jueves, 10 de agosto de 2017

Deben ser los gorilas deben ser

Cuando creíste que lo habías leído todo y que algunas posiciones políticas trogloditas habían quedado en el pasado, salvo dinosaurios como Fernando Iglesias, te encontrás con esta columna de Jorge Ossona en Clarín que te demuestra cuán equivocado estabas. Se puede leer, por ejemplo:

"El redistribucionismo asistencial generó la ilusión abonada por la propaganda oficial de que por fin el modelo de reindustrialización estaba reintegrando a los pobres. En la vida cotidiana ello se corroboraba por el acceso a autos usados, motos, equipos celulares, mejoras habitacionales y la posibilidad de poder comprar algunos artículos en shoppings de los centros urbanos. Era apenas una mejora en medio de una economía exhausta; pero contrastante respecto a las penurias de los años del fondo del pozo entre 2001 y 2003."

Casualmente hoy por la mañana pensaba que los dos meses y medio que restan hasta las elecciones de octubre, las de verdad, las que asignan porotos, por el lado de Cambiemos muy probablemente queden conceptualmente en manos de Elisa Carrió, lo que significa casi con seguridad que la chaqueña lleve el debate a niveles de un salvajismo gorila pocas veces visto. Curiosamente este texto de Ossona viene a abonar las sospechas de que ante el temor de perder las elecciones a nivel provincial y nacional la derecha cambiemita no optará por revisar sus políticas sino que buscará profundizarlas, generando más ajuste y consecuentemente más crisis. El desafío es claro y la responsabilidad de hallar una salida a este dilema queda en manos de los sectores de oposición que alguna vez estuvieron juntos y hoy parecen irreconciliables. Hablo de generar ámbitos de construcción de Unidad, para ello el espacio parlamentario será absolutamente vital. El gobierno seguramente buscará negociar provincia por provincia, evitando por todos los medios enfrentar una liga de gobernadores que vengan con una voz unificada, como ya sucedió con los amagos por la coparticipación federal (lo que pondrá en manos de la Corte Suprema de Justicia la resolución de una puja donde la provincia tiene razón de exigir la devolución de los puntos cedidos durante el gobierno de Armendariz)

¿Es posible imaginar un gobierno que cambie los trazos nodales de su política, cuando incluso es apretado por la derecha más dura para que vaya a fondo con el ajuste? La verdad que no.

De concretarse la carriotización estaríamos nada menos que ante un endurecimiento de la palabra oficial, algo que nos colocará en terrenos realmente peligrosos. La derecha nunca se caracterizó por revisar su estrategia pero con Cambiemos al menos logró mostrar un rostro de apariencia más bonachona, hasta que dejó ver, con el paso de los días y los meses cuál es su verdadero objetivo político y económico: no cumplió absolutamente ninguna de las promesas electorales, salvo arreglar con los buitres a un costo económico inimaginable. Si a esto le sumamos el endeudamiento externo creciente, que en muchos casos luego de la bicicleta se transforma en nueva fuga de capitales, tenemos un cóctel realmente explosivo. Por eso, repito, es factible que Carrió nos arrastre a un debate salvaje, mugriento, en definitiva a una lucha en el barro, porque es ahí donde ella y el sistema de medios hegemónicos se sienten más cómodos.

Ante este panorama, las pregunta sigue siendo la misma de los últimos años:

¿Estaremos lo suficientemente reflexivos, razonables y racionales como para ir previendo los escenarios postelectorales?

Habrá que ir dando los debates pendientes, fundamentalmente hay que discutir si verdaderamente pensamos en construir una mayoría que nos permita triunfar en 2019 o si nos conformamos con ser una parte, que aunque importante, esté imposibilitada de convocar todo lo que se necesita para conseguir el cincuenta más uno de los votos en 2019. De momento, se me ocurre que es imposible pensar en términos de Unidad sin por ejemplo conversar con sectores del Frente Renovador y sé que aunque esto a muchos enerve se trata de un dato de la realidad ¿Queremos sumar, unir, juntar o nos conformamos con consolidar lo que ya tenemos? La derecha cambiemita ya eligió abroquelar su clientela cautiva y que el resto lo haga la dispersión opositora. Está en nosotros seguir dándole aire con nuestras divisiones o apostarlo todo al rearmado del campo nacional y popular.






1 comentario:

Gawain Sincensura dijo...

Ossona es el del agujero?

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