viernes, 16 de diciembre de 2011

2001 - 2011

Hace 10 años exactamente publiqué en el sitio Rebelion.org la nota que está más abajo y como conté unos días atrás, me sigue conmoviendo releerla. Me alegra mucho comprobar que en esa época tenía muchas cosas muy claras y lo digo porque uno generalmente cree qué es lo que pensaba una década atrás pero por ahí la memoria juega malas pasadas, por eso leerse a sí mismo es contundente, irrefutable. Pero también me conmueve rememorar esos días, el clima social de ese diciembre, el sonido de las cacerolas y la certeza de que aunque sea feo decirlo, el sujeto político que desencadenó la caída de De La Rúa fue la clase media que tenía ahorros incautados. Todavía tengo sensaciones encontradas al ver esta foto


y recordar el video donde los "ahorristas" persiguen al fin y al cabo a un pobre viejo. Me siguen haciendo ruido ciertas formas de denominar a algunos colectivos sociales: siempre que los agrupados/damnificados sean de clase media para arriba serán "ahorristas", "productores", "ambientalistas" es claro que los medios, gestionados y orientados para las clases medias tienen siempre una sobredosis de paciencia para entender los reclamos de los de su clase ¿Te imaginás si esa bravata cobarde contra Aleman -que al fin y al cabo era un pobre viejo solo en microcentro- la hubiera perpetrado un grupo piquetero? Pero no, como fueron "ahorristas"... "Yo quiero mi pedazo, porqué no me lo dan" soretes... Porque tengo muy claro quién es Roberto Aleman, pero no jodamos, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Una cosa es que el tipo haya sido un cuadro de las clases dominantes y muy otra que porque me retienen la guitita ahora me ponga loca y brabucona y si me lo encuentro cara a cara y como estoy empatotado me lo apreto. No man, no es así, no va por ahí ni la revolución ni nada. Creo que ahí se me abrió una hemorragia que no para de sangrar contra cierta clase media muy garca, muy individualista, muy "hacé la tuya", muy "por algo habrá sido". Creo que esa noche del 19 de diciembre en Cabildo y Juramento y esa gente linda manifestando indignada (con los mismos perfumes y el mismo costo en indumentaria con que en junio de 2008 lo más suave que le decían a Cristina era "yegua") me marcó definitivamente.

Luego se sumó "la izquierda" que creyó ver el comienzo de un cambio revolucionario (nunca estuvo más lejos) ¿Viste esa cosa de que, ponele, hay una toma de una fábrica en Cañada de Gómez a fines de abril y luego en el acto del 1ro de Mayo en la Federación de Box hacen subir y hablar al "compañero delegado de  la toma de Cañada de Gómez"... Siempre esa misma izquierda esperando el estallido. Y ni un diputado nacional sacan después. Creo que esos ahorristas fueron nuestros Indignados. (Algún día contaré historias de algunas cooperativas que se armaron al calor del estallido del 2001, algún día habrá que contar cómo también algunos grupos progres, de esos que no te comen un huevo si no es absolutamente orgánico, y que son puros y castos, rosquearon a lo pavote y realizaron mil y una tranza de la peor estofa en las cooperativas que se armaron en las asambleas pero luego hablan pestes del peronismo del conurbano... )Al fin y al cabo ¿Qué proyecto político enunciaba el "que se vayan todos"? Nadie se va de ningún lado y menos de la política y el poder. A lo sumo se los puede sacar mediante diversos métodos de confrontación, pero irse, no se va nadie. Claro que se fue el gobierno de la Alianza -que en rigor ya estaba ido- Al helicóptero de De la Rúa le puso combustible y lo acondicionó para ese vuelo postrero la encerrona de una clase dirigente que no tuvo proyecto para salir de un callejón sin salida que para colmo conducía al abismo. Eso sacó de Casa Rosada a esa esfinge decadente que los argentinos habíamos colocado en la presidencia.

Por eso hay momentos en que me salgo de la coyuntura y vuelo como un fantasma a una torre desde la que se ve la Argentina del 2001 y la del 2011 y...la puta madre, qué clarito se visualiza todo, che. 




