QUEMÁ ESAS CARTAS
REFLEXIONES SOBRE LA DERROTA
por Raúl Degrossi
Intentar una lectura de los resultados electorales del domingo 28 no es tarea fácil, cuando además resulta obvio que no hay justamente “una” lectura posible (como ésta que sigue) sino muchas, y cuando además involucra tanto desentrañar como se llega a esos resultados, como que se puede esperar que suceda a partir de ellos.
Lo primero que hay que decir (aunque pueda no ser lo primero que salta a la vista al analizar la elección) es que la derrota sufrida por el kirchnerismo (mas rotunda por su extensión geográfica que por las cifras en sí, con el hecho trascendente de la elección en la provincia de Buenos Aires), expuso en toda su claridad los límites y las falencias de su construcción política; tanto por la metodología con que edificó esa construcción todos estos años, como por los reales y concretos apoyos de que dispuso para afrontar el desafío, que incluso pudieron no ser todos aquellos con los que en teoría contaba.
No me parece que a esta altura tenga mucho sentido detenerse a pensar si Kirchner pudo intentar construir una estructura política de apoyo de otro modo (salvo como ejercicio de autocrítica para plantearse medios alternativos a futuro), o si hizo lo que pudo con los elementos que tenía a la mano. En mi caso particular, creo que hubo un poco de cada cosa.
Lo cierto es que si bien los epitafios en política no pocas veces suelen ser provisorios, las elecciones del domingo marcan el final del kirchnerismo tal como lo conocimos: una tendencia política de centroizquierda con capacidad de liderazgo político hacia el interior del peronismo, en sintonía (durante un cierto tiempo) con el humor social dominante y en condiciones de liderar sectores políticos y de opinión con el mismo componente ideológico que no se sienten representados ni contenidos en las estructuras del PJ; todo eso simultáneamente y produciendo la resultante de fuerzas que le permitió marcar la agenda política argentina desde el 2003.
Habrá que decir que el desmontaje de toda esa construcción fue resultado de errores propios (algunos graves) de conducción política y de transformaciones rotundas del modo de pensar, sentir y actuar de muchos sectores sociales, de los cuales el kirchnerismo (y esto también es un error importante en política) tampoco tomó debida cuenta.
Y no se trata de adscribir al simplismo de “escuchar a la gente” y en el camino dejar de lado las convicciones o el relato ideológico en el que se asienta la práctica política; sino simplemente de reconocer adecuadamente el terreno en el que se pisa para ajustar los medios en busca de los que sean mejores para conseguir los fines en el momento, adecuar las formas para garantizar el fondo de las políticas y no dilapidar torpemente, por cuestiones adjetivas, capital político construido a partir de concreciones sustantivas.
Se ha dicho hasta el cansancio que los Kirchner comunican muy mal lo que hacen desde el gobierno y es probable que así sea; lo que parece claro es que tampoco puertas adentro tomaron cabal conciencia que, aun emprendiendo reformas que muchos no dudaron en tildar de tibias e insuficientes, estaban generándose enemigos importantes sin gestar paralelamente una estructura política consistente de apoyo para enfrentarlos (esto fue particularmente visible en el conflicto agropecuario).
Surgido de la hecatombe institucional del 2001 y como una hechura de Duhalde para frenar a Menem, Néstor Kirchner fue abriéndose paso con determinación para construir su propio poder; pero el kirchnerismo nunca dejó de ser percibido como una anomalía por el sistema político tradicional, anomalía a la que habría que poner fin en cuanto la coyuntura diese la oportunidad de hacerlo, como se está viendo con crudeza por estos días.
No casualmente una de sus más enconadas adversarias fue Elisa Carrió, cuyo giro ideológico y de práctica política en los años kirchneristas permite percibir que, en rigor, nunca fue una expresión de recambio de la dirigencia golpeada por la crisis del 2001, sino más bien un subproducto final de su descomposición; como si la representatividad política opositora (encarnada en su figura) hubiese sido asumida por los sectores caceroleros del “que se vayan todos”, cuya gestualidad era visible bajo el ropaje del lenguaje mesiánico al que es tan afecta.
Resueltas por el kirchnerismo las reformas institucionales que podían satisfacer aspiraciones republicanas (como la depuración de la Corte menemista), en la medida en que fue perfilando un rumbo económico y social distinto al asumido como “normal” (lo que le valió los primeros cuestionamientos a su racionalidad política), las piezas del rompecabezas se fueron acomodando en un sentido transversal a los partidos, pero con el gobierno de Kirchner como divisoria de aguas del panorama político nacional.
Son de entonces los fallidos intentos kirchneristas de ampliación de su base de sustentación por afuera del peronismo, con acento en lo ideológico primero (la transversalidad) y en las estructuras concretas de poder después (la Concertación Plural), en aras de fortalecer la gobernabilidad.
Por otra parte viene bien reiterar aquí algo escrito antes de las elecciones: “Tras una tácita conformidad inicial con la recomposición de la autoridad del Estado, imprescindible para encarar el reordenamiento de la economía desmadrada (en especial en sus efectos medibles para ellos como el “corralito”), el proceso de intensa repolitización de la sociedad abierto por Kirchner a partir del 2003 activó en las clases medias mecanismos de defensa implantados en el subconsciente por su formación cultural.
Esos mecanismos no expresan ya el miedo a pauperizarse (posibilidad por otra parte improbable en un ciclo de crecimiento económico sostenido), sino el recelo contra el ascenso de los sectores populares hasta niveles de vida y consumo que, suponen desde ese imaginario, les están vedados; y lo interesante del caso es que ese límite cultural impuesto a la movilidad social es coincidente con el límite de tolerancia de los bloques dominantes a las políticas de redistribución del ingreso, coincidencia que desde luego estos habrán de utilizar en su provecho, manipulación mediática mediante.”
Esto fue particularmente perceptible en la adhesión de vastos sectores de las clases medias urbanas (muchas ya alejadas de su adhesión inicial al kichnerismo, no pocos que votaron por Cristina) al reclamo de las patronales del campo contra la resolución 125.
El tono de la protesta cacerolera de esos agitados días tuvo un fuerte sesgo ideológico, donde si bien afloraron los tradicionales dardos lanzados por esos sectores medios contra los Kirchner desde el 2003 (y contra el peronismo desde 1945), también se manifestaba la preocupación por una radicalización del proceso de cambios, más allá incluso de las intenciones y posibilidades concretas del gobierno de Cristina.
Esa fue la oportunidad que vislumbró el entramado político del sistema tradicional (desde dentro y fuera del peronismo) para adherir sin fisuras al planteo corporativo de la Mesa de Enlace, buscando fuerza social para acometer contra la “excepcionalidad” kirchnerista, en pro del retorno a la “normalidad”.
Desde entonces el gobierno y sus sostenes fueron perdiendo paulatinamente la capacidad de imponer la agenda, y puestos a sostener sus logros (muchos innegables desde una perspectiva objetiva), sus falencias comunicacionales y la endeblez de su estrategia política de acumulación de apoyos quedaron expuestas en toda su magnitud, lo que sumado a errores autoinflingidos (como la situación del Indec) fueron minando su fortaleza.
Con el resultado electoral puesto, y a partir de él, cabe conjeturar sobre el futuro inmediato no ya del kirchnerismo o del gobierno de Cristina, sino del país en su conjunto y aquí aparece una primera conclusión paradójica sobre la que habrá que volver: hoy parece más claro el panorama político de cara a las presidenciales del 2011, que el futuro inmediato de la gestión iniciada en diciembre del 2007.
La renuncia de Kirchner a la presidencia del PJ (cargo en el que nunca pareció sentirse realmente cómodo), amén de un reconocimiento al nuevo realineamiento de las fuerzas partidarias, expresa la intención de salir momentáneamente de la línea de fuego para reflexionar cual será en lo inmediato la estrategia más conveniente a seguir.
Como una muestra de que a las opciones concretas políticas que se adoptan hay que verlas con la óptica del proceso histórico, hay que recordar que la criticada “pejotización” del kirchnerismo, al par que la búsqueda de apoyo en las estructuras reales y consistentes que estaban más a la mano (luego de los intentos fallidos que ya se han descripto por ampliar sus bases de sustentación), se basó en el argumento de no regalar la estructura partidaria como aparato político con fuerte carga simbólica a adversarios enconados.
