miércoles, 10 de junio de 2015

Solo como en un suicidio


La soledad es un modo de derrota

Los rostros se pueden maquillar, pero no las inflexiones. Mucho menos se pueden disimular los ojos al borde del llanto o del estallido de bronca.

El oportunismo es necesario para hacer política, pero si no va acompañado de una ideología y una cosmovisión del hombre y la sociedad, no sirve para nada.

Llega un momento en que hasta el avión que te había prestado para hacer campaña, te lo sacan.

2 comentarios:

oti dijo...

Massa siempre fue como esos jugadores de fútbol de la época de cuando yo era chico que tuvieron cierto protagonismo circunstancial (algunos goles, por ej.) en un campeonato o parte del campeonato y a los que los relatores y comentaristas deportivos le proyectaban -dejándose llevar por lo anecdótico y circunstancial- una importancia y relevancia futura que no tuvieron ni podían tener. Hoy, de varios de esos jugadores no nos acordamos ni cómo se llamaban, aunque estaban en boca de muchos en su momento.

Algunos dirán que nunca se puede saber qué es lo que va a pasar y que los datos de aquellos presentes justificaban importantes proyecciones futuras. Los que piensan así son cabezas de chorlito que creen saber mucho del presente en el que viven y no saben absolutamente nada porque no tienen la más remota idea del proceso histórico en el que ese presente se manifiesta con sus rasgos y particularidades.

Massa no tiene la menor importancia. Nunca la tuvo.

Lo único que nos debe importar es, luego del trámite eleccionario, cómo se sigue por el camino estratégico trazado por CFK sin estar ella en el cargo máximo del Poder Ejecutivo.

Politico Aficionado dijo...

Por un momento bastante largo, pareció que el menemismo se había reinventado.