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Clientelismo, voto calificado y fraude


El impresentable juez Ruíz, uno de los dos que se cargaron la elección provincial, dijo:

"El procedimiento estaba viciado. No se pronuncia sobre quién tiene que ganar, ni con cuántos votos tiene que ganar uno u otro; no interesa el tinte político de los contendientes, sino el vicio del procedimiento que conculca la libertad de los electores de elegir, a eso apunta el fallo", enfatizó el camarista en declaraciones a radio Vorterix. Y añadió: "Si está viciado, es lógica consecuencia que se ordene que se vuelva a votar"

Quedémonos en este renglón

"sino el vicio del procedimiento que conculca la libertad de los electores de elegir"

Esta definición es hija de un razonamiento según el cuál el elector pobre votaría condicionado por el mendrugo recibido y no lo haría en estado de plena libertad como el ciudadano con necesidades básicas satisfechas. La verdad es que hay mucha literatura al respecto y no vale la pena llover sobre mojado, pero sí es prioritario pensar un poco sobre lo que piensa mucha gente del voto condicionado por el clientelismo.

Digamos desde el vamos que si el clientelismo es trocar el voto a cambio de un beneficio, bien podemos coincidir que es tan clientelar el voto de quien recibe un bolsón de comida que el del señor del campo que vota  a un candidato que le promete eliminar las retenciones. Pero claro, esto no se ve así, de la misma manera como no se ve como un ladrón al empresario que elude impuestos o se queda con los aportes jubilatorios de sus empleados, pero sí al flaquito que le manotea la cartera a una mujer en el andén del subte. 

Si el clientelismo fuera tan definitorio no habría perdido la esposa de Duhalde con Fernández Meijide en 1997 ni el mismísimo Néstor Kirchner ante Alika Alikate, Ni Eduardo Duhalde la presidencial ante De La Rua.

Pero para llegar a estas conclusiones de suma precariedad sobre el clientelismo es requisito tener la cabeza muy zocaleada, no es posible de otra manera. Y lamentablemente en nuestra Argentina tenemos muchas cabezas que analizan a los pobres desde una montaña de prejuicios y lugares comunes de razonamiento. Gente que piensa que los pobres, además de pobres son estúpidos y que por ende no puede ser que su voto valga lo mismo que el de ellos. Ahí está el núcleo del razonamiento discriminador. Pero lo más preocupante es que quienes sostienen estas premisas están convencidísimos, primero que en el cuarto oscuro el pobre mete la boleta que le dio el puntero, y, lo peor: que ellos sí votan bien... Ahí está lo más grave. La gente linda cree que el voto a Macri es, digamos, superior, que tiene un touch de sofisticación ¿Viste? Porque vendría a ser un voto que haría regresar al país a ese lugar del que nunca debería haber salido. Volver a esa Argentina que recibía a los capos del FMI con honores y que cumplía a pie juntillas con cada uno de los mandatos de los organismos financieros internacionales. Parece mentira pero hay gente convencida de que votar a un señor que propone sentarse junto al viejo Griesa y hacer lo que él diga, es una acción de mayor calidad democrática e institucional que votar al partido que sacó al país del atolladero más grande en que lo dejaron, precisamente, los mismos que ahora están con ese candidato.

La verdad, uno no sale de su asombro.

