jueves, 14 de julio de 2011

EL RESULTADO ELECTORAL Y LA VOLUNTAD POPULAR EN LA CABA

Escribe el Gallego Fernández


Luego del resultado electoral, es bueno pensar los interrogantes apropiados que nos conduzcan a revertir el consenso electoral del último domingo. No aporta ninguna claridad al tema, responsabilizar al electorado, ni adjetivar a la totalidad de los votantes de Macri desde nuestra perspectiva ideológica, en ese 47% de votantes, hay un fuerte componente de sectores populares.

Cuando el enemigo nos derrota, es un argumento estéril imputarle la responsabilidad, está para eso; y es del sentido común, observar nuestro desempeño en la batalla, para reconocer las condiciones que hicieron posible. 
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Entre las cuestiones que se debieran analizar nos parecen significativas las siguientes: a) El desempeño de Macri en el gobierno y el desarrollo de su fuerza política; b) El desarrollo de la fuerza política del FPV, en estos cuatro años y el impacto de las políticas nacionales en la capital; c) La campaña electoral y el discurso político de las fuerzas que compitieron, d) El espacio de disputa, la contradicción entre los intereses populares y la expresión ideológica del PRO.

a)SOBRE EL GOBIERNO DE MACRI Y LAS FUERZA POLÍTICAS

Desde nuestra matriz ideológica, consideramos que no puede haber peor gobierno que el de Macri; pero en el 47% que lo ha votado, hay una valoración positiva y por lo abultado del resultado, hasta pareciera descollante. En consecuencia, la acción política desde nuestro lado, tiene dos caminos posibles, tomar iniciativas políticas en el sentido ideológico del PRO, o modificar la estructura ideológica del componente de sectores populares, que lo ha votado. En términos concretos profundizar el racismo y promover la privatización de lo público; o tomar iniciativas políticas, que a la vez, que transforman el orden social, construyen en la práctica una estructura simbólica vinculada a un proyecto de Nación.

Cuando observamos el desarrollo de la fuerza política del macrismo, no encontramos nada nuevo en el horizonte, un sistema clientelar y gerencial del aparato político, y un alto despliegue propagandístico. Esto puede derrotarse si hay una fuerza política, con unidad de concepción y capacidad militante de impulsar iniciativas políticas hacia la sociedad. Durante los cuatro años de gobierno, no hemos tomado una sola iniciativa política, desde la referencia del Frente para la Victoria, que encauce las demandas populares e interpele al gobierno de Macri con propuestas concretas para resolverlas, desde una fuerte intervención del gobierno nacional, en la demanda de vivienda, en los desarrollos de infraestructura cuando saturan la misma, en el primer empleo, en transporte, en espacios culturales y recreativos, en calidad educativa y actualización de conocimiento, en la sustentabilidad económica de la ciudad etc. Por otra parte no hacerlo, limita la construcción de liderazgos, los cuales solamente han surgido desde instalaciones mediáticas o posicionamientos internos; y no por la dinámica política en el orden social existente.

Es aconsejable que en el futuro los sondeos de opinión estén más atentos a relevar las demandas populares y el marco ideológico de los habitantes, es sobre estos aspectos, que se deben planificar las iniciativas políticas del FPV, orientándolas a convertir en protagonistas y sujetos de la política, a gran parte de los porteños. De esta forma se alcanza una subjetividad que se reconoce parte de las decisiones de estado que objetivamente desarrolla el gobierno nacional y la fuerza política que lo sustenta.

Si pretendemos ganar esta batalla cultural, debemos aprehender, que no es la visibilidad de la organización política la que garantiza el triunfo, sino la profundidad de una política dirigida hacia la sociedad y movilizada hacia el estado, la que pone en evidencia el vínculo entre el marco ideológico del Macrismo y los intereses de las mino-rías.

Por otra parte, las contradicciones con el gobierno de Macri, no se superan imputándole responsabilidad política; como tampoco es deseable seguir enfrentándolo desde el gobierno nacional, cuando no haya un claro respaldo desde sectores mayoritarios de la sociedad, que se expresan desde a partir de la referencia política del FPV. Toda política de Macri calificada de discriminatoria por nosotros, es aplaudida por los sectores que son portadores de valores individualistas. -Resolver la situación de vivienda a los ocupantes del indoamericano, produce un fuerte rechazo en el resto de los hogares, que no accede a la vivienda, si por el contrario el FPV, promoviese un movimiento por el hábitat destinado a toda la demanda, y una propuesta para que el gobierno de la ciudad de respuesta, con intervención del gobierno nacional, quedaría al descubierto la política del gobierno de Macri frente a este tema, colocando en crisis los valores individualistas desde una práctica colectiva.

