martes, 26 de abril de 2016

Escraches, tarifazo y otras yerbas

Es probable que durante unos días sigamos viendo escraches como los dos que sufrió Carlos Zannini. La lógica es que esta suerte de pseudo linchamientos se extienda a otras figuras del kirchnerismo. Tampoco deberá extrañarnos que el sistema de medios paraoficial los justifique poniendo en una misma balanza la manifestación de empleados despedidos por el presidente abstracto de la Biblioteca Nacional en la Feria del Libro, con señores de buen pasar que vuelan a Miami y lo quieren bajar del avión al ex Secretario legal y técnico del gobierno anterior. La pregunta es para cuándo el escrache a los aumentos desmedidos y al tarifazo en todos los rubros ¿no?
Mientras tanto, avanza la investigación sobre Lázaro Báez y el dispositivo mediático profundiza la campaña para instalar el “se robaron todo” como raíz de los problemas económicos que hoy padece la sociedad. Asimismo se estima que, de no ser removido, Bonadio se dará el gusto de apresar a Cristina Fernández de Kirchner. El gran problema es que el gobierno de los ricos sigue gobernando para los buitres y los de arriba y librando a su suerte a los sectores más castigados hasta con detalles en apariencia irrisorios pero que certifican de manera dramática su orientación, como el hecho de que la eliminación de retenciones y demás medidas que favorecen a los sectores acomodados se ejecutaron de un plumazo en diciembre mientras que los jubilados y los incluidos en el rubro “tarifa social” tienen que pasarse dos semanas haciendo colas para acceder al mísero descuento en los servicios y el transporte. La velocidad con que marchan los beneficios para los ricos es inversamente proporcional a la lentitud llena de obstáculos que padecen los más necesitados.
Gestión Macri, le dicen. No es ineficiencia, es una política…
Ya lo hemos escrito aquí, pero se impone repetirlo: ¿Cuál es el modelo de desarrollo que le plantea al país el gobierno de los ricos? ¿Cuál es la propuesta económica, además de volver al endeudamiento externo para abonarle a la usura buitre y cubrir gasto corriente por un tiempo? ¿Cómo piensan reactivar el mercado laboral cuando están esperando inversiones en minería, soja y timba financiera, sectores que no generan mano de obra intensiva?
Por supuesto que esa franja de argentinos que tercerizó su conciencia política en los medios y por ende reacciona en base a los estímulos de los zócalos en estas horas siente una especie de orgasmo justiciero con el escrache a Zannini, la investigación sobre Báez y la posibilidad de ver a Cristina presa. El problema es que el deterioro en las condiciones de vida de la mayoría avanza como un tsunami y cada factura que aparece bajo la puerta hace sonar los violines de Psicosis en la escena donde el asesino ataca a la victima en la ducha. El problema es cómo reaccionarán estos sectores cuando la ensoñación se esfume y empiecen a comprobar en qué consistía la restauración de la vieja Argentina para pocos que compraron con el exitoso marketing del “Cambio”.
Este desenlace también interpela a quienes hoy estamos en la oposición pues nos convoca a repensar un proyecto de país y elaborar una propuesta política que no sólo sirva para reconstruir todo lo que van a dejar roto sino -y fundamental- entender que también hay que superar mucho de lo que se hizo mal durante nuestro gobierno. El desafío es enorme si se lo quiere tomar en todo su espesor y por ahí debe pasar nuestra preocupación. Ya comprobamos qué cosas no se pudieron hacer, cuáles se hicieron mal y cuáles directamente no se intentaron. Habrá que ir por esa pesada agenda que reclama por sobre todo innovación, dado que se equivocará quien piense que la alternativa al macrismo pasará por retomar como si nada el esquema del cristinismo que tuvimos hasta el 10 de diciembre. El kirchnerismo que conocimos, al igual que el macrismo son las dos caras de una moneda que la sociedad argentina atesoró en la crisis del 2001 y a su manera, las dos dieron su respuesta, ahora habrá de surgir por el lado del campo nacional y popular una nueva coalición que mejore lo realizado por el kirchnerismo, algo que hoy por hoy cuesta muchísimo visualizar y que, honestamente, no sé si pasa por esa propuesta amorfa del “Frente ciudadano” que lanzó Cristina. Lo importante, empero, es tener en claro que sólo entendiendo que lo que conocimos como kirchnerismo ya quedó en la historia estaremos en condiciones de volver a sintonizar con la ancha franja de argentinos que en su momento nos vio como su conducción.

