jueves, 12 de mayo de 2016

Ahora entendés para qué sirve la escribanía?


¿Entendés ahora por qué criticaban la “escribanía K”? porque si no hubiera existido le habrían hecho lo mismo a Cristina Fernández de Kirchner que ha padecido Dilma Rousseff. Desde que el factor militar se desgastó, a las oligarquías latinoamericanas les llevó 30 años encontrar la variante dentro del marco institucional que les permita ejecutar golpes palaciegos. Ahora vamos acumulando enseñanzas desalentadoras: Argentina demostró que el control del parlamento no sirve de mucho y Brasil que sin parlamento a favor, una runfla de impresentables, subsumidos al establishment se cargan a un gobierno elegido legítimamente.
Hubo una primavera donde creíamos que sin fuerzas armadas poderosas se había extinguido el golpismo. Pero llegó el invierno con toda su crudeza para mostrarnos que el entramado entre empresas, jueces, medios y políticos todo terreno se yergue como la garantía de que, más tarde o más temprano, los gobiernos intrusos sean eyectados. Lo que se ha consumado en Brasil es de una carga simbólica espeluznante: no sucedió en un país pequeño, con todo el respeto por los países pequeños, sucedió en una la sexta economía del mundo, en la potencia sudamericana y en uno de los miembros centrales de la alianza BRICS, que aparecía como un bloque con potencialidad alternativa ante la crisis del viejo consenso de Washington. El mensaje es claro, si pudieron cargarse un gobierno en Brasil ¿Sabés qué le espera al resto de los países que osen darse gobiernos díscolos?
En los setentas muchos creyeron que la toma del poder se podía dar exclusivamente a través de la lucha armada y la consecuencia fueron las dictaduras cívico militares más sangrientas de todas, entonces resurgió la revalorización de la vía democrática. En 2016 estaríamos en condiciones de afirmar que también esta vía ha entrado en una etapa de serio condicionamiento. Sucede que las oligarquías abominaban
la democracia porque sus fuerzas políticas siempre eran derrotadas, por eso recurrían a los militares. Cuando, como consecuencia del baño de sangre que perpetraron en la última oleada, las fuerzas armadas quedaron absolutamente desacreditadas, el viejo poder quedó momentáneamente contra las cuerdas, conviviendo con gobiernos sin capacidad de daño, hasta que llegó el nuevo siglo que alumbró una serie de presidencias nacional populares y progresistas que constituyeron lo más avanzado que vio el subcontinente en su historia. Las viejas oligarquías tuvieron la capacidad de asimilar el avance tecnológico en materia de comunicación (Magnetto planteando a comienzos de 1983 “El diario, si se queda en diario, se muere”) y como la necesidad es partera de soluciones, sin los militares se vieron obligados a infiltrar partidos populares y al mismo tiempo generar fuerzas políticas afines como la que llegó al gobierno en Argentina a través del voto popular.
El tablero político regional nos está mostrando en estas horas que la perspectiva política en la región es sombría para las fuerzas populares y que sólo analizando muy seriamente los errores cometidos (porque no se pierde en Argentina y no se cae en Brasil sin una carga de equivocaciones tanto del kirchnerismo como del PT) se podrán ir encontrando los caminos para volver a no sólo ganar elecciones, sino también para lograr mantenerse en el poder ante ataques como el que tumbó a Dilma.

1 comentario:

Politico Aficionado dijo...

Es una buena ocasión para que reflexionen los que votaron a Massa, que al no dar quórum para la sesión especial en Diputados ha conseguido frenar el tratamiento de la ley antidespidos. Seguramente la semana que viene seguirán poniendo palos en la rueda.