martes, 29 de septiembre de 2009

Quinto Congreso de Economía Provincial | Rosario, setiembre de 2009

Horacio Garetto, de Rafaela, tuvo la deferencia de mandarme esta crónica sobre el Quinto Congreso de Economía Provincial que se desarrolló en la ciudad de Rosario unos días atrás.
Recomiendo su lectura y, por supuesto...
GRACIAS HORACIO!!

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Grondona busca un Justo José de Urquiza para el siglo XXI
5to Congreso de Economía Provincial.
Rosario Setiembre de 2009
Escribe: HORACIO GARETTO


Estuvimos en Rosario, acompañando el desarrollo del denominado 5to. Congreso de Economía Provincial. Amamos este país, nos gustan todas las ciencias sociales, y entonces nos gusta ser testigos y escuchar a todas sus manifestaciones y a todos sus actores.

Antes de relatarle lo habido y oído queremos hacerle una salvedad. Lo de “denominado” 5to Congreso viene a cuento de lo siguiente. Se le denomina “Congreso de Economía Provincial” pero no es un auténtico Congreso. Un Congreso es algo plural, democrático, en dónde están representadas todas las voces y todos los sectores de la economía provincial. Pero en este Ud. no va a encontrar ni lo uno ni lo otro. De los diversos sectores económicos que integran el quehacer provincial poco y nada. Por ejemplo, sabemos que un actor decisivo del mundo económico es el mundo del trabajo. ¿O no? Pero, sin embargo, Ud. no encontrará nada de trabajadores ni nada de sindicatos ni de sus portavoces ni de sus economistas ni nada de nada en este “Congreso”. Tampoco vi nada o casi nada de industriales y de economistas afines a los sectores industriales. Y así podría seguir con la enumeración de todos los demás.

Tanto o más importante aun que lo anterior. Se le está dando el nombre de Congreso a un evento en dónde todos, absolutamente todos los invitados pertenecen a una sola corriente de pensamiento: la escuela liberal, hoy neoliberal. Ud. no va a encontrar en este Congreso, ni en el del año pasado ni en ninguna versión anterior, economistas keynesianos, economistas desarrollistas, economistas estructuralistas, proteccionistas, sraffianos, dependentistas, marxistas, marcelo diamantistas, etc etc. Es como si nadie tuviera nada que decir sobre la economía, la sociedad y la política salvo ellos. Se resisten a ver que así como se cayó el muro de Berlín de las primeras experiencias malogradas de socialismo real también se cayó el muro de Wall Street y esto debería obligar a repensar todo, a ser más abiertos y a propender a un auténtico debate. Pero nada de eso en estos congresos. Un solo bando tiene el monopolio absoluto de la palabra.

Tercero: alguien tiene que decir que no se puede dar así porque sí el nombre de Congreso de Economía Provincial a un evento que no es organizado por la Pcia. de Santa Fe. Es un Congreso organizado por una entidad privada, la fundación Libertad, que como todo el mundo sabe está estrechamente vinculada y financiada por muy conocidos intereses empresarios privados. Que está muy bien que organicen uno y mil eventos más pero sin ponerle el nombre de provincial.

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Una muletilla del Congreso, que se repite en todos los paneles, continuamente, por ejemplo, es que que barbaridad constituye el hecho de que el gobierno “no dialoga”. Mi observación es: puede ser que esto sea cierto. ¡Pero el Congreso de Economía tampoco dialoga! ¡No dialoga con nadie! ¡Se escucha solamente a sí mismos! ¿No será en realidad que este es un país dónde nadie dialoga con nadie? ¿Dónde nadie escucha a nadie?

