viernes, 18 de mayo de 2012

Donna Summer en mi banda de sonido




Donna Summer brillaba cuando yo era rey, cuando logré una de las máximas aspiraciones de mi adolescencia: Ser disc jockey en “Sirucho’s” aquél boliche bailable de Tres Lomas que era junto a “Montoto” de Trenque Lauquen lo más distinguido en la toda la zona. Donna cantaba cuando por un tiempo, que no recuerdo muy extenso, los boliches fueron obligados a cerrar sus puertas a las dos de la mañana. Al parecer, luego de las 2:15 AM la muchachada empezaba a darle al marxismo de una forma que ni te cuento…

Donna cantaba “Love to love you baby” cuando solía irrumpir una brigada de la Federal de Pehuajó ordenando para la música, encender luces blancas y pedirle documentos a cada uno de los presentes. Donna Summer era producida por Giorgio Moroder, el mismo que compuso la banda de sonido de Expreso de Medianoche, donde estaba el hit “Persecución”, aquél que arrancaba con ese “po po po po popo po po po po po po po po “ y que era usado como música de presentación del noticiero “60 minutos”, de ATC con José Gómez Fuentes. Casualidades: el noticiero emblemático de la TV oficial mientras se perseguía y mataba a miles de personas desde el Estado usaba de música característica un tema llamado “Persecución”…

Donnar Summer está en la banda de sonido de los que en la segunda mitad de la década del setenta empezamos a salir, a andar de novio y todas esas cosas que hacíamos los pibes de ese tiempo. Chicos que crecíamos con una muy fuerte formación política en contra de la democracia y la política. Porque política hay siempre, lo que por ahí falta es la democracia y el funcionamiento aunque sea formal de las instituciones. El diario de Tres Lomas hacía política, el intendente y el delegado municipal hacían política, el cura hacía política, la liga de madres de familia hacían política, los capos de la Sociedad Rural hacían política diciendo que no hacían política, que la política era sucia y corrupta.

Los discos de Dona Summer fueron los primeros que traían versiones maxi y temas que llegaban a durar eternidades como 8 minutos, algo que los disc jockeys valorábamos sobremanera porque nos permitía ir al baño, hacer una pasadita por la barra, pispear para ver qué había en materia femenina y volver luego al yugo. Recién ahí aparecían los enganchados de “Pato C”, que también nos daban un respiro. Salvo eso, había que poner tema tras tema. Auricular sobre el hombro para monitorear con aquellas eternas bandejas giradiscos Sincrón y así hasta las 2 primero, las 4 después y hasta las 5, ya en 1980/81. Sirucho’s Se empezaba a llenar a partir de las 11 de la noche ¡qué temprano!

Donna Summer cantaba cuando al cerrar el boliche me iba a la pizzería del inolvidable gordo Galli a morfar “calentitos” mientras sonaba una y otra vez un LP de Ariel Ramírez tocando valsecitos criollos con Domingo Cura en los bongoes.

Martita García me prestó un álbum doble de Peter Frampton, ese que traía “Nena me gusta tu forma”. Se daba que mucha de la música que se pasaba en el boliche era suministrada por compañeros y amigos. También sonaba Boney M, La Bionda, Barry White (los lentos del negro Barry, por favor). Sobre los 80 vendría la “Fiebre de sábado por la noche” con los Bee Gees. La ELO con “Ultimo tren a Londres”. Kiss, por siempre los Stones, Toto con “Hold the line”; Pink Floyd con “Wish you were here” (ese me lo prestó “La Pato” Milanese). En Salliqueló se escuchaba Supertramp (Salliqueló tenía más cultura rock que Tres Lomas, lo admito) Tipos como Tata Errecalde o el pelado Gelado tenían discos de la ostia. Por Gelado conocí a Wheather Report y Stelly Dan, sin ir más lejos. Supertramp lo conocí en casa de Alejandra Mazzino. Tenía ella un amigo de apellido Lanusse, sí de la familia del general, que andaba con esos vinilos de acá para allá. En aquellos años la música no era tan accesible. No todos tenían discos, en realidad los menos. Y no era sólo acceder al disco, algo que en todo caso terminaba siendo lo menos costoso. El problema era acceder a la información, enterarse de qué había salido. Me recuerdo los sábados a las 20 escuchando una radio cordobesa que tenía un programa donde pasaban lo nuevo. Tomaba nota y le llevaba los papelitos al negro Bernasconi o a José María Rodríguez,  los comisionistas del pueblo, para que cuando venían a capital se fijaran si había algo y me lo compraran.