Las reacciones post electorales de estos, desde Barrionuevo a Reutemann pasando por Puerta y otros personajes célebres, parecen darle la razón a la decisión adoptada entonces, al menos en este punto, por Néstor Kirchner. Cabría imaginarse que desenlace hubiese tenido el conflicto del campo si, ante la derrota parlamentaria del gobierno, el aparato del PJ hubiese estado entonces en manos de los rivales más enconados de Kirchner.
Con toda seguridad, el gobierno no hubiera podido recuperar la iniciativa política en lo inmediato y concretar algunas realizaciones trascendentes como la estatización de Aerolíneas, la sanción del régimen de movilidad jubilatoria o la liquidación del sistema de las AFJP.
Las opciones políticas que se le presentan a Kirchner en lo inmediato, parecieran ser, por un lado, decidirse a liderar un espacio de centroizquierda por fuera del peronismo (aunque en ella confluyan dirigentes y fuerzas de ese origen), o una corriente interna del PJ con esa orientación, desde la cual tratar de influir en las políticas y planteos partidarios y (esto es más dudoso) en la selección de la candidatura presidencial del 2011.
Pero esas opciones (que vuelven a plantearle a Kirchner la disyuntiva inicial de su gobierno) no pueden ser evaluadas en un contexto puramente teórico o de afinidades personales, pues al ser el soporte político del gobierno de Cristina, tiene responsabilidades institucionales que son ajenas para los demás, y el camino que en definitivas adopte marcará los apoyos reales de ese gobierno, y estos definirán a su vez su rumbo; todo eso sin considerar lo que en uno y otro campo del espectro (progresismo de centroizquierda no peronista, y peronismo en sí) haya de encontrarse a la hora de tender puentes.
Sin negar las divergencias ideológicas entre ambos ámbitos (que resultan obvias en muchos casos), la divisoria de aguas pasa más por la actitud diferente que asumen frente a la cuestión del poder, a lo que hay que sumar que el compromiso institucional del PJ no es solo con el gobierno de Cristina (y habrá que ver en que medida lo mantienen sus diversas fracciones) , sino con las gobernaciones e intendencias que administra a lo largo y ancho del país; algo con lo que el progresismo de centroizquierda no PJ no tiene que lidiar, salvo honrosísimas excepciones que no hacen más que confirmar la regla.
Según sean los apoyos que los Kirchner encuentren para llevar adelante el tramo de gobierno que le resta a Cristina, éste puede darse una estrategia puramente defensiva tendiente a evitar la continuidad de la fuga de poder político y mantener bajo control las principales variables macroeconómicas, o (lo que hoy parece menos probable) decidir quemar las naves y avanzar con algunas de las reformas pendientes, profundizando el sentido del proceso iniciado en el 2003.
Y ante estas disyuntivas, es imperativo analizar someramente los panoramas del peronismo en su conjunto (con todo lo complejo de tal análisis), y del progresismo no PJ.
En el primer caso, hay un núcleo duro de menemismo residual que hoy parece sacar a relucir sus blasones de combatientes de primera hora contra Kirchner, en busca de autoridad para liderar la reestructuración del PJ. Este sector es a su vez el de vínculos más fluidos con la nueva derecha que representan Macri y De Narváez (Solá es un caso aparte donde el deseo de protagonismo personal agota el análisis), por lo que su intento de controlar al peronismo es obviamente para hacerlo confluir en esa dirección de cara al 2011.
Dentro de los sectores con responsabilidades institucionales, los gobernadores, los intendentes del Conurbano y la CGT tienen a su vez realidades diferentes; pues mientras los primeros deben conjugar eventuales aspiraciones personales (como Das Neves o Gioja) con la búsqueda de apoyos que las hagan viables, el sindicalismo liderado por Moyano se encuentra frente a la disyuntiva de evitar por todos los medios a su alcance que un cambio brusco en la orientación de la política económica le haga perder el terreno ganado desde el 2003.
En el caso de los gobernadores (una de las constantes del poder peronista) parece cobrar cuerpo la idea de una vuelta de tuerca “dialoguista” sobre el kirchnerismo, accediendo a algunas de las demandas de los sectores dominantes (habrá que ver cuales y en que medida) en aras a una mayor gobernabilidad, desalentando toda “fuga hacia delante” para no reeditar el escenario del conflicto agropecuario.
En esa perspectiva el componente ideológico entra en un segundo plano, supeditado a un cálculo de conveniencia o supervivencia política tratando de mantener al conjunto del peronismo contenido en el PJ como una alternativa electoral con chances reales de victoria en el 2011, mientras se acuerdan las reglas de juego para dirimir las candidaturas de entonces.
La situación en el progresismo de centroizquierda no PJ afín al kirchnerismo es más compleja, porque existen sectores que adhirieron al proceso abierto en el 2003 por sus nítidas diferencias con otras experiencias anteriores como el Frepaso (caso típico D’elía o algunos sectores de la CTA como Depetris) y con una real vocación de poder, pero que no han logrado desarrollar estructuras consistentes, que puedan contrapesar a las ya establecidas en el peronismo; en las cuales nunca se sintieron contenidos y menos luego del giro que allí pueden tomar los acontecimientos a partir de la renuncia de Kirchner a presidir el PJ.
Otros sectores se han desgajado del Frepaso, del Frente Grande e incluso han sido parte del gobierno de la Alianza o del mismo ARI (Garré, Ocaña, Conti, por poner nombres), y si las cosas en el seno del peronismo siguen como parecen evolucionar por estos días, bien pueden sentirse tentados de volver a las fuentes buscando alguna forma de testimonialidad política lejana a la lucha concreta por el poder.
El dilema de Kirchner es de hierro, porque aquéllos con los cuales pareciera tener mayor afinidad ideológica (y que por eso apoyarían una dirección hacia la profundización del modelo), carecen de estructuras consistentes para convertirse en un apoyo contundente al gobierno de Cristina; aspectos con los que sí cuentan los que (como los gobernadores) aconsejan poner el freno al proceso, y archivar el relato ideológico en espera de mejores tiempos.
Lo que estos últimos no parecen advertir cabalmente (al igual que otras expresiones del progresismo como Pino Solanas) es que la elección del 28 tuvo ganadores que no son precisamente los que se sentarán en las bancas del Congreso a partir de diciembre.
El gobierno de Cristina se verá crecientemente presionado por el bloque de poder económico (G-7, Asociación Empresaria Argentina) para ejecutar el trabajo sucio del ajuste (devaluación, suspensión de paritarias, eliminación de retenciones, liberación de las exportaciones, apertura de negociaciones con los hola outs y el Club de París, disminución del gasto público), para que quede claramente expuesta la racionalidad con que interpretan el resultado electoral, poniendo en acto y en público aquello que los vencedores del comicio admitieron a regañadientes durante la campaña, que harían en el caso de llegar al gobierno.
La impunidad discursiva de la que se le ha permitido gozar a las diferentes fracciones de la derecha política argentina (a partir de su incestuosa relación con el complejo mediático) es tal que, llegado el caso, si el gobierno de Cristina cediera en toda la línea a las presiones y adoptar el programa de sus adversarios, no sería de extrañar que éstos, ante las consecuencias económicas y sociales concretas de ese giro, en lugar de reconocerle su apertura al “diálogo” o al “consenso” (las dos palabrejas de moda), recrudecieran sus ataques diciendo que la situación ha escapado al control del gobierno, o que el programa es correcto pero fracasa por falta de confianza política.
El sistema político tradicional y el stablishment y sus instituciones más representativas desean evitar la reiteración en el futuro de otra excepcionalidad como el kirchnerismo, es decir un emergente político que escape de su control, y demuestre que está en condiciones razonables de acceder al gobierno y ejercer el poder manteniendo el control de la agenda por un buen tiempo; lo que hace que, habiéndolo vencido en las urnas, procuren propinarle una derrota simbólica tanto o más contundente que la electoral.
