jueves, 23 de junio de 2016

Sobre la escisión del Evita


Si se abandona el bloque del FPV para apoyar los proyectos y las políticas de Cambiemos, se está ante una traición evidente y no hay mucho más que discutir. No creo que sea éste el caso de los seis compañeros del Evita que decidieron apartarse y crear su propio bloque ¿Que podrían haberse quedado y dar la disputa desde adentro? Por supuesto, pero en un punto eso es secundario. Lo central es que la foto del Evita armando bloque propio habla de un estado de crisis mayúscula en esto que denominamos “kirchnerismo”.
Lo que duele es comprobar que el kirchnerismo jamás pensó seriamente en que alguna vez se podían perder las elecciones y por ende no hubo una retirada planificada y ahora los acontecimientos se van sumando en una crisis donde, además, lo primero que se nota es una carencia total y absoluta de conducción, porque Cristina ha demostrado en los hechos que no lo quiere hacer y porque entonces, el bloque de diputados expresa un seguidismo acrítico de alguien que lidera pero no conduce. Las consecuencias están a la vista y lo peor que se puede hacer es manotear el kirchnerómetro o reducir la crisis a dos bandos: “traidores” y “comprometidos con el proyecto”. Lo que importa es asumir la crisis en toda su magnitud y reconocer que el kirchnerismo no fue capaz de reemplazar todo lo que Néstor significaba en términos de armado político propio y se fue quedando sin una pata fundamental para sostener el andamiaje interno. Así surgió un verticalismo ciego sobre todo lo que decía y proponía “la jefa” y ya vimos cómo nos fue: paulatinamente mutamos en algo parecido a una familia que, habiendo heredado una fortuna política cuantiosa, la fue dilapidando hasta que un día no quedó nada y sobreviene el espanto. Entonces, no debe haber competencia por ver qué sector es más fiel a Cristina, porque Cristina está por encima de todos, y si no quiere ponerse al frente es una decisión personal y hasta tiene derecho a tomarse su tiempo, algo que se le debe respetar. Lo que sí debe haber es un compromiso férreo por reconstruir un polo de poder nacional y popular con la suficiente potencia como para disputar el poder y volver cuanto antes y para eso el peor aliado es el maniqueísmo.
Si como dijimos ya hace unos días, la lista de espera para abandonar el bloque del FPV está repleta, es porque evidentemente algo muy pero muy profundo está sucediendo y sobre eso se ha escrito mucho en este blog. Estamos viviendo un momento triste pero inevitable, un tiempo que nos exigirá muchísimos más esfuerzos que antes, porque ahora estamos en el llano y debemos reconstruirnos a nosotros mismos, sin malherirnos, sin pensar que tal orga es mejor o peor que otra. Al fin y al cabo, somos un montonazo de almas que disfrutamos de una década donde dejamos muchísimas cosas positivas para el pueblo y precisamente por eso nos quieren acostar para siempre. Para asegurarse que no volvamos nunca más. Al fin y al cabo somos un montonazo de mujeres y hombres que queremos una patria libre, justa y soberana. Seamos capaces de discutir todo lo que sea necesario, de marcar errores, de reconocer falencias, pero por sobre todo, tengamos la seguridad que hasta los más malos que tengamos entre los nuestros así y todo son mejores que los que están gobernando.

miércoles, 22 de junio de 2016

No les preocupa el kirchnerismo de López sino el de Recalde



No les molesta el kirchnerismo de José López sino el de Héctor Recalde, pero te quieren convencer de que el kirchnerismo es López, y que en cada fosa construida en el país puede haber “dólares K” mientras el tiempo pasa y no encontraron nada en Santa Cruz y ahora están prendiendo velas para que este delincuente no de los nombres de los corruptos privados que le dieron la cometa. En “34 puñaladas”, el malevo exculpa al amante de su esposa diciendo “El hombre no es culpable en estos casos”. La infidelidad se reduce en exclusividad a la mujer, que minutos después recibirá los 34 cuchillazos. Y así tracciona el minuto a minuto del dispositivo mediático, instalando que la corrupción es de un sólo lado del mostrador, en este caso el funcionario público. ¿Estamos en condiciones de imaginar qué hubiera sucedido si en pleno auge kirchnerista un Caputo, un Roggio, un Rocca o cualquier contratista del selecto núcleo que se queda con la obra pública en el país se hubiera apersonado en TN denunciando un intento de coima por parte de José López o cualquier colaborador suyo? ¿Estamos en condiciones de razonar, entonces, que el escándalo que se habría armado hubiera sido fabuloso? Entonces ¿Por qué no conocimos esas denuncias en su momento? Porque están todos hasta las manos.
Por supuesto que esto no quita nuestra más dura condena para con López y todos los que del lado de nuestro gobierno hayan robado. Nos hacemos responsables de la parte que nos toca y ello nos viene bien porque nos mejora. Pero que te quieran hacer creer que “estas empresas a las que le interesa el país” no tienen nada que ver en el choreo, justo cuando apañan un gobierno presidido por un tipo que tiene sociedades of shore para evadir y guita depositada en el exterior que, dice, se olvidó de declarar ¿Lo podés creer?

