juegan – los diarios y la tele deciden dónde apuntar y apuntalar. Crean escenarios para uno y para el otro. Son dos mundos metidos en un país. El mundo del proyecto nacional y popular con Scioli a la cabeza frente al mundo del proyecto neoliberal y antipopular con Macri de mascarón de proa. Veamos.
El mundo del proyecto nacional y popular es el mundo de las conquistas de los sectores populares, del restablecimiento de derechos. Pero también el que construyó a una nueva clase media antes desahuciada. Y también a empresarios y emprendedores antes en bancarrota. Es transversal. Atiende al de más abajo y le permite que gane mucha guita al de más arriba (¡las pelotas con el esfuerzo individual! acá te va bien si las condiciones te lo permiten) Este mundo es resistido por el otro. Y por sectores sociales que, desagradecidos, adoptan la típica actitud miserable del que crece un poco y no quiere que crezcan los de más abajo. El ciclo del capitalismo benefactor neo keynesiano de la periferia de los países centrales. Ya la vivimos. Clases medias que acceden al auto nuevo, a las vacaciones, a un PROCREAR, o a comprar una vivienda, tecnología, toma aviones, anda en taxi …y se queja en las colas de los supermercados o en las del banco.
La clase pendular que mira su ombligo cuando se da cuenta que lo tiene. La clase ombligo. Los negros de mierda resultan ahora su enemigo interno porque se los cruzan en shoppings o en las playas en verano y les dan miedo porque creen que potencialmente son todos chorros. Esto permite también el mundo del proyecto nacional y popular, que esa movilidad social lejos de ser una representación de la solidaridad termine en el racismo de clase. Los neofascismos culturales, los micronazismos sociales están instalados en las escuelas privadas y algunas públicas de “excelencia”. Lo permite no porque lo promueva sino por consecuencia ideológica a partir del mejoramiento material de las condiciones de vida de aquella clase media de los noventa empobrecida que hoy saca pecho y quiere la cabeza de todos. Una limitación del proyecto nacional y popular. Hay que decirlo. Tanto que hasta muchos sectores de las clases bajas también caen en “la trampa ideológica del ascenso”. ¿Cómo sostener un proyecto en base al consumo de bienes y al acceso a las tecnologías? No dicen “tomo y obligo”, toman y se la llevan y luego putean. La globalización del turismo ha hecho que muchos recorran Latinoamérica, se pongan un poncho y luego vengan y voten a Macri o a los radicales, que es lo mismo en estos tiempos. Es como si el propio proyecto nacional y popular hubiera construido a un monstruo, se hubiera embarazado de un alien. Por eso habría que revisar un poco. Hay que gobernar, eso es claro, y mejorar, pero algo falló. No puede ser que la clase media o una gran mayoría de ella se vea empujada a decidir sus vidas por el bolsillo y sus cuotas. No puede ser que el frikismo juvenil se trostkice porque Scioli sea el representante de esta hora.
¿Qué carajo quieren, me pregunto, ser diferentes con Del Caño o Altamira? Bien, pues sean diferentes. Ese ímpetu y caprichosismo de los jóvenes rebeldes. Yo los mandaría a formar parte de una milicia popular para que aprendan a usar armas y escuchen discursos de Milagros Sala todo el día. Perdón, esto es Mendoza, Argentina. For export. Me saqué. Pero esto es también un producto de aquello. Está lleno de colectivos en defensa de microorganismos. Es la expresión de la diversidad, dicen. La diversidad que después, a la hora de los bifes, vota a la Unión Democrática, o a los pibes troskos que se creen que la revolución es mostrar las tetas en las calles. Los troskos necesitan que gane Macri, porque el millonario vago de Mauricio les garantiza mayor conflictividad. Ahí es donde los troskos comen. En fin. Los jóvenes. Les da vergüenza Scioli. Se creen europeos. La misma de siempre.
El mundo del proyecto nacional se pone en juego en pocos meses. Por supuesto, dejan mucho que desear dirigentes peronistas y también kirchneristas por adopción. Porque el peronismo adopta. Es un movimiento de adopción permanente y, como es generoso, adopta de todo: sanos, insanos, buena leche, mala leche, de izquierda, de derecha. Y por más que nos quejemos a todos nos protege, en mayor o menor medida y en distintos sentidos. Algunos con cargos y a otros con beneficios sociales. Corta. Pero algunos igual no dejan el carácter sectario que los trajo al mundo. El sectarismo ilustrado, la vanguardia, los intelectuales, los exquisitos. Este proyecto nacional y popular está llenos de exquisitos. Y de garcas. Pero es el proyecto que tenemos hoy, aquí, el que llegamos a ver. Y es nuestro y debemos mejorarlo, profundizarlo, discutirlo, y, claramente, votarlo.
Sí, Karina Rabolini vende perfumes y cremas. Sí, Scioli fue un motonauta que entró a la política de la mano de Menem. ¿Y qué, les da vergüenza? Vergüenza es discursear por izquierda y cobrar por derecha. Vergüenza da el mundo Macri. Que nació en cuna de oro y si saluda a un pobre le da escarlatina por hipocondríaco social. Porque Macri no va a cambiar, pero sí ha hecho cambiar a los radicales y los ha metido en la trampa de creer que a través de él van a resurgir como radicales. Los radicales ya se murieron hace rato, al menos los de ley. Sanz es Macri por asco al peronismo. Y así. Susana Balbo, Cobos, la Carrió. Variantes del mazo de cartas del poder. Se cagan en los derechos sociales y en los derechos humanos. Se cagan en la ley de medios, en las conquistas populares. Para ellos las conquistas populares representan “gastos”, y este gobierno nacional ha “gastado” mucho en los pobres. Al mundo del proyecto neoliberal le parece mejor que de los pobres se ocupen las fundaciones privadas de los empresarios. Eva, las sacó cagando cuando las viejas emperifolladas “ayudaban” sus culpas. Por eso la odiaron. Porque ese rol es del Estado y es inversión y no gasto.
La letra al mundo Macri la ponen los poderes concentrados nacionales e internacionales. Y los radicales, para diferenciarse un poquito, se hacen los chilenos, babean con el modelo chileno porque “allá si hay calidad institucional”. ¡¡Qué gesto chileno el de Cornejo invitar al gobernador a tomar un desayuno!! Eso es verso. Puro verso y humo. Pero la sociedad decidirá. Y si quieren mierda comerán mierda. Al fin y al cabo, ya la conocen y parece que les gusta. Después van a tener que pechar el auto cuando se queden sin nafta. Mientras tanto el peronismo se las irá arreglando, porque tiene más vidas que veinte gatos juntos. Puros por aquí, puros por allá, la vida siempre será difícil. Yo me quedo con Scioli“.