Por eso los sectores de la derecha peronista sueñan con un control total del PJ que les permita lanzar sobre el kirchnerismo otro anatema como el del 1º de mayo del 74’, y las diferentes vertientes del panradicalismo (reparar sobre todo en los outsiders como Cobos y Carrió y sus actitudes), buscan un nuevo vuelo en helicóptero (esta vez con pasajera k) que los redima ante la historia de sus fracasos y defecciones.
Los medios y todos los antes nombrados quizás sueñen con un “mani puliti” argentino, que obligue al kirchnerismo a pasar la mayor parte de su tiempo en los juzgados, dejando a cada paso jirones del predicamento político acumulado en sus años en el poder, repitiendo así el final de Menem.
Otros emergentes electorales con aspiraciones presidenciales que piensan en pescar a río revuelto (como Reutemann o Das Neves) deberán entender que, tanto más decidan desligar su suerte de la del gobierno de Cristina, más estarán obligados a construir una herramienta política en paralelo desde la que sustentar sus ambiciones (empresa en la cual es crucial el destino de la interna peronista), y tendrán que tener también en cuenta que el tiempo y la forma en que se cierre el mandato constitucional que vence en diciembre del 2011, estará configurando el destino político del próximo presidente.
Por eso no pocos dirigentes peronistas no kirchneristas (más de los dispuestos a admitirlo en público por estos días) han comenzado a pensar si el encumbramiento de Cobos no es un arma de doble filo para sus perspectivas a futuro; en tanto un final abrupto del gobierno de Cristina (aun con el barniz institucional de su sucesión por el vice) podría entregarle a las diferentes vertientes del radicalismo el control del proceso de transición.
Los resultados electorales arrojan como consecuencia inmediata la configuración de un mapa político totalmente corrido del centro a la derecha en todas sus variantes, desde el macrismo hasta el republicanismo pan-radical (de matiz preponderantemente balbinista si se permite la expresión), e incluso hacia el interior del peronismo hay lugar hasta para la resurrección de los despojos del menemismo.
Esto es en parte (y solo en parte) consecuencia del cambio que experimenta la sociedad en sus expectativas (el componente de ideologización explícita del voto anti K está presente pero no lo explica todo), y fundamentalmente de la actitud de la dirigencia tradicional que, aleccionada por las experiencias del 89’ y del 2001, entiende que la única forma de evitar el fantasma del golpe de mercado es adoptar una actitud amigable y componedora con las fracciones concentradas del capital.
Estas a su vez, acrecentado su poderío por el mandarinato mediático que ejercen sin complejos (lo que les permite influir sobre la carga simbólica de la sociedad, o en todo caso validarla), se sienten en condiciones de reconfigurar un sistema político a su gusto y paladar, donde existan incluso matices que le den un tinte de pluralismo que contribuya a disminuir las tensiones.
Si se repasan las opciones de hoy que se presentan como “ganadoras” o con chances de cara al 2011 (Cobos, Macri, Reutemann) se verá que hay derecha para todos los gustos, pero triunfará aquella que logre captar parte del electorado peronista, para lo que se requiere poner el pie en el aparato territorial del PJ, y decidir que hacer con la CGT moyanista (controlarla o ponerla definitivamente en la vereda de enfrente).
Esos probables ganadores del 2011, fueren quienes fueren, parecen hoy por hoy tener en claro que hay un solo programa que aplicar (paradójica vuelta al “pensamiento único” cuando las estructuras nacidas de éste crujen en todo el mundo), que no es otro que la hoja de ruta del poder real en la Argentina.
Para mayor equilibrio del sistema, las contradicciones internas al mismo se darían en temas que el propio poder real (en la intimidad obviamente) reconoce como secundarios y en algunos casos intrascendentes, como los controles republicanos, la manipulación de las estadísticas oficiales o la ética de los funcionarios (en ocuparse de esos temas el múltiple radicalismo puede prestar grandes servicios), sobre todo de los que pasaron por los gobiernos kirchneristas.
El poder verdadero no determina el voto de la ciudadanía como un designio fatalista, pero sí hace cuanto tiene a su alcance para influirlo, y siempre hará lo que crea oportuno para aprovecharlo; y esto quedó nítido en la estrella ascendente de Pino Solanas, que tuvo acogida amplísima en los medios masivos durante su campaña, en tanto y en cuanto le dio un matiz fuertemente opositor al gobierno nacional.
Esta verificación lleva a indagar sobre las posibilidades reales de crecimiento de la centroizquierda no kirchnerista hoy liderada (electoralmente al menos) por Solanas, crecimiento que parece más cerca de su techo que de su piso, si se computan dos factores: el sentir político real de vasta franjas de la ciudadanía (aspecto que deliberadamente se dejará para el final en el análisis) y las prácticas políticas de ese sector, donde el vedetismo personal, la mediatización de la política y la nula capacidad de autocrítica replican los modos de la peor derecha, al otro lado del arco político.
Esos vicios de origen que le impidieron al llamado progresismo argentino, en veinte años transcurridos desde el inicio del menemismo, construir una fuerza sólida en condiciones de disputar realmente el poder y construir agenda política desde él (por eso el kirchnerismo sedujo a buena parte de su electorado tradicional), parecen aflorar hoy en toda su magnitud a poco que, por ejemplo, se analicen las declaraciones y posturas del propio Pino Solanas inmediatamente después de las elecciones.
Ese discurso eufórico parece no registrar el verdadero humor social circundante (incluso el de parte de sus propios votantes), ni mucho menos la ofensiva reivindicatoria de sus intereses que, desde mucho antes de las elecciones, viene llevando adelante el núcleo duro del verdadero poder en la Argentina.
O en todo caso sí lo registra y elige no dar cuenta público de su hallazgo, para ubicarse cómodamente en el lugar del nuevo mapa político que se configura hacia el futuro, sin deseos (ni chances) reales de disputar el poder, y acotando su agenda a un puñado de temas simpáticos a ciertas capas del electorado o que garantizan presencia mediática (según el foco desde el que se aborden, claro), al estilo de los partidos “verdes” europeos.
Dentro de este oscuro panorama, bien harían esos sectores progresistas en entender que, si son verdaderamente tales y los anima algo más que la pura especulación electoral, deberán darse, más temprano que tarde, una necesaria estrategia de convergencia con el gobierno y con otros sectores del peronismo; si no en una agenda propositiva más ambiciosa, al menos en la defensa del núcleo duro de logros del kirchnerismo (jubilaciones públicas, movilidad de sueldos y haberes, negociación colectiva, actitud ante la protesta social, derechos humanos, política internacional); porque la realidad concreta marca (para el que la quiera ver) que muy probablemente haya que aglutinarse en defensa de lo logrado, más que construir en lo inmediato para profundizar los cambios.
Y esta constatación está ligada a otra, que es la del pensamiento real de muchos sectores de la sociedad como resultado de un largo proceso que arranca en la dictadura, se prolonga en el menemismo y llega hasta nuestros tiempos, que más que unas determinadas coordenadas ideológicas, tiene que ver con la actitud del común de la gente frente a la política.
No se trata del tópico simplista de decir que la sociedad se derechizó, sino tomar en cuenta que muchos argentinos se sienten “apolíticos” o “no políticos”, y le niegan a la política la capacidad de modificar la realidad o incidir en sus vidas cotidianas, sin percibir que esa es una forma brutal de politización, promovida por los intereses a los que les resulta funcional.
Que la Argentina sigue siendo un país injusto, con intolerables niveles de exclusión, pobreza y desigualdad es una aseveración que pocos se atreverían a discutir, al menos en público; pero si se pretende compulsar la opinión social sobre las causas de esos fenómenos, la unanimidad de opiniones comienza a ceder terreno, ni que decir si se interroga sobre los responsables de esos males y las formas de remediarlos.
Mas aun, siendo justos, cabría que nos preguntáramos para cuantos argentinos que no padecen esa exclusión, pobreza o desigualdad, el hecho de que haya compatriotas suyos que sí las sufran, resulta verdaderamente inaceptable; o cuantos hay que se sienten inclinados a hacer algo para revertir la situación, y no me refiero a la limosna o el asistencialismo.
