martes, 30 de junio de 2015

Más de lo mismo


Al parecer, los reflejos del espectro opositor vuelven a repetirse en fórmulas que ya demostraron su nula capacidad de cambiar los escenarios electorales. Estamos a meses de las presidenciales y lo que importa es qué proyecto alternativo se le ofrece a las mayorías populares que, en apariencia, estarían mostrando predilección por la continuidad, a grandes rasgos, del kirchnerismo.

Se elige presidente, algo para nada menor. El ciudadano de a pie quiere asegurarse algunas cosas y lo primero que hace es investigar qué fórmula está más capacitada para procurárselo. Se buscan muy pocas cosas y quizá la principal se denomine "normalidad". Nadie quiere volver a un país patas para arriba. Por eso es que, con sus vicios y sus virtudes, es evidente que el FPV aparece como la que más normalidad garantiza. Y esto ya sucedió en 2011, aunque cierta minoría intensa K no lo haya advertido. La fuente más potente para suministrarle votos a Cristina fue la inexistencia de algo más o menos serio en la vereda de enfrente. Nadie podía imaginar que el gritón de Ricardito Alfonsín o el triste Hermes Binner estaban en condiciones de presidir el país. Nadie en su sano juicio lo creía, incluso los que los votaron, que lo hicieron más por una vocación testimonial que por sed de victoria. Muchos votaron a Cristina aún con fuertes críticas a ella y a su gobierno, aunque algunos K no lo crean. Son los que acompañaron en 2007 y 2011 pero no dudan en poner el voto en otro lado si de manifestar su descontento se trata.

Lo interesante en la coyuntura es que mientras el FPV ha salido a rehacer el vínculo con esos sectores, desde el conglomerado opositor sólo se atina a llover sobre mojado con ejes que no interpelan a las mayorías y que no suman una sola voluntad más a lo que ya tienen acumulado como núcleo duro. Da casi vergüenza ajena ver a emblemas del conglomerado opositor, como la mesa de enlace o la corporación judicial, saliendo a las calles tratando de captar votos para Macri y Massa, creyendo que son esas puestas de escena pueden confundir al ciudadano de a pie.

Subestiman al electorado.

La insistencia en mostrar a un gobierno que, siempre según ellos, estaría empeñado en destruir el campo, la prensa y la justicia es una fotografía que nos muestra la desolación de una serie de corporaciones que no logra sintonizar con los intereses de las mayorías populares. Siguen sin entender que con el kirchnerismo a la gente le va mejor que antes y ahí está la causa de todas sus desventuras. En el fondo, hay un hilo conductor entre este electorado que se manifiesta a favor del FPV, pese a todo lo que le digan en la tele, y ese peronismo que sobrevivió dos décadas de prohibiciones y censuras varias. Mientras no apareció una expresión política que dejara en el olvido sus conquistas, el peronismo siguió siendo el recuerdo más grato en la memoria popular. Algo parecido se da en nuestros días, donde el peronismo sigue mostrándose como la herramienta más útil que tienen los sectores populares para mejorar su cotidianeidad, y a pesar de los inconvenientes que se presentan en la economía, sigue siendo lo más potable por la sencilla razón de que enfrente no se vislumbra un proyecto que pueda mejorarle la vida a las mayorías. Cuando Macri plantea volver a las bases estructurales del modelo que llevó al país a la crisis más grande de su historia, le está diciendo al laburante que le va cortar las piernas a aquellas medidas que le significaron recuperar el trabajo y por lo menos tener alguna previsibilidad. Resulta lógico que ese discurso no enamore aún en momentos en que ese trabajador no las tiene todas consigo. El tipo está enojado con el gobierno, pero sabe que la opción que tiene enfrente no sólo no le garantiza un modelo económico mejor sino que tampoco le suministra un gobierno perdurable. Con el kirchnerismo, en cambio,  sabe cómo son las condiciones, sabe que cuenta con ese valor no despreciable del que hablamos más arriba y que se llama "normalidad".

Con lo que tiene para elegir enfrente teme lo peor al ver que ni siquiera han tenido capacidad para congeniar listas en conjunto siendo que piensan lo mismo en todo. Estos datos no se le escapan a las mayorías.

La reelección de los oficialismos en la región y en las provincias no es una casualidad. Es la consecuencia de gobiernos que vinieron a poner una mirada distinta para solucionar problemas históricos y que, pese a momentos de auge y otros de depresión -como en el presente- se siguen visualizando como las mejores respuestas cuando, precisamente en estos días, Grecia está atravesando una crisis muy parecida a la que tuvimos en 2001 y todo hace suponer que a España y otros países de la eurozona se les viene lo mismo.

1 comentario:

Antonio (el Mayolero) dijo...

Mientras tanto los sectores mas talibanes de la Federacion Agraria de Entre Rios, lanzados a la campaña para Gobernador de De Angeli, llaman a cortar rutas nuevamente, utilizando esta nota como uno de sus argumentos para arrear a su mano de obra banquinera, con la apoyatura del procesado Etchevehere de la SRA y los mediopelo agrario de CRA.