Es que creen que para saber votar hay que tener ciclo básico aprobado y no se dan cuenta que para eso, como para amar, no es necesario haber estudiado o tener un buen pasar socioeconómico. "Las pibas pobres se embarazan a cada rato", gritan señores que, pobrecitos, ignoran los abortos clandestinos de sus hijas. Lo peor que le puede suceder a esos sectores es creer que son más refinados, porque cuando alguien les demuestra que lo suyo es puro humo se ponen intratables. Son los que reniegan porque se sancionó una ley del trabajo doméstico pero se pasaron la vida pagándoles dos pesos con cincuenta a las chicas que les iban a limpiar el inodoro. Y cuando alguna les hizo un juicio cojudazo y les sacó unos buenos mangos se victimizaron haciéndose los estafados por la legislación que siempre las favorece. Lo mismo que los señores empresarios que un buen día se encuentran con un juicio de un empleado y putean a Perón, a Marx a Mao y a Dios y María santísima porque los empernó un laburante. Qué cosa: En este país la culpa siempre la tiene el laburante y el de abajo. Nunca el patrón y el gran oligarcón. Hay una noción aferrada hasta el caracú de que el problema central del país es el pobre: si es desocupado, porque es desocupado y es vago o puede ser chorro. Si está empleado porque quiere que se lo blanquee y si está blanquedo porque pide más derechos. Esa noción es la ratificación de una victoria ideológica trabajada en años que nos va a costar muchísimo extirpar, porque ya es constitutiva de buena parte del sentido común de un sector muy importante de la sociedad argentina. Por eso Mirtha Legrand sigue teniendo sentido histórico, porque es quien mejor amplifica ese sentido común berreta que tanto nos tira para atrás.

Y en lo político, no son ni más ni menos que la cría de la última dictadura maridada en los noventa. Hasta ahora se la fueron morfando, pero ya no dan más y de a poco van apareciendo proclamas por un nuevo golpe o por cualquier acción que "nos libre de los K". Ya dejaron de hablar de "fin de ciclo" ¿Lo notaste? Ya dejaron de considerar a Scioli como un quinta columna que les terminaría jugando a favor. Hoy por hoy lo reputean con el mismo asco que a Cristina (y lo van a terminar kirchnerizando muchísimo más de lo que él mismo pensaba). Llegado un punto todos somos la misma mierda, desde Scioli a Emilio Pérsico, sin distinción de ninguna índole y por ende merecedores del peor castigo.

Este sector social está dispuesto a sostener cualquier tipo de accionar que les haga vislumbrar que puede eyectar al peronismo del poder. Es un retorno al caldo golpista que se asoló la patria desde 1955 hasta 1983. Hasta ahora cuestionaban la legitimidad de ejercicio (es una dictadura, roban, son corruptos, etc) Ahora pasaron a deslegitimar la legitimidad de origen (dos jueces determinan que el voto de un millón de tucumanos no valió) y la van a pudrir el domingo en Chaco y van repudrirla muchísimo más el 25 de octubre. Están dispuestos a todo.

Es que han decidido que mientras las elecciones se ganen por el voto del pobre, será Fraude y ahí, estamos en un punto de muy difícil retorno.

El problema de fondo no es el clientelismo sino la grieta de la que tanto se habla, que por supuesto no la inventó el kirchnerismo, porque viene de Perón, y antes de Yrigoyen, es la misma de siempre. Lo importante es ver de que lado ponerse y para ello evaluar cuando le fue mejor al país. 

Es sencillo.

Y para realizar esa deducción, creeme que no es necesario tener el bachillerato aprobado. 

Ni siquiera Séptimo grado.