Si se encara una tarea de repolitización de la sociedad en el sentido de plantear en la agenda pública estas cuestiones (algo que intentó el kirchenrismo en clara inferioridad de condiciones por sus propias torpezas comunicacionales y por la real situación de los medios en la Argentina), si se señalan causas y responsables, si se delinean probables mecanismos de solución al problema, a poco que los destinatarios del mensaje adviertan que esas salidas entrañan conflictos, los apoyos y en consecuencia la posibilidad de acumulación política irán disminuyendo con seguridad.
Para que la sociedad argentina sea más justa, para darles algo a los que nada o poco tienen hay que sacárselos a los que tienen mucho o todo, porque no están para nada dispuestos a entregarlo voluntariamente.
Recordar si no la postura de las patronales agrarias durante el conflicto del año pasado cuando (al igual que hoy) postulaban la eliminación de las retenciones diciendo “bueno, nosotros en el 2002 las aceptamos ante una situación excepcional porque no había otro remedio para salir de la crisis, pero ahora la cosa es distinta…”; o peor aun los planteos de dirigentes que se dicen progresistas (como Binner) en cuanto a que son una herramienta excepcional y que hay que ir dejándolas de lado paulatinamente.
Es decir que está clarísimo que para avanzar en un proceso de cambios más profundos que los que el kirchnerismo pudo lograr habría que afrontar seguramente conflictos, habría menos espacios para el “diálogo” y los “consensos”, y allí las mejores intenciones (aun de los más puros e incontaminados progresistas) chocarían de frente contra el denso muro representado por un sentido común social construído durante más de tres décadas.
Ese mismo muro impide ver en toda su magnitud la ofensiva desplegada por el neoliberalismo por la defensa de sus posiciones y la reconquista de las que debió ceder, desde antes de las elecciones y con más vigor seguramente después del resultado que arrojaron.
Y allí paradójicamente la capacidad del kirchnerismo para mantener bajo control las principales variables macroeconómicas en el medio del vendaval de la crisis internacional (a diferencia nítida de otros procesos de nuestra historia reciente), sumada a esa generalizada percepción social sobre la inocuidad de la política antes analizada, le jugaron en contra para lograr que hiciera mella en el electorado su prédica planteando la disyuntiva electoral en torno de “nosotros o el caos”.
En cambio esa misma derecha fue al encuentro de ese imaginario social con un discurso del “no discurso”, una compilación de obviedades tranquilizadoras más propias de un libro de autoayuda a lo Ari Paluch, que de un programa electoral legible en clave política.
Aunque el gobierno hubiese registrado debidamente que la sociedad ya no se sentía en deuda con los Kirchner por sus logros, y planteara metas a futuro más ambiciosas, tengo para mí que no hubiese encontrado (en vastas capas del electorado) un electorado dispuesto a escuchar el mensaje, a poco que advirtiese en el horizonte que esas metas entrañaban, necesariamente, nuevos conflictos.
Por eso a futuro (y en lo inmediato cuando menos para cerrar filas en la defensa de los avances logrados estos años) la tarea de todo dirigente que se asuma en serio como progresista, sea o no kirchenrista y cualquiera sea la actitud que haya tomado en relación al proceso iniciado en el 2003, es la reconquista del sentido común social para poder encarnar en la misma un discurso y una práctica diferenciadoras de las que vemos consolidarse a diario frente a nuestras narices.
67 comentarios:
Yo no me lo banco.
Que se lo banque el que diseña la política de alianzas.
Y cuando digo que se la banque digo que pague el costo de "dejar entrar" a cosos como éste.
Para saber en que termina este pragmatismo fanático, podemos analizar como viene resultando poner a Scioli en provincia: siempre te está por clavar el puñal, no pudo con la 125 y ahora intenta con el matapibechorrrismo.
Otro aspecto del asunto, ¿cual es el negocio? ¿Sumar unos votos en la interna del distrito?
Si a cada cosa que dice un salame como Sietecase, salimos a bancar lo contrario, nos terminan manejando a control remoto.
Habrá un palco compartido entre Hebe y Riko?
Rico ayer dijo:
"El verdadero peronista no le roba a los humildes."
"El la argentina de hoy o se es peronista o se es gorila"
Y de carrió deslizó, algo así, no se puede mezclar la politica con una cuestión pontificia, carrio es la representacion de los Gorilas.
Comparto estas cosas con este ñato, que fue golpista, (pero de los otros), no de la caladaña de videlas etc.
Y revindico a este tipo en su accionar en Malvinas.
Es un tipo que no va para atras, uno de los pocos bravos que aparenta serlo y la hora de demostralo lo hace.
Recuerdo cuando le quisieron robar, y se dejo gatillar sin importarle nada.
Está loco, pero mantiene su ideal.
Con el mismo criterio,
porqué Patti no?
Porqué el nefasto Patti, que fué elgido por parte de la ciudadanía, fué rechazado y el rechazo festejado como una victoria?
Que pasa con tu capacidad crítica, que distingue a pensadores de replicantes?
Rico atentó contra la democracia y vos lo bancás; el peronismo es claro en este sentido, no se puede negar.
El lado positivo que Sietecase aún no detectó es que Rico eligió hace rato la vía democrática y se integró políticamente a la sociedad.
Sietecase se quedó en el 87, Rico no.
saludos.
Si es necesario sumar para que no gobierne el "palco campestre", que venga Rico nomas. Es una cuestion de supervivencia marianito...
Gerardo: se que no es el topico de tu comentario, pero como soy un asiduo lector de tu blog queria preguntarte que se puede hacer con este, como llamarlo, ser humano??, si ni a sus hijos quiso. Me cuesta poder decir algo sin decir una barbaridad de la cual me arrepienta inmediatamente. Todos los que somos padres sabemos lo que los hijos significan y te pregunto tu opinión por los hermosos post a maite. Disculpame la intromición pero la verdad estos temas me ponen en una encrucijada filosófica
"La más macabra de las violencias:
Un remisero está acusado en Córdoba de haber asesinado a golpes a sus dos hijos, de 4 y 2 años, y decapitar a uno de ellos. Según una carta que dejó, lo hizo porque la ex esposa se negaba a rehacer la pareja. Ella lo había dejado por violento" Fuente Pagina 12
No podes bancar a Rico, si va como candidato para el FPV creo que podría considerarse como una de las cagadas mas grandes de este gobierno.
Una de las cosas que me empujaron a ser ferviente defensor de este gobierno es el espanto que me producen los personajes y la ideología de sus adversarios políticos y de mayoría de las personas que lo odian.
Ese fervor se debilita si se tejen alianzas de este tipo.
Saludos.
Velete
No me quiero imaginar lo que se hubiera dicho si lilita hubiese buscado la "pata peronista" con Rico...
Se viene el cantito:
¿Qué pasa?, ¿qué pasa?, compañero K,
está lleno de gorilas el gobierno popular.
No en este blog del verticalismo a ultranza, por supuesto que no.
Yo, la verdad, no me lo banco... pero no se trata de discutir nombres acá, sino proyectos, programas políticos y relaciones de fuerza...
Hebe, para citar un caso, no se bancó a Otahecé desde el principio y más tarde mostró sus diferencias casi irreconciliables con Moyano, pero no pateó el tablero por eso...
Aprendamos de este ejemplo de una mina con años de militancia política en serio, y no demos importancia a quienes sólo ejercen una suerte de militancia "de teclado".
En este análisis, banco al gobierno no por quién lo apoya, sino por lo que hace, hizo y hará. Saludos.
CT.
Realmente estoy sorprendido con el pluralismo de este blog. La cantidad de gente que eme está matando así lo demuestra.
Eso sí: Aún no leí una sola idea más o menos interesante, salvo el que dijo que Sietecase se quedó en el 87.
Sigan sigan, aprovechen
Rico y Nestor son
un solo corazón!!!
perdon: intromision
Anónimo de las 11:42... El post no dice "Yo lo banco a Rico", sino "Yo me lo banco a Rico" que es muy diferente...
