sábado, 31 de agosto de 2013

No es resignación ni pesimismo, es análisis político.

Abel, tipo al que respeto mucho, me ve resignado y pesimista en el post de ayer y hasta llega al exabrupto imaginativo de suponer que veo el futuro del kirchnerismo por fuera del peronismo. La verdad es que en ninguna línea de ese texto sugiero esa idea. Lo que sí está implícito -y lo escribo para evitar interpretaciones equivocadas- es que el kirchnerismo tiene su rasgo distintivo en la capacidad de confrontación contra poderes a los que nadie se animó a enfrentar en el último medio siglo; que fue gracias a ese atributo que se lograron conquistas otrora impensadas y que su gran virtud fue garantizar el encolumnamiento del peronismo y el movimiento obrero pues sin ese volumen político no se podrían haber concretado aquellas cosas por las que, precisamente, es tan odiado por el establishment. Porque repetimos lo dicho hace unos días, el gobierno ha sido sancionado electoralmente por algunos errores y deficits propios, pero el poder económico lo abomina exclusivamente por sus aciertos.

El tema es que esa capacidad de contención del peronismo tanto como del movimiento obrero se quebró y, como estaba cantado, surgió desde adentro de la coalición del 55% la expresión que iba a cuestionar la hegemonía de Cristina. Primero intentaron delinear "la esperanza blanca" con Daniel Scioli, hasta que la encontraron en Sergio Massa y es acá donde surge la duda sobre el devenir del rumbo político e ideológico de los próximos años habida cuenta de la histórica característica de los liderazgos en el peronismo vistos como terrenos de disputa. Hay compañeros que ven en el massismo una posibilidad de continuación de muchos ejes del kirchnerismo y estamos quienes lo ponemos en duda porque vemos en ese espacio una renuncia a los aspectos más medulares del kirchnerismo ¿Qué quiero decir? Que sin una franca actitud transformadora es imposible garantizar la perdurabilidad de las conquistas logradas y que esa actitud de transformación requiere la firme decisión de confrontar porque estamos inmersos en una realidad donde en todas las áreas hay que meter mano puesto que fueron formateadas por el neoliberalismo. No estamos en un estado de cosas estructural donde todo está bien, tal como pareciera sostener el discurso del Frente Renovador.

Tampoco llegamos al actual estado de cosas por designio divino. Cada ley, cada medida, tuvieron que ser peleadas en el parlamento, en la calle, en los medios y hasta en la discusión de oficina, de cola de panadería y por supuesto en la reunión familiar. Y eso funcionó porque por primera vez, luego de muchos años, una parte activa e importante del pueblo se vio representada en el gobierno y sintió que su desgaste en discusiones con familiares y compañeros de trabajo tenían una correspondencia en la superestructura. Fue así que se ganaron una buena cantidad de discusiones políticas.

El kirchnerismo hegemonizaba porque ganaba la discusión política.

Hasta que llegó el 55% y es como que se clausuró la política al interior de nuestra fuerza y se entró en el tiempo de la fundamentación pública de las medidas del gobierno y el cuchicheo por abajo sobre las dudas que muchas disposiciones nos generaban. Debemos admitir que nadie está capacitado para procesar la significación de un apoyo electoral que supere el 55% y muy probablemente ahí radique la razón profunda de varios errores de lectura que aparentemente se produjeron.

No es fácil procesar un 55%...

No es fácil, tampoco, asimilar que así como te dan el voto en dos años te lo quitan y encima hasta pueden llegar a putearte.

Pero me preocupa más lo político que lo estrictamente electoral. Quiero decir que me preocupa la posibilidad de que la disputa al interior del massismo la ganen aquellos sectores que decididamente apuestan a desandar la génesis del kirchnerismo, que es la convicción de que sin transformación no se garantizan conquistas. Temo que venga un tiempo donde el discurso anti confrontación de Massa se corporice en la alianza con los factores del poder real tal como sucedió con el menemismo y las razones de ese temor se fundan en que no sólo el discurso sino la dirigencia que se nuclea en torno al intendente de Tigre no pareciera expresar una voluntad transformadora.

Pero no hay resignación ni pesimismo en estas palabras sino un diagnóstico que pretende ser racional y razonable. Hay también un llamado a pensar y debatir dentro del kirchnerismo. Analizar y discutir dónde hubo errores y dónde fueron las condiciones objetivas las que arrojaron resultados distintos a los esperados. También hay  una esperanza y es que ese ADN transformador del kirchnerismo se fortalezca en la adversidad electoral (lo más probable es que a nivel nacional se repitan los guarismos de las PASO y eso será leído como "triunfo de la oposición") porque esta fuerza política ha tenido la capacidad de congregar a miles de argentinas y argentinos que tenemos muy claro cómo nos fue antes y que nos espera a la vuelta de la esquina si mucho de lo que hemos construido termina siendo enterrado. Somos muchos los que tenemos en claro que la contradicción principal está en el nivel de prevendarismo del capitalismo argentino, lo que significa seguir disputando con la plutocracia para arrancarle beneficios para el pueblo o negociar dentro del estado de cosas actual.

Quizá haya tanto dentro del cristinismo como del massismo sectores que a la postre tengan más coincidencias que desacuerdos. Es ahí donde tendrá que venir la política a acercar posiciones de modo tal que la masa crítica para no retroceder un solo paso sea lo suficientemente poderosa como para que no se animen a tocar el piso que hemos elevado en estos años.

Ese es el desafío que arranca el 28 de octubre.

viernes, 30 de agosto de 2013

Massismo es más menemismo


En realidad el massismo es el  reagrupamiento de aquellos sectores conservadores del peronismo que soportaron estoicamente el esplendor kirchnerista esperando el momento del resurgimiento en pos de revivir la alianza con los sectores dominantes, eso que denominamos "consenso pre-kirchnerista".

La pregunta que debemos hacernos desde el kirchnerismo es qué hicimos tan mal para que esto se de con tanta naturalidad. Se escucha por ahí que ni a Néstor ni a Cristina les interesó demasiado preparar una herencia pero más me inclino por suponer que han habido serios errores de construcción en las fuerzas que intentaron ser los más fieles intérpretes del proyecto político liderado por Cristina. La otra interpretación posible es que el kirchnerismo como tal es un 25% de la población que tuvo un tiempo para hegemonizar a buena parte de la sociedad pero esa etapa llegó a su fin y ahora se impone terminar de la manera más prolija posible el gobierno y luego la reclusión para retomar fuerzas con vistas al futuro.

Pensándolo bien, no está tan mal. El desafío sería consolidar este 25%, estructurarlo y reposicionarlo para dentro de unos años ante la evidencia de que el cambio está instalado en buena parte de la sociedad y no será expresado por nosotros.

El kirchnerismo tuvo la virtud de liderar un tiempo político y dejar al país con una serie de transformaciones y leyes que serán históricas, pero no pudo contener durante más de 10 años a los sectores conservadores del peronismo que ahora vuelven a tener un tiempo de aceptación que está por verse cuán duradero será. Está por verse en definitiva si la sociedad está dispuesta a tolerar otra década del 90 pero para nosotros lo fundamental será ver si somos capaces de asimilar las experiencias que nos dejan estos diez años para retornar mejorados.

jueves, 29 de agosto de 2013

Indudablemente, los porteños se lo merecen


Había escuchado comentarios pero recién ahora pude ver el video de la nota que le hicieron a Macri el martes Zloto y Tenembaum. 

La verdad que es increíble. Se sabía que es un nabo, pero no tanto....

Clarín confunde "independencia" con "poder"



La tesis de Clarín es que para poder ejercer plenamente la independiencia periodística debe conservar el volumen que detenta en la actualidad. Con ese razonamiento no existirían medios independientes en el mundo, algo que a todas luces es una falacia.

El problema de Clarín es que confunde "independencia" con "poder". Clarín no quiere ser "independiente", Clarín quiere imponer, condicionar, cogobernar. Y llama la atención con qué grado de alevosía lo expone ante la Corte.

Esa mujer que está detrás de Mariotto

El 1 de octubre de 2009 publiqué este post sobre "esa mujer que está detrás de Mariotto". Bien, en la audiencia convocada por la corte para la ley de medios, Graciana Peñafort se llevó todos los aplausos. Y muy merecidos que los tiene.