Muchos integrantes de ese sector en realidad le denominan “diálogo” al proceso por el cual el gobierno tiene que levantar bandera blanca de rendición y hacer todo lo que solicitan esas corporaciones privadas. Como históricamente fue. De las cuales ese Congreso pretende operar como un instrumento de legitimación. Si no se acata entonces sale toda la maquinaria mediática afín a machacar que “no hay debate”.
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Lo comentado se aplica a todos los órdenes. Por ejemplo hubo un panel de “Debate sobre la ley de Medios”. Le cuento que, de debate, no hubo absolutamente nada. Porque los tres invitados al panel eran, como en todo, todos absolutamente abocados a denostar todos y cada uno de los aspectos de la ley. Entonces ¿de que debate se habla? Ahí no hay ningún debate. Ni entre ellos ni con el público ni de nadie con nadie. Las preguntas, las poquísimas que hay, cuando hay, porque en muchos paneles no hay, son por escrito. Entonces, la que molesta, se filtra, no se lee y se terminó el problema.

Participaron del susodicho panel Adrián Ventura del diario La Nación, Vicente Massot, del conocido diario conservador y “procesista” de Bahía Blanca, y el empresario Daniel Vila, socio del inefable Manzano, quien fuera el ministro del interior de Menem, célebre por la frase de que el “robaba para la corona” (Menem), y Francisco de Narvaez, titular de uno de los tres o cuatro grupos que oligopolizan la comunicación en la Argentina.

El panel fue lo previsible: una catarata de odios hacia la ley. Un desprecio soberano por la voluntad del pueblo. Pueblo que, según la constitución, está representado por la Cámara de Diputados de la Nación. Cámara que votó y cuyo resultado fue un respaldo rotundo a favor de la nueva Ley de Medios Audiovisuales. Cero críticas para los partidos que viendo que perdían la votación por goleada no tuvieron la hidalguía de quedarse a debatir en el Congreso. El único que tuvo la decencia de reconocer que, si el Socialismo Binnerista por ej. votó a favor de la ley no es porque estén locos sino porque piensan que es una buena ley y que esa ley, en letra y espíritu, concuerda con la historia y los valores del socialismo santafesino fue Massot. Para Ventura, en cambio, en un tremendismo, la ley nos deja “solo un paso por atrás de ley de Venezuela”…Que de los 7 miembros de la autoridad de aplicación el gobierno va a “controlar” a 3. A “controlar” a tres, no a “designar” a tres seres humanos que piensan, que tienen criterio, sino, parece, según Ventura, a tres robots que harán lo que les dicten desde un celular en Olivos, y como si el actual gobierno no terminase su mandato en rápidos 24 meses. Que la ley iría contra la propiedad privada. Según Ventura “la Argentina comenzó a abandonar la democracia. También empezamos a abandonar la República”. Tendríamos una democracia agónica. Seguramente el país ideal para Ventura sería uno como el Congreso de Economía Provincial de Santa Fe: es decir un país dónde solo hablen y piensen y escriban los que piensan como el. Según Ventura nos proponen un país “sin libertad de expresión”. ¿Pero será que 147 diputados sobre 250 y algo contra 100 pensarán que están dejando al país sin libertad de expresión? ¿O será que a Ventura le vendría bien tratar de aprender a escuchar a los diputados representantes de la sociedad? ¿O acaso prefiere la ley de Jorge Rafael Videla y Martínez de Hoz? Seguramente que esto último, porque fue constante el apoyo de su diario a esa línea política.

Massot hizo la interesante observación de que si en el Senado cambiasen el art. 161 que establece la obligatoriedad de poner a la venta las licencias que exceden las cantidades máximas admitidas en el nuevo régimen en el término de un año ello cambiase a tres o cinco, eso podría constituir un misilazo a la ley, porque en tres y en cinco el kirchnerismo, hegemónico antes de 2007, se desvanecería para ese tiempo. Ya no estaría.