CT
Lo que pasa es que Rico pertenece ahora al ancho campo del progresismo nac & pop.
O se es Riquista o se es gorila!
Carlos Tofla, como siempre, arrima el bochín.
Sólo hago una aclaración: En el título del post digo "Yo me lo banco" ¿Se entiende? Esto sintoniza en alguna medida con esto que escribe Carlos:
"banco al gobierno no por quién lo apoya, sino por lo que hace, hizo y hará"
Algo de eso hay: Por más que tenga diferencias con Rico, no soy quien para prohibirle apoyar el mismo gobierno que yo apoyo. Es puro sentido sentido común.
Al referirse a Rico, más de uno parece olvidarse que a esta persona, un tal Alfonsín - en la semana santa del 87 - lo incluyó en la categoría "héroes" y, que yo sepa, no salieron a contradecirlo.
El problema con "defender" este tipo de acuerdos es que estos personajes restan mucho más de lo que suman; un sedicioso, por más que se vista con sedas democráticas, sigue siendo un sedicioso. Y Rico lo es, sin vueltas.
Es posible que en su localidad sea negocio pactar con él, pero no es negocio el no mirar más allá de la nariz y no querer ver que en el resto de nuestro país es un furibundo sapo indigerible, piantavotos y un fantástico caballito de batalla para la contra. En todo caso, el negocio era que Rico pacte con la contra, que tiene paladares más afines a deglutir estos bichos.
Al kirchnerismo se le pueden agradecer algunas mejoras en los modos de hacer política, precisamente por éso, ésta es una pésima idea que marca una permeabilidad a lo peorcito que, al menos, debieron debatir antes de presentar el batracio en la bandeja.
Saludos.
ram
Gerardo, por favor,
explicame porqué a rico lo bancás y a Patti no,
verdaderamente no entiendo cual es la logica.
Ambos don fascistas, uno atentó contra el poder civil y el otro torturó.
Explicame, por favor.
Gerardo.
Te cascotean el bloc desde un purismo ideológico y con una gran carga de prejuicios.
Todo bien, se sabe que pedirle coherencia al fanático es un ejercicio medio estéril, ahora: los tipos como vos, Gerardo, bancan a este gobierno más por lo que hizo en materia de DDHH que por la política económica, el manejo de la salud, la educación o lo que sea. Si K no hubiese impulsado la derogación de los indultos ni bajado el cuadro de Videla serías un kirchnerista crítico con mucho más de crítico que de kirchnerista; por eso es un poquitín incoherente bancar o bancarte (ay qué sutil! parecés un ladriprogresista!) a Rico, un tipo que se acuarteló a poquitos años de terminada la dictadura sólo para que frenaran los juicios contra los represores. Y no, vos no podés impedirle a nadie apoyar a quien se le ocurra, pero si te fijás bien el gobierno no se limita a "permitir que Rico lo apoye" sino que por el contrario invierte recursos y energías en apoyar a Rico! Es más bien al revés la cosa.
Al anónimo de las 13:13 se le podría decir que Patti es como más gorilón, tanto que podría muy bien ir con López Murphy, por ejemplo. Rico parece más nacionalista de derecha, menos afín al neoliberalismo aunque habría que ver, por ahí depende de cuánta tarasca le pongan arriba de la mesa.
En fin, estaría bueno saber cuál es el límite, ¿no? Lo que te marcan sobre Scioli, Gerardo, es posta. Buenísimo que Menéndez esté en cana, ahora, estaría copado que no se promueva ni apañe esta ideología pro escuadrones de la muerte que propaga el motonauta y a la que imagino que adhiere el ñato.
Militante de Teclado
Gerardo,
Insisto que el debate tiene que ser acerca de la construcción política: cuales son las posibilidades de llevar adelante políticas populares y democráticas con estos ñatos?
Dicho de otro modo, que la ingesta de batracios y demás saurios no sea la norma.
Lo de Rico por si sólo no me parece grave pero si que los movimientos sociales que bancaron este proyecto y pueden llevarlo mas a fondo se están abriendo cada día mas, ¿es el mismo fenómeno o no?
¿No vamos a discutir estas cosas para no allanarle el camino a la crítica pelotuda de Sietecase ?
Yo creo (puedo equivocarme,obvio) que hay elecciones que tienen su costo. Mi elección ha sido apoyar este proceso político pero siempre reservandome el espacio de criticar lo que no me guste. Esto lo digo, además, desde una postura estrictamente personal: No escribo en nombre de nadie ni estoy encuadrado orgánicamente en ninguna organización.
Es desde ahí que asumo el costo de escribir algo que pienso sin sopesar los perjuicios que en términos de cascotazos y chicanas pueda costarme.
Sería muy hipócrita si dijera que más de una vez lo he escuchado a Rico hablando de política y he coincidido con él ¿Porqué mentirme?
¿Porqué esquivar el bulto? ¿A cambio de qué?
Cuando uno decide transitar un camino junto a un movimiento popular complejo y contradictorio debe estar preparado para coexistir con fuerzas o personas con las cuales tiene muchos acuerdos, algunos o ningunos.
Es desde ahí que ratifico el post ¿Quién soy yo para impugnar?
Creo que hay embarrarse un poquito muchachos, porque sinó es muy fácil y muy cómodo y eso no aporta al proceso, creo.
Si ratifico mi apoyo al proceso, lo hago en general. Sería risueño apoyar al gobierno pero que Otahece, pero que Scioli, pero que Curto, y tantos peros.
Yo apoyo este proceso con todo lo que trae consigo lo que no implica estar de acuerdo con todos los que están de este lado.
Como tampoco estoy en internas y mi vida no depende de una negociación o de callar algunas cuestiones, expreso lo que pienso.
Pero también lo hago para ver si se genera algún debate superador sobre cómo se construye política.
No quiero ser un hipócrita y disfrutar de sólo de los beneficios. Me parece injusto que cuando hay que "tomar aceite de ricino" vayan otros y que hayamos otros que cómodamente y desde nuestros teclados seleccionemos qué manzanas nos llevamos. No loco, metamos la mano y cacemos las manzanas al barrer y dejemonos de joder.
Como yo también participo en política desde el teclado, creo que debo asumir los costos. Como si se ganaba la 125 con el voto de Saadi. Lo hubiera bancado.
Continuará (Me voy a hacer una siestita breve)
No sé si habrá palcos compartidos entre Hebe y Rico (con las características de Hebe, es dudoso), pero si sé que hubo palcos compartidos (y durante meses, acciones claramente desestabilizadoras) entre el campesino pobre (¿o pobre campesino?) Buzzi y los eternos golpistas de CARBAP y la Sociedad Rural, con apoyo explícito de la Pando y todo el procesismo.
Para que no queden dudas (no vaya a ser que alguien caiga en la jactancia de los intelectuales), aclaro que a Rico no me lo banco mientras no haga una autocrítica de su pasado golpista, y muestre claramente con acciones concretas cambios significativos en su manera de pensar y hacer política.
Ese "mientras" lo menciono porque la historia muestra que la conducta de los personajes significativos de la vida política generalmente no es lineal a lo largo de toda su vida. Es más, históricamente, hubo cambios radicales (ideológicos y de conducta) en varios de ellos, en un sentido y en otro. Por ejemplo Mussolini empezó su carrera política en el socialismo y todos sabemos como terminó. Joe Baxter comenzó en Tacuara y murió siendo un cuadro del ERP estrella roja. El Padre Mujica comenzó siendo un curita "de buena familia" y murió asesinado por su opción por los pobres. El ex secretario privado de Aramburu, Hector Sandler, posteriormente fue defensor de presos políticos (durante la dictadura autotitulada "Revolución Argentina") y como diputado actuó muy cerca de Ortega Peña. Anzorregui fue abogado de la CGT de los Argentinos, con una clara identificación ideológica con los objetivos de esa entidad gremial revolucionaria y terminó en la SIDE menemista, rodeado de escándalos vinculados al poder. Buzzi hace unos años integraba el FRENAPO y aparecía como un referente progresista; ya sabemos lo que es ahora.