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Detrás de todo Mariotto hay una mujer intrigante...


Lea usted esta nota que se publica en Perfil sobre Graciana Peñafort Colombi, directora General de Asuntos Legales y Normativas del COMFER , y trate de encontrar los delitos o irregularidades que se le atribuyen.

El pobre escriba que hace la nota termina refutando con información las sospechas que desde diversos ámbitos de periodismo "IN DE PEN DIEN TE" se intentaron lanzar sobre la funcionaria en cuestión.

Pero la nota igual se publica.

Llenar un diario, aunque sea online, es una tarea ardua.

Por eso hay momentos en que todo suma.
Hasta pobrezas como la que ocasiona este post.

Vienen por todo

Y salió, nomás, la precautelar favorable a LAN. El gobierno recibe 8 cachetadas de la justicia en una semana y el run run dice que la corte fallará a favor de Clarín. Es el costo de haber enfrentado a ese país de maravillas cuya devolución reclaman con vehemencia los cacerolos. El problema de procesos políticos como el del kirchnerismo es que si llegás a los dos últimos años con una mala elección, por más que saques la primera minoría corrés el riesgo de que te lleven puesto y algo de eso se respira en estos días.

Todos aquellos sectores que de alguna manera se han visto afectados están viniendo por todo y no están dispuestos a que el gobierno termine su mandato como lo manda la Constitución, aunque por ahora no lo expliciten. La justicia está definitivamente alzada y cualquier tema le sirve para acorralar al ejecutivo y el legislativo. La pregunta es si se puede gobernar dentro de ese corralito cuando se observa que el mundo financiero y buena parte del empresariado está apostando a sacarse de encima a Cristina sea como sea.

La pregunta es si el kirchnerismo tiene resto político para aguantar el embate. Y cuando digo "resto político" digo capacidad de retomar iniciativa, imponer agenda y contemplar cambios en el congreso, como por ejemplo aceptar algunos planteos opositores sobre Ganancias y darles forma de ley ya que es mucho mejor eso que volver a confrontar sobre un tema que ya está perdido. Se vienen tiempos donde si no se tiene capacidad de retomar la iniciativa, cada vez más habrá que elegir lo menos malo,


miércoles, 28 de agosto de 2013

Tremendo el perro!!

Coincido con Musgrave

Recomiendo este post de Musgrave sobre la suba de Ganancias. Lo hago más que nada para no dejar de tener claro que la medida, además de que a esta altura de los acontecimientos no es redituable en votos, favorece a la crema de los asalariados que nos detestan.

"Este blog ha tenido muchas épocas, pero en todas se ha mantenido una constante. Cada vez que el gobierno subió el MNI, desde estas páginas declaramos nuestra oposición a dicha medida. Anoche lo anuncié en tw y acá estoy para mantener esta tradición.

Las razones de mi oposición se mantienen, la suba del MNI beneficia a asalariados que se encuentra dentro del 10% más rico de la población. Por lo tanto, la medida tomada ayer le quita progresividad al sistema tributario, ya que los ingresos que se dejan de recaudar por esta vía se recaudarán en gran medida por otros impuestos que son más regresivos.

Pero me pidieron que sea didáctico así que voy a intentar cumplir. Primero veamos cuales son las modificaciones."

Completo acá

Recalde tiene razón


Ayer cometí el error de no guardar la gran cantidad de anónimos que de una u otra manera despotricaban contra Mariano Recalde, pero hoy prometo aprobarlos a todos los que seguramente vendrán cuando lean que me pareció muy buena la postura del presidente de Aerolíneas Argentinas de pretender que no sólo la línea de bandera se haga cargo de las rutas deficitarias y tirarle alguna a LAN.

El punto que me llama la atención es el grado de crecimiento del cipayismo en la forma de pensar de una porción nada despreciable de los argentinos. Tipos que creen que intentar defender la aerolínea de bandera es poco menos que una traición a la patria; tipos editorializados por sectores de la prensa que se han transformado en voceros de todos aquellos intereses contrarios al gobierno nacional y por ende a los intereses del pueblo argentino.

Si se trata de Malvinas, están del lado inglés.

Si se trata de la deuda externa, están de lado de los fondos buitre.

Si se trata de YPF, están del lado de Repsol.

Si se trata de reordenar los vuelos de cabotaje, están del lado de LAN.

Antes era vergonzoso adherir a los intereses extranjeros, ahora está de moda, ahora es "lo razonable".

lunes, 26 de agosto de 2013

"O cambia o se va"

Se viene escuchando cada vez más esta amenaza que no es para nada gratuita y preanuncia un muy fuerte embate contra el gobierno nacional si los resultados de las legislativas de octubre no fueran muy distintos a los de las PASO. De nada serviría recordar que Cristina fue elegida por cuatro años, seguramente llegarán comentarios del tipo "fue elegida pero no para hacer lo que hizo" y demás razonamientos que reconocen una matriz común en la demonización de que es objeto el gobierno y que determina que todo lo que haga será rechazado. Como dice el chiste, si Cristina viene de Uruguay caminando por encima del Río de la Plata, lo primero que se dirá es "No sabe nadar".

Y ahora, aunque el FPV sea ratificado en las elecciones como la primera minoría, están dispuestos a ordenarle que cambie, lo que traducido significa hacer lo que el espectro opositor quiere que haga ¿Porqué? "Porque el 70 % restante le dijo no", dirán en una peculiar lectura de los resultados propios de Argentina: país donde no hay derecha, donde por ende ya no se puede transitar en el "centro" político porque se amontonan las expresiones y corrientes que huyen despavoridas de "ser de derecha".

¡Cómo no va a ocurrir entonces que si somos una patria sin derecha, las elecciones las ganen todos los que por separado las perdieron!

Si hasta se escucha a connotados dirigentes opositores especular hasta con cambios en la presidencia de la cámara baja "si la oposición gana las elecciones"

Ya Rosendo Fraga le sugirió a la presidenta cambiar a las pocas horas del fallecimiento de su esposo, bah, le dijo "usted ahora tiene que hacer lo que queremos nosotros". En aquella columna, publicada a las 12:16 del miércoles 27 de octubre de 2010 le decía cosas como éstas:

"Tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar una serie de aspectos, estilos, orientaciones y políticas impuestas por su marido, que llevaron a una situación inédita, que un gobierno con la economía creciendo al 9% tenga la aprobación de sólo uno cada tres.

Ella ahora puede adoptar algunas decisiones que se reclaman, como tomar distancia de Hugo Moyano y terminar con su influencia. Quizás será lo primero que el mundo político mirará para saber si esta dispuesta a cambiar."


Es que el establishment no perdona: si sacás el 55 % estás al borde de transformarte en un dictador que, además, gana porque le da a los pobres "casa, comida, escuela, ropa y hospital". Si sacás el 30 es porque la suma del 25 de uno, el 15 de otro, el 8, el 7, y el 5, el 3 y los 6 que sacaron 2 no te quieren, aunque tampoco el que sacó el 2 quiere al que sumó el 25 y así sucesivamente. No importa, se decreta con fuerza de ley que el gobierno debe cambiar y si no irse o soportar las consecuencias del relevo traumático.

Los mismos que después hablan de tolerancia, de convivencia pacífica, los mismos que le achacan al kirchnerismo el "haber dividido a los argentinos" son los que no están dispuestos a tolerar que un gobierno legítimamente constituido tenga el tupé de ejecutar las políticas que cree más convenientes para el país.

Debemos estar atentos, porque Cristina no va a cambiar...

domingo, 25 de agosto de 2013

Martín Sivak y la historia de Clarín en El Vermucito


Primera parte: peloteo con Carlos y Néstor


Segunda parte: nota con Martín Sivak sobre su libro "Clarín, una historia"


Tercera parte: columna de Arnaldo Bocco


Cuarta parte: peloteo final con Carlos y Néstor





sábado, 24 de agosto de 2013

Martín Sivak viene mañana a El Vermucito


Para sintetizar la esencia de Clarín, Martín Sivak suele decir que "Noble quería ser presidente y por eso fundó Clarín".