En este aspecto es también imprescindible observar, que el enfrentamiento entre los dos ámbitos del estado, (por más justa que sea la posición del gobierno nacional), solamente tendrá plena legitimidad cuando la iniciativa surge de la sociedad, de lo contrario abrimos un debate sobre esa decisión, (si es para hacerle pagar un costo político al gobierno de la ciudad o realmente es por que el gobierno nacional defiende los intereses populares, o ambas a la vez). En esto corremos el riesgo de quedar atrapados, en conflictos, toda vez que no haya ningún trabajo político previo al momento de estallar.

b) LA CAMPAÑA ELECTORAL Y EL DISCURSO

Si analizamos como arriban los candidatos desde cada fuerza, es mucho más prolijo el FPV, que el PRO. Desde el FPV, se pusieron en marcha tres propuestas, y se opto por el candidato que tenía mayor preferencia en intención de voto, en cambio el PRO, puso en marcha dos propuestas, vinculadas a la candidatura presidencial de Macri, y hacia el cierre, retrocedieron en todo. No hubo ninguna acción política eficaz de nuestra parte, donde la sociedad percibiese el oportunismo de Macri y se instalase la idea sobre la ausencia de valentía para enfrentar al FPV. Desde nuestro lado hubiese sido preferible Boudou que Tomada, si el criterio se orientaba por la intención de voto; y también nos hubiese favorecido, que esta decisión, se concretara en el momento donde los dos delfines de Macri mantenían una feroz interna.

El discurso, en una campaña electoral no tiene como finalidad la reflexión del votante, sino que está dirigido a instalar una idea fuerza, la cual necesariamente debe ser compatible y armónica a los niveles de conciencia media que hay en la sociedad; en ello confrontaron dos discursos, el de la incorporación de la ciudad a las políticas nacionales y el del PRO, que invitaba a pensar como ellos, (sos bienvenido), y que todos los que piensan igual a ellos le va bien, (juntos nos va bien).

En tanto el discurso del PRO estaba dirigido a todos los votantes, el nuestro estaba focalizado en las asimetrías entre la zona norte y la zona sur; el discurso nuestro podría impactar en los sectores con consumos satisfechos, si estos sectores en su visión ideológica, considerasen que el estado tiene como finalidad construir un orden social de justicia e igualdad; por el contrario, estos sectores consideran que todos tienen iguales oportunidades en el mercado para satisfacer necesidades, y que sólo se requiere del esfuerzo propio para lograrlo, por lo que toda intervención reparadora del estado, es reconocerle un privilegio a quienes no se esfuerzan por alcanzar con-diciones de vida digna. Esto quedaba amplificado cuando se hacía referencia a lo que nosotros empíricamente exhibimos como logros del gobierno nacional. Para quienes son portadores de valores individualistas y libe-rales, todo reparación del estado en su intervención en la sociedad, representa un gasto que sostienen con sus im-puestos destinado a personas que consideran holgazanes. En síntesis la propuesta hacíamos fue interpretada por los sectores individualistas, como una propuesta destinada a construir un orden de igualdad y equidad a costilla de su trabajo.

El mayor grado de conciencia que se puede encontrar en una persona individualista, es la pertenecía a la patria, y lo que el aporta en términos individuales; si la idea era expresar desde la ciudad la incorporación a un proyecto de Nación, el discurso debía indicar de manera precisa, como se profundiza este modelo, los intereses de los sectores populares y el interés de las minorías nucleadas en torno a la cúpula del poder económico. En ello se puede mostrar de manera contundente como las corporaciones son las que producen las asimetrías, desde la orientación de inversiones inmobiliarias que recibe la ciudad desvinculadas de la demanda de vivienda, hasta la tontería, de que el Estado invierta en subtes para que Roggio gane dinero; hay cientos de ejemplos donde se podría demostrar a los sectores individualistas, de que el esfuerzo de su trabajo es apropiado por el capital concentrado y no por el gasto del estado al atender las demandas sociales. Si el discurso partiese de esta premisa el PRO, debería explicar porque no hace un seguimiento de precios en la ciudad, y defender el poder adquisitivo de los porteños, en vez de culpar al INDEC.