Indudablemente, creo que hay límites éticos para la aceptación de un "converso". Personalmente, nunca podría aceptar a un ex torturador, a un ex genocida, por muy sincera que sea su conversión.
Por otra parte, no está de más recordar que el Nabo Barreiro (el amigo torturador y genocida de Rico, cuyo intento de juicio motivó uno de los alzamientos carapintadas) se encuentra procesado y detenido (ahora sí) desde octubre del 2007.
Gerardo, otro comentario mío fuera de post... respecto de lo que decís de Curto, te paso un link de Ramble al respecto, que me parece bueno tener en cuenta... sobre todo por el análisis que hace de cómo los "medios" y la clase media "bienpensante" lo presentan al intendente de Tres de Febrero.
http://rambletamble.blogspot.com/2008/12/homenaje-curto.html
Un abrazo.
CT.
ACLARACION IMPORTANTE
Donde se lee:
"Sería muy hipócrita si dijera que más de una vez lo he escuchado a Rico hablando de política y he coincidido con él"
Falta un "no" entre "si" Y "dijera"
Debe leerse:
Sería muy hipócrita si "NO" dijera que más de una vez lo he escuchado a Rico hablando de política y he coincidido con él
Es un personaje bastante nefasto Aldo Rico eso seguro. Ahora creo entender el punto de Gerardo. La política oficialista obviamente esta llena de personas que políticamente a uno no le agradan, pero esta gente influye en la toma de decisiones de los de arriba? o solo son muñecos que sirven para sumarle al armado político?. Por ej: se puede gobernar el país sin tenerlo de amigo a moyano? la verdad que no porque el tipo te para el país.
Personas que fueron o son afines al gobierno las cuales no respeto: Sola, Ibarra, Scioli, etc.
Lo único que importa es que los de arriba sigan con una misma linea, que pongan a quien quieran pero que sigan en la misma. Ahora van a saltar con el tema de que es una monarquía y todo eso.
Victor Villar Laskiewicz
Anónimo: Patti secuestró, torturó y asesinó al servicio de la dictadura. Ha sido denunciado y hay pruebas en su contra. Después de la dictadura, defendió públicamente el uso de la tortura.
Rico nunca ha sido denunciado por crímenes represivos.
Si usted pregunta qué diferencia hay entre los dos, ahí tiene una, y bien grande.
Interesante el artículo y los comentarios, acá en Azul nos pasó algo similar, estuvimos de internas y terminó ganado (solo por 70 votos) la lista (que también se llama kichnerista) y que representa la vieja política del PJ (arrear gente que no tiene ni idea de que vota , con un padrón donde el más joven tiene 40 años y el resto esta en el geriatrico).Me diran esta dolida por la derrota , pero el problema es que esta gente ya nos hizo fracasar por su falta de política varias veces contra la colacición cívica , que la tenemos desde hace 8 años( antes radicalismo)en el desgobierno municipal. Nuestro querido intendente se refregaba las manos ante estos resultados.Ahora tiene asegurado el 2009 y tal vez el 2011.
La lista ganadora va tener inactivo al PJ como hasta ahora : y el resto de los mortales que vivimos en una de las zonas más gorilas de la provincia, afrontaremos los embates ruralistas como hasta ahora: sin partido que nos apoye y con el intendente subido al acoplado de los campestres.Amen de la falta de trabajo , viviendas y cualquier tipo de políticas populares
Bien Andrés, por lo visto atentar contra el poder constitucional no es tan grave para vos. Debés ser peronista, está claro. Mas grave es torturar.
Para mí ambas cosas son igual de graves y que deberían tener el mismo castigo.
Me imagino los comentarios en este blog si Rico o Patti se alinearan con Macri, Carrió o Duhalde.
Dios mío!
La falta de auto crítica es la característica principal no solo de este blog, ni del peronismo, sino de la cultura cívica nacional.
Tata Yofre.- personaje que conocí y que detesto- no se equivoca cuando afirma: "Nadie fué"
Es que ya no se trata de Rico, se trata de otra cosa. NADIE apoya a Rico o lo votaría por si solo. Es otra cosa lo que se discute, se trata de comprender lo que significa apoyar una conducción política. Uno apoya en conjunto, pero no quita que individualmente hay personajes que no prefiera. Te doy un ejemplo mas didáctico. A vos te gusta una banda de música, pero decís - este tema no me gusta, este otro tampoco- y esta bien pero por eso no te va a dejar de gustarla banda en general. Hay que ser un poquito menos cerrado.
de todas maneras creo que Aldo Rico es alguien que resta políticamente.
Victor Villar Laskiewicz
Che, que lindo ejemplo musical!
En el caso de Rico, tocaba en una banda que discutía a los tiros los temas que nos les gustaba como eran tratados por un presidente constitucional.
Tu argumento no convence ni a mi sobrino de cinco!
Es evidente que pertenecés a esa curiosa variante de seres cívicos que no ven en el uso de las armas un problama para la construcción de una conciencia cívica avanzada.
Es muy fuerte leer que no se banquen a Carrio y que no tengan problemas por rico.
Es difícil de tratar de expresar algo cuando uno da dando vueltas por el teclado de la pc, y no encuentra palabras para contestar la expresión mas justa, mas atinada, porque mi saliva se vuelve en sangre de una herida abierta, y teme mis manos expresar un insulto que no acostumbra decir .
Un golpista es un golpista, y si Alfonsin dijo “héroe”, no busquen en Raúl la palabra revelada, si se equivocó, se equivocó, y no por eso ahora a rico le tienen que dar el diploma de demócrata.
No hay justificativos posibles, sino es por la búsqueda de sumar “compañeros” para el voto y el poder matrimonial.
Pero el peronismo es así, camina por derecha, compra por izquierda, el gran cambalache institucional, donde se permite a un menem, a un rico, o a un quichiner
Respeto las ideologías , respeto el pensamiento y la pluralidad de las ideas. Pero me parece q el quirchnerismo, por el colmo de apoyar cualquier cosa de porqueria, va a quedar como la coordinadora radical.
La verdad en algo coincido, me atosigan algunos mensajes.
visita mi blog
http://opinionymedios.blogspot.com/
Vos sabes que la re pifiaste. Tengo un Tío desaparecido, y a su hermano (lo "liberaron") que escuchaba como lo torturaban. Al hijo de mi tío desaparecido lo crió mi vieja y es mi medio hermano. Creeme que estoy en contra de toda la inmundicia militar, y no apoyo nada de lo que decís que apoyo. y se bastante lo que es el golpe de estado no de libros como vos. Asi que te confundiste de persona. Se nota que no tenes capacidad de abstracción así que mejor ni debatir mas con vos.
Victor Villar Laskiewicz
Bueno Víctor, disculpame, no te pongas así, pero coincido con lo que dice el "violador...", ese hecho inexplicable por el cual como un golpista y fascista mesiánico se alinea con K, surge la necesidad de encontarle argumento de tolerabilidad.
Es verdaderamente increíble.
Para mí, solo expresa un gran vacío en el estrecho espectro K.
Disculpame nuevamente si te ofendió algo de lo que dije.
Grarado, vos hubieras bancado a Saadi, bancás a Rico...
Te suena eso de "el fin justifica los medios"?
La cultura cívica es otra cosa.
A un gobierno hay que apoyarlo sin dejar de limitarlo, de lo contarrio tenemos ese hermoso invento de los "superpoderes"- que necesitan de una sociedad pasiva y acrítica- de los que nuestra historia está plagada de ejemplos de todas las tendencias ideológicas con el final común del desastre.
Bancar cualquier cosa porque sí, es inmoral. Rico debe ser condenado para siempre por quienes dicen defender un sistema democrático y republicano de gobierno.
Y no me contestaste, por que Rico sí y Patti no, si tenía el mismo derecho constitucional de formar parte de una institución republicana?
Hay que prestar atención antes de escupir palabras. Yo no reivindico a Rico, solo digo que NO me importan los títeres de abajo siempre y cuando los que están arriba sigan con la misma linea política. La pueden poner a Carrio de ministra si quieren, total no va a cortar ni pinchar. Solo eso. Victor Villar Laskiewicz
Entiendo, pero insisto, hay una diferencia abismal: Carrió es una señora lunática y prepotente en el trato con sus pares, que debe ser insoportable, etc, etc, etc.
