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martes, 11 de agosto de 2015

¿Los debates sirven para algo?

Este post lo publiqué en junio pero me parece que viene bien refrescarlo, a propósito de cómo se está promoviendo el debate entre candidatos a presidente en las últimas horas

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En 2007, Mauricio Macri se comprometió a construir 10 km de subte por año, 40 en su primer período al frente del gobierno porteño. Como sabemos no cumplió esa promesa y como castigo electoral en 2011 obtuvo la reelección cosechando más votos incluso que en 2007. Por si fuera poco, en las recientes PASO, los dos candidatos del PRO sumaron más votos aún que los de Mauricio Macri en 2011. El subte, sabemos, es un emblema de la ciudad de Buenos Aires, pero el incumplimiento de Macri en ese rubro no le significó castigo electoral alguno, más bien todo lo contrario.

Este ejemplo basta y sobra para aniquilar el sonsonete sobre la importancia de los debates entre candidatos y la presunción de que un candidato que no cumpla con lo sostenido en un evento de esas características pagará luego un costo elevado. En realidad, la discusión en torno a este asunto es bastante precaria ya que encubre una mirada formalista y muy superficial de la contienda democrática, lo mismo que la suposición de que la exhibición de una plataforma electoral orienta al elector al momento de decidir su voto. Nadie vota al partido X por lo que diga el punto 3 de la plataforma en el rubro Educación. Nadie tomó en cuenta la plataforma de Alfonsín para optar por él en 1983 ni la de Menem en 1989 o la de De la Rúa en 1999. En la Convención Nacional del PI de 1983, celebrada en el Hotel Crillón, cuando se quitó "Reforma Agraria" y "Estatización de la banca y el comercio exterior" de la plataforma electoral, la Juventud se retiró del recinto en clara manifestación de protesta. Luego regresó y aceptó a regañadientes los cambios. Al día de hoy no se han hallado votantes que en las elecciones del 30 de octubre dejaran de votar a Don Oscar por esas podas en la plataforma electoral. Tampoco se conocen casos de ciudadanos que pensando votar en contra del tratado del Beagle con Chile, allá por 1984, hayan cambiado su voto por la paliza que le pegó el entonces caciller Dante Caputo a senador peronista Vicente Leónidas Saadi, como tampoco nadie que pueda fundamentar que la paliza de Cafiero a Juan Manuel Casella en 1987 se haya cocinado en el famoso debate para el que el candidato alfonsinista se hizo a nueva la dentadura. Tampoco se conocen votantes de Menem que decidieron votar a Angeloz cuando el riojano dejó la silla vacía...



Nuestro debate electoral está repleto de frases bienintencionadas y lugares comunes que están en franca disputa con el uso de la inteligencia y la capacidad de razonar las cosas yendo un poco más allá de la frase hecha.  Hace poco, Margarita Stolbizer  -sin dudas la abanderada del lugar común bienintencionado- planteó que se debe votar a favor de propuestas y no "en contra de tal o cual candidato". Una soberana idiotez: en realidad uno siempre vota a favor y en contra de algo. En mi caso, recuerdo que en 1989 voté a Menem para que Angeloz no hiciera lo que luego hizo el turco (sí, el mismísimo candidato que luego admitiría haber mentido puesto que si confesaba en la campaña su verdadero plan de gobierno no lo votaba nadie). En las elecciones que se avecinan, alrededor del 80% del electorado optará por continuar siendo gobernado por el FPV o por el retorno a aquél "país normal" pre 2003 que enarbola Mauricio Macri. Es claro, no le busquemos más vueltas. Ahí nadie mirará qué propone Macri o el candidato que finalmente presente el FPV. Se votará continuidad o retroceso.

Pero por otra parte, y volviendo al tema de los debates, no conozco grandes cambios de opinión como consecuencia de un debate, es más: sí me consta que en líneas generales los debates sólo sirven para reafirmar las posiciones previas de los espectadores. Generalmente, el que está identificado por el candidato A refuerza su predilección por él, lo mismo el que está a favor del candidato B, y así sucesivamente. Si Jorge Asís se presentara como candidato a presidente, muy probablemente ganaría con comodidad todos los debates merced a sus dotes de eximio polemista ¿Alguien en su sano juicio cree que ganaría una elección?


Finalmente ¿Deben realizarse los debates? Por supuesto que sí, pero sin dar por el pito más de lo que el pito vale, ni mucho menos caer en las trampas que nos tienden ciertos armados como "Argentina debate" que responden exclusivamente a los intereses de los conglomerados mediáticos, como este que ahora se viene promocionando. Seamos claros: un candidato puede realizar cualquier promesa y luego hallar 10 razones a la vuelta de la esquina para explicar que, "lamentablemente", esa propuesta no podrá ser llevada a la práctica por tales y tales motivos. El caso de Macri que citamos al comienzo es de libro.


Nuestra democracia se está debiendo cosas mucho más cruciales que los debates. Sin ir más lejos, es mucho más importante reformar la Constitución para instalar un sistema electoral serio como en la mayoría de los países, donde para ganar en primera vuelta se debe obtener más del 50% de los votos y enterrar así este sistema vergonzoso que idearon Menem y Alfonsín en 1994.

14 comentarios:

Diego dijo...

