lunes, 8 de febrero de 2016

Terrorismo discursivo de los mercados


Ya lo había anticipado Prat Gay ¿Te acordás?  La frase de Orlando Ferreres impacta de lleno en el corazón del sentido común de miles de trabajadores y expresa, más allá de las arcadas que genera, el terrorismo discursivo de los mercados, que al igual que en los noventa, no dudan en poner al laburante ante un dilema horroroso. Tanto Ferreres como los trabajadores saben que, de última, éstos terminarán aceptando ganar menos y conservar el empleo. El punto es qué somos capaces de generar quienes perdimos las elecciones para transformar en acumulación política las consecuencias que genera en el cuerpo social este despojo. El debate es si las condiciones de empleo dignas que tuvimos durante el kirchnerismo están condenadas a ser la excepción a la regla o si las transformamos en la regla misma.
El avance sobre los trabajadores es feroz. Ahora resulta que el gran dilema ya no es el descuento de Ganancias sino la conservación de la fuente laboral. Indudablemente, los más jóvenes empezarán a comprobar en cajero propio las condiciones del cambio. 10 años en un pibe de treinta y pico es muchísimo. No tiene muchos más recuerdos socioeconómicos, por ende, eso empezará a fermentar por dentro. El verbo urgente es “capitalizar” ¿Seremos capaces de capitalizar todo esto? ¿Qué requisitos supone transformar en una fuerza electoral arrolladora el descontento que inexorablemente generarán las políticas de los CEOS? ¿Hasta dónde ensanchar el concepto de unidad? ¿Quién liderará ese proceso? ¿Seremos capaces de generar una nueva mayoría, entendiendo que “el tipo de unidad histórica –social y política– que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo”, como bien lo platea Artemio?
Estas son algunas de las preguntas que están en la primera hoja de la agenda. De cómo las respondamos en la vida real depende cuánto durarán los CEOS en el gobierno.

domingo, 7 de febrero de 2016

El Vermucito | Audio del 07-02-2016


REPORTAJE A JOSE LUIS GIOJA
COLUMNA DE ARNALDO BOCCO SOBRE EL ARREGLO CON LOS BUITRES
REPORTAJE A JUAN GRABOIS
PRIMERA HORA
SEGUNDA HORA




jueves, 4 de febrero de 2016

Dilemas del cristinismo


Cuando decimos que Cristina tiene que definirse nos referimos a que en los últimos tiempos su acción política no cubrió todo el espectro del peronismo ya que concretamente privilegió a La Cámpora, dejando afuera al movimiento sindical y a otros sectores y por eso no es casual que desde ahí sea donde empieza a gestarse mucho de lo que se trasparentó con el surgimiento del minibloque de Bossio y cía. Sabemos que en el peronismo hubo desde siempre compañeros que militan con fervor en torno de la tesorería, no es nada nuevo, por eso se agrava la situación, porque se sabía. Si dejás afuera a un sector nada desdeñable como el sindicalismo, vas a tener problemas. Y los estás teniendo.
La plaza del 9 y las mateadas en los parques expresan una porción de sectores medios muy comprometidos pero no al conjunto multiforme que alguna vez supo interpelar el FPV. No es casual que desde el 54 % el FPV se haya ido desgajando, con alejamientos como los de Massa y Moyano, por citar sólo los más rimbombantes y todos los que se fueron sucediendo hasta ayer. Ante esta situación el gran riego es conformarse con tratarlos de traidores y punto cuando en rigor el problema es muchísimo más profundo. Desde el peronismo de todo el país se vio en los últimos años a Cristina orbitando casi exclusivamente en torno de La Cámpora y eso generó sordas broncas en el resto del movimiento. Por eso se equivocará feísimo el cristinismo si no entiende que estos desgajamientos expresan diferencias profundas en el seno del peronismo, o si considera que el 49 % está compuesto exclusivamente por cristinismo duro. Cuidado: si se cometió el error de creer que el 54 % eran todos votos que a pie juntillas se encolumnaban con “la jefa”, ahora existe la posibilidad de equivocarse creyendo que todos los votos que sacó Scioli se sienten expresados por las mateadas en los parques los fines de semana.
Más allá de los reflejos y las broncas que instantáneamente generan rupturas como la de ayer, el manual del buen político recomienda leer que bajo esa cáscara están pasando cosas y que ya se pusieron en evidencia el mismísimo 10 de diciembre cuando no toda la bancada del FPV, tanto en diputados como en senadores, obedeció la orden muy poco feliz de no asistir a la jura de Macri para acompañar la menos feliz decisión de Cristina de tensar la cuerda para encontrar la coartada de no asistir al acto simbólico de traspaso.
Muchos deben entender que el tiempo que viene es novedoso y muy complicado. La pérdida de las cajas nacional y bonaerense no es joda pero, de nuevo, sería un error pensar que el desgajamiento responde pura y exclusivamente a esa cuestión. Acá hubo un manejo muy destemplado de Cristina en los últimos años para con vastos sectores del movimiento y eso fue generando distancias. El movimiento peronista fue y es muchísimo más que los patios militantes de los pibes para la liberación.
Salir a gritarle de todo a Bossio es algo que en las últimas horas hemos hecho muchos, pero sabemos que el tema es más grave y profundo. Quizá haya que pensar en que una vez fuera del estado, el cristinismo es un actor más dentro del FPV y que deberá revalidar los títulos de ahora en más, en un plano que tiene mucho de borrón y cuenta nueva.
Otro de los riesgos es el planteo desde sectores del cristinismo no peronista que el peronismo deberá definir cuál es su rol, si se asume como conservador o si va a salir a bancar casos como el de Milagro Sala, etc. Dos cosas: ese planteo desconoce en gran medida cómo se mueve históricamente el peronismo, pero lo más importante es que cabría un poco más de respeto por la fuerza política que fue en lo institucional la verdadera garante para la sanción de todas las leyes de las que nos enorgullecemos. Sin el volumen político del peronismo, nada de lo que se hizo podría haberse concretado, por eso habría que ser un poco más cautos en el análisis, y también respetuosos.
En las actuales circunstancias, lo más riesgoso es que el cristinismo se cierre sobre si mismo en un corralito de lealtad que muy probablemente deje afuera a muchos más que los Bossio-Urtubey, dejándole servido en bandeja al macrismo el escenario para marchar a las legislativas de 2017 arrastrando a estos sectores consigo o, lo más grave, poniéndolos a jugar en el rol que tuvo Massa en las últimas elecciones con lo cual se vislumbraría un escenario de tres tercios (Macrismo, macrismo blue, y Cristinismo).