4 comentarios:

perros dijo...

Percibo un entusiasmo a veces velado, o directamente abierto en ciertos sectores del peronismo, de despegarse de Cristina, el kirchnerismo versión Cristina, y su legado.
No se si esto obedece a una sincera evaluación de aciertos y errores del gobierno anterior (me permito dudarlo), o más bien a un reposicionamiento puramente especulativo de cargos políticos. Ejemplos como el de "hasta-ayer-ultra-K-sanguchito-Bossio" me eximen de mayores pruebas.
Si el posicionamiento es politico-ideológico, entonces OK, podemos discutir si el frente ciudadano si o no, si la "lista de unidad" del PJ si o no, etc.
Pero mucho temo que el tema no pasa por ahí, sino simplemente por pases de facturas varios de dirigentes que, no sólo no aportaron los votos cuando debían hacerlo (está más que claro que al menos en CABA y PBA los votos son más de Cristina que del PJ), sino que estuvieron disconformes con la repartija de cargos y ahora se suben a cualquier colectivo que los deje bien, aún si este colectivo implica aprobar el pago a los buitres tal cual se hizo, y otras cosas igualmente inaceptables desde lo ideológico.


Mariano

Carlos G. dijo...

En mi opinión el kirchnerismo y el macrismo son, en última instancia, las caras "modernas" de los dos proyectos que se vienen enfrentando en nuestro país desde hace más de 200 años.
No veo la forma en que la esencia del kirchnerismo y/o del macrismo puedan quedar de alguna forma "en la historia".
Son la historia, son el presente y, hasta que alguno de los dos proyectos se imponga definitivamente sobre el otro, son el futuro.
Podrán cambiar los nombres, el ropaje o las formas, pero el "carozo" de estos proyectos perdurará.
Creo que lo del Frente Ciudadano no es más que el intento de CFK de empezar a construir con otras formas la posibilidad de que el proyecto que apoyamos vuelva a conducir los destinos del país.
Salvo, claro está, que se esté de acuerdo con Pichetto en relación con el "necesario" retiro de Cristina.

perros dijo...

O sea, para decirlo más sencillamente.
Si Cristina se "retira" del movimiento, partido, proyecto, como sea que se llame, yo me voy con ella. Y estoy seguro que no voy a ser el único.
¿Por qué? Por que es la única que me garantiza coherencia ideológica hacia adelante. Ninguno de los otros dirigentes del PJ lo hace, el síndrome sanguchito y el síndrome Pichetto "ahora puedo votar como yo quiero" me hacen dudar de todos... menos de Cristina, que ya tuvo la manija y la supo usar. ¿Alguno de los otros dirigentes se sintieron maltratos, excluidos de las listas, mandoneados por una mujer, o soñaron con ser presidente cuando no les dá el piné? Y bueno, amigo, yo pienso en términos ideológicos, no en lo que le conviene a cada dirigente...

Quisiera estar equivocado, y así como en 2003 no ví venir a Kirchner, que fue una sorpresa grata para muchos de nosotros, hubiera otro dirigente que pueda incluso superar a CFK. Pero lo dudo mucho, los milagros no se dan seguido, por eso son milagros.
Y con lo que está pasando, me siento inclinado a pensar cada vez más que lo que pasó en los últimos 12 años fue verdaderamente un milagro.

Politico Aficionado dijo...

Yo mas bien estoy de acuerdo con el "necesario" retiro de Pichetto.