Si el discurso nuestro, no puede poner en evidencia, que los intereses generales de la sociedad, que promueve el PRO, son los intereses particulares de una minoría que detenta el poder económico, difícilmente los sectores que realizan y/o proyectan sus vidas desde el consumismo, observen a estos como enemigos reales, y por el contrario terminan legitimando el marco ideológico del enemigo. Por otra parte la matriz de nuestro discurso, termina por legitimar a los sectores dominantes; toda vez que no se señala la desigualdad como resultado de sus prácticas dominantes en el mercado, y no se señala las políticas que modifiquen estas condiciones. El gasto en lo social que se propone, para los sectores individualistas, serán imputables a la condición de haraganes de sus destinatarios, y nunca a una economía que está al servicio del capital, en vez de estar al servicio del pueblo. Nuestro discurso en consecuencia es totalmente contradictorio para los sectores individualistas.

El discurso del PRO, centrado en la cuestión local, conlleva de manera solapada una expresión de rechazo a la injerencia del gobierno nacional, de esta forma legítima el rechazo a las políticas populares; (la ciudad nos une), cada intervención del gobierno nacional durante el último tramo de campaña, terminaba siendo el dato empírico que corroboraba el discurso del PRO, donde la ausencia de diseño político para neutralizar la valoración de oportunismo, torna negativas estas intervenciones. No se pudo transmitir una idea de la ciudad que se desea, en tanto sustentabilidad e integración de todos los sectores populares; definiendo de manera precisa la política económica del gobierno de la ciudad. Esto lo confirma el dato de que un 20% de los votantes de Macri, votaría a Cristina en las elecciones de octubre.

EL ESPACIO DE DISPUTA

Cuando se señala la estructura ideológica individualista de amplios sectores sociales, se debe tener presente una transversalidad en la estratificación social existente, presuponer que en los espacios territoriales donde obtuvimos más votos, estos proceden en su mayoría de los sectores con menos recursos, es un error fatal. El aparato clientelar del PRO, obtuvo votos en todos los estratos sociales, de lo contrario era imposible alcanzar el 47,3%. Por lo que reducir el resultado al simplismo del medio pelo y la tilinguería es de escasa ayuda.

Es tan individualista el que desde necesidades extremas, intenta resolver lo apremiante de su situación por sus propios medios, como el gerente que vive en Palermo y considera que su posición es el resultado de su esfuerzo. Ambos son una esponja del discurso liberal, es la formula aplicada por el menemismo en los noventa.

En los dos casos consideran que el Estado es un consorcio al cual aportan, para recibir servicios, en el caso de quien padece una situación de pobreza o indigencia, es admitir que la atención del estado es un gesto generoso, ya que son escasos sus aportes al consorcio, y para quien no posee necesidades considera aceptable toda intervención del estado que adormezca la conflictividad social, en tanto no tienda a producir condiciones reparadoras de igualdad.

En ambos casos ninguno de los dos puede observar que el orden social se produce y reproduce, desde las políticas del estado, donde la no intervención en la economía, es brindar la decisión al mercado sobre las condiciones de vida de cada ciudadano, es decir a las corporaciones que lo controlan.

Si las distintas organizaciones que integramos el Frente para la Victoria, seguimos con la lógica de construir visibilidad, para posicionarnos internamente mas cerca del dispositivo de decisiones políticas, es imposible que desarrollemos una unidad de concepción, sobre el espacio en el que tenemos que actuar, peor aún desperdiciamos las voluntades políticas que se expresaron a través de nuestra oferta electoral.

La voluntad de construir un nuevo bloque hegemónico, requiere pensar las acciones políticas que pongan en evidencia los intereses del PRO, de las corporaciones y los mecanismos de dominación existentes; si por el contrario se persiste en “explicar” las bondades de las decisiones adoptadas por el gobierno nacional, lo único que estaremos haciendo es brindar datos empíricos, que reafirman el marco ideológico y la construcción de consenso del enemigo.