He terminado de leer el este primer volumen, que llega hasta 1982, y puedo dar fe que la frase es exacta. Clarín no nació para representar a un grupo de intereses. Su razón de ser estuvo signada por la disputa del poder, en su momento con Perón, luego con Frondizi, más tarde con los militares del Proceso, finalmente con Néstor y Cristina Kirchner, pero siempre disputando y discutiendo poder.

Mañana nos visita en la radio Martín Sivak y va a estar bueno preguntarle, por ejemplo, sobre el fenómeno del MID que controló el diario por más de 20 años pero no pudo trasladar ese poder a la política territorial (en las elecciones de 1983, Rogelio Frigerio obtuvo el 1,19% de los votos) y también sobre el ADN que Roberto Noble le puso como razón de ser.

Va a llegar alrededor de las 10 y media de la mañana y se puede escuchar la nota en 770 de la amplitud modulada o en www.radiocooperativa.com.ar

viernes, 23 de agosto de 2013

Mi mirada sobre la nota de Selci

En la columna titulada "Todo blog es político", firmada por varios blogueros y publicada en Página/12 el 27 de abril de 2010 se decía:

"En estos blogs se discuten y debaten algunos de los temas que en el Comité Central de la calle Tacuarí decidieron que no se hablaran más. O que se hablaran de manera diferente. No hay secreto. Si dejás un territorio huérfano de comunicación, es de cajón que va a venir una runfla de desharrapados y te va a hacer un asentamiento gramatical justo ahí, en el descampado que provocaste. Y no hay tutía, porque una vez que tomaron la palabra, lotearon el lugar y le dieron a cada uno su lugarcito, no se van más. Los blogs son el modo que mucha gente eligió para decir que no es inocente, que no está ajena a un proceso político intenso y de insospechado final, y donde ofrece lo único que puede ofrecer al servicio de la Nación: su tiempo y su banda ancha."

En esa época todavía estábamos apapachándonos entre nosotros porque habíamos aparecido para cuestionar la comunicación unidireccional del dispositivo mediático tradicional que, además, nos difamaba cotidianamente. Los años pasaron, la política fue derivando con su propia dinámica y ese espacio de la bloguería que en su momento fue fresco empezó a sentir los cimbronazos propios de una sociedad que discute y mucho. Aquél territorio huérfano de comunicación fue ocupado, hoy lucen las diversas edificaciones y pocos recuerdan esos baldíos.

La nota que subí ayer de alguna manera viene a poner sobre el tapete precisamente esas transformaciones que por un lado son obvias: en la blogósfera nunca todos pensamos lo mismo, lo bueno fue que teníamos la capacidad de discutir entre nosotros dentro de un mismo espacio, por eso me hizo ruido que algunos blogs quitaran el mío de sus blogrolls porque ello estaría evidenciando el surgimiento de cierta incapacidad para coexistir con quien no piensa parecido, algo que hasta un tiempo atrás no sucedía. Aunque por otro lado veo que quizá eso es producto de que terminó una etapa y ya estamos en otra. Ya no está más ese baldío huérfano de comunicación, ya lo ganamos y ahora hay que ver cómo se sigue.

Lo que sí le discuto a Selci es la caracterización de Martín Rodríguez, absolutamente forzada y si se quiere irrespetuosa porque al compañero hay que analizarlo desde la complejidad del tiempo político que nos toca vivir, desde la cultura peronista y fundamentalmente desde su aguda percepción para visualizar cuestiones que la mayoría generalmente vemos más tarde. De ahí que es un error ponerlo del lado de un conservadurismo en apariencia instigado por la "realpolitik", entre otras cosas porque lo conozco (y disfruto) lo suficiente como para advertir la profundísima brecha que lo separa del mainstream del "análisis político" hegemónico. 

El dilema, que en todo caso no es sólo de Martin sino que cruza transversalmente a muchos blogueros y militantes, es qué hace o adónde se va aquél kirchnerista que tiene serias diferencias con lo que expresa, ponele, Unidos y Organizados. Eso es lo que está faltando, ese es el nuevo territorio huérfano, ya no de comunicación sino de proyecto y de representación.

jueves, 22 de agosto de 2013

Mirada polémica sobre blogueros que expresarían el nuevo conservadurismo

Escribre Damián Selci

Los blogueros se subieron al caballo de la historia por izquierda –y pretenden bajarse por derecha. Surgieron hacia 2006 y explotaron en 2008, durante la crisis de la 125. Entonces era interesante leerlos. No por el desacartonamiento en la escritura, ni (como se creyó) por la novedad de la plataforma empleada (el 2.0). Era algo más pedestre: en el medio de un intento de destitución, cuando parecía que nuevamente se imponía la Argentina hipócrita, rebosante de moralina y con Santo Biasatti entristeciendo espeluznantemente a toda la población –en el medio de todo esto, los blogueros defendían al gobierno. Cumplían función básica de la política: para el joven protokirchnerista, que descubría como un fogonazo la contradicción insalvable entre Sociedad Rural y el peronismo, y comprendía que, contra todo pronóstico, Argentina podía ser un país interesante para aquellos que tuvieran 25 años, estas páginas representaban en sí mismas un espacio de contención. Hablaban de cosas que nadie hablaba: Kirchner y la vuelta de la política, los misterios del conurbano, los grises de la administración pública, las manipulaciones de Magnetto, el poder de la Sociedad Rural... Eran novedosos, hasta contraculturales, por la independencia de su agenda y la espontaneidad de su aparición. Leer Artepolítica, o a Martín Rodríguez, a Lucas Carrasco, a Ezequiel Meler, etc., resultaba entretenido, pedagógico y hasta esperanzador; esto quiere decir que sus textos permitían imaginar un ciudadano argentino sumamente diferente al que dejaban traslucir las entumecidas, mortuorias columnas de Morales Solá. Para un joven de clase media con un mínimo de sensibilidad, lo peor es la experiencia de su condición pequeñoburguesa; en el medio del revuelo político del 2008, estas páginas volvían inteligible el fenómeno mismo de la politización, y permitían imaginar otra vida, otra juventud.

Esta otra juventud llegó pronto, demasiado pronto, y trajo un nuevo problema. La contradicción político-social entre el kirchnerismo y el conservadurismo se trasladó a la conciencia individual, dando lugar a la cuestión de hasta dónde iba a llegar cada uno en la “toma de partido” por el kirchnerismo. Como es normal, algunos se encuadraron, y otros quedaron sueltos. Unos se fueron haciendo más y más kirchneristas; otros, menos y menos. En términos extremos, unos optaron por la militancia orgánica, otros por el análisis político. La militancia orgánica era la praxis: implicaba aceptar la lógica de la organización, los roles, es decir, hacer política de modo directo, coordinado, colectivo –operar directamente sobre la realidad, siguiendo voluntariamente las directivas de la conducción. El análisis político, en cambio, suponía la persistencia en la teoría: después de haber interpretado que el kirchnerismo era algo distinto de la Sociedad Rural… seguir interpretando; la lectura de la realidad política no se ponía al servicio de la militancia, sino de una carrera en el periodismo político.

Quedaban así delineadas dos figuras: el militante y el analista. Encarnaban respectivamente, y extrapolando un poco, la praxis y la teoría. Con la salvedad de que la praxis no seguía a la teoría, sino a la conducción nacional. Los militantes no actuaban de acuerdo al análisis político de los blogs, sino al de Cristina Kirchner. Ahí empezó la alienación: según todos los comentaristas, la militancia era lo que le faltaba al kirchnerismo –pero cuando la tuvo, era lo que le sobraba. Al principio, el problema era que Kirchner no enamoraba; después, que enceguecía hasta el embrutecimiento. Para el analista, el militante resultaba exageradamente idealista, ya no tenía, para analizar la realidad, ojos distintos a los de la conducción. Contra este fervor dicotómico el analista insistía en el “sentido común” de la reflexión política argentina, que consistía en señalar continuamente la presión de la realidad por sobre las ansias de refundación o transformación: para ser claros, persistía en el hecho de que el peronismo“cambia de color según la ocasión”, y que el momento kirchnerista no era más que eso, un momento (hoy kirchnerista, ayer menemista, mañana sciolista, massista, etc). Pensar lo contrario significaba, por supuesto, caer en la ingenuidad o en el quijotismo. El peronismo es una máquina de conservar poder, tal sería el refrán básico de los analistas, enunciado madre de la realpolitik que le contraponen a la práctica concreta de los militantes kirchneristas. Sin embargo, se producía así una curiosa inversión dialéctica: la realpolitik quedaba del lado de los analistas y teóricos (quienes en principio no hacían política en ningún lugar concreto), y el “idealismo” del lado de los militantes, que estaban sumergidos en el fragor diario de la lucha política… Notemos el refinamiento hegeliano de esta paradoja; lo “lógico” sería que los analistas pidan cosas imposibles y los militantes le respondan remitiéndose a la cruda realidad, pero ocurre precisamente lo contrario: los militantes están convencidos en la necesidad y posibilidad de una transformación radical del país, mientras los analistas los reprenden escépticamente por incurrir en un voluntarismo que no magnifica la verdadera situación política argentina. Esta situación, como es obvio, presupone el lugar común del carácter a-ideológico y camaleónico del peronismo.