A continuación la sociedad argentina pudo conocer algo de la persona y el pensamiento de una persona que siempre permaneció en la oscuridad, se citaba pero nadie conocía, el empresario de medios Daniel Vila. Según su propio relato “comenzó con una pequeña radio en Mendoza”. No explicó como fue que llegó a ser dueño del tercer grupo de multimedios de la Argentina. ¿Se tratará de genialidades empresarias? ¿Y nada más que eso? Vila no lo explicó. Sabemos también, ahora, que el imperio de Daniel Vila se extiende a negocios petroleros. Y todo, según su propia confesión, “empezó con una pequeña radio”. Como en los cuentos. Según el la “ley lo averguenza”. “Es peor que la de la dictadura”. “Va a judicializar todo”. Este un país sin seguridad jurídica. No va a haber inversión. El país se va a atrasar. “Hay que hacer como Brasil”, dice Vila, que está discutiendo esa ley desde hace 2 años. Pero tal vez habría que explicarle o recordarle a Vila que acá esa ley se está discutiendo hace 15 o 20 años. Y que nunca “era el momento”…y que se discutió en un montón de foros, por todos lados, solo que los oligopolios de la comunicación, como justamente el de Vila, no informan de ello porque no les convenía. En fin. Obviamente que ninguno de los tres panelistas hizo ninguna referencia por ej. al trascendental trabajo de la “Coalición por un Radiofusión Democrática” y sus ya históricos “21 puntos básicos”…Todo lo que molesta, todo lo que va en contra de estos grupos que se apropian de la palabra libertad es silenciado, no existe, “desaparece”. Por supuesto tampoco nadie mencionó la bendita y maravillosa intervención del estado duhaldista en el año 2002 cuando estando Clarín y La Nación con severas dificultades financieras el estado, o sea nosotros, o sea nuestro dinero, financió la pesificación de la multimillonaria deuda de ellos en dólares con el exterior (libro de Pablo Llonto: Dona Ernestina). Operación que quedó en la historia, conocida pero muy convenientemente olvidada, de ley de Bienes Culturales.
Es así: lo que me conviene lo cuento. Lo que no conviene me lo callo. Porque el Estado es malo, malísimo, cuando interviene en mis negocios, pero cuando me equivoqué, y estoy por perderlo todo, entonces bienvenido que venga el Estado a salvarme.
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El siguiente panel pretendía revelar los vínculos entre la “calidad institucional” y la pobreza. Otra vez, desde luego, los invitados eran totalmente unicolor: 100% neoliberales químicamente puros. O sea: ni un átomo de otra cosa: ni siquiera un átomo de keynesianismo. Nada. Químicamente puros. Lo de Santiago Lazzari fue de antología: según el la “distribución de la riqueza es un verso” (textual, así como lo escucha); “el problema no es la desigualdad”, la “distribución mata los incentivos para producir”, la “distribución de la riqueza es una excusa para el saqueo”; “la pobreza no es por falta de plata” (así como Ud. lee). Según el, por ej., si se fueron en algún período de la historia 3 millones de argentinos es “por culpa de la legislación laboral protectora del peronismo”… O sea que no se habrían ido por el desempleo masivo que generaba la convertibilidad neoliberal cavallista ¡sino por una legislación que los favorecía! Casi diría que Santiago Lazzari quedó a la derecha de Jhon Wayne, el legendario cowboy de las películas, matador de todos los indios que había en el mundo, que decía que la derecha terminaba dónde estaba el parado. Como queriendo decir que no había nadie a la derecha más que el.
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López Murhpy reinterpreta el mensaje bíblico. En una incursión por territorios que no conoce, los de la teología, López Murphy confundió el mensaje del viejo testamento, dónde en una parte (en el Génesis) se dice que “ganarás el pan con el sudor de tu frente” con el mensaje evangélico. Porque el Evangelio es todo un mensaje de amor, no de barbarie y de todos contra todos, sino de cooperación y solidaridad y de amor al prójimo.

