
No se trata de contraponer una cosa con la otra pero uno no puede quedarse en el molde cuando escucha en un informativo radial que “crece la indignación por el asesinato de la docente en Derqui” y a continuación que “Ya suman más de 10.000 lo evacuados por las inundaciones”
¿Cómo es que no crece la indignación por las inundaciones?
¿Cómo se explica que no crezca también la indignación por los tres chiquitos que asesinó el agua?
Aclaremos ya mismo que está bárbaro que crezca la indignación por la muerte de la docente, pero estaría mucho mejor la cosa si también la hubiera por los angelitos fallecidos en Chaco y Corrientes ¿no?
Indignación por la muerte de la maestra y solidaridad por con los 18.000 afectados por las inundaciones sólo en la provincia del Chaco, entre los que se cuentan 1.700 niños…
Marchas para clamar “SE GU RI DAD” en Derqui y “SO LI DA RI DAD” para con nuestros hermanos inundados.
El dispositivo mediático reacciona con sus viejos reflejos fabricando enormes cadenas de solidaridad que tienen éxito, antes que nada, porque la gente buena se conmueve y saca algo de lo mejor que tiene, además de frazadas que ya no sabía dónde colocar. Entonces esa misma señora que entra en pánico por el asesinato suburbano al rato está culo pa’ arriba buscando ropa y demás yerbas para sumarse a la cadena de solidaridad.
La gente pone (ponemos, pongo) una cara muy especial cuando concreta un acto solidario. Basta observar el rostro de quien se toma el trabajo de buscar una monedita en el tren para depositarla en la mano de esa niñita indigente. En el instante en que la chiquita le agradece con esos ojitos penetrantes con que los chicos devuelven un gestito, la cara de ese pasajero es por un instante angelical, inocentona… y hasta si se quiere siente “cosita” por la buena acción (El domingo pasado en las inmediaciones de mi casa amanecieron todos los cestos de basura en el suelo, señal de que algunos pibes enemistados con “la sociedad” habían calmado su bronca…Créanme que dudé antes de colocarlos nuevamente en su lugar y hasta que lo hice porque era muy temprano y nadie me veía…)
¿Por qué intimida hacer cosas buenas por los demás?
La gente es solidaria
¿Es solidaria?
¿O será que la solidaridad tiene distintos grados de profundidad?
¿O será que hay solidaridades de distintas calidades, como los jeans?
¿O soy yo que mezclo las cosas al pensar que una solidaridad de las mejores, de las más puras sería tomar conciencia de que estas inundaciones están íntimamente ligadas a la gran cosecha de soja que se avecina y que a su manera la lucha de clases conurbana ha vuelto a cobrarse otra víctima que hasta incluso pertenece al mundo asalariado?
“El que mata debe morir” volverá a rugir la pantera rubia.
¿Cómo es que no crece la indignación por las inundaciones?
¿Cómo se explica que no crezca también la indignación por los tres chiquitos que asesinó el agua?
Aclaremos ya mismo que está bárbaro que crezca la indignación por la muerte de la docente, pero estaría mucho mejor la cosa si también la hubiera por los angelitos fallecidos en Chaco y Corrientes ¿no?
Indignación por la muerte de la maestra y solidaridad por con los 18.000 afectados por las inundaciones sólo en la provincia del Chaco, entre los que se cuentan 1.700 niños…
Marchas para clamar “SE GU RI DAD” en Derqui y “SO LI DA RI DAD” para con nuestros hermanos inundados.
El dispositivo mediático reacciona con sus viejos reflejos fabricando enormes cadenas de solidaridad que tienen éxito, antes que nada, porque la gente buena se conmueve y saca algo de lo mejor que tiene, además de frazadas que ya no sabía dónde colocar. Entonces esa misma señora que entra en pánico por el asesinato suburbano al rato está culo pa’ arriba buscando ropa y demás yerbas para sumarse a la cadena de solidaridad.
La gente pone (ponemos, pongo) una cara muy especial cuando concreta un acto solidario. Basta observar el rostro de quien se toma el trabajo de buscar una monedita en el tren para depositarla en la mano de esa niñita indigente. En el instante en que la chiquita le agradece con esos ojitos penetrantes con que los chicos devuelven un gestito, la cara de ese pasajero es por un instante angelical, inocentona… y hasta si se quiere siente “cosita” por la buena acción (El domingo pasado en las inmediaciones de mi casa amanecieron todos los cestos de basura en el suelo, señal de que algunos pibes enemistados con “la sociedad” habían calmado su bronca…Créanme que dudé antes de colocarlos nuevamente en su lugar y hasta que lo hice porque era muy temprano y nadie me veía…)
¿Por qué intimida hacer cosas buenas por los demás?
La gente es solidaria
¿Es solidaria?
¿O será que la solidaridad tiene distintos grados de profundidad?
¿O será que hay solidaridades de distintas calidades, como los jeans?
¿O soy yo que mezclo las cosas al pensar que una solidaridad de las mejores, de las más puras sería tomar conciencia de que estas inundaciones están íntimamente ligadas a la gran cosecha de soja que se avecina y que a su manera la lucha de clases conurbana ha vuelto a cobrarse otra víctima que hasta incluso pertenece al mundo asalariado?
“El que mata debe morir” volverá a rugir la pantera rubia.
Ponele que capturen a los asesinos de Derqui.
¿Y al agua matadora del litoral quién la ajusticia?
¿Y al agua matadora del litoral quién la ajusticia?
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