viernes, 29 de enero de 2016

A propósito de la nota de Daniel Santoro


Escribe Teodoro Boot
Si se me permite y sin ser convidado, hay en todo este debate bastante representativo de una discusión tan generalizado como muchas veces, sorda, un equívoco muy serio y especulaciones demasiado aventuradas.
En lo personal, coincido con Santoro en el riesgo que siempre ha implicado y en el daño que ha producido cualquier intento de diferenciar kirchnerismo de peronismo y/o peronismo de kirchnerismo, que tiene fogoneros de distinta naturaleza, orientación e intereses. Si fuéramos a las fuentes de una política nacional y popular, de liberación nacional y justicia social, evitaríamos los equívocos. Podríamos discutir y, más importante, analizar lo que ocurre y lo que podemos hacer, de otra manera, sin tonterías ni razonamientos en estilo barrabravas. Pero, evidentemente, hay conceptos e identidades que dificultan un debate productivo. Y hay también “formatos mentales” que lo entorpecen.
Por ejemplo y sólo como genéricos ejemplos, por debajo o por detrás o más allá de posicionamientos políticos, existen estructuras mentales. Algunas, estalinistas (tenidas por “ortodoxas”), otras organicistas o medievales a las que liviana y simplistamente suele tildarse de fascistas, y las hay populistas, nacionalistas o libertarias, insisto, independientemente de los posicionamientos políticos coyunturales de cada uno.
Pero además de las posiciones políticas y las estructuras de pensamiento, existen (y operan sobre la realidad) las identidades culturales.
De nuevo por ejemplo, al igual que Santoro y (aunque le pese y por más esfuerzos en contrario que haga) Horacio, tengo o sufro una identidad político-cultural muy definida y, a estas alturas, incurable: soy peronista.
Surge aquí una enorme e irresoluble complicación: ¿qué significa “ser peronista”?
Muchas cosas, me temo, y muchas cosas muy diferentes, como suele ocurrir más con las identidades culturales que con las políticas, que podrían ser siempre más específicas y programáticas. De ahí que el peronismo suele funcionar más como una identidad cultural y un ambiguo sistema de pensamiento que como identidad política, aunque, casualmente, esos diversos sistemas de identidad suelen terminar por superponerse.
Es muy obvio, y a los hechos es fácil remitirse, que hoy por hoy el peronismo es la identidad cultural básica del pueblo argentino. ¿De qué otro modo explicarse la compulsión afiliatoria al Partido Justicialista (¡al Partido Justicialista!) de tantos miles de argentinos que jamás se han planteado si son o no son peronistas, de tantos que tal vez hasta crean no serlo? ¿Por qué el ansia afiliatoria va hacia ese lado y no hacia ningún otro de los partidos constituyentes del Frente Para la Victoria? ¿Qué es lo que hace que los jóvenes integrantes de un partido diferenciado, como Nuevo Encuentro, canten la marcha peronista, supongo que ante la perplejidad de los dirigentes del partido? ¿Por qué la marcha peronista y no la internacional o bandera rosa, es nuestro símbolo de identidad?
¿Qué es lo que hace que muchos “kirchneristas” que se han quejado de que los peronistas cantamos la marcha en forma “agresiva”, luego del 2008 han empezado a cantarla con la misma agresividad?
¿Por qué siempre nos terminamos remitiendo a esa identidad básica?
Aclaremos, hoy básica: antes de 1943 hubo otras, que a lo largo de distintos momentos del tiempo se fueron desdibujando, lo que también podría llegar a ocurrir con la identidad “peronista”.
¿Es hoy el kirchnerismo una identidad cultural comparable al peronismo? ¿Podría incorporarlo y superarlo como el peronismo incorporó al yrigoyenismo, y el yrigoyenismo al roquismo? ¿Puede resolverse esto mediante la discusión o el juicio de uno o más intelectuales, pensadores o políticos? Se me hace que no, se me hace que el kirchnerismo podrá eventualmente perdurar (o no) como identidad político cultural que asimiló y superó al peronismo, no porque lo determine nadie en particular. Lo decidirán el pueblo y el paso del tiempo. Y si el kirchnerismo finalmente absorbe y reinterpreta al peronismo o desaparece como el mentado PI o el mucho más potente alfonsinismo ¿cuál sería el problema? ¿Qué importancia tendría cualquiera de las dos posibilidades? ¿Cuál es el sentido, de dónde surge esta manía por clasificar y etiquetar?
Nuestro trabajo no es ese, nuestro trabajo es (re)construir un movimiento nacional capaz de articular un frente nacional de liberación, lleve el nombre que lleve y conserve o invente la identidad que a las nuevas generaciones se le cante.
Pero a mi juicio, hay algo esencial: alguna vez el peronismo, o los peronistas, terminarán de comprender el enorme servicio que le prestó Kirchner: reconciliar al peronismo con los derechos humanos.
El peronismo en particular no violó los derechos humanos, aunque los crímenes de estado empezaron antes el golpe. Y el peronismo fue su principal víctima, sólo que los peronistas interpretamos ya al principio, lo que terminó siendo al conclusión: los asesinatos, torturas y desapariciones eran sólo medios para conseguir la entrega del país y el sometimiento de los trabajadores. Pero no le dimos bola a esos asesinatos, torturas y desapariciones en sí mismos, y ni siquiera advertimos cuán profundamente había afectado (al final) la percepción de una sociedad que, en principio, los había justificado. Sólo así puede entenderse que cuando el líder de un partido que proveyó a la dictadura de la mayoría de sus intendentes denunciara de convivencia con los militares a una dirigencia sindical que se pasó en cana la mayor parte de la dictadura, la mayoría de la gente le creyera
Néstor vino a resolver esto, vino a reconciliar al peronismo con los derechos humanos. Falta ahora el o los dirigentes, la generación de dirigentes, que pueda reconciliar al peronismo (o al kirchnerismo, si se quiere, o como mongopicho venga a llamarse) con los principios de la liberación nacional y la justicia social que se destruyeron en el menemismo, en un menemismo en el cual participó, ya sea en la práctica, ya en la estructura de pensamiento, la mayor parte de nuestra actual dirigencia política, sindical y cultural.
En mi opinión, de eso se trata la discusión. Lo demás, si peronismo, si kirchnerismo, es pura tontería.El tiempo dirá qué queda de cada cosa. Se trata solamente de no ser sectarios y de construir desde el pueblo y, obviamente, para el pueblo, que viene siendo el gran convidado de piedra de nuestras elucubraciones, comunicaciones y polémicas.
Y en todo caso, como alguna vez dijo Leopoldo Marechal: “La de Perón y Evita es una de las encarnaciones de la doctrina nacional. Hubo otras antes, y habrá otras después”