No nos parece mal, desde luego, que Lopez Murphy se esfuerce en defender la cultura del trabajo y en enfatizar que tiene que haber una relación entre el esfuerzo y los beneficios. En otras palabras: en el valor de la disciplina. Pero no nos parece que esto pueda llevar a sacar la conclusión, por ejemplo, extremista, de que el gobierno cuando estatizó las AFJP “rompió las reglas” (porque uno también tiene derecho a pensar entonces que la invención de las AFJP también representó una ruptura de la regla de la solidaridad intergeneracional, en el que se basa el sistema de reparto, por ejemplo). Pero claro: como lo cuentan ellos hay ruptura cuando se pasa de lo privado a lo estatal pero no hay ruptura cuando se pasa de lo estatal a lo privado. López Murphy dice que la estatización de las AFJP fue una “violación”… Dice López Murphy que “no hay nada más empobrecedor que la fuga de capitales”… Bueno, podríamos llegar a concordar en ello con el, pero, ¿a que se deberá el fenómeno? Según LM a que la gente piensa que el Estado “le roba”… entonces fuga los capitales, pero esa explicación nos parece, a nosotros, modestamente, muy primitiva, tosca, simplificante y sesgada (no es el lugar para profundizar). Consideramos que “estatizar” no es “robar”. Por ejemplo: nadie acusó a Roosveelt de tal cosa cuando estatizó en el 30, o cuando Harold Wilson en Inglaterra tenía la mitad del país estatizado, o cuando los franceses tenían la mitad de la economía en manos del estado. Pensamos, más bien, que son ciclos que van y que vienen.
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Mariano Grondona
El plato fuerte de la jornada lo constituyó, por supuesto, Mariano Grondona. El estratega jefe del liberalismo argentino. Intelectual orgánico del “Onganiato”, apologeta de López Rega, de Martínez de Hoz y Videla, de Cavallo, de Roberto Alemann, etc. etc. Que disertó sobre el “poskirchnerismo”. Con el que sueña. Porque parece que los Kirchner no lo dejan dormir.
Descubrió dos nuevos juguetes: el pacto de la Moncloa y el prócer Justo José de Urquiza.
Mediante un operativo acrobático intelectual nada inocente sino bien calculado idealiza el Pacto de la Moncloa español con la finalidad de proponer algo parecido acá pero con la idea, en definitiva, de servir al statu quo, es decir, que nadie “toque” las políticas que benefician a los sectores más privilegiados de la sociedad. Que nadie toque a “los que tienen”. Que nadie intervenga. Que nadie restrinja el derecho de propiedad de los que ya tienen todo. Que sería, según el, lo que faltaría acá. Pero, si mal no recordamos, hubo acá varios pactos, a los que siempre le pasan cosas. Por ejemplo, el famoso Pacto Social entre el estado, sindicatos y la Confederación General Económica en el año 1973 en la época de Perón y de José Ber Gelbard.
Pero la más fascinante invención de Grondona es la operación de apropiación del sentido del urquicismo.

Su razonamiento, su estrategia, discurre así:
Los argentinos estamos atascados en el odio. Tenemos una tendencia al odio fenomenal. Primero fue el odio entre unitarios y federales, luego entre conservadores y radicales, luego entre peronistas y antiperonistas, luego entre montoneros y militares, etc etc. Según el los otros países también pero ellos lo habrían vivido una sola vez. De dónde habrá sacado esto que los otros una sola vez no se sabe. Por ejemplo tal vez no registra que un país que hoy desde lejos vemos como tan estable como China es el mismo país que tiene el record mundial de guerras civiles. Una maniobra vil y clásica del pensamiento liberal es el de presentar a la argentinidad como cosa particular. Como una nación que sería diferente de las demás naciones. El asunto en realidad es: que todas las naciones tienen parecidos y todas tienen sus particularidades. Por ejemplo: a lo referido respecto de China se puede agregar a Bolivia como record mundial de golpes de estado. Y Argentina sí que quizás tenga una de las historias más inflacionarias del siglo XX. Y Rusia, por ejemplo, ha sufrido gigantescas convulsiones geopolíticas y bélicas. Y Alemania que cada tanto se vuelve loca y enloquece a Europa (expresión de Salvador de Madariaga). En Estados Unidos cada tanto balean un presidente. Todos los países tienen sus tragedias. Si no este mundo no sería mundo. Pero, siguiendo con su pensamiento, nosotros seríamos especiales.
Según Grondona el antiperonismo, atrapado en su bronca, no pudo superar el peronismo. Entonces también fracasó.

