miércoles, 28 de septiembre de 2016

Radio: Iguales pero distintos


Hay dos programas mañaneros que van a la misma hora, que tienen los mismos presupuestos políticos e ideológicos pero que, al estar orientados a dos tipos de audiencias distintas, logran resultados disimiles, más por el rebote del público que por los presupuestos de los conductores. Me refiero al programa de Daniel Tognetti en Radio Del Plata y al de Mauro Federico en Radio 10. El flaco lo tiene al lado a Raúl Kollman y al ascendente Pedro Rosemblat (cuyo techo es imposible de imaginar) Mauro, por su lado, lo tiene de ladero al siempre eficaz Carlos Burgueño. Si uno suena a Página el otro tiene un sonido más Ámbito, dos diarios que en la actualidad se disputan el espectro opositor.

¿Dónde está la diferencia? En que mientras Tognetti trasunta una agenda para un público de sectores medios que de una u otra manera llegan a fin de mes y por ende tienen sus propias demandas, Mauro apunta y penetra un sector socialmente más desguarnecido e, incluso, más del conurbano, cuyas problemáticas son distintas -y más urgentes- a las de la otra audiencia.

Las temáticas de uno y oro programa son distintas: Mientras en Del Plata tocan una agenda más Página/12, en la 10 abordan con más detenimiento cuestiones como la del joven de 18 que atropelló a un bebé de 1 año, el pibe maltratado ferozmente en el Liceo Militar o las declaraciones fatales de la siempre reaccionaria Susana Giménez. Pero el tema que más los diferencia es, sin dudas, el de la inseguridad, donde en la Diez se escucha una audiencia mucho más implacable con el delito que en Del Plata. El oyente de la Diez exhibe el sonido del ciudadano que cada vez que sale de su casa siente pánico. Claro: vivir en un barrio desprotegido del conurbano es, en líneas generales, más complicado que en Capital y zonas residenciales.

Ambos programas se dejan escuchar y no me interesa  calificarlos ni puntuarlos, sólo rescato el dato muy positivo de la transformación que ha emprendido Mauro Federico, consistente en abordar una agenda más propia de la clase media baja, cuyos intereses puntuales son notoriamente distintos a los de los sectores más acomodados que se convocan en Del Plata. A Mauro lo hemos escuchado junto a Rulo De La Torre en Radio Cooperativa unos diez años atrás, lo hemos visto en Duro de Domar por años, y también lo escuchamos por largo tiempo los sábados a la mañana en Radio Splendid, junto al rosarino Carlos del Frade, o también con sus columnas en "Perros de la calle". Estos datos son sólo para remarcar cómo un hombre de medios formado en el sector de la clase media centroizquierdista está desplegando una incursión nada fácil en un terreno comunicacional que siempre le ha sido esquivo al progresismo. 

Seguramente hay muchas cosas que mejorar, pero el intento es verdaderamente valioso. Cuando nos quejamos de que hay medios que penetran en ciertos sectores sociales con un mensaje reaccionario, debemos interrogarnos porqué eso le cuesta tanto a los hombres de medios que se inscriben en el "progresismo". El gran desafío es entender porqué hay un mensaje que penetra más que otro y porqué los sectores populares se sienten tan poco convocados por el periodismo que gira en torno al modelo Página/12.

Responder estas preguntas es central en términos de futuro.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El New York Times blanquea su apoyo a Hillary Clinton


El NYT vuelve a darnos una lección. Al blanquear su apoyo a la candidata demócrata manifiesta una serie de postulados que nunca está de más valorar. Sería muy bueno que los grandes diarios argentinos asumieran posturas similares, aunque la gran mayoría de la sociedad sepa para qué lado se inclinan.

Sería un soplo de aire fresco que no solo los diarios que se editan en la CABA sino también los del interior -hay varios muy influyentes- pongan en letras de molde las razones que los mueven a manifestarse a favor de tal o cual candidato.

sábado, 24 de septiembre de 2016

A propósito de la presencia de Axel Kicillof en TN



Durante la presidencia de CFK se decidió que la mayoría de sus miembros no asistiera a los diversos programas de TN pero eso ya es historia. Lo que nos debe interesar es analizar si los resultados de esa decisión política fueron favorables o no para el kirchnerismo y fundamentalmente para la sociedad. A juzgar por lo que se percibe, los resultados no fueron los deseados: TN siguió existiendo y potenciándose en base a la decisión editorial de practicar "periodismo de guerra" y logró fortalecerse en términos de audiencia, siendo una referencia insoslayable para los sectores interesados en asuntos políticos. La apuesta a desarticular al grupo mediante la aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se estrelló contra un sistema judicial que reaccionó de manera previsible, cual fue proteger lo establecido. Y aquí no hay que hacer valoraciones sino entender la lógica de un sistema judicial que es inescindible del poder real de nuestro país.

¿Qué se logró con la negativa a visitar el canal de cable de Clarín?

¿Se hubiera logrado algo asistiendo?

Son preguntas difíciles, sino imposibles de responder, entre otras cosas porque tienen mucho de contrafáctico. Lo importante, entonces, es extraer una enseñanza sencilla y simple: La actitud de ningunear el dispositivo Clarín no sirvió para generar algo superador, salvo que se crea que 678 fue una alternativa de envergadura en términos de comunicación de masas. Este programa hizo aportes valiosos, pero en líneas generales fue útil al núcleo duro del kirchnerismo, lo cual no es en sí mismo negativo: lo complicado es cuando se confunde núcleo duro con audiencias masivas.

Otra enseñanza pasa por entender que tanto Clarín como La Nacion son empresas periodísticas nacidas como tales, por ende conocen el oficio y operan en consecuencia. Tamaños dispositivos jamás podrán enfrentarse con buenas intenciones y militantes voluntariosos pero carentes de la formación y el profesionalismo necesarios para generar una comunicación alternativa que trascienda el nicho de los convencidos.

El presente y lo que se viene en materia de medios exige muchísimo estudio y una extremada dosis de astucia para filtrar mensajes dentro de un bloque de poder mediático fabuloso, que ha emergido del interregno kirchnerista con una solidez mucho mayor que lo que detentaba en 2003.

En el corto plazo, el escenario de medios vigente será imposible de modificar en términos de propiedad y, por ende, en lo referido a los grandes lineamientos editoriales.  Quedan, entonces, dos caminos: o ensimismarse en un micro mundo de, por y para convencidos o atreverse, mediante el ensayo y error, a ver cómo se puede generar una nueva forma de vinculación con los medios.

De nada sirve ya repetir que Clarín miente, entre otras cosas porque la gran mayoría de quienes lo consumen lo saben y no les importa. De la misma forma que yo sé para qué lado patea Carlos Pagni y no por eso dejo de verlo y leerlo.


Lo dicho hasta aquí no significa ajusticiar todo lo que se hizo durante el kirchnerismo en materia de medios. Por el contrario, es una invitación a que realicemos un análisis descarnado de los errores y aciertos, para aprender de los primeros, potenciar los segundos y en base a ello poder sentar las bases de una nueva forma de entender la comunicación.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Por qué recién ahora, Axel?


Lo primero que se me viene a la cabeza al ver este diálogo es la pregunta de porqué el kirchnerismo se ha negado de manera tan obcecada a dar el debate en los ámbitos donde fue, es y será visitante durante toda la vida. 

Le facilitó notoriamente las cosas al adversario cuando podría habérselas empiojado, como muy bien lo demostró Kicillof en esta entrevista con Nelson Castro, que sin dudas es una de las espadas más inteligentes del grupo.

domingo, 18 de septiembre de 2016