miércoles, 22 de junio de 2016

No les preocupa el kirchnerismo de López sino el de Recalde



No les molesta el kirchnerismo de José López sino el de Héctor Recalde, pero te quieren convencer de que el kirchnerismo es López, y que en cada fosa construida en el país puede haber “dólares K” mientras el tiempo pasa y no encontraron nada en Santa Cruz y ahora están prendiendo velas para que este delincuente no de los nombres de los corruptos privados que le dieron la cometa. En “34 puñaladas”, el malevo exculpa al amante de su esposa diciendo “El hombre no es culpable en estos casos”. La infidelidad se reduce en exclusividad a la mujer, que minutos después recibirá los 34 cuchillazos. Y así tracciona el minuto a minuto del dispositivo mediático, instalando que la corrupción es de un sólo lado del mostrador, en este caso el funcionario público. ¿Estamos en condiciones de imaginar qué hubiera sucedido si en pleno auge kirchnerista un Caputo, un Roggio, un Rocca o cualquier contratista del selecto núcleo que se queda con la obra pública en el país se hubiera apersonado en TN denunciando un intento de coima por parte de José López o cualquier colaborador suyo? ¿Estamos en condiciones de razonar, entonces, que el escándalo que se habría armado hubiera sido fabuloso? Entonces ¿Por qué no conocimos esas denuncias en su momento? Porque están todos hasta las manos.
Por supuesto que esto no quita nuestra más dura condena para con López y todos los que del lado de nuestro gobierno hayan robado. Nos hacemos responsables de la parte que nos toca y ello nos viene bien porque nos mejora. Pero que te quieran hacer creer que “estas empresas a las que le interesa el país” no tienen nada que ver en el choreo, justo cuando apañan un gobierno presidido por un tipo que tiene sociedades of shore para evadir y guita depositada en el exterior que, dice, se olvidó de declarar ¿Lo podés creer?

lunes, 20 de junio de 2016

Réquiem se escribe con K


Están vistiéndose de gala para asistir al réquiem del kirchnerismo y se percibe un apuro por ver quién se coloca en los primeros lugares. Algo parecido sucedió con el peronismo desde 1955 en adelante y los libros escritos al respecto ocupan muchísimo más espacio que los fajos de billetes que López tiró tras lo muros del convento. La gran particularidad es que casi todos los que escriben sobre el fin de kirchnerismo lo hacen desde afuera y movidos ostensiblemente por el interés de sacarse de encima esta piedra en el zapato de la política argentina. Por eso no estaría mal trasuntar el tema desde las entrañas de este fenómeno político y social que tanto dolores de cabeza sigue generando a las almas bellas y puras de la patria.
El punto crucial es dónde encarnará ese progresismo que se arrimó al peronismo atraído exclusivamente por Néstor y Cristina: si se confinará en una estructura nostálgica de los logros de los gobiernos K, sin incidencia en la disputa por el poder real, o si se logrará que, de alguna manera, no se destruyan los vasos comunicantes con amplios sectores militantes del peronismo que no están dispuestos a volver a ser la minoría, también nostálgica y zurda, de una estructura política que objetivamente vuelva a ser el soporte del gobierno de turno, como lo fue con Menem y los Kirchner. Si se rompen definitivamente los puentes que unen a estos dos sectores, la victoria de los mercados será realmente estrepitosa porque no sólo habrán logrado aislar el foco rebelde que se desarrolló en el período 2003-2015, que indudablemente fue lo más díscolo luego de los dos primeros gobiernos de Perón, sino que habrán conseguido un nuevo bipartidismo acotado a moverse exclusivamente dentro de los márgenes que el gran capital establece, esto es un esquema de alternancia Macri-Massa-Pinedo-Urtubey que garantice por lo menos una década de reinstalación del neoliberalismo como estructura blindada. En ese contexto, la rearticulación de un polo de poder nacional y popular demorará probablemente más que lo que desde cierto voluntarismo facebookero se puede sospechar. Por eso, el desafío excluyente de la etapa es trabajar con todo el esmero posible para evitar que los sectores más avanzados que el kirchnerismo logró hacer confluir, tanto de afuera como de adentro del peronismo, sigan traccionando juntos.

domingo, 19 de junio de 2016

viernes, 17 de junio de 2016

¿Cómo se expresará políticamente el descontento?