Entonces, ¿cuándo no hubo fracaso según Grondona? Cuando se superó el rosismo. ¿Quiénes lo habrían logrado? Pues Urquiza y Alberdi. Urquizó luego de Caseros quedó como el hombre fuerte, pero no habría incurrido en los errores de Rosas. Y el intelectual de la época que mejor entendió el país habría sido Alberdi.

Entonces, ¿qué es lo que habría que hacer ahora? Según razona Grondona el kirhnerismo es la tercera tiranía, una continuación del rosismo y del peronismo. Pero como no habría que cometer los errores del antiperonismo habría que hacer lo que hizo el urquicismo. O Urquiza. Superar al kirchnerismo pero sin caer en el error del odio al kirchnerismo que nos haga cometer los errores del antiperonismo. Entonces, dice Grondona, necesitamos a un Urquiza. El, desde luego, sería el Alberdi de la Argentina del siglo XXI.

Esta construcción tiene varios problemas.
El primero que el primero que tendría que ser coherente con el planteo de no andar sembrando odios es el propio Grondona. Porque desde sus columnas y programas más bien lo que se insufla y destila inequívocamente es eso. Todas sus construcciones, sus metáforas, sus analogías históricas, apuntan en ese sentido.

Segundo que el Urquiza que está mencionando es un Urquiza recortado a la medida de sus necesidades políticas del siglo XXI. El Urquiza real, el de la historia, no tiene nada o tiene muy poco que ver con ese Urquiza idealizado a la medidas de las necesidades políticas del campo liberal actual para el que trabaja Grondona. Es un Urquiza recortado, sesgado, del cual se toma el aspecto que conviene a la política del presente del grondonismo.

Tercero, me parece de toda obviedad, Alberdi era mucho más grande, más enorme, más generoso, menos veleidoso, un hombre que supo reconocer sus errores de joven y rectificar juicios, que don Mariano Grondona, todos cuyos trucos ya están muy vistos.
Ahistóricamente. Ese pacto fue, básicamente, un pacto por el que todos se comprometían a respetar la democracia, a no apoyar ninguna clase de aventura militar, viniendo como se venía de 40 0 50 años de dictadura militar franquista.
En definitiva, a la libertad no la vi muy feliz, muy segura de sí misma.
La vi preocupada.
Insegura.




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6 comentarios:

Literario dijo...

Gracias Horacio y a vos Gerardo por traernos un documento tan lùcido.
Esto demuestra que necesitamos de todas las voces que pueden hablar, con vos potente, para aclarar cada dìa mas el camino a la verdadera Independencia.

Anónimo dijo...

¡Horacio Garetto, orgullo rafaelino!
Gracias Gerardo por publicar cosas de Horacio.

Saludos.

Charlie Boyle dijo...

Es una gilada la nota, que esperaba encontrar entre los que organizaron al internacional liberal el año pasado, donde fueron columnista Lopez morfi y la Bullrich

Charlie Boyle dijo...

y Vargas LLosas como principal invitado

Gerardo Fernández dijo...

Charlie: Seguramente para un cuadro de tu nivel la nota no aporta mucho, pero para otras personas capáz que les resulta útil ¿No te parece?

Gogui dijo...

El desguace más lúcido del discurso de la derecha que vi en mucho tiempo- Excelente análisis.

Agrego: la Moncloa se usó en España para salir de una feroz dictadura militar que se mantuvo por décadas. Grondona la quiere para salir de un gobierno democrático elegido por amplia mayoría, con una fórmula que reunió a oficialismo y oposición. ¿Qué va a decir la moncloa de G? "Me comprometo a no pegar afiches en la vía pública durante mi campaña"???

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