El peronismo como pura voluntad de poder que “huele sangre”, que “acompaña sólo hasta la puerta del cementerio”, etc., es un lugar común del análisis político. Hay obvios ejemplos en contrario (la resistencia, los desaparecidos), pero esto al parecer no importa. Lo dice Morales Solá, lo dice Sarlo y lo dice Martín Rodríguez. Conviene detenerse un poco sobre este último nombre. En efecto, Martín Rodríguez encarna el prototipo del bloguero que pasa del kirchnerismo originario a la realpolitik analítica precisamente por negarse a entrar en un esquema de militancia orgánica. Es una referencia central en el universo de los nuevos analistas políticos, y esto porque tiene algo que los demás no: una obra. En efecto, a diferencia de todos los otros nombres conocidos de los blogs, Rodríguez escribió libros. Poemas, particularmente, que fueron efectivamente leídos por jóvenes poetas argentinos y valorados como tales. Es más parecido a un intelectual clásico tal como lo podía describir Sartre: una persona que desarrolló una obra y luego opina sobre los asuntos públicos; en ese sentido, la obra funciona como un soporte permanente de legalidad para las opiniones variables de la coyuntura. Sarlo no se habilita de otra forma; pero sí Lucas Carrasco o Luciano Chiconi, quienes no tienen otro respaldo que sus propios blogs. Rodríguez es la menos evanescente de estas figuras y de algún modo marca la línea del resto. Primero, lo ya dicho, porque posee una obra; segundo y derivado, porque escribe mejor, rasgo para nada insignificante (la actual importancia de Carlos Pagni se basa en la distinción literaria de sus columnas, no en la certeza o novedad de sus reflexiones). En una palabra, Rodríguez tiene más espesor cultural. Es fácil minusvalorar la importancia del respaldo en una obra –fácil hasta que nos ponemos a examinar el funcionamiento concreto de la vida cultural.

Y bien: Rodríguez es también el caso modelo del adecentamiento del bloguero, y marcó el paso del adecentamiento general por la vía de la reapolitik (por ejemplo, insistiendo en sus críticas contra la militancia kirchnerista, entendida en bloque como un fatigante e impráctico “comisariado semiótico”, y divulgando como contrapartida la idea de un “país normal”, desideologizado, tranquilizado y sin novedades –conducido, claro está, por un peronismo socialdemócrata). Es sencillo ver la pregnancia de estas ideas en las redes sociales. Se trata de nociones conservadoras: hay que terminar con “el bussiness del país dividido” y olvidar la batalla cultural, hay que recostarse en el “peronismo ortodoxo”,arreglar con los bancos, con Clarín, no hay que molestar a la clase media, hay que promover una “salida pacífica” en la candidatura de Massa, etc. Este conservadurismo choca con la inicial adhesión de Rodríguez al kirchnerismo, y sería poco provechoso reconducirlo a cuestiones personales o psicológicas. En realidad, es la posición misma del analista la que incluye el elemento conservador: para decirlo claro, en este momento de la historia argentina, donde se abrió después cuarenta años y treinta mil desaparecidos la posibilidad de militar “idealistamente” en política, o lo que es lo mismo: con una conducción que no va a pactar ni va a traicionar –en este momento, todo aquel que pudiendo optar entre la militancia y el análisis, opte por el análisis, es... realmente algo para lamentar, y supone una postura difícil de sostener, cuyo corolario es la adopción de una postura de realpolitik para la lectura social. En efecto, ¿qué hace falta para que "estén dadas las condiciones" para una adhesión militante, activa, a un proyecto que ha dado sobradas pruebas de enfrentar a los poderes fácticos? Lo lamentable, por cierto, no estriba en el hecho de que ciertas personas escriban en lugar de actuar, sino de que escriban abandonando la posición militante y asumiendo una postura no-kirchnerista, que definitivamente no es por la que comenzaron a ser visibles, ni a volverse legibles. La gracia era que defendían al gobierno –y no su apuesta por conformar una nueva generación de analistas políticos "sensatos".

Elegir hoy la carrera de analista político es algo sumamente extraño; sobre todo, bastante anticuado. En los 90, sin dudas, no había otra opción. Los interesados en la política, o bien se plegaban cínicamente a la traición de los sectores populares, o bien se refugiaban en el progresismo, más exactamente en los diarios (o en las cátedras de ciencias sociales). La profesión del analista político, en términos históricos, tiene sentido como táctica de repliegue: cuando no se puede actuar directamente, y por ende no es posible asumir responsabilidades respecto de ningún colectivo, entonces se publican las opiniones personales a fin de, por lo menos, sentar una posición. Pero hoy, cuando como nunca están dadas las condiciones para la praxis directa (un proyecto claro, una conducción indiscutida, organizaciones con mística, garantías democráticas), contraer el rictus del análisis político y publicar cualquier cosa que se nos venga a la mente (autocríticas, matices, objeciones al microclima, al verticalismo militante, críticas a los "ultraideologizados", etc.) para “estimular el debate interno” (¿debate “interno” publicado en redes sociales?) se explica fundamentalmente por el miedo de ingresar en un colectivo respecto del cual uno deba responder. Por esa razón, la realpolitik es temor –básicamente, temor de que, cuando el kirchnerismo termine, los idealistas sean expulsados de la vida política y cultural, y de algún modo mueran.

Por todo lo anterior, no es raro que la figura de Massa encarne el nuevo objeto de pasión de muchos blogueros, devenidos analistas políticos de profesión. En efecto, Massa es el discurso del miedo: no en el sentido de que genere miedo, sino de que el enaltecimiento desideologizado de su candidatura palia el temor de comprometerse directamente y arriesgarse a ser considerado un“impresentable” en el porvenir –porvenir que avizoran negro. Pero con esto se pierden de hacer la experiencia histórica de su generación. Lo cual resulta difícil de entender, ya que con ello (y contra lo que parecen suponer) van perdiendo interés. Lucas Carrasco era un provocador cuando estaba en el kirchnerismo; afuera, parece un periodista más. Perdió la "locura" constitutiva del kirchnerismo. Ahora es sensato. Este moderantismo generalizado termina en funcionalidad directa con Clarín. Hoy, a diferencia de lo que ocurría hace un par de años, Luciano Chiconi puede ser citado como una referencia por Clarín (su post sobre el "municipalismo"). Es difícil ver el interés provocador, rejuvenecedor y refrescante de ser utilizado por los poderes fácticos. O sin ir tan lejos, el de hacer comentarios políticos a las doce de la noche en una FM cualquiera, y publicar textos en medios opositores. En otras palabras, se desprendieron de su aspecto novedoso, contracultural, y van camino a formar parte del elenco estable de la cultura conservadora argentina –aunque sin el peso de figuras como Ricardo Roa o Mariano Grondona: un análisis político no es interesante por la lectura que presenta sino por el poder real que representa; en otras palabras, el análisis político, o bien expresa la postura de la fuerza social en la que se apoya, o bien es un juego cansador de ocurrencias. Cuando los blogueros eran kirchneristas, expresaban algo concreto, la fuerza social popular. Ahora no expresan eso, y entonces expresan una versión descafeinada y confusa de la ideología dominante. Lo cual constituye una pérdida para todos... ahora tenemos que volver a leer a Morales Solá –dado que los analistas blogueros escriben lo mismo que él: el peronismo es camaleónico, al argentino le encanta el dólar, la izquierda peronista es peligrosa, se debe terminar con la inútil confrontación, no se puede vivir mirando el pasado, Clarín en realidad es un gran diario.