Seguramente los hits duraban más de la cuenta. Recuerdo “Dama de azul”, por ejemplo y Roberto Carlos, Nino Bravo ¡Nino Bravo!! Sonando en el Club Progreso… Camilo Sesto con Melina, Daniel Magal con “Cara de gitana”, pero Donna, Donna era sexo, Donna estaba fuertísima, Donna era la reina de todos nosotros.

Ayer, cuando terminaba mi programa de radio estalló la noticia de su muerte y con el paso de las horas fui viendo cómo impactó en una generación que creció bailando con ella y con una bota militar en la cabeza. Me vine twitteando imágenes de aquellos tiempos. No puedo escindir a esta cantante de un tiempo, de una etapa importante de mi vida. Con la música pasa que en muchos casos nos acompaña, nos entorna, y hay sonidos, canciones o artistas que se transforman en parte de nuestra propia banda de sonido. Eso es lo que pega, eso es lo que pegó con la muerte de Donna Summer. Ella fue reina para todos los que hoy andamos entre los 47 y los 57, ponele ¿Cuántos somos?

La banda de sonido de tu vida no está compuesta por lo que te gusta sino por lo que sonó mientras vos ibas viviendo. Esto es lo que muchos siguen sin entender y por eso se avergüenzan de recordar canciones pedorras, deprimentes, porque no entienden que no son culpables si alguna vez apretaron mientras sonaba Manolo Galván cantando“Te quise, te quiero y te querré”. Eso estaba ahí, en LU11, como “Correo Radial”, como Canal 12 de Trenque Lauquen, como la orquesta de Lito Rodríguez en los bailes de Thompson y La Porteña. La banda de sonido de mi juventud tiene un fragmento largo con Donna Summer y al volver a escucharla se me aparece de nuevo la veterinaria de Beto Cuesta y el dolor de un pueblo por su muerte absurda, y me veo yendo a Salliqueló con Marcelo Sierra y aparece el tío Alberto anunciando películas en la “sala del cine teatro español”. Si hasta vuelven a retumbar las puteadas del Pirulo García en la cancha de pelota paleta y se me aparece el “Pibe” San Gregorio, el “Tarta” jugando “maneado” con revés de zurda y hasta el “Manco de Teodolina”, pelotaris legendarios de la provincia de Buenos Aires. Lo veo al Negro Fernández de 6 en Unión y a Chichín Medrano ganándole una carrera antológica a Antonio González y García (el de Trenque Lauquen que piloteaba “la patito”) en el circuito Don Camilo. Me veo llevándolo al “loco” Rodi a su casa, la noche que entrando al campo el “Teta” Segurado le preguntó qué haría si se le pareciera el conde Drácula y el loco espetó “me lo cojo” (andaba en una época de sequía sexual, digamos)

Y Donna Summer cantaba y mi hermano, que estudiaba medicina en La Plata, venía los veranos y discutía ferozmente con mis padres por las cosas que pasaban. Porque en casa se compraba La Nacion y Oscar vivía en directo el terrorismo de estado en la ciudad de las diagonales. Nacía en el 78 Robertito que luego terminó siendo una especie de hermanito menor. Boca ganaba la primera Libertadores e Intercontinental, River compraba a Enzo Bulleri, de Ñuls, que fue un fiasco. Pink Floyd publicaba “The Wall” en el 79 y así como sin darnos cuenta fuimos olvidando de a poco a nuestra reina Donna, sus discos quedaron arrumbados y su sonido entró en el terreno de lo vintage, hasta ayer, cuando nos enteramos que murió, cuando Mary Gaita me dice algunas mañanas por Facebook que está jubilada y boludeando, cuando algunos ya son abuelos, cuando otros ya se murieron, como Ricardo Repetto y Sergio Bussman, cuando me reencontré, también vía Facebook, con Juanita Barrionuevo (ahora sólo me resta saber qué fue de vida de Elsita González, aquella compañerita calladita y con una cara de bondad entrañable que tuve en la Escuela 7 y se fue del pueblo, creo que en quinto o sexto grado, que vivía en la calle 9 de Julio al fondo)

Donna volvió a sonar ayer para recordarnos que ya somos gente grande, señoras y señores, aunque por dentro seguimos siendo unos pibes de aquellos.
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2 comentarios:

ram dijo...

Y con ella se fue un cachito de, casi, cada uno.
No sé, impresión mía nomás, pero me extrañó que no mencionara esa introducción lenta, remolona de, "On the radio", siendo un tipo de la radio, justamente.
O ese tema insípido hasta el aburrimiento de Barry Manilow, "It could be magic", que supo reinventar y que con sus jadeos sexies, escandalizaba a las veteranas de entonces...

elbosnio dijo...

Mi viejo me hablaba mucho de esos musicos que mencionas -)

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