viernes, 22 de abril de 2016

Macrismo y pensamiento mágico


El baño de casa tiene unas baldosas entre rojas y bordó que nunca nos gustaron, para colmo, hubo que cambiar algunas por roturas de caños, con lo cual se notaban las diferencias entre las viejas y las nuevas. Como cambiar todo nos representaba un costo inaccesible, contratamos a un señor que puso arriba una especie de sobrepiso con baldosas tipo flexiplast grisecitas claras muy bonitas, pero Lamentablemente, con los años empezaron a despegarse y romperse, por lo que ahora nos encontramos nuevamente en la disyuntiva original. El kirchnerismo fue algo parecido a ese entrepiso. Por años duró, hasta que empezó a romperse y nos dimos cuenta que abajo seguían estando esas baldosas horribles entre rojas y bordó, por lo que habría que pensar seriamente en juntar la guita para cambiar definitivamente ese piso original.
Todo esto viene a cuento del campeonato de ironía que se ha lanzado a propósito del coaching macrista de hace unos días y la irrupción de este experto en felicidad que ha nombrado el señor presidente de la nación. En verdad, todos vimos crecer esta movida de la autoayuda que nos llegó en el mismo paquete donde venía el neoliberalismo, y eso es bastante anterior al kirchnerismo, pero un día lo olvidamos y por ende nos desentendimos del asunto. Hasta que ahora queremos balearnos en un rincón cuando desde la mismísima Casa Rosada se auspician las diversas variables del pensamiento mágico, con el aliento indispensable del sistema de medios, que difunde ideas como por ej cómo hacer más eficiente las compras, cómo sacar ventajas del vivir en un monoambiente y diversas innovaciones como los beneficios de encender menos luces y demás razonamientos por el estilo, que no son otra cosa que militar el ajuste salvaje pero, tipo, con onda ¿Viste?
El macrismo no improvisa cuando describe las consecuencias de su accionar político-económico en términos de pensamiento mágico. Simplemente opera sobre la base de un diagnóstico muy elaborado en torno a lo que sucede en la cabeza de una inmensa cantidad de argentinos. Tratar de entender este fenómeno debería ser una de las tareas centrales de todos aquellos que intentamos modificar pero en serio la estructura económico social de nuestro querido país.

6 comentarios:

Carlos G. dijo...

No comparto la analogía entre la elección de un piso inadecuado para un baño y el período de gobierno kirchnerista.
Lo que hoy vuelvo a preguntarme (como me lo preguntaba antes de 2003) es si los cambios necesarios para no repetir la derrota del modelo nacional no tienen que ver con reconocer que esos cambios no pueden gestionarse dentro del sistema de la democracia liberal.

tatincito dijo...

Totalmente de acuerdo, Gerardo.

Solamente agregaría un ¡Cuidado!

Abrazo.

jfc dijo...

¿cómo entender q a muchos les encanten las baldosas rojas o bordó, conocidas y con manchas muy marcadas, propias de la edad...?

Gerardo Fernández dijo...

Carlos G: Yo lo pensaría en términos de proceso. Hay muchos cambios que se hicieron en 12 años que quedan, hay otros que no, otros que se plantearon mal y otros que ni se intentaron. Pero es un paso adelante. Yo seguiría intentando por esta vía, fundamentalmente porque se comprobó que pueden hacerse muchas cosas.
Estoy seguro que la generación que se fue formando en estos años pasará la zaranda y extraerá enseñanzas que llevará a la práctica.

Mariela dijo...

Acá,en González Catán esas baldosas empezaron a verse hace bstante.
Por eso despues de bancar tanto,creo que el kirchnerismo es una clase politica que supo vivir de los pobres.
Y van a volver,para tirar migajas y ganar fortunas.

Daniel dijo...

La comunicación inter-grieta se ha tornado una especie de torre de Babel. Por teléfono me dice un votante Pro: -"Qué desastre esto". Cuando lo veo me habla del "sinceramiento (por el tarifazo), de la "herencia recibida". Es decir; no era un periodista de TN el que estaba hablando. Era un tipo que asegura que tiene "ideas propias", que al no lo moldean los medios. Protesta pero luego se cuelga del "desastre K".
Todo esto ha tenido su cuota de cosa enfermiza. De ahí que a la noche solo veo series y películas.
Cristina tiró onda de comunicarnos desde otro lado, humano, sin culpabilizar al otro (a ese que al cabo de nuestra intención de comunicarnos nos va a culpabilizar, pero bueno).
Personalmente, quizás recobre energía para ello, por ahora no puedo ni quiero militar el asunto. Esto me saturó. Ojalá haya muchos dispuestos a comunicar con los del otro lado de la grieta. Ojalá pueda hacerlo en un futuro. Si cuando me empeñé en hacerlo un amigo de hace cuarenta años corrió la voz de que me pagaba el gobierno! Ojalá pueda aportar lo mío en esa comunicación social. Por ahora, estoy agotado.

El pensamiento mágico es el que no comprende los procesos que intervienen en la realidad desde un causal y hacia un efecto.
Para el votante de Cambiemos se resume en: "Desterrados los K se acaba el mal supremo, a partir de allí podremos avanzar".
Mirá que hicimos para explicar y explicarnos durante una década que esto era una enorme falacia para reponer al gobierno de las corporaciones.
Mirá que hay todo un pasado que lo corrobora y lo han vivido o estudiado.
Sin embargo, así están las cosas. A esto hemos llegado, otra vez.
Y cuanto crítico del menemismo los ha votado y apoyado acusándonos a nosostros de neo-menemistas.
Ya ni se cuanto pudo haber hecho o dejado de hacer el kirchnerismo. Mientras yo pienso que como fuera fue el mejor gobierno que viví en mis 58 años escucho en un panel televisivo de programa político con ráting asegurar que ha sido un gobierno desastroso.
Se que hay una gran parte que balancea entre ambos lados de la grieta. Aquellos que se dice deberíamos seducir. Que hoy votan para un lado, mañana para el otro.
A esos los entiendo menos que a nadie. Cómo podría seducirlos?