¿Y si se restituyen los Aportes Patronales?


Muy interesante es el planteo sobre el tema que se puede leer en el blog de Artemio Porque la idea es que si de algún lado hay que juntar fondos para cubrir el agujero que deja la eliminación del impuesto a las ganancias, se cae de maduro que, además del Estado, los empresarios tienen algo que poner ¿no?. Leemos: 

"Entre 1993 y 2000, dichas cargas se redujeron un 26%, pasando del 33% sobre los salarios brutos al 17,8%.La reducción de los aportes se "intentó sustituir" con la recaudación de impuestos específicos (sobre los servicios de gas y teléfono, sobre los bienes personales, sobre los bienes fuera del proceso productivo, sobre la renta, el petróleo y los cigarrillos) y con distintas asignaciones presupuestarias tendientes a sostener el financiamiento del sistema"
En su interesante estudio sobre el Sistema Previsional Argentino, Nuria Mendizábal (1) despliega una mirada ajustada y crítica sobre su funcionamiento en el último quinquenio, su finaciación, cobertura y niveles de actualización.

Finalmente sugiere la autora la restitución de aportes patronales a sus niveles previos a la reforma neoliberal de 1994 como medida de estricta necesidad gestiva para garantizar no solo solvencia fiscal al Estado Nacional, sino sustentabilidad al Sistema de Seguridad Social a mediano y largo plazo. 


Una discusión olvidada incluso por los sindicatos , siempre dispuestos a dar pelea contra el Estado opresor que rebana salario con impuesto a las ganancias (real) , pero menos activos contra las patronales voraces que restan eficacia a la protección de los trabajadores (más real)  .

Leemos a Mendizabal que con esto ganamos la Terecera Sección por digamos treinta (30) puntos y encima con el apoyo del Vasquito Mendicurren?


miércoles, 21 de agosto de 2013

Principales fuentes de tráfico de este blog

(click en la imagen para ampliar)

En lo que va de agosto, éstas son los 15 sitios y blogs que más lectores envían a Tirando al Medio. Es una buena forma de medir en realidad quién es quién ¿no?

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Y estos son los 10 principales sitios que me enviaron lectores desde enero de 2008 a agosto 2013




Un abrazo, compañero



Tu suerte como funcionario estaba echada

martes, 20 de agosto de 2013

Vienen por todo


En la "Picada con periodistas" del 12 de julio presencié cómo Mariano Obarrio anticipaba que la oposición iba por la presidencia de la Cámara de Diputados, algo que se puede apreciar en el video. Ayer se puso en marcha el operativo y virtualmente todo el espectro opositor ha coincidido en que si le dan los números, romperán un código político que tiene más de un siglo y se apropiarán de la presidencia de la cámara baja.

Es un retorno a diciembre de 2009 pero más agresivo. Seguramente falta poco para que vuelvan a agitar el fantasma de que la presidenta gobernará a decretazo limpio, tal como lo hicieron 4 años atrás. Lo puntual es que están dispuestos a romper un elemento central para el funcionamiento parlamentario en el marco de un diseño presidencialista cual es que si el partido de gobierno es primera minoría (y con gran ventaja sobre la segunda) controle la Cámara y las comisiones estratégicas que están ligadas a la gestión del Poder Ejecutivo, como, por ejemplo, Presupuesto y Hacienda ¿Cuál es la explicación? Que Argentina no tiene una estructura parlamentaria como sucede en varios países europeos, donde quien consigue la mitad más uno de los parlamentarios arma gobierno. En los presidencialismos se requiere que las cámaras tengan un buen nivel de sintonía con el Ejecutivo por la sencilla razón de que de otro modo es imposible gobernar. En todo caso caso habría que pensar en cambiar el sistema pero no en intentar una suerte de cogobierno desde la cámara de diputados porque ello conduce únicamente a la inacción del cuerpo como ya sucedió en el período 2009/2011.

Para agravar aún más el dislate, esa mayoría opositora no sería fruto de una coalición programática sino una suma de bancadas con diferencias sustanciales entre sí. Tendríamos, por ejemplo, al bloque de Francisco De Narváez en el mismo lado del mostrador que el Frente Renovador, de quien el líder del Frente Unidos por la Libertad y el Trabajo no se ha cansado de repetir que "massismo es más kirchnerismo", o también podríamos ver junto a Sergio Massa a la diputada Margarita Stolbizer, quién en su página lo caracteriza como

"alguien que sostiene su alta imagen pública en sus indefiniciones. No solo jugó con la intriga respecto de su presentación dentro o fuera del oficialismo, sino que ha evitado definirse en temas realmente cruciales para la institucionalidad y el progreso social. Nada ha dicho nunca sobre la corrupción o sobre la desigualdad y la pobreza. Porque formó parte de este gobierno kirchnerista y lo convalidó hasta 24 horas antes del cierre de listas."

Si al menos estuviéramos ante una fuerza o coalición que marcha unida a elecciones y las gana, se podría abrir un espacio de diálogo como objetivamente sucedió cuando el peronismo ganó las legislativas de 1987 y 2001 y gobernaba el radicalismo, pero eso dista de un escenario donde el FPV luego de octubre tendrá alrededor de 115 diputados contra una segunda minoría como la UCR que no superará las 30 bancas, donde el Frente Renovador tendrá alrededor de 15 y de ahí para abajo ninguna fuerza superará las 10 bancas. La verdad es que se está al borde de sentar un precedente nefasto para el futuro del funcionamiento parlamentario.

(Fuente: Infobae)

La operación ya está en marcha y habrá que contar los votos el 27 de octubre para ver si logran las bancas suficientes para pegar el manotazo. Lo importante es desentrañar la raíz de esta avanzada: las diversas fuerzas de oposición se paran ante el Frente para la Victoria como si fuese una fuerza invasora a la que hay que desalojar sea como sea. Se embanderan en el eslogan cacerolo que reza "Devuelvan el país" y por momentos se sienten la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial.

Para profundizar el sinsentido, se escucha a muchos diputados opositores plantear que "Si la oposición gana las elecciones" ¿Cómo se entiende que si a nivel nacional la primera minoría obtiene el 30 %, en realidad la victoria es del 70 % restante? ¿Entonces un candidato a presidente que obtenga, por ejemplo, el 46% de los votos no podría asumir pues habría sido derrotado por el 54% de los otros candidatos?

Sí, es absurdo el planteo, pero cuidado que este razonamiento está a la vuelta de la esquina del que propicia la toma de la presidencia de la HCD.

Tarde o temprano estos temas deberán ser tomados por una Convención Constituyente, la única herramienta que tenemos a mano para decidir si queremos seguir teniendo un sistema presidencialista y con qué requisitos o si queremos mudar a un modelo parlamentarista donde el gobierno nace de la mayoría parlamentaria.

Stolbizer y su desopilante lectura de las PASO



Margarita escribe en su página:

"Las PASO terminaron siendo una gran encuesta de posicionamientos.

Desde ese punto de vista, alcanzamos un tercer lugar en el podio, y esto podría ser considerado bueno. Pero no estamos conformes. El resultado no ha sido satisfactorio para nuestras expectativas. Porque el 70% de los argentinos busca un cambio y el resultado electoral no lo refleja.

Al menos en la Provincia de Buenos Aires, el candidato más votado es alguien que sostiene su alta imagen pública en sus indefiniciones. No solo jugó con la intriga respecto de su presentación dentro o fuera del oficialismo, sino que ha evitado definirse en temas realmente cruciales para la institucionalidad y el progreso social. Nada ha dicho nunca sobre la corrupción o sobre la desigualdad y la pobreza. Porque formó parte de este gobierno kirchnerista y lo convalidó hasta 24 horas antes del cierre de listas.

Por eso debemos trabajar aún más para desenmascarar estas situaciones. No compartimos la política de la sonrisa que dice a cada cual lo que quiere escuchar. Pero tampoco se trata de disimular nuestras debilidades o errores. En esta etapa debemos mejorar nosotros para poder obtener mejores resultados."