Según el gran Verbitsky:

"Un caso paradigmático se inició con una frase del jugador de tenis Guillermo Vilas, quien en un programa de televisión declaró que si el entonces presidente Carlos Menem “hubiera dicho lo que pensaba hacer, nadie lo hubiera votado”. Un periodista se la atribuyó luego al propio Menem, otros la repitieron, los simpatizantes consideraron que era una picardía simpática, para los que no lo querían fue una repugnante muestra de cinismo y las opiniones taparon la verdad. Haga la prueba de repetirles la frase a diez conocidos. Habrá incluso quienes recuerden el tono y el gesto con que le escucharon algo que Menem nunca dijo, acaso porque era más pícaro que Vilas. Después piense qué nos enseñan esas respuestas sobre la construcción del acontecimiento, como se titula un libro del semiólogo de Clarín Eliseo Verón, que traduje del francés durante los años del exilio interno."

Diego dijo...

Totalmente de acuerdo que los debates no sirven para nada. Siempre lo sostuve, hasta que Aníbal me jodió el argumento... igual, no sirven para nada :-)

K-beza dijo...

No me molestaría un debate entre candidatos, eso sí, fuera del monopolio, en un lugar neutral y que lo pueda levantar cualquier canal o radio o medio audiovisual en vivo. Y me ganaste Diego, iba a poner lo mismo que dijo Verbisky, pero ya que lo pusiste vos, pa´que repetir. Abrazo Nac&Pop mis kumpas

Erkekjetter Silenoz dijo...

Lo que pasa es que si el "debate" es decir lo que se piensa hacer y... no es un debate serà proslitismo ponele...

Debatir es frente a un problema abordarlo al menos con dos formas distintas cosa que yo nunca vi o escuché en ningún "debate" pero bueno.. reconozco que no fui/spy un consumidor de estos "debates"

Daniel dijo...

En los anteriores debates por el gobierno de la ciudad, Daniel Filmus hizo exposiciones de las más brillantes que escuché sobre su programa de gobierno. Puntillosas, esmeradas, realmente creíbles sobre la políticas que iba a aplicar en cada rubro de gestión.
Luego, hasta los propios lo acusaron de ser un candidato "triste", sin dotes de seducción política, etc.
Realmente no sirven para nada los debates.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo Gerardo...no sobrevalorar ese show de los adoradores de lo politicamente correcto.

Ahora bien, el debate que me gustaria ver, y hasta pagaria para que se haga es Artemio / Asis.

Fraternalmente
Rojo y Negro

oti dijo...

Depende lo que se entienda por "debatir". Si debatir es exponer, contrastar o intercambiar ideas, es bueno. Cuando no hay ideas no es posible debatir. Este es el caso frecuente en los medios de comunicación. El término "ideas" hay que usarlo en el sentido restringido, es decir, de hipótesis.

hector dijo...

Con que libreto encarara Macri el debate, con el suyo tradicional o con el moderno, que le tomo restado a Cristina?

mumi dijo...

para mi no...no hay nada mas aburrido que un debate

Fito Fernández dijo...

En lugar de aburridas reuniones donde todos gritan y nadie expone ("debate") y supuestamente gana el mas ingenioso (algo que deciden los analistas políticos), preferiría que se cursara a los candidatos una serie de preguntas y que cada uno exponga y explique, utilizando para cada respuesta el tiempo que considere justo, teniendo que respetar un tiempo total (por ejemplo 30 minutos). No importa si aprenden las respuestas, interesaría saber la importancia que le asignan a cada tema.

Carlos G. dijo...

Así como la única encuesta electoral creible es la propia elección, el único debate creible es el que surge de la comparación de la gestión de los distintos polemistas o bien de su trayectoria histórica.
Como dijo alguna vez Borges, las opiniones son lo menos importante de las personas, o sea: lo importante es lo que hacen.
Para qué debatir con alguien que cambia de discurso según le vaya en las encuestas?
Ahí anduvo Sturzenegger dando cátedra de cómo se encara un debate televisivo, sin proponer, sin explicar, sin defenderse y sin pelearse.
Y menos fructífero será un debate si en lugar de discutir las posibles alternativas de desarrollo de un proyecto conjunto, lo que se pretende es polemizar sobre realidades apreciadas de modos diferentes.
Eso genera discusiones no coplanares: un diálogo de sordos, bah.

Anónimo dijo...

un debate Vidal-Anibal no estaría bueno?
fernandobbca

Politico Aficionado dijo...

Un debate Massa Macri Scioli, organizado por Magnetto no me gusta.

Cato dijo...

El argumento de que el debate no sirve porque no cambia el resultado electoral es endeble. Con el mismo criterio, si el voto fuera "cantado" en vez de secreto, seguramente el resultado sería el mismo y sin embargo seguimos prefiriendo el voto secreto. No pienso votar a ninguno de los candidatos que iría al debate (voto a Stolbizer, igual que en las PASO), pero el debate sirve para ver cómo reacciona un candidato cuando tiene que confrontar con un rival de verdad (no con periodistas amigos o con una corte de ministros y alcahuetes que aplauden hasta los furcios del candidato). Yo creo que fue el debate en TN lo que metió a Lousteau en la segunda vuelta de la CABA. Pero aunque mi creencia sea incomprobable o falsa, sirvió para confirmar que Lousteau se banca la discusión.