miércoles, 13 de enero de 2016

La cría del proceso tuvo familia


En mi pueblo, cuando llegaban los golpes de estado el intendente no hacía política, tampoco la liga de madres de familia y mucho menos el cura. Practicaban el “bien común” porque eran gentes buenas, honestas, que sólo pensaban en ayudar al prójimo.
Cuando se negoció el acuerdo de Perón con Frondizi, allá por 1957. Manuel Arias, caudillo del peronismo de la sexta sección de la PBA, fue a Tres Lomas a comunicarlo. Se reunió en mi casa con el Padre Emilio Ogñenovich, cura del pueblo (sí, el mismo que llegó a obispo y fue gran amigo de Menem). Emilio sería el encargado de bajar la línea al peronismo y la comunidad. La reunión en casa tenía dos coartadas: Manuel era tío de mi padre y Emilio tenía gran vínculo con mi madre pues él era director del colegio secundario y ella una de las tantas docentes que lo habían acompañado en el montaje del Instituto Mariano Moreno. La reunión se concretó, pero eso no era política…
Completo, acá

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El metodo de ellos es, esquemáticamente, psicopatear al destinatario del mensaje. Ante cualquier pregunta o asunto planteado: subvertir términos, invertir causas/consecuencias o inventarlas donde la comprobación fáctica de los hechos está alejada del ciudadano común (como querer ligar a como dé lugar "la fuga" con "el narcotráfico", y luego éste a "la morsa", luego por derivación implícita al kirchnerismo; miles de otros ejemplos); además: estigmatizar, estigmatizar, una y otra vez, pero intentando hacer creer que es "de buena onda".

Caso ejemplar este de los "ñoquis". Pero lo han hecho infinitud de veces con figuras y organizaciones kirchneristas. Históricamente con el peronismo.

El único modo de combatir esto eficazmente es primero poniéndolo en evidencia. No empezar por el final como en general se hace cuando se arranca de entrada con el "debate ideológico" (por ejemplo, nunca tarda mas de dos o tres intercambios de palabras para que aparezca el: "este gobierno viene a gobernar para el capital concentrado", etc.)

Eso debería, en general, omitirse.

El ciudadano o la simple audiencia ya está "alineada" ideológicamente para uno u otro lado, "automáticamente" ya se inventa para sí misma las "intenciones ocultas", ideológicas o no (como lo hacían con Cristina) de cualquier discurso público.

Lo que siempre debió hacerse antes que salir al choque, pero hoy más que antes, es poner en evidencia, blanco sobre negro, el método estigmatizante, psicopateante de esta gente.

El ciudadano, o la audiencia, en última instancia por sí misma llena el "vacío ideológico" tras esos métodos. No hace falta ni "enseñarles" que "ellos" son neoliberales, ni que "nosotros" somos otra cosa. Primero hay que cortar siempre el vínculo enfermo que establece ese discurso con el destinatario, cualquiera sea, el que simpatiza con él o el que no.

Y el modo es simple recurrir al examen del sentido común cuando te tiran 2 o 3 frases esquizoides seguidas como si fueran alguna verdad evidente. Lo difícil es salirse de la polaridad que ellos plantean (y que les sirve).

Que sé yo, por ahí es medio extremo esto para alguno, pero, para dar el debate público solamente, yo sería de la opinión de dejar por un tiempo de lado la afirmación de la identidad política (propia, y de la ajena también); atenerse mas bien a una identidad más "común".

Dejar que ellos busquen como locos a un enemigo, chivo expiatorio al que apalear, correrse elegantemente y dejarlos una y otra vez en evidencia.

Saludos

Alfre

MÓNICA ROSANO dijo...

no es de extrañar que estos tipos suspendan el Congreso

Rafael dijo...

Muchachos, tenemos que empezar a seguir la cuenta de @AuditoriaAGN en Twitter, Facebook y todas las redes sociales. Hasta ahora, la Auditoria General la manejaban los radicales y ahora es el único organismo que quedó en manos del FPV. Si la gorda LOCArrió deja de romper las pelotas, va a asumir Echegaray (ex AFIP). Tenemos que empezar a publicar y denunciar ahí porque desde ahí podemos hacer ruido