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A ver: En primer lugar habría que ver si efectivamente el 70% de los argentinos busca un cambio y en el supuesto de que lo busque, a través de qué fuerza lo piensa instrumentar. De momento, hace mucho ruido a la inteligencia del lector la afirmación de que "el 70% busca el cambio pero el resultado electoral no lo refleja", porque amerita a suponer que:

- El 70% quiere un cambio pero está equivocado porque en la PBA apoyó a un candidato que no está por el cambio

- El 70% quiere un cambio pero no tiene la inteligencia suficiente como para darse cuenta que el cambio pasa por votar a Margarita.

- El 70% quiere un cambio pero si mañana votara por Margarita seguiría equivocado ya que el cambio verdadero sólo lo garantiza el Frente de Izquierda y los Trabajadores, diría Altamira.

También se puede afirmar que este texto es una nueva demostración de un elitismo galopante. Si se afirma que un porcentaje mayoritario está por el cambio pero quien lo dice sólo consiguió 1 de cada 10 votos ya no se trata de que el pueblo sea incapaz de advertir cuál es la mejor herramienta política para edificar su mejor futuro sino de que hay fuerzas que siguen sin ser consideradas como opciones que valga la pena acompañar. 

Pero bueno, siempre es más fácil suponer que la gente se engaña...

lunes, 19 de agosto de 2013

Halcones, palomas y relevo traumático


La pregunta es si no hay sectores del empresariado y la política que definitivamente están dispuestos a impedir que Cristina termine su mandato en 2015. El informe que anoche presentó Lanata está dirigido a esa porción de la sociedad que cree que, por ejemplo, el dinero negro se transporta en valijas (recomiendo fervorosamente la lectura de este análisis sobre la bóveda cuya puerta abre para adentro...)  No da para detenerse mucho este punto, más bien conviene prestar atención a esta nueva instigación para que "la oposición" okupe la presidencia de la Cámara de Diputados, tal como lo publica hoy La Nacion.

Volviendo al sofisma de que "Banfield no salió Campeón", se impulsa la idea de unificar a las diversas fuerzas opositoras en un frente común que, sumando a un paisano de cada pueblo, logre un número que alcance para desplazar a la primera minoría (que lo es con holgada diferencia sobre las restantes) del lugar que legítimamente le corresponde pues si las elecciones de octubre ratifican los guarismos de las PASO, el FPV seguirá siendo la primera minoría por decisión del electorado tanto en 2011 como en 2013.

La pregunta es cuánto falta para que este razonamiento parlamentario se lo decida aplicar al control de la Casa Rosada.

Halcones y palomas, duros y dialoguistas. El relevo traumático como lo innombrable, lo prohibido y deseado por algunos.

Pensar las PASO, pensar octubre


Los compañeros de la Paco Urondo han realizado esta muy buena producción periodística, con Juan Ciucci, Martín Rodríguez, Escriba y un servidor. 


Por Enrique de la Calle

Agencia Paco Urondo: Queríamos charlar sobre lo que ocurrió en las PASO. Escribió en su blog un interesante artículo ¿Cuál es su reflexión sobre lo que ocurrió?

Gerardo Fernández: Realmente estoy asombrado de cuánto pegó el artículo. La cantidad de visitas que tuvo el blog, la cantidad de comentarios, evidentemente tocó algunas fibras sensibles.

Agencia Paco Urondo: En primer lugar, lo que pegó tiene que ver con ensayar alguna autocrítica, mirarnos para adentro. Es fácil caer en señalar a Clarín…

GF: Hay datos que son evidentes, hubo serios problemas a lo largo y ancho del país, hay una nota de Eduardo Anguita que lo detalla. En Jujuy si se gana se gana por un punto, se pierde en Catamarca, se pierde en La Rioja, se pierde en San Juan, en provincia de Buenos Aires a seis puntos, en Santa Cruz…

Agencia Paco Urondo: ¿Cree que es un voto castigo contra Cristina Fernández?

GF: La primera sensación que tuve cuando se consiguió el 54% fue una perogrullada pero, la reafirmo, los votos van y vienen. Podés tener el 54% y a los dos años podés tener el 20, los votos no se casan con nadie, esto es un dato de la realidad. Creo que esto está diciendo algo, creo que el arte político que tiene que tener el kirchnerismo en este momento es decodificar y ver cuál es el mensaje del voto del domingo. Por un lado se puede ver en un trazo grueso, una cosa que también estaba clara en el 54%, es que el verdugo tendría que salir de las filas, de adentro, es decir la astilla del mismo palo, tendría que salir de la coalición del 54%. Efectivamente salió y es Sergio Massa. Estaba claro que quien derrotara al kirchnerismo no iba a venir de afuera, sino que saldría de adentro. En su momento se especuló con que era Scioli y terminó siendo Massa. Creo que eso expresó, al interior de la coalición de gobierno a nivel nacional, que el poderío kirchnerista podía ser desafiado y con éxito. Se me ocurre que eso algún impacto tuvo en el resto del país porque son varias las noticias de derrota. Un caso: el gobernador de Misiones -que es aliado- de haber ganado con el 70%, ganó la provincial con el 35%, ahí también hay una caída muy fuerte. Creo que hay algunos mensajes que deben ser decodificados, los gobiernos cometen aciertos y errores, habrá que ver cuáles fueron los errores y cuáles fueron las condiciones objetivas.

Agencia Paco Urondo: Decía recién que quien derrotara al kirchnerismo iba a salir del propio kirchnerismo. Además, Sergio Massa tiene un discurso, una posición pública que recupera intervenciones del kirchnerismo y trata todo el tiempo de no confrontar y no mostrarse como un opositor férreo. No es Francisco De Narváez en el 2009. ¿Esto fue un voto castigo al gobierno nacional o hay una sociedad que está pensando el día después del kirchnerismo?

GF: Mi visión estructural es: cuando aparece Néstor en el 2001 (simbolicemos el 2001 como un auto que se fue a la banquina), había que sacar el auto de la banquina desde el barro y ponerlo de nuevo en la ruta, Néstor pone el auto en la ruta y toda la Argentina agradecida con Kirchner. Ahora cuando llega la rotonda, Néstor agarra para otro lado, ahí empieza a darse la gran ruptura.

El planteo del neoliberalismo del 2001 y 2002 fue el de corregir algunos aspectos, hay que seguir con la misma lógica pero, morigerando algunas cuestiones, teniendo un poco más de cuidado en algunos aspectos porque nos fuimos a la mierda. Creo que ahí empieza a darse una gran tensión. Néstor viene a imponer un proyecto distinto, básicamente en el rol del Estado y el neoliberalismo sigue diciendo que hay que seguir como veníamos, mejorando algunas cosas que hicimos mal. Pienso que este planteo del neoliberalismo estuvo vigente en todo momento pero no encontraron quién lo instrumentara. Lo buscaron con Binner, con Macri, lo buscaron con De Narváez, en ningún momento apareció algún lugar donde poder encarnar éste retorno. Teniendo en cuenta los grandes ejes del neoliberalismo pero con mayor control de daños.

Me da la impresión que la irrupción de Massa es la que les garantiza volver al neoliberalismo con mayor control de daños. Les pone votos, estructura y armado peroncho a ésa idea. La ratificación es la exposición de Massa del miércoles pasado, ante la crema del empresariado nacional donde bajó el decálogo del Menem-Cavallismo de los 90. Eso, para mí, es lo que está en discusión: si volvemos a los 90 mejorados, recauchutado, con mayor control de daños o si seguimos adelante con los ejes que viene desarrollando el kirchnerismo.

Lo que me preocupa –con mí nota apunto a eso- es que nuestros errores les sirvan de coartada, es decir, posibiliten las condiciones objetivas para que ese retorno vuelva con más rigor. Nos podemos preguntar ¿La sociedad argentina llega hasta acá? ¿Llega hasta acá y no quiere más lola, no quiere seguir confrontando? Creo que no, porque la misma sociedad que nos dio el 54% hace dos años y la suma del poder para poder gestionar es la misma sociedad, no cambió la gente, la gente es exactamente la misma.