8 comentarios:

Nando Bonatto dijo...

la unidad del peronismo kirchnerista,entendiendo algo que se debe entender ,sin el kirchnerismo el peronismo no es tal y a su vez,sin peronismo no hay kirchnerismo. El peronismo sin el kirchnerismo,lease bien sin el kirchnerismo,no La Campora como única expresión K ,el peronismo sin la inclusión del kirchnerismo está limitado a fuerzas de arraigo local, fuertes por cierto como el PJ cordobés,pero limitados a eso,una localía limitada a pelear porciones con el poder central,sin posibilidades de crear una alternativa nacional.
El kirchnerismo a su vez,sin el peronismo,sin la matriz en que nació puede ser apenas una florida sentada en las plazas mate en mano....de mi blog

Carlos G. dijo...

Con todo respecto yo pienso que el gobierno kirchnerista ha hecho muy mucho por "reconciliar al peronismo...con los principios de la liberación nacional y la justicia social..."
Si no fuera así no podría explicarse la cantidad decisiones políticas tomadas entre 2003 y 2015 que dieron como resultado la afirmación muchos aspectos de nuestra soberanía nacional.

Oscar Cuervo dijo...

Pero yo no veo kirchneristas queriendo demonizar al peronismo,los veo con ganas de movilizarse y afiliarse. A los peronistas no K, que mantienen estos 45 días una postura condescendiente, los veo mas preocupado por denigrar a las plazas de autoconvocados, los veo con ganas de extirpar al kirchnerismo. Y los veo callados con el gobierno. Entonces a quienes hay que pedirles que no sean sectarios? Las plazas se movilizan porque reclaman a sus dirigentes que aparezcan.. Pero los que aparecen son muy pocos. El resto calla y negocia con Macri. ¿Entonces quien es el que quiere dividir al peronismo?

A los que siguen ninguneando las plazas quiero recordarles que ellas se pusieron al hombro una campaña imposible, con un candidato impávido y una dirigencia esperando con quién les conviene más arreglar

LO QUE RESTA DEL DIA dijo...

Es una pena, ver la mezquindad de algunos referentes como Daniel Santoro, que parecen seguir enojados con no se sabe quién y pasando facturas, que a esta altura resultan extemporáneas, sin usar el mismo entusiasmo en condenar las evidentes políticas antipopulares y antinacionales del actual gobierno. Y lo que es peor aún ninguneando a los que se movilizan y ocupan el espacio público para protestar y denunciar, mientras el grueso de la dirigencia política, sindical y demás se hacen los perros boludos. ¿Qué les pasa? de que espontaneísmo supuestamente peronista vendrían las respuestas y surgirían qué supuestas dirigencias que volverían a encauzar el rumbo?
Están meando fuera del tarro y lejos...

Politico Aficionado dijo...

Deslumbrado por la siempre espectacular prosa de T Boot y los no menos brillantes comentarios.

Al cro Cuervo le diría que tiene razón pero a veces lo mas aconsejable es tragarse el sapo.

Daniel dijo...

Lo que resta del día: En ese programa Intragable denominado Intratables hacen lo que bien describís sistemáticamente todos los días.
Y esto no es casual. Hay un fuerte empeño en pretender borrar al kirchnerismo de la faz de la tierra. Para eso postulan a momias vivientes tipo Urtubey o De la Sota como futuros conductores del peronismo. No tienen idea de la que se van a comer. Va a ser muy dura la caída de toda esta gente.

ruben dijo...

Con respecto a Daniel Santoro les diria que su logica peronista es mas una estetica que una vivencia. El siempre ha sido un habitante de la Calle Corrientes y para aquellos que frecuentabamos la zona era una presencia habitual en los bares entre Montevideo y Parana sobre Corrientes. Descanozco su historia politica juvenil. El tipo gano una enorme visibilidad en la epoca Kirchnerista.

Gerardo Fernández dijo...

Ruben: Coincido. Hay un peronismo de pose, que siempre recurre al segundo cordón para darse un baño de olor a pata y así justificar sus desayunos paquetes en Hipólito Yrigoyen y Luis Saenz Peña