De poco sirve explicarle a alguien con valores individualistas, el sentido reparador que tiene la Asignación Universal por Hijo, por el contrario, desde sus principios concluye, que ello se hace con los impuestos que paga, y con su esfuerzo personal.

Si estamos dispuestos a construir una nueva Argentina, debemos interpelar a los sectores individualistas, para que sean protagonistas y sujetos políticos de esa construcción, proponiendo acciones colectivas dirigidas hacia el estado, en escenarios que identifiquen claramente los intereses que se oponen a los sectores populares, y la injerencia que tienen en las decisiones del estado. En esta práctica no puede estar ausente, señalar cual es el orden social, donde el hombre recupera su centralidad como compatriota, desplazando a los medios materiales y las practicas consumistas, de ese lugar.

Difícilmente podremos superar esta derrota, con justificaciones que no la admiten, o que no señalan las determinaciones del resultado; es de poca ayuda evaluar que el conjunto de las fuerza políticas perdió en la polarización, o pensar que la formación social de la ciudad es la misma, que la de los años cincuenta o setenta, más terrible es imputar el resultado a la condición de medio pelo de los habitantes de la ciudad, es una pésima lectura de Jauretche, y una desacertada interpretación sobre los mecanismos de dominación que despliega la colonización en países dependientes.

Desde esta perspectiva se debe realizar un análisis sobre la concurrencia al ballotage; en términos matemáticos los sectores individualistas superan ampliamente el 50%, el mejor resultado que podríamos obtener es mantener la diferencia del 20%, sin datos empíricos que lo corroboren, sospechamos que el 25% que no ha concurrido a votar, en su mayoría, son ciudadanos que migraron de Capital.

Por último en términos políticos, es un error fatal considerar que acercarnos al 40% nos da un piso para la elección nacional, por el contrario puede tener una lectura negativa y cierta cuota de mesianismo, para muchos de los votantes, que habiendo optado por Macri, no arriesgarían que el país sea conducido por las ofertas electorales que compiten con el FPV a nivel nacional. La participación en el Ballotage indefectiblemente plebiscitará las políticas nacionales, sin tener precisión del impacto que tendrá sobre la foto, que hoy coloca a Cristina como ganadora en primera vuelta.

La única posibilidad de revertir el resultado, es que un 10% de los votantes del PRO o de las expresiones con igual signo ideológico, admitan que se han equivocado al emitir su voto el domingo; reconociéndole a Macri una enorme capacidad de victimizarse, es casi imposible que se pueda producir un hecho, donde los votantes adopten esta actitud. La otra alternativa es una extraordinaria capacidad comunicacional que nos permita evidenciar que los intereses del PRO, expresan a una minoría que afecta a los sectores populares que lo han votado y que ello produzca una nueva decisión política al votar

miércoles, 13 de julio de 2011

Wanted


Claro, la columna de Fito Páez se corrió de lo normal, por eso llama tanto la atención. Lo normal, lo naturalizado en la Argentina de nuestros días es que Mario Vargas LLosa trate a la sociedad argentina de imbécil por haberse dado gobiernos como los de Néstor y  Cristina, lo naturalizado es que una dirigente política diga, muy oronda, que la manifestación de pena popular por la muerte de Néstor Kirchner en realidad fue un ardid de Fuerza Bruta. Es natural que una revista publique en tapa que la presidenta de la nación es bipolar, tanto como que Francisco De Narváez diga que Néstor Kirchner prefirió morirse antes de exponerse a una nueva derrota. Es natural en nuestra cotidianeidad que desde la oposición se envíen cartas a las embajadas denunciando que el país supuestamente está bajo el yugo de una tiranía. Eso es lo normal, el piso del debate político argentino. Desde los medios concentrados, minuto a minuto se leen, se ven y se escuchan las peores barbaridades sobre el gobierno, sobre el kirchnerismo, sobre la dirigencia sindical y sobre las mayorías populares que vienen ratificando desde 2003 un rumbo de gestión y proyecto. Se puede tranquilamente demonizar al anciano padre de Daniel Filmus, total, después se condena el hecho, se le pega un tirón de orejas a los pillines que armaron la campaña y listo, todo queda ahí, en el rinconcito de las cosas menores. Pero que un artista lance un exabrupto como lo hizo Fito Páez sale de esa normalidad y su foto con la leyenda "Wanted", como en esas películas de lejano oeste, inunda la ciudad.

