La demostración manifiesta de autoritarismo que exhibe Mauricio Macri en torno a la ceremonia de asunción no hace más que corroborar una conducta de escaso apego a la convivencia democrática que ya se venía observando. Hay una lógica entre esta cautelar y el empeño en remover a la procuradora mediante un decreto, algo nunca visto en la historia argentina. Y este accionar es el que explica el nombramiento de autoridades para manejar RTA y AFSCA sin siquiera haber conversado con las autoridades vigentes, que tienen mandato hasta 2017.
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