Rico es un enemigo del bien público, un tipo capaz de agrupar a otros milicos con armas y tanques para amenazar a una sociedad y a su constitución.
Realmente creés que se parecen como para justificar el eventual apoyo a uno y a otro en el proyecto que sea?
concluyo que nos hemos acostumbrado tanto a una falta de condena y al respeto por la ley, que hasta Rico es reciclable, cuando hace mas de veinte años que debería estar a la sombra de los barrotes. Para mí será injustificable por siempre.
Injustificables para siempre son también Videla, Massera, Agosti, Galtieri, etc, etc, como asimismo Fiermenich, Gorriarán Merlo, Galimberti, Vaca Narvaja. Todo aquél que intente imponer un orden nuevo o su parecer de manera violenta y fuera del único modo hasta ahora conocido de consenso general, llamado URNAS.
Los espacios políticos no son inmutables, y todos tiene el derecho a cambiar.
Los que bancan a Rico podrían ser llamados Rico-kirchneristas.
Entonces la idea sería más o menos así: no importa con quién vamos mientras los nombres se subordinen al proyecto. Está bien, es una idea, se puede discutir, habrá costos y beneficios para ser ponderados. Ahora, discutir esa noción implica que haya un proyecto más allá de seguir en el poder (no es que esto no importe pero si todo se reduce a ese único propósito...) ¿Lo hay? ¿Podés tener un proyecto por ejemplo en el área de DDHH de acá al futuro, no sólo para atrás, con gente como Scioli, Reutemann y, bueno, claro, Rico? Con la 125 ya vieron qué pasa con estos aliados cuando las papas queman. ¿Se puede pasar un proyecto sobre aborto con Scioli y Rico? Digo, está bien, pensándolo en términos que combinen ciertos principios (o sea, decir: "queremos ir para allá") y eficacia (decir: "si me ayudás a llegar no miro tu prontuario") podría andar; tengo mis dudas acerca de hasta qué punto la presencia de estos tipos no termina haciéndote ir para otro lado o al menos impidiéndote llegar a donde querías. Lo que dijo Cristina acerca de que la policía encarcela y los jueces liberan, liberan, liberan, si bien es una declaración de circunstancias y hay que tomarla como tal, puede ser un indicio medio jodido.
AAníbal, el del teclado
Rico no es presidente del PJ de San Miguel porque lo eligieron la mayoria de los afiliados peronistas de San Miguel?
Y que quieren? la democracia es asi, la palabra perfeccion se deletrea igual que paralisis decia Churchill,
Rico no fue funcionario de la dictadura asi que no lo alcanza ninguna ley que impide que los funcionarios del proceso tengan cargos en el estado, y por si fuera poco Rico no tiene ningun cargo... si los peronistas de San Miguel lo votan hay que preguntarles a ellos porque, y ademas hay que preguntarse que hace la oposicion interna que parece que no mejoro lo hecho por Rico.
La democracia sigue siendo la mejor manera de procesar el presente.
El que hablo de Patti tiene razon, eso es lo que pasa cuando seguis al progresismo de los "movimientos sociales", metes la pata y, en el fondo, te cagas en la soberania popular.
Si lo votan a Patti que se lo banquen. A Bussi tambien, y si los alemanes votaron a Hitler ahi tienen el resultado. Lo unico que falta es transformar a esos ineptos en victimas.
Cuando el pueblo vota otorga derechos (no necesariamente razon, pero si derechos)para mi hay cero progresismo en oponerse a esos derechos otorgados libremente por el pueblo.
Rico fue elegido Presidente del PJ por el partido de San Miguel en las elecciones internas.(obvio para no equivocarme demasiado)
Las elecciones internas se hicieron para que los afiliados expresen su voluntad y así ocurrió.
Los candidatos a puestos partidarios y sus electores, tenian que ser afiliados al PJ.(obvio...)
No hubo proscripcion ni digitación de nadie.(aparentemente)
Se votó con la boleta PERONISMO PARA LA VICTORIA KIRCHNER CONDUCCIÓN.(un dato de la realidad)
El pasado de Rico, tiene facetas de heroismo, golpista, demócrata, popularidad, fracasos, corruptela, etc. etc.
Por sus antecedentes, para mi no es confiable, pero la realidad es que su dimención no va mucho mas allá de su territorio, así que su peso político está muy limitado. (el Modin no existe mas)
Por favor, no nos hagamos el bocho que hay cosas mucho mas importantes
para comentar.
AAB
A Patti lo votaron, si recuerdo bien, 400 mil personas, es un numerito. Y bien que se cagaron en lo que que quiso el pueblo esa vez.
No hablemos del 87, hablemos de la época en la que Ruckauf era el gobernador de la provincia y Rico su ministro de seguridad, no pasó tanto tiempo, les gustaba eso?
Recuerdan unos eventos con Rico como intendente de San Miguel y un hospital?
Con Scioli y con Rico el kirchnerismo está sembrando el terreno para un revival del ruckaufismo en el 2011. Solá, Cobos y Carrió pueden terminar a la izquierda del Kirchnerismo si siguen así.
Haganse cargo.
En este país políticos que son ex radicales no pueden reunirse porque son "una bolsa de gatos" pero al peronismo se le permiten todas las incoherencias posibles.
Lic Baleno, a mi ese argumento no me gusta, es el que usan los yankees que votaron a Bush, dicen, si voté a Bush fue culpa de los democratas que no supieron convencerme. El pueblo es responsable de lo que votan.
Es como decir, si salí a festejar cuando escuché por la radio que Galtieri había recuperado las Malvinas es culpa de los contreras que no fueron lo suficientemente buenos como para convencerme de que era una locura.
El Lurker
Y a los peronistas de izquierda, que les parece romantico marchar a la plaza de mayó rodeados de gente comiendo choris y tomando gaseosas de terceras marcas, algún día van a tener que aceptar que los pobres del conurbano son de derecha.
Duhalde, Scioli, Ruckauf, Patti y Scioli no son una casualidad. Son lo que quiere la gente.
Lurker, comparto todo lo que decís
Me asusta un poco esto Gerardo, ¿bancar a Rico? ¿Tamos todos locos? El tipo todavía reivindica lo que hizo en los 80s, sigue sosteniendo a rajatabla la teoría de los dos demonios, y lo único que cambió es que el tipo ahora está mejor asesorado en cuanto a imagen. No se le puede impedir que banque públicamente al kirchnerismo, pero se puede no bancarlo. Un tipo que estuvo al frente de un hecho tan trascendente como lo fue semana santa o monte caseros, pidiendo impunidad para los genocidas so pena de voltear la débil democracia existente no es alguien a quien -desde mi punto de vista- sea posible "bancar". Y ni hablar de su paso como ministro de seguridad de "meterle bala a los delincuentes" Ruckauf y de la mano dura por la que sigue luchando.
Saludos
No te asustes Diego por esto Diego, asustate con lo que te está pasando a vos con la censura.
De verdad, no es para asustarse. Sucede que a veces se hacen intrepretaciones rebuscadas de una frase.
Macri pertenece a un grupo económico que se fortaleció durante la dictadura y lo votó el 60 % de los porteños y lo van a seguir votando. El radicalismo puso el 70 % de los intendentes de la dictadura y ahora habla de "calidad institucional"
Rico ganó la interna del PJ de San Miguel y punto ¿No te parece que hay cosas más preocupantes?
Si la hubiera ganado sin el apoyo del Kirchnerismo habría sido distinto.
El Kirchnerismo no tiene que jugar a dos o más puntas siempre para asegurarse de que el ganador le será amigable.
Y las verdad, tu último comentario es medio irrelevante, medio cortina de humo.
También fueron los radicales los que pusieron a Videla y amigos presos y fueron los peronistas los que no querían juzgarlos, y quienes terminaron indultandolos en los 90.
Kirchner fue Menemista todos los años 90 y Cavallista hasta el 2002 y tiene una grave responsabilidad por la privatización de YPF. Para mi un acto que fue una traición a la patria.