Es que a los que se oponen al gobierno de Cristina les está todo permitido y a los que lo defienden, nada. Se puede mentir, blasfemar, tergiversar desde el dispositivo mediático pero ¡Guay del que desde la vereda K se caliente, pierda la compostura y se mande una puteada! Ahí aparecen las señoras gordas defendiendo la moral y las buenas costumbres contra el fascismo kirchnerista!!!

Lo de Fito llama la atención por ser, en efecto, un exabrupto desde el otro lado. Hace ruido porque por fín tienen lo que andaban buscando, la profecía autocumplida "Ven, ven lo que es la crispación kirchnerista" nos dicen mientras exhiben la cara del rosarino "Esto es lo que nos espera si no nos sacamos de encima a este gobierno" aconsejan con cara de circunstancia. "Vaya un pollo por tantas gallinas", diría mi madre...

Pero además, Fito Páez hace canciones, no hace política. El que tiene que preocuparse por entender al electorado porteño es Daniel Filmus, no Fito. ¿O acaso hemos llegado a un nivel tal de desmemoria y de desconcierto que nos las vamos a agarrar ahora con Fito?

Reivindico el derecho a putear. 


Fito Páez es nuestro Tano Pasman y no podemos ser nosotros los que no lo banquemos. 

Un exabrupto es un momento de calentura, una incorrección política, un grito del que generalmente cuando nos enfriamos reconocemos que estuvo mal. Porque el exabrupto siempre es un bodoque donde en medio de lo descartable y lo maloliente va algún que otro pétalo de rosa, alguna verdad amarga, inconfesable. El problema es que al exabrupto permanente proferido desde las usinas de la oposición mediático-política se lo ha naturalizado y ha pasado a ser parte del sentido común del relato mediático, entonces se llega a un punto en que es algo tan cotidiano leer que el que vota al kirchnerismo lo hace por un par de zapatillas, que por repetido como concepto deja de llamar la atención. Pero el exabrupto se toma desmesura imperdonable desde el otro lado ¿Porqué? Porque los que apoyamos este gobierno no tenemos derecho al pataleo, estamos condenados a ser buenos, educados, respetuosos, cordiales. Se nos tiene prohibido reaccionar, rebelarnos, blasfemar. Tenemos que agachar la cabeza, morder el freno y cuidarnos como de mearnos en la cama con eso de "no hacerle el juego a la derecha". Vuelvo a reivindicar entonces el derecho a enojarse y a putear de un artista tanto como de un ciudadano anónimo, un nadie.

Chorrea hipocresía la ciudad de Buenos Aires. Reconozcamos que Fito se zarpó, pero no lo entreguemos a las fieras.

Reivindiquemos el derecho a putear de vez en cuando.
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Mempo Giardinelli "No seré yo quien condene a Fito Paez"


Mempo Giardinelli, convocado anoche por Tenembaum y Zlotogwiazda, transitó una senda discursiva que, me parece, es de las más acertadas respecto a cómo pararse ante la columna de Fito Páez y el apoyo a Daniel Filmus.

El audio dura 8 minutos.

Audio extractado de la edición del 12-07-2011 del programa "Palabras más, palabras menos" que se emite por la señal de cable TN.
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martes, 12 de julio de 2011

Un pueblo "sometido"

Publicado por ámbito financiero
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Los compañeros de ZOOM salieron del frasco.

Dicen los compañeros de ZOOM que:

No sirve (ni vale) ir a cazar al zoológico. Vale ver 678, escuchar AM 750 y leer Tiempo Argentino si hace falta tener data, buscar letra o levantar el ánimo. Pero ese ánimo tiene que enfocarse en el intento de penetrar el techo propio. Nunca para cimentar nuestra complacencia. Aunque los medios concentrados estén en contra y protejan las barbaridades de Macri. Aunque haya que remar en el dulce de leche. Ese es nuestro desafío. Como colectivo y como individuos. Hay que leer y bucear en Clarín y La Nación. Hay que tragarse a Bonelli y a Magdalena. Hay que tratar de entender y discutirle al vecino que quiere amurallar el palier. No hay otra. Buscapina y garra. Cachamay y corazón. Al enemigo hay que sentirle el olor, bien de cerca, para adivinar sus próximos pasos. De lejos, no lo entendés y te vacuna.


