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jueves, 14 de octubre de 2010

Redes sociales, el manejo del Twitter de Cristina, Lanata, Clarin...



De todo esto hablamos anoche con el periodista Sergio Ranieri, Secretario de Redacción de la revista Debate.

3 comentarios:

Martín (Latino) dijo...

Está bueno el debate.
Yo creía que Twitter era una boludez. Hoy por hoy creo que técnicamente lo es, pero por su popularidad ha logrado allanar un poco la comunicación entre sectores que usualmente lo hacen en forma piramidal. Eso está bueno. En ese sentido, yo también por momentos me siento incómodo con la forma en que Cristina se manifiesta en Twitter, pero pregunto... ¿no es, acaso, que la Cristina del Twitter no es la Cristina que habla en el G-20? Yo creo que el efecto comunicacional es positivo. La manipulación mediática a esta altura es inevitable e irreversible, y utilizar un lenguaje mas terrenal puede humanizar a la presidenta y acercarla un poco mas a sectores que la ven distante.
Saludos.

Carlos María dijo...

Los tweets de Cristina son fáciles de criticar (¿hace falta que ella se refiera a Magnetto explícitamente y lo mencione incluso con su nombre?), pero porque toman riesgos que le pueden asegurar meter su propio sello en el subgénero literario “tweets presidenciales”. Joaquín Morales Solá le reprocha que llame “piratas” a los ingleses, puesto que ella es la presidenta. Sin embargo, esa es una lectura muy lineal. A mí me gusta mucho la polifonía que va logrando entre sus discursos en ámbitos internacionales y nacionales más formales, en los que serían de barricada, y en los tweets. Así va logrando una profundidad, una densidad, un espesor, muy particular, con mucho sabor, como todos los que perduran. Magdalena le criticó que pusiera algunos términos en inglés, y ha dicho que los tweets son adolescentes y Duhalde agregó que son como estudiantinas. No me parece que haya que sumarse a esas sonseras; hay que acompañar a Cristina y no asustarse por las críticas fáciles de aquellos que siempre tendrán algo que criticar, excepto que la presidenta decidiera suicidarse. Mientras ella logre expresarse a sí misma, sentirse cómoda con lo que escribe, estará en el buen camino. Algo que me encanta con su vida de presidenta es que la veo disfrutar mucho de ese rol, hecho frente al cual se deshacen las malas intenciones permanentes de sus denostadores por profesión.
Contemporizar con Lanata (“6-7-8 es Goebels”) o con Tenenbaum (“no habrá gobierno más de derecha que éste”), es perder el tiempo; no me parece que haya que medirse en las críticas que nos merezcan, si bien ya tienen suficiente castigo por verse a sí mismos acompañados por quienes ocupan también el lugar que eligieron.

Carlos María dijo...

He aquí un tweet: "Un periodista de CQC me dijo ¿“Sabe q Duhalde dijo que Ud. y el Twitter son como una estudiantina?" Me parece muy bueno que el tweet de la presidenta meta, desde la primera magistratura, un nombre: "CQC". Si yo le pudiese aconsejar le hubiera dicho que mencionara el nombre del periodista, y si supiera el sobrenombre, mejor. Es decir, todo lo que verían mal los periodistas corporativos, yo lo veo bien; ir a lo concreto y exasperarse como un ser concreto, ser incluso parcial, como somos todos. Y me parece bien porque tiene infinito resto, en su amplísimo registro.