Leo este excelente post en Nestornautras y me queda rebotando esta pregunta ¿Cómo se expresará políticamente el descontento de la militancia y los miles de argentinos que creyeron y creen en un proyecto político de transformación? ¿Puede haber alguna sintonía entre ese compromiso denodado de quienes se subieron a los trenes y bondis y salieron a tocar timbre para el ballottage y una representación partidaria y parlamentaria que ha demostrado una coincidencia plena con las políticas del macrismo, que son la antítesis de lo que se pregonó durante 12 años? Esa el la gran pregunta que tenemos que responder en política, descarnadamente, evitando por sobre todo dos cosas: una, caer en la quintita, en el grupete pequeño que contenga moralmente pero que no sea más que una minoría testimonial. Si se pierde de vista el objetivo de la lucha por el poder, se será funcional a Macri y la clase dominante ¿Qué quiero decir? Que hay mucho por debatir y preguntar: hay que hacerle muchas preguntas a los gobernadores, pero estar abiertos a escuchar sus razones, porque algunas de las cosas que dirán no serán del agrado de más de un cristinista. La segunda es destruir el clima de “club de fans” que por momentos parece reinar en el cristinismo, y esto significa que, en primer lugar, debemos reconocer que la compañera es humana y como tal comete errores, pero también le tenemos que hacer varias preguntas a ella y sus sectores más afines. El desprecio por el PJ no es poca cosa ¿O acaso esa entelequia del “Frente Ciudadano” es un paso superador? ¿O acaso el PJ no debería estar en un armado futuro? ¿Dónde te parás para criticar el consenso con Macri si desististe a dar la pelea adentro? Ya se fueron los misioneros y la lista de espera para tomárselas del bloque del FPV está llena. No pudo practicarse una política más endogámica que la que el cristinismo ha desplegado desde el 9 de diciembre.
Nuestro gran drama es que si no entendemos que es mucho más difícil armar una estructura político-electoral con vocación de poder que librarse de los chorros no habremos entendido nada y por ende nuestra incidencia en la historia se habrá clausurado definitivamente.

jueves, 16 de junio de 2016

El FPV, entre bolsos y gobernas


Mientras las fuerzas que hoy son oficialismo bloquearon el tratamiento de los nombramientos de nuevos jueces en la corte para cumplir nada menos que con la Constitución, a seis meses de asumido el nuevo gobierno, la mayoría de los senadores peronistas han avalado a los dos candidatos que Macri pretendió meter por la ventana mediante un DNU. A no confundirse: No estamos ante una demostración de candor democrático, los gobernadores peronistas demuestran de manera irrefutable que poco les importa si en Casa Rosada hay un peronista, un radical o un empresario que representa los intereses de los sectores concentrados.
El dilema del Frente para la Victoria no sólo es qué hacer con los chorros que tiene adentro sino también cómo posicionarse políticamente frente el macrismo ante la evidencia de que los gobernadores priorizan exclusivamente sus territorios y que su pertenencia al partido es pura formalidad puesto que en los hechos funcionan como fuerzas provinciales, porque ¿Qué diferencia hay entre la mayoría de los gobiernos provinciales del peronismo y el MPN o el armado de Maurice Closs en Misiones?
La derrota hizo caer varios velos y quedó a la vista de todos qué lo único importante para los gobernadores es cuidar sus territorios, por lo que todos los movimientos parlamentarios de sus representantes estarán sujetos a esa lógica. El gran problema es la inexistencia de una estructura partidaria activa, que defina claramente los objetivos políticos y los límites para evitar que sucedan votaciones como la de ayer o la de los buitres. Pero a la hora de buscar responsables debemos ser justos y no caer en la fácil de responsabilizar sólo a los gobernadores. La mismísima Cristina Fernández de Kirchner no manifestó el más mínimo interés por dinamizar el PJ cuando estaba en el poder, algo que ratificó en lo que va del año cuando se desentendió de los asuntos partidarios. Entonces ahora no podemos llorar sobre la leche derramada. La verdad es que 12 años de kirchnerismo no modificaron la realidad del peronismo profundo que en las provincias siguió siendo lo que vemos ahora y que la mayor responsabilidad en que esto sea así naturalmente la tienen quienes tuvieron la suma del poder y en función de ello podían aventurarse a gestar una transformación desde adentro del Partido Justicialista.
Este problema tiene una incidencia más grave que los bolsos de López porque demuestra la absoluta falta de proyecto político nacional y revela de manera cruel que la fidelidad de las gobernaciones es a la lapicera, sin importar quien la posea. Esto sólo se revierte con el fortalecimiento de una estructura partidaria que fije un programa político que sea el que opere como rector del accionar del conjunto.
El gran dilema por resolver es qué se quiere hacer con la realidad: administrarla o transformarla

