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lunes, 18 de marzo de 2013

El kirchnerismo y el Papa | peronismo-progresismo


Contrariamente a lo que los grandes medios intentan infructuosamente instalar, al oficialismo lo va a complicar más el debate en sus entrañas respecto a cómo pararse ante el nuevo Papa que un quimérico oxigenamiento del espectro opositor puesto que Bergoglio nada podrá hacer para solucionar sus fallas estructurales. La falta de un proyecto político y la necesidad de renovar bancas de sus figuras impondrá los acuerdos más flipados que se puedan imaginar y ello alargará aún más el desierto por el que transitan las brigadas opositoras.

Al kirchnerismo muy probablemente le duelan mucho más las discusiones que ya se empezaron a dar en su seno. Esta exposición de Horacio González en Carta Abierta y este post de Manolo lo demuestran. En realidad, lo que vendrá será una nueva fase en la habitual tensión que existe en la convivencia tumultuosa entre el peronismo y los sectores provenientes de experiencias centroizquierdistas, más laicos y, obviamente, más anticatólicos.

Nos espera un debate para alquilar balcones, debate que volverá a ratificar que es al interior del kirchnerismo donde se siguen gestando los intercambios más fructíferos sobre el futuro.

11 comentarios:

Daniel dijo...

O sea; se puede decir que el Vaticano es una cueva de rufianes y esas cosas?

Gerardo Fernández dijo...

Si, y también algunas cosas nuevas

Nando Bonatto dijo...

se puede mantener las banderas de siempre sin putear al cuete
Con la verdad no ofendo ni temo
Memoria Verdad y Justicia
No hay reconcialiacion sin reconocimiento pleno del pecado y acto de contriccion por el mismo
aborto ,olvidate por un tiempo muchacha. seguir repartiendo preservativos y mantener las campañas de educacion sexual y preventivas de embarazos no deseados, es decir politica sanitaria pura y dura
Lo demas??? menos tema aborto que es realmente una necesidad, en fin , puro folklore

Mabel dijo...

Se pude aprender de CFK y hacer política ;ceder y negociar,ir al pie de presidente a monarca y pedir q nos apoye en la causa Malvinas y de paso mostrarle al mundo q estamos orgullosos de los trabajadores cooperativistas y de nuestras costumbres .
Se puede tener esperanza ya q puede venir un tiempo de cambio q desde Chavez para aca le costó mucho nuestros líderes armar y fortalecer en la Unasur y la Celac y q no será milagro sino construccion tenaz .
Se nota q Vaticano prestó mucha atención a La Patria Grande y les llama la atención la unidad y la convocatoria populista .
Además creo q saben q No hay pero cuña q la del mismo palo asi q meter un papa latino para cooptar a los fieles q han perdido no es mala idea .
Se puede ser optimistas y creer q esta vez algo sucederá Pero si no es asi no habremos perdido nada porq nada esperabamos de Bergoglio (Encima nos esta sorprendiendo con gestos y repercusion global mediática Ojalá sean algo más q gestos Ojala haya aprendido de NK y "de los mosqueteros "y opte x los pobres )
(Hasta ahora,yo ni enterada de q Jorgito era peronista ,ni villero y me enteré en TN)

Se puede "desensillar haste q aclare"y pase el misticismo y el arrobamiento papal .No olvidar Esperar mejor momento.
Se puede porq los k somos inclusivos

Daniel dijo...

De todas formas, las declaraciones de González no son felices:

- "No puede ser que compañeros del oficialismo celebren la elección de Bergoglio".

Cómo es que no puede ser? Cada cual expresa lo que siente y es libre de hacerlo, no?

La verdad que a mi me dio náuseas pero eso es completamente distinto a bajar unos cuantos cambios y aceptar al otro.
Tuve un registro una sensación que debo aceptarlo, me pegó en el hígado. Luego reflexiono y me digo a mi mismo:
-"Esto es fruto de la parte intolerante que no he trabajado dentro mío. De todas formas no me siento culpable de haberlo sentido. Me chocó y punto"
Pero una cosa es lo que se siente y es inevitable (puede ser indagable en el si mismo) y otra el respeto que debe tenerse por los sentimientos del otro.

En definitiva, no me cuelo en este debate. Que cada cual la maneje como puede.
Después de todo Cristina es católica y si fuera eso gravitante yo no podría apoyarla por no serlo. Un absurdo.

También González, intelectual como es, investigador, compara el estilo de Bergoglio con el de Jesús.
Y dice:
-"Cristo era una estructura del mundo, era un tipo intelectual".

O sea; un investigador, un progresista como González ni siquiera -si es por meterse en tema- investigó que no existe ninguna evidencia de la existencia de Jesús?