Comentarios

Nando Bonatto dijo…
Estimado ,es un fallo tan disparatado,clasista y provocador como pocos que se recuerden
Un insulto a la inteligencia aplaudido por el PO....
Las dádivas a la clase adquirente de dls como es el reintegro de Ganancias son tambien clientelismo,pero de alta calidad
Lo que es muy interesante es mimetizarse y seguirles un rato el juego. Proponerles posibles segmentaciones sociales, educativas, de formación y de información para el logro de "purificar" el sufragio. Esta clase de gente me divierte mucho ya que al final del camino uno logra excluirlos a ellos siguiendo sus propios razonamientos, cosa que los pone de la nuca. Todo pasa por la incorporación del sofisma clintelismo, suponiendo que el elector simplemente es un cliente de sus necesidades. Pues en ese caso todos lo somos en mayor o medida debido a que en el medio hay en juego intereses colectivos e individuales. Pero no es casual que se simplifique la visión de un elector como cliente, forma parte de la degradación que se desea hacer de la política. Y allí entra en juego otro aspecto. Mis intereses individuales tienen mayor entidad que los tuyos, por lo tanto incluyen la superioridad moral. La promesa de anular las retenciones encierra una mayor superioridad moral que un programa de garrafa social. Así funcionan estos tipos y así van a seguir funcionando. Simples fascistas.
GERARDO: ¿En la Argentina ya no corre eso de que la ley permite todo lo que no prohibe? ¿O aprobaron allí una ley que criminalizó los bolsos de comida y yo no me enteré?
Eddie
GrouchoMarx dijo…
Impecable y contundente. Como la respuesta del siempre esclarecedor amigo Sala.
Recuerdo haber visto un video de un programa de la tv venezolana en que una periodista entrevistaba a un psicólogo que narraba, sumamente impresionado, el odio hacia Chávez (entonces vivo) y su movimiento, que llegaba a extremos autodestructivos, en sectores medios de Caracas, sus pacientes.
Eso se ha ido trasladando, con intensidad creciente, a estos pagos. Clases medias que saltaron de una situación económica precarizada a un confort que nunca hubieran soñado, pero que creen que todo fue producto de su esfuerzo pese a este gobierno. No abundaré porque mucho se habló acá de esos especímenes que forman el núcleo central de los odiadores e indignados locales que se prenden de cada movida desestabilizadora.
Y, desgraciadamente, se agudiza en quienes, supuestamente, deberían ser los más racionales. Yo tengo un contacto permanente con docentes universitarios y personal de apoyo, donde existe un importante núcleo de “cacerolos” que se prenden al tema del voto clientelista.
Me ha sorprendido, al discutir con algunos de ellos, sobre todo los docentes, el grado de ignorancia que tienen. Te tiran con un zócalo de TN (Boudou, Lázaro, Hotesur) y cuando les pedís precisiones, lo más profundo que te pueden contestar es “¿Qué, no viste a lanata?”. En diez minutos les destruís todas sus argumentaciones. ¿Por qué? Porque lo único que saben es lo que les tira la tele. No tienen idea de quien fue Nisman pero están convencidos que lo mandó a matar CFK. Y lo peor es que muchos de esos están convencidos que en lo de la AMIA los iraníes son perejiles. Pero CFK mató a Nisman para tapar lo de Lázaro, las bobedas secretas y las cuentas en Seychelles. Ojo. Son Docentes Universitarios.
Yo he discutido con un jefe de computación, con un muy buen sueldo, que va a votar a Macri porque hay que “bajar el gasto público”. Y no te creas que un caso aislado. Son esos tipos que creen que “gasto público” es todo aquel gasto estatal cuya disminución no lo va a afectar. No. ¿Cómo le van a tocar el sueldo? Van a eliminar los gastos superfluos, los subsidios, Aerolíneas, etc.
Podés estar hora discutiendo y te van a salir con que por qué pagar el FPT con la plata de los jubilados. Podés sacarle la cuenta y decirle: Antes pagabas el codificado, ahora, esto te sale $ 25 por año. No. Son básicos. Prefieren pagarle $ 200 x mes al cable que $ 2 al estado.
Y esos tipos votan. Y votan sin la conciencia de clase que tiene el más pobre. Porque el pobre intuye mejor quién le cuida sus intereses. El clasemediero no. Quiere acercarse a la clase alta, porque ya llegó a 0 Km, ya veraneó en el Caribe o Brasil. Ahora vota identificado con quien es su natural enemigo, el que lo va a precarizar y quiere despegarse del “pobre”. Vota al de arriba porque fantasea con un status social que no tiene.
Entonces es natural que se indignen con el “fraude” tucumano y no con el fallido fallo de la incompetente justicia contenciosa.
Es el individualismo de los 90 que llegó para quedarse, por más esfuerzos que haya hecho el gobierno para cambiar paradigmas queda mucho por hacer.
Saludos.
claudio Maxl dijo…
Eliminacion d retenciones, eliminacion d ganancias, abolicion del "cepo": CLIENTELISMO VIP.

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