Muy pero muy bien. Los compañeros asumen que habían dejado de leer Clarín y La Nación y de escuchar a Magdalena.

Entonces el problema no es el progresismo sino la escafandra.
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A Filmus se le critica el progresismo


Entre tantas miradas sobre el resultado de las elecciones del domingo también está aquella que nos dice que en la capital Fernando De La Rúa triunfó cuantas veces se lo propuso y que luego, al calor de ese Frepaso que creció en el "Hora Clave" cosecha 1997/98/99 sobrevino el "progresismo" ibarrista, con todo lo que ello implica, hasta que la ciudad encontró finalmente una expresión política que en apariencia estaría hecha a su medida. Desde 2003 Macri no para de ganar y el domingo quedó demostrado que la primera minoría de los porteños quiere que siga gobernando.

Luego resulta que el 24 % de Solanas en 2009 en base a un voto prestado proveniente de la Coalición Cívica significó un triunfo de la ostia, incluso no faltaron quienes dijeron que el cineasta había expresado el voto peronista ¿Lo podés creer? Pero ahora este 28 % que sacamos nosotros, viniendo de un 9 % y mejorando los niveles históricos en el distrito, pareciera que no sirve para nada. Ahí andan algunos genios con el diario del lunes, demostrando una escasez de solidaridad que embronca, aprovechando la ocasión para echarle la culpa por poco a Paka Paka y a todo lo huela a "progresismo". Díganlo de una vez, compañeros, digan que según ustedes para ganar hay que tirar por la borda todo lo hecho en materia de medios, de matrimonio igualitario y de toda esa agenda "seisieteochista". Pónganlo en palabras, muchachos, y dejémonos de andar con tanto Gre Gre para decir Gregorio. Digan de una vez que les encanta el peronismo de Macri, que ese es el modelo con el que se mojan. Elogien de una buena vez la forma en que Ritondo viene delineando en la CABA una estructura territorial similar a la de las intendencias del conurbano. Digan también que los tranquiliza que en capital el peronismo siga sin dar pie con bola, no sea cosa que algún día se siente a la mesa de los ganadores y altere el status quo.

Lo que nadie dice es cómo se interpela a un electorado que en líneas generales tiene necesidades básicas satisfechas. Lo que nadie dice es que pareciera que allí donde no hay necesidad de cloacas, asfalto y agua corriente, el peronismo y el proyecto Nacional y Popular no tendría razón de ser, y no creo que sea así sino que se impone como prioridad elaborar un buen diagnóstico del electorado a interpelar, algo que elección tras elección vemos que nos sigue faltando. Acá no se perdió por "progresismo", se perdió porque en muchos casos le hablamos a un sujeto que por ahí no existe, porque le hablamos de escuela y hospital público a un electorado que en un 70% no pisa ni una escuela pública ni un hospital del Estado y porque los sectores que sí lo consumen son traccionados políticamente por los que están un poquito mejor en la escala social.

Pero lo que se observa en lo profundo es una crítica al "progresismo" que expresó Filmus. Un progresismo, digamoslo,  que no se diferencia en nada del de Cristina, pero claro, como la compañera mide bien (o eso parece según las mismas consultoras que le erraron feísimo el domingo) nadie se anima a decírselo a ella. En el fondo pareciera que están criticando el "progresismo" del kirchnerismo.

Estaría bueno que se explicitara un proyecto alternativo.
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lunes, 11 de julio de 2011

Nuestros respetos a Poliarquía Vol. 2


Ya lo hicimos el lunes 29 de junio de 2009 cuando en este post reconocimos que a pesar de todo lo que le habíamos pegado a Poliarquía había que reconocerle que había sido la encuestadora que mejor había arrimado el bochín a los resultados de esa elección donde Francisco De Narváez le ganó a Néstor Kirchner.

Hoy la página Diarios sobre Diarios publica este excelente y muy recomendable informe sobre cómo le erraron todas las encuestadoras viendo los resultados de ayer.

Pensándolo bien no hay nada nuevo bajo el sol, cada elección que pasa volvemos a caer en la cuenta que los mismos consultores de siempre vuelven a brindar una información de mala calidad, pero a los pocos meses vuelven a estar en la palestra y en los principales medios como si nada.

El problema es de los que les seguimos dando bola.
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