martes, 14 de agosto de 2018

La caída


Un país es una suma de pactos que garantizan su funcionamiento. Los pactos no son ni buenos ni malos, existen y punto. Generalmente se establecieron hace años y son producto de acuerdos secretos, una suerte paz gansteril pero paz al fin que está siendo violada no por un actor externo, por un invasor, no. La paz está siendo alterada por la irresponsabilidad de un puñado de herederos que no tienen la más mínima conciencia de lo que hacen y para colmo alientan a una barra de comunicadores plebeyos que en su afán de lujo y placer van a las radios y los canales a vocear proclamas sin saber que están escupiendo hacia arriba. El viejo entramado que funcionó aceptablemente para administrar los negocios vuela en mil pedazos pero no hay una nueva casta pronta a ejecutar el reemplazo, una vez que se disipe el humo quedarán los restos de una alianza dominante pero no estará el vencedor erguido para hacerse cargo de la reconstrucción a su manera. Nos acercamos alegremente a un diciembre de 2001 pero peor aún pues lo que quedará para la reconstrucción será lo mejor de lo mismo, con suerte, no una revolución ni un cambio de reglas.

¿Quién gana en este derrumbe? ¿Quién?

A muchos les podrá parecer que esta explosión generada por irresponsables puede parir un nuevo tiempo popular y la verdad, enternecen. Muchos creen que ver a Roggio y a los capos de Techint desfilando ante un juez nacido de acuerdos con la política de 20 años atrás es gratis y saludable. Por cierto que no viene mal verlos olfatear el olor apestoso de los juzgados, pero creer que ello es el triunfo de las masas populares...

La observación de la realidad con la suficiente distancia indica que si es necesario hacer volar al mismísimo presidente e instalar en su reemplazo algún garante que aplaque los ánimos y genere nuevas instancias de rosca para sellar nuevos pactos no les temblará el pulso. Son sus culos los que han quedado expuestos por un puñado de irresponsables a los que se les dio por jugar a la política con cosas que no tienen repuesto.

Ahí están en un todos contra todos mientras el pueblo trabajador llora en silencio implorando un cacho de paz y una tregua para lo que siente como un saqueo cotidiano a lo más preciado que es la comida y por eso ese pueblo profundo no dudará en acompañar a quien se comprometa a garantizarle algo de pan y por ende de paz.

En estos días ¿hoy? puede pasar cualquier cosa porque se han roto todos los códigos dentro del palacio y se están tirando con munición gruesa entre ellos mismos. Parece mentira ver a los ganadores eternos en un  todos contra todos demencial y eso está sucediendo ante nuestros ojos. Si tenemos capacidad para comprender la profundidad de esta implosión y leer adecuadamente sus características estaremos un par de pasos adelantados en la senda de la recuperación de un poco de calidad de vida para el conjunto. No soñemos revoluciones ni tomas de la Bastilla, seamos precavidos, seamos  conservadores en el deseo de cambios. Ninguno de los que salgan victoriosos será aliado para siempre, más temprano que tarde nos traicionará. Lo importante o mejor dicho lo determinante es ver cómo se emprolija nuevamente el poder sabiendo que emprolijar en política significa no mucho más que sanear, curar y vendar. Se nos está cayendo una rosca de décadas ante nuestras narices y vemos a los ricachones hasta las manos delatando, admitiendo, negociando libertades ante Bonadío!!!! 

Es de no creer. Coppola se haría un festín en esta Argentina del 14 de agosto de 2018

martes, 15 de mayo de 2018

Colonizar ese espacio que media entre Cambiemos y el cristinismo.

Longobardi es poesía pura. Dice que el kirchnerismo dejó el campo minado y que el gradualisno fue caminar sigilosamente para no pisar las minas, hasta que alguien pisó una y explotó todo. A dos años y medio el discurso oficial sostiene que la culpa sigue siendo del gobierno anterior. En rigor, muchos indicadores estarían demostrando que el discurso de "la herencia recibida" ya está expirando, pero no finiquitado definitivamente. Las usinas cambiemitas siguen rasqueteando el pote del odio anticristinista que crearon y les posibilitó triunfar dos veces consecutivas y si lo siguen haciendo debe ser porque algo debe quedar, salvo que supongamos que son irremediablemente torpes. También los ayuda cierto deseo desde sectores del cristinismo para los que, más tarde o más temprano, todo el espectro opositor deberá marchar al pie de Cristina y encolumnarse tras ella o quienes ella designe.

Este juego de pinzas entre esa imagen del campo minado y el cristinismo obcecado constituye la fórmula que termina favoreciendo al macrismo, por eso se impone romperla en mil pedazos pero sabiendo que no será nada fácil porque tampoco aparece en el horizonte una dirigencia y un pensamiento superador. De mi parte me conformo con tender puentes, reconociendo que nadie en el peronismo tiene la precisa y que por ende todos tienen fragmentos positivos que habrá que recolectar como forma de construcción de algo superador. Mi modelo sigue siendo el de Néstor Kirchner cuando armó una coalición donde no todos pensaban igual pero donde había una serie de puntos básicos que posibilitaron su construcción. Mientras no se entienda que en política hay que sumar más que el otro para ganar y se siga puteando a Pichetto, Bossio y cía sin reparar en que jamás podrían haber llegado adonde llegaron sin la bendición de la presidencia se seguirán trasuntando vías muertas que por supuesto no conducen a ningún lado.

A este armado habrá sí que sumar a la economía popular que representa a un tercio de la población argentina.


El desafío político e ideológico de estos días es colonizar ese espacio que media entre Cambiemos y el cristinismo. Ahí, en ese lugar es donde puede construirse la alternativa política que se requiere para derrotar a Cambiemos y también a ciertas brigadas de la nostalgia por un tiempo que ya pasó y no volverá. Tal construcción por supuesto es harto compleja pero aparece como la única probable si es que lo que se desea verdaderamente es triunfar y lo digo porque puede suceder que haya quienes se conformen con mantener cierta pureza porque si así incluso logran capturar un tercio del electorado se dan por satisfechos. De lo que se trata es de construir el 50 más uno en la sociedad, donde están esos votos que así como se convocaron en 2011 en torno a la candidatura de Cristina Fernández, velozmente se fueron esparciendo cada vez más y más, hasta llegar al tercio, al núcleo duro. De ahí es que si tengo que sentarme a conversar con Pichetto, con Larroque. con Massa, con Solá, con Urtubey, con Mayra Mendoza, con Máximo Kirchner o con Bossio, lo hago sin el más mínimo sentimiento de culpa porque sólo se construye unidad para la mayoría sentándose con todos los que alguna vez estuvieron juntos.


¿Seremos capaces?

jueves, 19 de abril de 2018

Mateada770 | Audios del 19 de abril



Conversación con Fernando Rosso sobre el tarifazo


Lorena Pokoik sobre vacantes escolares y Unicaba


Pablo Ibañez: "Hoy la dirigencia peronista define sus posiciones más en relación a otros peronistas que a
                       Macri"


miércoles, 18 de abril de 2018

Mateada770 | Audios de 18 de abril


"Ciencias duras y ciencias blandas" Columna de Contradicto


Nota con Julio Zamora, intendente de Tigre


Leo Grosso sobre la sesión caída

lunes, 16 de abril de 2018

Mateada770 | Audios del 16 de abril


Entrevista al periodista Diego Genoud sobre los Servicios de Inteligencia y las roscas por su control.


Leonardo Killian y cómo ganó Italia el Mundial de 1934



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