Ahí es entonces donde personalmente freno. Como no tengo derecho de parar a una viejita embargada en su fe a la salida de una iglesia para mandarle semejante sentencia sobre la no existencia de Cristo, tampoco me creo capaz de meterme en una discusión donde lo que moviliza a aquellos cuyos gestos en primera instancia me molestaron (digo me molestaron, pero NO SOY QUIEN PARA JUZGARLOS), quedan de lado en tanto no soy quien para meterme en la fe de la gente y la expresividad que desata ese fenómeno muy interno e intransferible.

Finalmente (o antes que nada) está la cuestión de Estado, donde la Presidenta asumiendo la representatividad de todos los argentinos se desempeñó hoy extraordinariamente.
Quizás también ella se plantee ahora, porqué no lo recibió a Bergoglio Cardenal en una de las tantas entrevistas que le solicitó.

Alfre dijo...

Medio off topic, pero también para señalar un síntoma de que del otro lado tampoco están muy definidos al respecto de cómo comportarse con el Pancho, me resultan cómico los malabares que hace CNN para criticar las posturas del papa sobre la pobreza, el neoliberalismo, etc., sin que alguien se de cuenta de que en definitiva están criticando los dichos del mismisimo papa.

Gerard (Depardieu) dijo...

Es interesante lo que dice Horacio González. Pero tengo algunos puntos de diferencia. Me quedó farragoso el comentario, pero estas cuestiones son muy complejas para abarcarlas en cuatro renglones. Y ya que el kirchnerismo es, hoy por hoy el seno de los debates más interesantes, pues vamo’ a debatir un poco.

Antes que nada, y aunque no tenga mucha importancia, no parece muy realista pedirle a Bergoglio que vaya a tomar el ómnibus en Roma. Sí, podría si quisiera. Pero si empezamos diciendo que los gestos de Bergoglio son “demagógicos”, ¿qué sentido tiene pedirle que realice en Roma el mismo gesto que se califica de demagógico si es realizado en Buenos Aires? Si el actuar de Bergoglio es una impostura, ¿qué probaría el hecho de que viajara en colectivo en el Vaticano?

Y ahí es donde me parece que caemos en los vicios argumentativos de la oposición. Me hace un poco de ruido cuando HG llama a Bergoglio “demagógico”. Porque al hacerlo, le aplica la hipótesis de la impostura, que es la misma que nosotros (los que simpatizamos con el gobierno) criticamos de la oposición. Para esta última, si Cristina se saca una foto con un trabajador, si abraza a un chico, si entra a la casa de una mujer humilde, sólo son “gestos demagógicos”. Así como no coincido con aplicar la hipótesis de la impostura a Cristina, no coincido con aplicársela a Bergoglio: decir que, si luce una cruz de hierro en lugar de una de oro, si pide que lo bendigan, si nombra al “pueblo”, si se autodenomina “obispo de Roma”, si usa el lenguaje coloquial, “es un impostor” … no explica nada. Podríamos usar esa explicación para cualquiera que no nos gustara y nadie podría refutarnos. Por eso creo que no sirve, al menos no en cualquier contexto. Además, la hipótesis de la impostura nos hace caer en la discusión de si “Fulano es sincero o no”, que es inútil, porque nadie puede estar en el fuero íntimo de Fulano para saber si lo que dice y hace coincide con lo que piensa; lo que vale la pena discutir es cuáles son las consecuencias concretas de lo que Fulano hace. Y las consecuencias concretas de las medidas que tome Bergoglio, hoy papa Francisco, se verán a partir de hoy, martes 19 de marzo, cuando inicie su papado.

Gerard (Depardieu) dijo...

Creo que se podría esbozar otra interpretación de estos gestos de hombre “sencillo, austero”, etc. observándolos en el contexto de la lucha de poder dentro del propio Vaticano. Bergoglio, como hombre de Iglesia que es, y que no ha vivido en una torre de marfil, sabe qué gestos son poderosos para el pueblo creyente (y yo aclaro que lo soy). Y como cuadro político que es, está atento a cómo conjugarlos y al impacto comunicacional que ellos tienen. Y conjugarlos es algo que ha hecho muy bien. Pero quizás habría que leer en esos gestos, no la intención de “caer bien” como un fin en sí mismo, sino apenas como un medio de diferenciarse de una curia vaticana corrupta que, él lo sabe, está muy sospechada y ha caído en el descrédito incluso entre los propios católicos (al menos, de los que están un poco informados). Como si dijera: “Yo no soy como ellos”. Él también es consciente de que hay una expectativa de que ponga un poco de orden en ese ecosistema viciado hasta la náusea. Es consciente, también, de que las facciones mafiosas dentro de la propia curia no se la van a hacer fácil. Y puede que, por lo tanto, se haya puesto a trabajar en generar una adhesión entre el pueblo creyente que le proporcione algo análogo al “apoyo popular” (por más que la Iglesia no esté pensada de esa manera). Algo así como si quisiera decirle a esa curia corrupta: “Muchachos, miren que la grey católica está conmigo, no con ustedes. A mí no me eyectan como al anterior”. Evidentemente, ha logrado generar un consenso amplio entre los católicos: desde teólogos de la liberación, como Leonardo Boff, pasando por quienes desean un retorno al espíritu del Concilio Vaticano II, hasta fieles “del común” están esperanzados con este papa. Y quizá necesita este consenso amplio desde fuera del Vaticano si quiere sobrevivir dentro de él. Creo que al menos habría que considerar la posibilidad.