Pero mencionar eso es medio irrelevante, estamos hablando de Rico como aliado del kirchnerismo. No utilizando argumentos Ad Hominem, no?
Esto no se lo perdonarían a Carrió. Acá todos eligen cuando se escandalizan y cuando no.
El Lurker
Gerardo: no estoy sugiriendo que Rico sea el problema principal de nada, ya sabemos quién es y que ganó la interna de San Miguel. Lo que me asustó es ver que muchos están saliendo a bancarlo y minimizarlo, y este tipo es un gran hijo de su madre. Respeto tu posición, pero disiento, me parece que salir a bancar a Rico no está nada bien. A lo sumo puedo entender la consideración como "sapo que elijo tragarme", pero mi objeción pasa por "bancar" a Rico, personaje que para mi es realmente terrorífico.
Saludos
Lurker, está claro cómo pensás. Lo único que te pido es que me dejes pensar a mí como yo lo elija.
Y no sé porqué metés a Carrió en esto esto...
Diego F: Seguimos leyendo mal. Digo que no voy a dejar de apoyar al gobierno porque lo apoye Rico ¿Tan difícil es escaparle a la semiología gorila?
Gerardo: esto último que decís es muy diferente a "si me aprietan y me corren con el asunto de Rico les respondo que me lo banco". No creo que pase por semiología gorila... Es lo que te decía en el comentario anterior: "me parece que salir a bancar a Rico no está nada bien. A lo sumo puedo entender la consideración como "sapo que elijo tragarme", pero mi objeción pasa por "bancar" a Rico, personaje que para mi es realmente terrorífico."
Que Rico -o Pando- apoye al Gobierno no me preocupa, me preocuparía que el Gobierno apoye a Rico (y por eso me cayeron demasiado mal las declaraciones de apoyo de Kunkel).
Saludos
Cuando el armado K pasaba por la reelección de los gobernadores de provincia, un amigo K hacía campaña por la re de Rovira. El plebiscito en Misiones acabó con los proyectos reeleccionistas, y con el tiempo Kirchner reconoció en público el error.
¿No hay nadie para decirle ahora, "che, vas de cagada en cagada?". A ver si en el 2009 se llevan un chasco, como con el plebiscito misionero.
Hubo un argumento interesante de alguien que puso en duda que el armado electoral luego sirva para algo, que no pase lo de la 125.
Por ahí, por ese lado pueden venir ideas creativas.
Ahora, visto esto desde otro lado: El año que viene hay elecciones y San Miguel es un bastión importante ¿Porqué regalarlo?
Es todo un poco más complejo ¿no?
Que Rico banque a K no me preocupa. Lo que me procuparía es que K banque a Rico.
Y cómo era el otro candidato en la interna de San Miguel?
No cabe duda que el kirchnerismo evaluó que era peor que Rico, siono no hubiera a poyado para que rico ganara.
Y si van al colegio militar y consiguen votos, porque regalarlos, no?
y si Pando se ablanda con K, todo bien, por qué negarle el lugar, auqnue piense como peinsa?
Si de rejuntar gatos se trata, el peronismo lo sabe hacer bien
El dia del acto de Palermo, en el palco se juntó la Sociedad Rural con Castells, Barrionuevo y cualquiera. En la "tribuna" la hinchada eran los piqueteros CCC y el MST más Blumberg, el rabino y ya no me acuerdo. Tanto fué el rejunte que no se entendió porqué hicieron bajar a la gorda. Sin embargo no leí en ningún lado(menos al boludo de mariano t) que eso fuera incoherente. No se escandalizó nadie. Si la oposición junta lo que venga está todo bien. Se le reconoce el esfuerzo de juntarse ya que es la unica forma de ganarle al gobierno. El gobierno en cambio no. Tiene que buscar aliados en la Cruz Roja. De la contra se puede entender ya que es contra, es la contra que hay. Pero los que defienden al gobierno tendrian que ver que la politica es politica, no un club de amigos y el poder hay que defenderlo. Juntando lo que hace falta juntar. De Rico no opino nada, todo el mundo lo conoce y tiene opinión sobre el. Además con el clima que hay, creo que haria más negocio presentandose como opositor que como aliado. Pero me parece que Pati no es lo mismo. Primero y principal porque no apoya al gobierno, se opone. Tiene otra gente alrededor y está claramente en otra. Solo para chicanear se puede comparar. En otro blog alguien más inteligente que yo, escribió que si los que critican los apoyos al gobierno hubieran vivido en tiempos de San Martin, estarían en contra porque antes fue soldado espñol. Saludos. Juan Carlos.
Yo banco al gobierno de Cristina. Si lo apoyan Rico, Frankestein y el Hombre Araña, que-se-le-va-a-hacer. Mientras el gobierno de Cristina siga adelante con la política de derechos humanos y mantenga en agenda la inclusión, lo banco.
¿Me conformo con poco? puede ser. Pero ese poco es mucho, muchìsimo más que la miseria política que anda dando vueltas.
Yo no me banco a Rico, por todos sus antecedentes antidemocráticos, y porque (tal vez sea muy injusto) no creo que ningún militar que siguió en actividada en la época de la dictadura genocida tenga las manos limpias, pues lo menos que hicieron fue mirar para otro lado teniendo conocimiento real de lo que estaba pasando.
También reconozco que fue elegido por la mayoría de los peronistas votantes en San Miguel. ¿Las mayorías nunca se equivocan? ¿Ni cuando el aparato propagandístico vende lo que desea?
El golpista, ahora pretendido democrático continua con su pensamiento de finalizar las causas contra los genocidas.
De todas maneras me trago el sapo y sigo apoyando a este gobierno que es el mejor que tuvimos desde 1955, a pesar que cometió, comete y cometerá errores, lo que no quitan mérito a todo lo logrado.
Creo que debemos apoyar a Cristina y Nestor pero poniendo en claro nuestras diferencias de criterio para así ayudarlos a construir mejor el país que necesitamos.
El mejor gobierno desde 1955!!!???
Que pobre que somos, civicamente hablando!
Menos mal que En 1983 ganó el únco candidato latinoamericano que enjuició a los genocidas!
Ningún peronista se hubiera atrevido.
Hoy pegarle a videla y Massera lo hace hasta mi sobrinito de 5 años.
Tanto hablar del ideario kirchnerista y bancas un arreglo con Rico? Tranquilamente podes apoyar al gobierno, defender a Moreno si queres o al trapecista de Diaz Bancalari, pero no esto. Códigos y límites cero, no? Con que seriedad se puede discutir de politica o ideología? Si mañana Kirchner (o Kunkel que habilitó a Rico) elaboran una alianza hipotetica con un émulo de Hitler, tus argumentos sirven para darlo como válido. No entiendo esa postura de creer que tienen que apoyar todo a ciegas sumisamente porque lo decidio un boludo arriba, sea quien sea. Porque lo de Rico no es una operación de Clarin. Ahora entiendo como Menem fusilo al peronismo, casi sin oposición interna. Porqué se quejan de la decada del 90 si la permitieron Uds.., y Rico fue pieza importante en ella. Y esto no es purismo ideologico, sino pedir y tener un minimo de sensatez y coherencia.
Lo que comentan comparando esto con el apoyo de Kirchner a Rovira o lo de las elecciones en Azul, entiendo que pueden ser decisiones discutibles, opinables si fue un error o no, puede gustar más o menos; pero convengamos que no es lo mismo que salir a bancarlo expresamente a Rico, con lo que Rico significa. Le conocen el discurso de derecha facciosa que tiene en materia de seguridad? Si compran Rico, sepan que viene con todo el paquete. Quien se hace cargo despues cuando empiecen a matar pibes en Sam Miguel?
No, Anónimo, no soy peronista.
Pero parecés!
El gobierno cubano prohíbe reunión de bloggers,
aguante la democracia!!!!
No me lo banco a Rico ( milico demasiado nazionalista para mi gusto).
Pero forma parte de la vida democratica y en todo caso hay que ir al barro, o sea San Miguel y sus populosas barriadas militares- Campo de Mayo esta muy cerca- para disputar en el terreno la cosa ideológica.
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