miércoles, 15 de junio de 2016

El fin del kirchnerismo?

Está desesperados por ver al kirchnerismo muerto: la primera vez fue cuando Cobos nos traicionó; la segunda cuando Néstor perdió con Alika Alikate, la tercera cuando Néstor se murió, la cuarta cuando perdimos en 2013, la quinta cuando perdimos el año pasado y la sexta ahora ¿No hay 6 sin 7?
La verdad es que estamos atravesando un momento sumamente delicado y lo más complicado es que lo que se pone en tela de juicio no es una experiencia política concreta sino si el campo nacional y popular podrá volver a disputar el poder y desde ahí gestionar a favor de los desposeídos. Observando cómo se va moviendo el bloque de poder y su sistema de medios se puede ver con claridad cómo ponen el acento no en las realizaciones del kirchnerismo sino en su componente corrupto. Buscan invalidar el objetivo político de transformación de la sociedad, pero como no pueden confesarlo, como sería suicida admitir que están en contra de que se distribuya mejor la riqueza, la emprenden con la fuerza política que más claramente gestionó desde el estado en ese sentido. Lo mismo hacen con el Papa: como no pueden discutirle su prédica social lo denigran por sus procederes, su supuesta “kirchnerización” y sus amistades.
Como no pueden decir abiertamente que están a favor de una sociedad donde pocos tengan mucho y muchos tengan muy poco, se las ingenian para instalar que los que portan las banderas de la transformación son una manga de corruptos, y cuando aparecen casos como el de José López se hacen un festival. Por eso es que tenemos que ser nosotros los más duros con éste y todos aquellos que estén prendidos en esa rosca, entre otras cosas porque estos tipos roban para ellos, no para el pueblo. Sólo así podremos mostrarnos ante la sociedad como una fuerza con integridad para luchar por las transformaciones necesarias.
Jamás van a explicitar su deseo de una sociedad profundamente desigual, esgrimen que los que queremos transformarla somos deshonestos. La mejor forma de congelar indefinidamente un determinado estado de cosas en una sociedad y obturar el deseo de dignidad y equidad de sus sectores más perjudicados es clausurarles la demanda de justicia porque los últimos que tomaron esas banderas estaban infiltrados por los chorros. Y tienen tanta audacia y dominio de la agenda que también hasta se dan el lujo de dictaminar quién tendría estatura moral para luchar contra la pobreza y quien no. Así es que de a poco van imponiendo un modelo de luchadores tipo Margarita Barrientos y Juan Car, emblemas de una acción de socorro que jamás cuestiona el estado de cosas que genera la pobreza y desamparo. Le oponen al modelo nacional y popular que pugna por mayor participación en la torta de los trabajadores y los sectores populares una actitud de dádiva que no cuestiona y mucho menos propone un cambio de fondo en el reparto.
Ricardo Aronskid escribió que el caso López puso de manifiesto que “la gran despolitización de una parte de la sociedad que no puede salir de la interpretación “chorrocéntrica” para poder entender lo político y económico y que la continuidad de la hegemonía mediática neoliberal establece qué crímenes son gravísimos y qué crímenes no tienen ninguna importancia.” Es aquí donde López se torna demoledor, porque el gran sistema de medios que produce cantidades industriales de “en qué pensar” se hace un festival y por ende le cuesta poco y nada convencer a muchas personas de que en realidad el kirchnerismo fue una banda de ladrones acompañada por miles de ingenuos. Lamentablemente, la disputa se da en este terreno y la resultante más próxima puede ser un recrudecimiento del descreimiento en la política como herramienta de transformación puesto que si de un lado está el gobierno de los ricos con todos los vicios que se les conoce y de otro una fuerza profundamente desacreditada por contener en su seno a varios corruptos, “estas empresas a las que les interesa el país” habrán ganado una batalla que llevará décadas revertir. Lamentablemente, todo indica que están muy cerca de lograr su objetivo y se equivocarán tanto aquellos que no mensuren la debida gravedad de lo que nos ha pasado como quienes crean que la gravedad del ajuste hará que en un pocos días los argentinos se olviden de López y cía. La única forma de revertir este cuadro aciago es con una actitud inquebrantable en la condena a todos aquellos que hayan choreado, porque ese choreo no es para el proyecto político, sino para sus propios bolsillos.