A mi modo de ver, lo estratégico pasa por si logramos salir adelante con este proyecto o si volvemos a la de siempre. Me daría mucha pena que errores propios fueran los que posibilitaran que ése retorno fuera más vigoroso de lo que debe ser. Esto es lo que hay que discutir seriamente.

domingo, 18 de agosto de 2013

El Vermucito: análisis de las PASO con Julián Domínguez y Artemio

En el programa de hoy Hablamos con la jueza María Laura Garrigós sobre los fiscales subrogantes y las denuncias a la Procuradora Gils Carbó y dedicamos el resto del programa a analizar las PASO. Nos acompañó en el piso Arnaldo Bocco y hablamos con Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, con Martín Romero (a) Capitán Queruzo y con Artemio López

Nota con la jueza María Laura Garrigós



Nota con Julián Domínnguez



Nota con Capitán Queruso



Nota con Artemio López



Audio completo del programa



viernes, 16 de agosto de 2013

El establishment castiga al gobierno por sus aciertos


Y seguimos con esta convergencia de la sanción popular por los errores con el aprovechamiento de los sectores de poder que la utilizan para facturarle al gobierno sus aciertos. Y es bueno seguir en este eje porque si no corremos el riesgo de que se imponga la visión promovida por Clarín y La Nacion de que el kirchnerismo no ha sido más que una banda de corruptos con olfato político para aprovechar el vacío político que se generó en 2001.

La verdad es que ese planteo no tiene mucha lógica puesto que la experiencia menemista, sin ir más lejos, demostró que para perpetrar el saqueo lo primero que hay que hacer es acordar el reparto de la bolsa como lo hizo el riojano con todos los factores de poder. Como ejemplo valga recordar que una de las primeras medidas de aquél gobierno fue modificar la ley de medios vigente (la de Videla) para posibilitarle a Clarín el acceso a Canal 13 y Radio Mitre.

¿No será que el kirchnerismo, siendo en apariencia tan corrupto, no se vendió a las ofertas del poder concentrado como lo hizo Menem? ¿Cómo se explica si no que pudiendo anudar alianzas con el establishment el kirchnerismo haya optado por enfrentarlo? ¿Cómo se explica que pudiendo arreglar con la corporación agropecuaria les haya querido aplicar la 125? ¿Cómo se explica que teniendo buenos vínculos como los tuvo con Clarín durante el gobierno de Néstor, luego el de Cristina haya decidido enfrentarlo si tenían todas las chances de arreglar?

La verdad, el análisis no cierra. Seguramente porque es más fácil combatir a un gobierno por denuncias mediáticas que luego en su mayoría no se prueban que ponerse a debatir la orientación de su gestión. Tampoco cierra la suposición de que las denuncias no prosperan porque la justicia está cooptada ya que entonces no se entiende porqué el gobierno embistió duramente contra el poder judicial. Nadie busca modificar una estructura que le es favorable ¿no?

Es complicado combatir a un gobierno que le dio al país una batería de leyes y avances que impactan de lleno en la sociedad porque la benefician y por ende elevó el piso sobre el que estamos parados en la actualidad.

Argentina tiene hoy Matrimonio igualitario pese a la oposición feroz de la Iglesia; Argentina tiene hoy un estatuto del peón rural pese a la oposición de las patronales agropecuarias; Argentina tiene hoy Ley del Trabajo Doméstico, pese a la bronca de los sectores medios y medios altos que siguen sin entender que "la chica que nos ayuda" debe tener el mismo derecho de cualquier trabajador (esto es espectacular: hay gente de clase media que como no le alcanza para pagar lo que corresponde, negrea. Está tan profundamente arraigada la explotación del trabajo doméstico que hasta personas de buena fe no llegan a comprender que si no se le puede pagar pues no se la contrata. Está tan subsumido el derecho de la empleada doméstica, que en el presupuesto familiar ni siquiera está contemplado, eso se arregla a último momento con lo que sobre); Argentina tiene voto optativo para los pibes de 16 años pese a la oposición del conservadurismo que suponía que "no están preparados"; Argentina recuperó los aportes previsionales pese a la oposición salvaje de los bancos, que perdieron un negocio fabuloso ¿Cómo no van a odiar a Cristina y al kirchnerismo si como consecuencia de esa medida, desde Clarín hasta Techint deben admitir la presencia de directores del estado en sus consejos directivos?

Por eso se explica que hasta por ahí anden delineando gabinetes cuando faltan 2 años y cuatro meses para el final del mandato de Cristina ¿No están muy apurados?

¿O es que no quieren esperar 2 años y cuatro meses?

jueves, 15 de agosto de 2013

El kirchnerismo tiene que ser capaz de ofrecer futuro

Decimos:

El electorado sancionó al gobierno por errores puntuales pero el establishment lo abomina por sus aciertos.

¿Por qué el establishment no soporta al kirchnerismo? Porque es desobediente, porque pretende tomar decisiones con autonomía, porque intenta no rendirse ante “los mercados”, porque tiene una mirada en política internacional diametralmente opuesta a la de los grupos concentrados, porque, en definitiva, sigue rechazando el pliego de condiciones de José ClaudioEscribano.

Ahora bien: ello no implica que el kirchnerismo no meta la pata. Por supuesto que se equivoca y en el post del lunes nos explayamos largo al respecto. El desafío para el oficialismo es, entonces, encontrar un punto medio entre sus objetivos estratégicos y la gestión concreta. Significa revisar y no rendirse ante dogma alguno: Si el cepo al dólar no funcionó pues deberá ser modificado sin por ello dejar de tener presente que la desdolarización del cerebelo del argentino medio sigue siendo una asignatura pendiente.

También hay que tener presente que a los sectores de poder que quieren borrar del mapa a Cristina y al kirchnerismo no les importa que el ferrocarril funcione mal ni que cueste conseguir que una garrafa en el segundo cordón. Eso los tiene sin cuidado. Lo que sí les interesa y mucho es, por ejemplo, devaluar, para llevarse una porción exagerada de la torta y por supuesto que también les interesa sobremanera volver a disponer a gusto y placer de la administración de la economía y desde ahí imponer su mirada acerca del país y su administración. Quieren volver a ese tiempo donde nos hicieron creer que el país era como una empresa y que por ende lo importante era hallar buenos administradores. Buenos administradores de un funcionamiento controlado por ellos; buenos administradores de su modelo. Pero esto no puede concretarse con el kirchnerismo en el gobierno porque sencillamente tiene otra mirada, entonces hay que sacarlo como sea o rendirlo sea como sea. Es ahí, entonces, donde los errores puntuales del gobierno en materia de gestión comienzan a servirle de coartada a los grupos concentrados, es ahí donde tras bambalinas los gerentes se frotan la manos planeando una serie de medidas de política económica que a más de un trabajador a le van a costar muchísimo más que lo que hoy le sacan un porcentaje en Ganancias si finalmente logran arrodillar a Cristina.

El riesgo de los afectados por el Impuesto a las Ganancias es que dejen de Tributar ese impuesto pero empeorando sus condiciones de vida a costa de una reducción feroz del poder adquisitivo del salario si quienes proponen su erradicación no explicitan responsablemente qué harán para cubrir ese bache.

Porque está claro que sólo los sueldos más altos deberán tributar Ganancias pero también hay que ver de dónde salen los recursos para reemplazar el agujero que se le abre a las cuentas del estado si se lo deja de cobrar porque ¿Alguien puede seriamente suponer que Cristina no erradica ese impuesto porque está emperrada en joderle la vida a los laburantes o porque simplemente es una suicida política? La verdad es que no se sostiene esa hipótesis porque, además, lo que se pueda recaudar por la renta financiera no cubre ni ahí la recaudación de Ganancias. Entonces hay una manta corta y es esto lo que ayer planteó la presidenta. Discutamos todo y de frente, pero sin espejitos de colores ni cuentos de hadas.

Cuando planteamos que la mirada de los noventa está a la vuelta de la esquina no estamos diciendo que vuelvan las privatizaciones, estamos planteando que lo que retorna es un maridaje con los grupos concentrados de la economía y el neoliberalismo vigente en Europa cuyas consecuencias están a la vista de todo el mundo.

