miércoles, 28 de enero de 2015

No quieren que el gobierno gobierne


No quieren tratar el nombramiento del sucesor de Zaffaroni en la Corte Suprema hasta que no haya nuevo gobierno, en una clara violación de lo dispuesto por la Constitución Nacional. Se oponen sin haberlo leído al proyecto creación de la Agencia Federal de Información. 

El argumento es que este gobierno ya termina, aunque reste casi un año, un 25 % nada menos de lo que dura el mandato.

Lo menos que se puede decir es no quieren que el gobierno gobierne durante ese lapso.

Pocas veces se ha visto tamaña irracionalidad y desprecio por el funcionamiento de las instituciones por parte de quienes curiosamente se autoproclaman celosos custodios de la democracia...

martes, 27 de enero de 2015

La primera fase de la operación destituyente se extingue


Hace una semana leíste en este blog que era el mismísimo gobierno quien necesitaba más vivo que nunca al fiscal Nisman para demostrar lo desatinado de su denuncia contra la presidenta. Con el transcurrir de unos pocos días ha quedado demostrado que esas 300 fojas son una gran empanada de humo y en la medida en que esa humareda se dispersa la sociedad empieza a percibir que la muerte de Nisman ha formado parte de una mega operación orientada a perjudicar gravemente al gobierno nacional. A medida que la denuncia se deshace por sus propias flaquezas -ya nadie la defiende- las escuchas difundidas por el dispositivo mediático opositor terminaron siendo un sonido de color que no aportó absolutamente nada y hoy los principales medios opositores y sus dirigentes políticos adjuntos ya dieron vuelta la página y están discutiendo la creación  de la Agencia Federal de Información. El gobierno pasó de estar contra las cuerdas a retomar nuevamente la iniciativa política y lo mejor que tiene la oposición de momento para adversarlo es la pluripartidaria Patricia Bullrich...

El debate se centrará nuevamente en lo que publicábamos el sábado pasado ¿Por qué ahora y no antes? Escribimos entonces:

"Cuando se rompe una alianza, en lugar de negociar o replegarse, el kirchnerismo embiste y esto es lo que le ha dado un nivel de vitalidad sorprendente."

Ya en diciembre Cristina tomó el toro por las astas en la Secretaría de Inteligencia y ayer le dio el golpe definitivo. Por supuesto que tamaño pisotón a ese hormiguero seguirá trayendo dolores de cabeza (El TataYofre lo acaba de anunciar en una nota con Jorge Rial en La Red) y por ende debemos más atentos que nunca porque seguirán habiendo más noticias para este boletín...


La primera parte del plan desestabilizador parece estar concluyendo y habrá que analizar muy detenidamente algo que también marcamos como gran interrogante el lunes pasado y está referido al retorno abrupto de Nisman. Algo tiene que haberse salido de su lugar para apurar ese regreso alocado, o bien creyeron que el impacto de la masacre en la redacción de Charlie Hebdo podría servirles como coartada, o quizá interceptaron alguna medida que el gobierno estaba craneando.


Ayer, al filmar un tren nuevo circulando recordé que el gobierno, luego de llevarse ferrocarriles a marzo se puso a estudiar y está sacándose un diez en todas las mesas de examen, ahora es muy probable que pase lo mismo en materia de Inteligencia. Este es otro rasgo distintivo del kirchnerismo que también habrá que incorporar a nuestra cultura política, porque los gobiernos no están exentos de cometer errores, al contrario, están más expuestos que nadie a cometerlos. El punto es cómo corrigen y cómo generan autocrítica desde la gestión misma, caminando siempre al borde del precipicio. Y acá vuelve a relucir lo distinto y superador, porque es fácil practicar autocrítica de asamblea o leyendo el diario del lunes. Lo complicado es hacerlo en la práctica cotidiana. Bien, el gobierno de Cristina nos está enseñando cómo se hace.

domingo, 25 de enero de 2015

El Vermucito | 25-01-2015


PRIMERA HORA
 Apertura con Carlos Montero, nota con Carolina Ortega y columna de Arnaldo Bocco


SEGUNDA HORA
Nota con Gustavo Vera y charla en piso con Teodoro Boot


TERCERA HORA
Nota con Artemio López y tertulia final en piso

COLUMNA DE ARNALDO BOCCO



NOTA CON ARTEMIO LOPEZ


NOTA CON GUSTAVO VERA DE LA ALAMEDA SOBRE LOS SERVICIOS

sábado, 24 de enero de 2015

¿Por qué ahora y no antes?

