Ir al contenido principal

Ahora dicen que el debate de candidatos enriquece la democracia...

Los que nos quieren hacer creer que un debate de candidatos enriquece a la democracia son los mismos que idolatraron a un impresentable como Cobos que, enlodando en extremo la institucionalidad, votó en contra del gobierno que representaba, en la 125.
No les interesa la democracia, se cagan en ella toda vez que ello les signifique hacer buenos negocios.
En el debate para jefe de gob de la CABA en 2007, Macri propuso 10 Km de subtes por año. Como sabemos, no cumplió esa promesa y como "castigo electoral", resulta que en 2011 cosechó más votos que en 2007 ¿En qué quedamos?
Hoy conocemos a los candidatos, cualquiera que se interese tiene al alcance de su mano redes sociales, internet, y canales de cable que las 24 hs los muestran a ellos, a sus equipos y a sus propuestas ¿Quién necesita un debate para decidir su voto? Nadie, es un lugar común incomprobable. La gran mayoría de la sociedad ya tiene su voto definido, no nos engañemos.
Por otra parte ¿Conocés seriamente a alguien que haya cambiado su voto por un debate? Para lo único que sirven es para que los televidentes ratifiquen su posición previa, tanto en un debate de candidatos como en uno de economía entre, ponele, Melconian y Arnaldo Bocco. El que coincide con el macrista ratificará su posición y lo mismo el kirchnerista con Bocco.
Hay, también, otro elemento realmente polémico, pero que lo expongo para la discusión: No creo que sea lógico que un candidato que obtuvo casi el 40 % en las PASO tenga que debatir de igual a igual con uno que sacó, el 2,5. De ninguna manera me parece que ello sea justo ni mucho menos equitativo.
Por otra parte, pensemos en Macri ¿Con quién se debate? ¿Con el candidato de un partido que se opuso a la recuperación de YPF y Aerolíneas pero que ahora dice que está a favor mientras que su candidata a vice ha dicho hace días que volvería a votar en contra?
Buenas tardes

Comentarios

Anónimo dijo…
En otro momento de mi vida que se me hace lejano, pensaba que los debates eran interesantes y que enriquecían, inclusive tenía una cierta fe en la argumentación. Creía en la palabra transformadora... ahh la juventud. No es que los inviernos acumulados me convirtieran en cínico, creo al menos, pero no veo una capacidad inteligible en un debate, y menos aún en uno televisivo, por una cuestión de tiempos. Claro, lo digo yo que no tengo twiter porque considero que nada interesante se puede decir con 140 caracteres... por más que siga los tuits de otros que me llevan a links de interés.
Eso, afirmaciones así pueden generar interés pero si y solo si, se está dispuesto a abrir la cabeza a la posición adversa y sopesar los argumentos.
Dicho esto, me parece:
- gran parte de la ciudadanía ya tiene la percepción de las posiciones en pugna, porque hay posiciones en pugna. Y yo por lo menos ya sopesé (y sufrí) las posiciones neoliberales, así que no me abro a ellas ni dejo que ellas me vuelvan a abrir a mi, en lo que me sea posible.
- una parte importante de los políticos cambian sus posturas como de calzón, y tal vez más seguido porque se los vé medio roña.
- están acostumbrados al pensamiento zócalo, dícese de una repetición aceptada aunque sea una estupidez porque es presentada en colores y con tipografía interesante por algún medio. En ese sentido no hay argumentación que valga y cualquier cosa que se les oponga le endilgarán el epítome más superficial que encuentren.
- una argumentación tiene pasos, tiempos, además de la retórica. Con tiempos televisivos es una sucesión de chicanas, las más de la veces, bien baratas y berretas que cuando mucho tenemos la dicha de que no se superpongan a las del adversario. Pero tampoco creo que sirviera que se hiciera en una jornada doble en la Biblioteca Nacional.
- un debate no es "para presentar las ideas de cada candidato", por favor, qué fenomenal confusión! No, para eso están las plataformas (qué antigualla no mío) y las propuestas que aparecen en páginas de internet, actividades de campaña, y hasta en los spot si te descuidás.
- un debate televisivo es eso: un negocio televisivo. Y los entiendo a los que están en TV de que insistan en que es importantísimo... y lógico, si les respondo que la TV me parece una mierda no vamos a ningún lado.
- por último, pero no menor para mí: queremos un gobernante o un retórico? un gobernante o un sofista? Digo porque puede ser un chicaneador intrépido (dije intrépido, no racional ni efectivo) al estilo de la saltimbanqui Patio Bullrich, pero de gobierno... me corrijo, cuando gobernó lo hizo cagándonos porque "es muy duro pero lo tenemos que hacer" y nos bajó sueldos y jubilaciones y siguió desparramando el país.