Explicándole un post a Abel

No suelo responder las citas que me realiza Abel Fernández, pero esta vez sí pues leyó muy mal mi post. El compañero dice:

"Con eso en mente, no acompaño el pedido de Gerardo Fernández Tiene que mover Cristina¿Qué se pretende que haga CFK ahora? ¿Levantar el ánimo de sus fieles seguidores? Sólo el armado, lento y dificultoso, de una conducción que, en estas circunstancias, pueda contener y conducir al conjunto conducible, servirá de algo."

Abel: no es un pedido sino un razonamiento político. Te lo escribo de otra manera a ver si se entiende: Cristina tiene que definir si quiere liderar al conjunto del peronismo y el sindicalismo afín o quiere reducir su liderazgo a la Cámpora, el EDE y los 15 mil que van de plaza en plaza.

El "armado lento y dificultoso de una conducción" depende inexorablemente de qué movimientos realice la figura que, hasta que se demuestre lo contrario, es la que más peso tiene hoy por hoy en el peronismo y en el FPV, que es Cristina. Y te aclaro también, por las dudas, que esto no entraña un juicio de valor sobre la compañera sino una mirada objetiva de la interna peronista, donde ella es un jugador de peso.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Tiene que mover Cristina


Lo que sucedió con Bossio era sabido y no es ninguna novedad en este tipo de coyunturas políticas donde el gobierno triunfante hace todo lo que puede por quebrar al rival y, en este caso concreto, sacarle lo necesario para garantizarse quórum en la única cámara donde tiene chances de lograrlo. Siempre hay chequeras sugerentes y cuatros de copas que se dejan seducir. Bossio es uno de esos cuatro de copas y lo primero que tiene que hacer el kirchnerismo es hacerse cargo de haberlo inventado y darle tanto espacio a un pibe con más sombras que luces, pobrísimna formación y experiencia política, que en la primera de cambio te la mandó a guardar.
Pero el tema es cómo se proyectan los hechos a futuro y aquí surge un actor indispensable, de cuyos movimientos depende en gran parte lo que pueda ocurrir en el FPV. Ese actor es, obviamente, Cristina. La misma de la que tantos dicen muchas cosas en su ausencia y está por verse cuánto se animarían a decir si un buen día se vieran cara a cara. Cristina que se fue con una plaza de Mayo repleta, algo que ningún otro político puede repetir en la actualidad.
Cristina que debe definir cuál será su rol en el PJ, si efectivamente lo quiere liderar pero también qué quiere liderar: si a La Cámpora y el EDE solamente o al conjunto del peronismo del país, incluyendo a los sindicatos.
Es sencillo, no hay que andar con tanto gre gre para decir Gregorio.