La pregunta de por qué el kirchnerismo tomó determinadas medidas en un momento y no antes sumado a la impugnación de decisiones contra factores de poder con los que supo tener alianzas quizá quedará en la historia como el reproche tipo del antikirchnerismo en todas sus ramas. Más allá de que estamos hablando de política, materia sumamente dinámica, donde minuto a minuto las condiciones se van modificando y ello determina los momentos para la toma de decisiones, hay algo que se debe tener muy en cuenta para componer un diagnóstico certero de este fenómeno político que gobierna hace una década: Cuando se rompe una alianza, en lugar de negociar o replegarse, el kirchnerismo embiste y esto es lo que le ha dado un nivel de vitalidad sorprendente.

Cuando le plantearon a Néstor por qué lo había puesto a Martín Redrado al frente del Banco Central, respondió "¿Y qué iba a hacer, ponerlo a Kunkel?" Esa respuesta explica mucho de la forma de ser kirchnerista: no romper lanzas cuando no están las condiciones maduras, negociar y acumular poder propio para quedarse con todo o bien estar pertrechado para dar la disputa cuando sea inevitable. La relación con Clarín es el ejemplo más claro. Luego de haber transitado el mandato de Néstor en armonía, cuando merced a la crisis de la 125 el grupo se posiciona en la vereda de enfrente, el kirchnerismo rompe lanzas y pasa a la confrontación abierta.

Ahora vuelve a suceder una ruptura nada menos que con el entramado de lo que el italiano Norberto Bobbio denomina el criptoestado -un sórdido entramado que subyase bajo las apariencias del estado formal donde tienen preeminencia los aparatos de inteligencia- y Cristina, en lugar de ceder redobla la apuesta y descabeza la Secretaría de Inteligencia con las consecuencias por todos conocidas.

Este es el dato distintivo que el kirchnerismo dejará a la cultura política argentina. Puede ser Clarín, pueden ser las AFJP, pueden ser los fondos buitre y nada menos que la justicia de Estados Unidos o pueden ser los servicios y los jueces de la servilleta de Corach. En todos los casos habrá combate, nunca rendición sin dar la pelea. Y esta característica tiene que estar indudablemente operando como elemento de cohesión con ese tercio de la sociedad que sigue lo sigue acompañando.


Cuando se acusa al kirchnerismo de tensar al extremo la convivencia política argentina en rigor se lo está culpando por no ceder ante lo dado y no aceptar que, más tarde o más temprano, deba subsumirse ante el mandato de status quo. Cuando el cacerolismo clama por la devolución del país e incluso cuando se caracteriza al gobierno como una dictadura, en el fondo se está reclamando el retorno a ese país donde todo estaba ordenado de determinada manera y llegado un punto, cuando las tensiones se agudizaban, irrumpía la lógica cívico-militar para dar golpes de estado que eran presentados como la última herramienta que le quedaba a la Nación para recomponerse cívicamente y encarar así el camino hacia una democracia plena cuando estuviesen dadas las condiciones objetivas. La política dentro de un corralito, acotada, tutelada. Bien, esa lógica que duró desde 1955 a 2003 ha sido aniquilada por el kirchnerismo pero como estamos en esa típica fase de transición donde lo viejo aún no está del todo muerto y lo nuevo aún no ha terminado de nacer, padecemos un nivel turbulencia que por momentos agobia.

Luego viene la discusión sobre la validez o no de esa actitud del kirchnerismo. Va de suyo que me encuentro entre quienes entienden que sin esta postura no se habrían logrado avances en muchas áreas, pese a que aún reste mucho por hacer e incluso mucho por corregir. También habrá que discutir si por ahí no se le va la mano en sumar confrontaciones que quizá podrían evitarse o al menos escalonarse. Lo indiscutible es que las batallas centrales que había que dar se han dado y que la de estos días quizá sea la más dura de todas porque el enemigo tiene un poder y un nivel de alianzas descomunal.

De lo que no hay dudas es que si Cristina se animó a descabezar la secretaría de inteligencia es porque evaluó que cualquiera de las opciones restantes era aún más perjudicial.

Hay que sacar al kirchnerismo sea como sea


El domingo 18 de enero quedé atónico al escucharlo a Gustavo Posse en el programa de Charly Fernández. Me asombró la crudeza con la que el intendente de San Isidro analizaba el tablero político, concluyendo que de no gestarse una convergencia entre Massa y Macri, el FPV tenía virtualmente garantizada la victoria en las presidenciales de octubre. A esa hora, Alberto Nisman ya había perdido la vida, según ha informado la fiscal que investiga el caso y los argentinos nos acostaríamos sin imaginar la noticia que nos aguardaba al día siguiente.

En un terreno de disputa digamos "normal" todo venía demostrando que era muy difícil que el FPV perdiera las elecciones. El gobierno se había levantado de una devaluación y una corrida feroz, había capeado con éxito el temporal del tan mentado "default" merced al juez Griesa, Cristina venía recogiendo un 50% de imagen positiva, en suma: todos los obstáculos que se le colocaron fueron superados, uno a uno. Entonces había que pasar a otra fase, mucho más cruel y sanguinaria: 

Las pruebas están a la vista...