Por otro lado, coincido con algo que se decía ayer en el Vermucito en el sentido de que no cabe comparar el rol de Bergoglio en América Latina con el que tuvo Wojtyla en Europa del Este. Son contextos históricos y políticos distintos. No veo muy claro de qué manera podría la Iglesia controlar los procesos populares de la región. La legitimación de esos procesos se da con los votos, y por más que el papa mande sutiles señales a favor / en contra de tal figura política, los pueblos saben qué pueden esperar (o no) de cada quién. En todo caso, dudo mucho de que la influencia papal pueda realmente torcer una elección.

Para terminar: esta celebración que hacen los medios opositores del “hombre sencillo, austero, amable, cálido” etc. me parece que se explica porque esos medios toman esos gestos como signo de que este papa “no va a joder”. Que no va a cuestionar los monopolios, los abusos del capitalismo financiero, que no los va a interpelar de ninguna manera. Yo espero que se equivoquen. Si el papa los desengaña, lo aplaudiré, y como dice en su blog el padre Eduardo de la Serna, tengo ganas de aplaudir.

Lupin dijo...

Senti repulsión al escuchar a Mariotto hablar bien de Bergoglio... demasiado oportunismo electoralista.
Acepto q hay q ser estrategicos pero si algunos van a opinar que sea con destreza.
Es bueno que haya debates internos... Coincido plenamente con gonzalez y sentí alivio de escuchar sus palabras.
Lamento q la subida de Bergoglio atrase las iniciativas de despenalizacion del aborto.

Gustavo Marcelo Sala dijo...

Me permito insistir: la política y la religión van en ese orden. De modo que todo lo que se haga debe apuntar a los objetivos políticos de máxima que el proyecto tiene preestablecido.

Gerard afirma: "Por otro lado, coincido con algo que se decía ayer en el Vermucito en el sentido de que no cabe comparar el rol de Bergoglio en América Latina con el que tuvo Wojtyla en Europa del Este. Son contextos históricos y políticos distintos".. No coincido.
Vale comparar debidio a que siempre el Vaticano intervino malamente en esos asuntos. Obviamente que lo hizo modificando sus prácticas de acuerdo a las épocas y los contexto, pero su objetivo político siempre ha estado del mismo lado del mostrador.

ram dijo...

Una vez fuí chico - y alumno de colegio de curas - sucede que en semana santa me tocó presenciar un desfile de mozos que le llevaban el morfi a, justamente, los curas; enormes milanesas con muy generosas porciones de papas - pobres, justo, justo, sacrificarse así en días de "ayuno y abstinencia", ayuno que, en ese preciso momento hacía mi abuela, a pan y agua mientras las milanesas nuestras tenían que ser de merluza.
Un trabajo práctico de hipocresía aplicada más lo inentendible (pero no por eso menos cierto) de la religiosidad popular.
Podríamos decir que la gente cree, o quiere creer, en trascendencias que vayan más allá del mundo real, cotidiano. La iglesia lo sabe y medra con eso, su negocio, su kiosco desde hace 20 siglos 20.
A muchos puede no gustarnos pero, no es cuestión de gustos. A mí no me resulta nada difícil coincidir con Horacio González, aunque creo que la cosa - hoy - pasa por la oportunidad, si es que hay que "escandalizarse" o si hay que orejear bien las cartas antes de jugar a las atropelladas.
Se sabe qué y quién es bergoglio, ídem qué es, que fue y qué aspira siempre a ser la iglesia; se sabe también - perfectamente - todo el entramado de intereses aconómico/mediático, siempre listo a bajar una línea tan "espiritual" como vomitiva, tan oportunista como masiva. No hay que escandalizarse, hay que bancarse el sopapo inicial y estar atentos a cómo sigue la película, a cómo juega bergoglio como papa y como juega la iglesia (ese país sin fronteras ni los tanques que preocupaban a stalin) bajo la dirección (aún no se sabe si real o supuesta) de bergoglio. ¿Alquien vió la garantía de que acá no habrá un tecito, un infartito, un alguito de acá a un mes?.
Se me ocurre que habr{ia que aprovechar estos tiempos de festejos (que no son tales para unos cuantos de los que andamos por aquí) para abrir mejor los ojos, la cabeza mientras esperamos que se disipen las fumatas, los inciensos y tanto folklore clerical... y que empiece el partido de verdad.