Saludos Gerardo

Ladislao
Las descalificaciones que hacen de Scioli sus adversarios Massa y Macri en la nota de Ricardo Roaque encabeza el posteo anterior son la mejor prueba de que no hay nada que debatir con esa gente.
hector dijo…
El unico beneficiario de los debates, tal como los proponen, es la televisión, que con un bodrio disfrazado de "política" logra hacer un buen negocio.-
Anónimo dijo…
No sé si un debate cambia el voto de alguien. Probablemente a los menos. Pero aunque no tengo una postura definida o demasiado clara al respecto, mi inclinación es levemente favorable a la presencia de un "debate".

Dejando en claro que este tipo de "debates" lo son entre comillas. No lo es, ni puede serlo en general, un debate en el sentido de contraposición "lógica" de posiciones distintas, donde se "demuestren" o "refuten" unas a otras casi académicamente... por lo tanto tampoco ninguna parte reconocería "errores" propios ni "aciertos" ajenos.

Pero un espacio público, "abierto" hasta donde pueda serlo, reconocido por los votantes y los participantes como válido, como lugar para la contraposición incluso retórica me parece que, como mínimo, no resta y que incluso puede sumar algo. No en el sentido de mostrarle al votante algo que no haya sabido o intuido ya de los candidatos (una propuesta, una posición política, ideológica, etc.), sino en la existencia misma, formal, del "debate".

Esas formas insitucionales vacías, tienen su valor social. En principio lo simbólico: de todos los candidatos participantes "se deduce" que se someten a reglas externas a ellos, acordadas, públicas, que son iguales para todos. Dentro de este ámbito, por ejemplo, no hay lugar al no reconocimiento del otro como adversario válido (del otro en un sentido amplio: del candidato, de su partido, de sus votantes). Subsumirse a estas "reglas básicas" por un rato, en un ámbito público, es algo que para algunos sectores tendría el valor casi de una revolución copernicana en su modo de entender la política.

Y esos sectores no somos "nosotros" precisamente. Por eso me parece que quienes más tienen que perder en esto por lejos son el resto. Es decir: pierden con sólo someterse a las reglas "formales". "Nosotros" ya ganamos antes de empezar.

Creo que hay una suerte de acomplejamiento de este lado que nos impide ver esto. Esa misma que impide desarrollar una política de comunicación oficial razonable, como si se sintiera que se rema contra la corriente de la opinión pública ya desde antes de decir algo; dando todo como resultado que hasta los candidatos propios de más alto nivel de vez en cuando tengan que rebajarse a presentarse en "cosos mediáticos" como Intratables...

...lo que termina confirmando el error inicial: "desde entrada ya están contra nosotros".

...
(sigue)

Alfre
Anónimo dijo…
...

Luego, relacionado con esto último: me parece errado discutir la pertinincia de la existencia de estos debates (como tantos otros temas) como si fuera una discusión "uno contra otro", entre "nosotros" y "ellos". Quienes tienen interés en estos debates (por los motivos que sean, incluso por motivos "equivocados") son en su mayoría quienes no se reconocen como partidarios de nadie. Los falsos "republicanos", sí, aprovechan esto como chicana política. Lo importante es: ¿qué quieren, que esperan, los votantes? ¿No se puede dirigirse a ellos sin la intermediación de las disputas improductivas con los adversarios políticos?

Porque lo que tiene de interesante lo "formal" de este asunto, es que empieza a funcionar antes de la realización del hecho o no: quien hoy espere la existencia de un debate, reprochará de uno u otro modo que alguno no reconozca ese espacio formal que él espera ver realizado; y para él, YA no sirve de nada que el otro quiera volver un paso "atrás" a discutir la pertinencia o no del debate.

Aunque nunca se haya dado, aunque pueda discutirse su pertinencia o no, para muchos, el debate ya existe y el que no va es por cagón.

Probablemente eso no influya en su voto real inmediato, pero sí en cuestiones más bien difusas pero más de largo plazo, de perspectiva... Y si bien pueden reprocharle a un futuro presidente no haber "cumplido con su palabra de campaña" dada en el debate; exactamente el mismo reproche aparece transfigurado si ese mismo candidato hubiera rehuido de entrada al debate: "ah, por eso no querías dar el debate, había cosas que no querías decir", etc. A la larga, prefiero el primer tipo de reproches.

Saludos
Alfre
El único que se beneficia con el debate es la señal de TV o Cable que lo produce y lo emite. Para mi es una tilingeria propia de los Yankis. Creo que todos conocemos a los candidatos y a esta altura de los acontecimientos, por lo menos yo tengo definido mi voto. Bastaría con hacer memoria y acordarse que periodistas impulsaban los debates y quienes los quieren ahora. Si Neustad,Gondona, Hadad, Longobardi etc ,toda la mierda conservadora y neoliberal.

Entradas más populares de este blog

El Cadete es cosa sería, muy seria