Lástima que está cerrada, como lo estuvo también el sábado y el domingo.
La gente típica de la zona, con vestimenta que delata un buen nivel de satisfacción de necesidades básicas, se amontona frente a las rejas.
Parecen presos del lado de afuera.
Miran para un lado y para otro con desconcierto. Ellos que tanto abogaron por el enrejado, ellos que tanto avalaron que un espacio público ahora funcione con horarios, ellos que nunca se quejan si el guarda se queda dormido y abre las puertas a las 9.00, ellos que tampoco dicen nada si cuando caen cuatro gotas cierran las puertas y se marchan, ellos que callaron cuando unos pocos plantearon que la plaza es de todos y no se la puede cerrar, ellos ahora no tienen respuesta para el desconsuelo de sus nietitos.
Está claro que ellos no votaron esto.
Está claro que eligieron otra cosa.
¿Otra cosa?
Pero les salió esto.
Y que las escuelas públicas anden mal porque los docentes paran mucho no les preocupa pues en el School al que van sus nietos no hay un paro nunca.Y que el Pirovano ande a los tumbos les preocupa menos aún porque ellos tienen una prepaga súper eficiente.
Pero que no les abran la plaza!!
Noo, eso sí que es imperdonable.
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La Plaza Castelli, la que está al lado de la Estación Belgrano R, entre las vías y las calles Juramento, Conde y Echeverría, está siendo enrejada por el macrismo. Están construyendo un vallado tal como ya lo había hecho Telerman con otros espacios públicos.
Se mira y no se toca pareciera ser la consigna que guía a muchos funcionarios que seguramente padecieron madres que no los dejaban arrodillarse para jugar a los autitos para que no se les percudieran las rodillas y por eso ahora militan en el “mirame y no me toques”. Como que el pastito está para verlo, no para tocarlo. El espacio público como foto, como mural que se mira desde afuera.