El fin de año argentino registra un inusitado incremento de la "Ola de inseguridad". Según fuentes inobjetables, el "modus operandi" de los saqueos presenta razgos novedosos: Mientras decrecen los robos en las barriadas y comercios pequeños, se percibe un altísimo incremento delictivo en otras esferas. La actividad del hampa barrial se ha visto resentida por la ausencia casi total de circulante. Se estima que muchas bandas del conurbano están pensando en viajar a Universidades de USA para realizar cursos intensivos de Economía.

 Lo curioso es que esta nueva situación económico-social genera "saudades" en la clase media. Una señora típica del barrio de Belgrano le cuenta a este redactor que "estaba mejor cuando los robos me los hacían jóvenes de 16 años" "En esos tiempos - prosigue la blonda belgranense- una podía perder 80 pesos que llevaba en su cartera, pero iba al cajero automático y extraía más dinero. Ahora no tengo alternativa" Son varios los testimonios de comerciantes que están empezando a visualizar que la delincuencia más temible y devastadora no es precisamente aquella que denostan Hadad y Feiman (Eduardo), sino la encarnada en personas otrora consideradas dirigentes esenciales para conducir los destinos del país. Un kiosquero de Saavedra que ya no sabía dónde esconder 3.500 pesos que conservaba como un fondo para cubrir eventualidades como robos semanales decidió a fines de noviembre transformarlos en un Plazo Fijo. El 3 de diciembre Eduardo comprobó que los había perdido para siempre. Eso sí. No hubo violencia, armas ni rehenes. "En todo caso -comenta Eduardo- ahora el rehén es mi dinero". A Eduardo le robaban un promedio de 65 pesos por semana. Ahora le robaron $ 3.500 en 48 horas.

 La clase media argentina, esa que tanto creyó beneficiarse con "las reformas" de Cavallo y Cía, esa que aplaudió el retorno de mediterraneo al Palacio de Hacienda, esa que pensaba que la mudanza a Countries o la seguridad privada era la única solución para su creciente inseguridad, se encuentra en estas horas desconcertada. El agresor no parece provenir de las clases pauperizadas, sino del mismísimo corazón de los sectores medios y medios altos vernáculos. Las casas están cubiertas de rejas, con reflectores que se activan al paso del transeunte por la vereda y -en menor medida- con cámaras filmadoras que registran cualquier movimiento extraño en la acera. Las 4 X 4 con sus vidrios polarizados están más seguras, pero con el tanque vacío.

Por otra parte, curiosa es la encerrona en que se encuentran ciudadanos que habitualmente veraneaban en Punta del Este u Orlando. El presupuesto sólo les alcanzaría para una quincena en Las Toninas [playa cercana a Buenos Aires]. Estos son algunos pocos casos que retratan el presente de la otrora portentosa "Clase Media Argentina". Creyó en las privatizaciones, apoyó a pie juntillas el desguase del Estado y le dió puntos de rating a los medios más amarillos y discriminadores. Y ahora se encuentra con que "sus amigos", "sus dirigentes", son el enemigo más temible. Los "malvivientes" se presentan de saco y corbata, con postgrados en Londres y Boston.

 Si es cierto aquello que sostiene que "los sectores medios se mueven por sus intereses" podríamos concluir que quizá nuevos vientos soplen en la vida política argentina. Los plazos fijos, los ahorros solo podrán ser "visitados" una vez al mes. Ya no serán mujeres de Fuerte Apache [barrio marginal de Buenos Aires] las que irán una vez cada treinta días a visitar al familiar preso. En lo sucesivo, serán señoras y señores bién vestidos quienes podrán, sólo cada treinta días, visitar ese dinero que los hacía "diferentes" y "ganadores". Ese dinero que los enorgullecía por vivir en un país donde, salvo los negros y los villeros, todo andaba fenómeno...
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1 comentario:

hector dijo...

Gerardo; Comparto casi todo sobre la clase media de aquellos tiempos,pero hoy, esa misma clase que no solo se mueve por sus intereses sino también por sus expectativas, es la que esta aportado, mayoritariamente por medio de la juventud, una importante base social para el proyecto nacional y popular. Mirando en perspectiva el final de la experiencia neoliberal, vemos que a esa clase social, cuando le comieron los ahorros ya hacia rato que lo habían sacado las expectati-va. Desde hoy es fácil, es como tener el diario del lunes, lo difícil fue lo suyo, mirar y tratar de comprender en medio del caos.

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