La disyuntiva es entre corregir el rumbo dentro del marco que viene expresando el kirchnerismo o retornar a las recetas clásicas que cada noche los gurúes nos explican por el cable.

El desafío es no olvidar que quienes hoy nos dicen que vamos mal son los mismos que con Menem nos decían “estamos mal pero vamos bien”

La obligación es visualizar que mientras los cráneos dicen que vamos horrible, al pueblo le viene yendo mejor que cuando nos decían que estábamos en el "rumbo correcto".

El kirchnerismo tiene que ser capaz de demostrar que hay futuro dentro de los parámetros que viene planteando. Si lo consigue, si efectivamente logra transmitirle al pueblo que es consciente de sus déficits y que está accionando para superarlos, tendrá acompañamiento porque al fin y al cabo el piso político y económico sobre el que estamos parados es fruto de la gestión de este espacio político.

La gente no está pidiendo menos. La gente está pidiendo más.

Y la gente sabe que el que más capacitado está para dárselo es el kirchnerismo.


La pelota está de nuestro lado y hay tiempo.

Dilema



El electorado sancionó al gobierno por errores puntuales pero el establishment lo abomina por sus aciertos.


Fin de cita.

lunes, 12 de agosto de 2013

Errores propios

La gran pregunta es si el resultado de las PASO expresa un "hasta acá llegamos" de la sociedad o es un duro castigo a errores del kirchnerismo. El discurso de Sergio Massa de anoche ratificó los ejes que desarrolló en la campaña, que no son otra cosa que un retorno a los grandes trazos de los noventa pero con mayor control de daños ¿Es eso lo que busca la sociedad argentina luego de 10 años de kirchnerismo? ¿Hay cansancio por la confrontación o hartazgo por una militancia de la confrontación transformada en pose?

Hay datos de la realidad que innegablemente pesan a la hora de evaluar el resultado: El siniestro de Once y el martirio cotidiano de viajar en tren significa una sangría de votos de un tamaño incalculable; la política contra el dólar y luego su corrección sui generis vía el blanqueo también suma en contra y mucho. Ferrocarriles y dólar sintetizan dos fuentes de enemistad con anchas franjas de la sociedad que este domingo fueron debidamente facturadas, pero el problema de fondo está en la pregunta que abre este post, porque si la respondemos bien encontraremos una lógica en tanto que si nos quedamos en una respuesta que por ahí nos calme y nos de algo de paz, en términos del diagnóstico nos hará más daño puesto que nada es peor que leer equivocadamente una derrota.

Si pensamos que la sociedad dijo "hasta acá" vamos a tener problemas en comprender cómo dos años atrás nos dio con el 55 % de los votos la mayoría absoluta. Me inclino por suponer que el 55 % terminó siendo un tanto contraproducente porque nos metió en una "nube de pedo" en la que no habríamos entrado si, ponele, hubiéramos obtenido el 45 %. Creo que el mensaje  de 2011 fue "en vistas del desastre que fue el Grupo A y que para gobernar se necesita la mayoría, te la doy para que gestiones sin obstáculos y quiero ver qué haces". Creo también que el accionar del oficialismo no estuvo a la altura de lo que se esperaba. Además del desastre ferroviario, consecuencia de años de malos manejos, se sumaron fricciones como las que hubo con Daniel Scioli, traducidas en falta de asistencia económica que impactaron pésimamente en el pueblo de la provincia por la sencilla razón de que la gente corta ancho y siempre vio al gobernador y la presidenta del mismo lado del mostrador, entonces no se explicaba cómo un trabajador tenía que cobrar más tarde el aguinaldo por peleas entre ellos.

La pelea contra el dólar también resultó letal y el blanqueo vino a sincerar que algo había salido mal. Entendámonos: si no peleamos contra la cultura del dólar estamos fritos porque no hay país que se pueda edificar si cada uno al que le sobran dos mangos va a comprar dólares, eso es muy claro. Entonces: hay que dar esa pelea, pero con un diagnóstico muy bien elaborado, porque es una contienda de largo alcance y te ponés de punta a un entramado de cultura y negocios fabuloso en una puja que no se resuelve en un par de meses.

Por eso es que a la la hora de responder la pregunta del comienzo me inclino sin ninguna duda porque el resultado de las PASO es un pase de factura por los errores y no un "hasta acá llegamos". Si bien es cierto que el kirchnerismo es lo más avanzado que la sociedad argentina pudo darse en esta década, no lo es que ahora esa misma sociedad esté poniendo el freno. Me niego a esa hipótesis porque la presiento como una lavada de manos. No me cabe duda que la sociedad banca la recuperación de YPF como tampoco dudo de que apoye la de Aerolíneas, a pesar de la campaña de difamación de que es objeto. No me cabe duda que la sociedad sigue apoyando una serie de leyes estructurales que nos hicieron avanzar y mucho. Eso sigue teniendo acompañamiento. Lo que por ahí no tiene tanto acompañamiento es la apertura semanal de hipótesis de conflicto y cierta displicencia en temas que debieron haber sido atendidos en su momento como el descuento de Ganancias a los trabajadores. Habrá que entrarle ahora, nunca es tarde, pero no debimos esperar a que el massismo no corra con un  proyecto para ponernos las pilas.

Pero ojo que esto también es resultado de que cuando muchos cayeron en la cuenta del 55 % se querían matar y salieron con todo a esmerilar al gobierno temiendo lo peor. Bueno, al fin y al cabo esto es política ¿no? ¿Qué podíamos esperar? ¿Que se quedaran cruzados de brazos viendo cómo nos los llevábamos puestos?

El problema no es el pueblo, el problema no es que la gente haya dicho "hasta acá llegamos". El problema es que se percibieron errores y votaron en consecuencia e incluso no podemos dejar de contemplar la hipótesis de que hayan utilizado las PASO para dar el tirón de orejas porque al fin y al cabo, esta elección no es por los porotos.

Lo más grave, empero, es que los errores del kirchnerismo pudieran habilitar el regreso de los grandes lineamientos de los noventa que son la savia del proyecto económico del massimo. Esto es central y estratégico. Porque con Massa no viene un kirchnerismo prolijo y eficiente, con Massa vuelve Menem, a ver si nos entendemos. El Frente Renovador no viene a hacer bien lo que el kirchnerismo hizo mal, no. El FR viene a reinstalar los grandes trazos del modelo neoliberal y lo va a hacer si no tenemos la capacidad de demostrarle a la sociedad qué es lo que está en disputa. Si no corregimos le serviremos en bandeja la coartada a ese retorno. Y ojo que esto no es para octubre, esto es para 2015. Tenemos 2 años y medio de control del parlamento como para garantizarnos un blindaje y poder gestionar en el sentido de soldar todos aquellos factores que elevaron el piso de modo tal que no les resulte fácil petardearlo.

Hay que mirar más para afuera que para adentro y hay que recordar que cuando perdimos sacamos lo mejor de nosotros y que el mejor kirchnerismo fue el que se levantó de la traición de Cobos y la derrota del 2009.

Nada está perdido. Pensemos ¿Acaso no era ésta la ocasión perfecta para el tirón de orejas? ¿Qué tiene más a mano el tipo que nos acompañó en 2007 y 2011 pero ahora está a las puteadas si no son las PASO donde no están los puntos en juego?

¡Las usaron y en buena hora!

Hay una ley vital, revolucionaria, que la propusimos nosotros y fue aprobada por unanimidad, hablo de la ley del trabajo doméstico. Si fuimos capaces de lograr unanimidad para una ley tan entrañable y tan revolucionaria, es señal de que también se pueden obtener otras tantas leyes sin necesidad de imponer mayoría porque si cuando tenés posibilidad de sumar a otros bloques terminás usando la mayoría (que es legítima) vas a ganar la votación, pero vas a tener filtraciones precisamente en términos de legitimidad.

El gobierno tiene en sus manos las herramientas para corregir el rumbo y el kirchnerismo como fuerza política y como cultura tiene mucho que darle al pueblo argentino. Este pueblo que así como nos premió cuando hicimos las cosas bien nos fajó cuando metimos la pata. Si entendemos que las causas del resultado de ayer hay que buscarlas en nuestros errores y no en que la gente haya dicho "hasta acá llegamos", tenemos mucho camino por delante.

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