martes, 14 de junio de 2016

El gobierno nacional y popular no se mancha


¿Qué tiene que ver López con los más de dos millones de viejitos que accedieron a una jubilación digna? Absolutamente nada, como tampoco tiene nada que ver ese ciudadano que votó a Macri con las sociedades off shore que luego se le descubrieron. El instrumento político que le devolvió derechos y dignidad al pueblo, la apuesta a una latinoamérica unida y liberada del yugo colonial, las leyes sociales o los juicios a los represores no se manchan con López y otros que hayan metido la mano en la lata. Por supuesto que la cadena paraoficial de medios busca hacernos creer que todo es lo mismo y que un tipo intentando esconder 8 millones de dólares invalida la Asignación Universal por Hijo, la recuperación de los fondos previsionales, la de YPF, la sanción de un montonazo de leyes como la de los peones rurales, el personal de servicio doméstico, el matrimonio igualitario y tantas políticas que no fueron al bolsillo de unos pocos ladrones sino al conjunto del pueblo.
Los mismos que te quieren convencer de que te fue mejor porque algunos robaban no te pueden explicar cómo es que durante décadas se robó mucho más y te fue para el demonio. Ahora mismo, sin ir más lejos, cuando supuestamente tendríamos un gobierno cuyos miembros orinan agua bendita no sabés cómo pagar los servicios básicos y llegar a fin de mes.
José López es uno de los tantos sátrapas que tendrán que explicar cuánto se robaron, pero él, no todos los que abrazamos y defendimos con uñas y dientes un gobierno que le devolvió al pueblo tan sólo una mísera parte de todo lo que le han robado a lo largo de nuestra historia.
¿Y sabés qué? No les duelen los 8 millones de López, les duelen las acciones por 65 mil millones de dólares del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES que el gobierno de Cristina recuperó para el estado nacional y al que esta semana se aprestan a reprivatizar. Pero te ponen en tapa a este impresentable, para que por detrás, y en nombre de los jubilados, se abran las puertas para la venta a precio vil del FGS que es del conjunto del pueblo, no de López, ni de Báez ni de Jaime.
En el fondo buscan meterte en la cabeza la idea de que todo lo que se hizo queda invalidado por el choreo de tipos como López y la realidad es que todo lo que se hizo, se hizo a pesar de tener adentro a estos tipos. Y lo que se hizo quedó enterrado en la memoria del pueblo. Por eso trabajan sin descanso para convencernos de que vivimos una fiesta y que ahora hay que pagarla y que esa fiesta ficticia fue orquestada por un puñado de ladrones, pero con el mismo empeño con que denuncian a estos delincuentes, cubren a otros, que no sabemos cuánto se han llevado ¿Y sabés por qué? Porque no les interesan los ladrones sino las políticas de base que generan transferencias a favor de las mayorías populares. Pero por supuesto que no se meten en ese debate, primero porque lo pierden, y segundo porque para el indignómetro es mucho más fácil poner la lupa en un tipo con 8 palos verdes que en una política que devolvió miles de millones a los que menos tienen. No quieren librarte de los ladrones como López. Te quieren evitar futuros gobiernos como el que López integró, que te dio lo que ahora Macri te está sacando.
El kirchnerismo es algo mucho más grande y trascendente que José López, pero intentan convencernos que entre esos fajos de billetes mal habidos también está el legado de un movimiento político que fue el instrumento del pueblo argentino para procurarse un país mejor, más justo e integrado. Por eso el proceso político que protagonizó no se mancha con López y otros que puedan aparecer.

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