lunes, 20 de junio de 2016

Réquiem se escribe con K


Están vistiéndose de gala para asistir al réquiem del kirchnerismo y se percibe un apuro por ver quién se coloca en los primeros lugares. Algo parecido sucedió con el peronismo desde 1955 en adelante y los libros escritos al respecto ocupan muchísimo más espacio que los fajos de billetes que López tiró tras lo muros del convento. La gran particularidad es que casi todos los que escriben sobre el fin de kirchnerismo lo hacen desde afuera y movidos ostensiblemente por el interés de sacarse de encima esta piedra en el zapato de la política argentina. Por eso no estaría mal trasuntar el tema desde las entrañas de este fenómeno político y social que tanto dolores de cabeza sigue generando a las almas bellas y puras de la patria.
El punto crucial es dónde encarnará ese progresismo que se arrimó al peronismo atraído exclusivamente por Néstor y Cristina: si se confinará en una estructura nostálgica de los logros de los gobiernos K, sin incidencia en la disputa por el poder real, o si se logrará que, de alguna manera, no se destruyan los vasos comunicantes con amplios sectores militantes del peronismo que no están dispuestos a volver a ser la minoría, también nostálgica y zurda, de una estructura política que objetivamente vuelva a ser el soporte del gobierno de turno, como lo fue con Menem y los Kirchner. Si se rompen definitivamente los puentes que unen a estos dos sectores, la victoria de los mercados será realmente estrepitosa porque no sólo habrán logrado aislar el foco rebelde que se desarrolló en el período 2003-2015, que indudablemente fue lo más díscolo luego de los dos primeros gobiernos de Perón, sino que habrán conseguido un nuevo bipartidismo acotado a moverse exclusivamente dentro de los márgenes que el gran capital establece, esto es un esquema de alternancia Macri-Massa-Pinedo-Urtubey que garantice por lo menos una década de reinstalación del neoliberalismo como estructura blindada. En ese contexto, la rearticulación de un polo de poder nacional y popular demorará probablemente más que lo que desde cierto voluntarismo facebookero se puede sospechar. Por eso, el desafío excluyente de la etapa es trabajar con todo el esmero posible para evitar que los sectores más avanzados que el kirchnerismo logró hacer confluir, tanto de afuera como de adentro del peronismo, sigan traccionando juntos.

domingo, 19 de junio de 2016

viernes, 17 de junio de 2016

¿Cómo se expresará políticamente el descontento?


Leo este excelente post en Nestornautras y me queda rebotando esta pregunta ¿Cómo se expresará políticamente el descontento de la militancia y los miles de argentinos que creyeron y creen en un proyecto político de transformación? ¿Puede haber alguna sintonía entre ese compromiso denodado de quienes se subieron a los trenes y bondis y salieron a tocar timbre para el ballottage y una representación partidaria y parlamentaria que ha demostrado una coincidencia plena con las políticas del macrismo, que son la antítesis de lo que se pregonó durante 12 años? Esa el la gran pregunta que tenemos que responder en política, descarnadamente, evitando por sobre todo dos cosas: una, caer en la quintita, en el grupete pequeño que contenga moralmente pero que no sea más que una minoría testimonial. Si se pierde de vista el objetivo de la lucha por el poder, se será funcional a Macri y la clase dominante ¿Qué quiero decir? Que hay mucho por debatir y preguntar: hay que hacerle muchas preguntas a los gobernadores, pero estar abiertos a escuchar sus razones, porque algunas de las cosas que dirán no serán del agrado de más de un cristinista. La segunda es destruir el clima de “club de fans” que por momentos parece reinar en el cristinismo, y esto significa que, en primer lugar, debemos reconocer que la compañera es humana y como tal comete errores, pero también le tenemos que hacer varias preguntas a ella y sus sectores más afines. El desprecio por el PJ no es poca cosa ¿O acaso esa entelequia del “Frente Ciudadano” es un paso superador? ¿O acaso el PJ no debería estar en un armado futuro? ¿Dónde te parás para criticar el consenso con Macri si desististe a dar la pelea adentro? Ya se fueron los misioneros y la lista de espera para tomárselas del bloque del FPV está llena. No pudo practicarse una política más endogámica que la que el cristinismo ha desplegado desde el 9 de diciembre.
Nuestro gran drama es que si no entendemos que es mucho más difícil armar una estructura político-electoral con vocación de poder que librarse de los chorros no habremos entendido nada y por ende nuestra incidencia en la historia se habrá clausurado definitivamente.