sábado, 21 de marzo de 2015

Cosecha Roja



El establishment está feliz. De a poco va fraguando su estrategia de amontonar a la oposición en un mismo frente electoral y llegar a octubre con la esperanza de contar con un candidato propio capaz de vencer al postulante K. Ernesto Sanz, uno de los dirigentes locales que mejor sintoniza con los deseos de las elites sociales y los sectores concentrados de la economía, acaba de sumar a la otrora progresista Unión Cívica Radical en una UTE con el PRO, del millonario heredero Mauricio Macri, y la Coalición Cívica, de la inflamada Elisa Carrió. El pacto avanzó como una topadora sobre los restos de FAUNEN y ahora se dirige hacia Sergio Massa, que intentará vender cara su renuncia para salvar algo de la fortuna política –y económica– que invirtió en una campaña presidencial que ahora resulta inconveniente para los dueños del dinero y del poder.

Si la declinación de Massa se les presenta como pan comido, al Círculo Rojo le queda un desafío duro de roer: convencer a las mayorías populares que la nueva alianza será mejor que la que estalló en 2001 junto al país. Para eso disponen de un formidable aparato de propaganda que, al mando del multimedios Clarín, intentará custodiar las espaldas del candidato y atacar al oponente que compita por la escudería K. Esta semana, justo después de la convención radical que corroboró la UTE, el Grupo dejó en claro que jugará a fondo: TN, el canal de noticias del grupo, sumó a los ultra anti K Carlos Pagni, Nicolás Dujovne y a la familia Leuco. Para hacerle espacio a la nueva artillería pesada debió desplazar a los moderados Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda, que quedaron sin pantalla. En este año electoral, parece, en Clarín no habrá lugar para tibiezas.

Esa intransigencia es hija de la experiencia: varias veces el establishment dio por muerto el proyecto K, que resurgió de sus sucesivas crisis con medidas de alto impacto redistributivo que mortificaron a distintos estamentos del poder real. Fue el kirchnerismo que emergió de la derrota el que empujó la Ley de Medios, el matrimonio igualitario, la Asignación Universal y el plan Procrear. Fue después de un traspié electoral que el gobierno reestatizó el sistema provisional, recuperó a YPF y promovió la reforma electoral. Curiosidades del destino: la creación de las PASO, parte de esa reforma denostada por un sector de la oposición, colaboró para que ahora cuajara una alianza que el poder fáctico comenzó a cocinar varios años atrás.


2 comentarios:

Daniel dijo...

Creo (estoy diciendo: creo) que Massita no se va a bajar a la gobernación.
Sus votos emigrarán de tal manera más hacia el FpV que al nuevo rejunte macrista-radical.
Se me hace que ganamos. Si es que las ganas y la alegría le ganan a la acidez y el horizonte oscuro.
Lo único que puede seducir a los opositores es la figura de Macri. Y porqué? Ha sido un gran gestionador? No, mas bien todo lo contrario.
Solo porque la imagen vende y el tipo es fundamentalmente imagen.
Caído Macri se cae el Pro, esa es la prueba.
Y porqué votaría un ciudadano a alguien vacío de política para hacer política?
Porque la imagen es muy fuerte. Y la idea de "antipolítica" sigue pesando en la sociedad.
De nuestro lado, nadie tiene más imagen que Cristina.
Solo si le dan una vuelta de tuerca deberían pensar cual de las dos encierra contenido y promesa segura de continuación de proyecto. Y si caen en cuenta que es el proyecto que nosotros apoyamos el que le va a seguir dando más oportunidades toda vez que el contrario se las va a quitar.

Tilo, 73 años dijo...

A esta altura de las hostilidades, está más que claro que sólo hay DOS modelos de país. Si el rejunte variopinto pretende hacer creer que será MEJOR que el experimento que culminó en un raudo helicóptero, tendría que esmerarse en convencer mostrando algunas cartas de su mazo, de que será VERDADERAMENTE DIFERENTE.
Si bien es cierto que la influencia mediática es relativa (v.g. el triunfo apabullante del FPV en octubre de 2011), no olvidemos que el gran esfuerzo de avivar abombados es una novísima experiencia casi nunca antes intentada. Hasta no hace mucho, "si lo afirmaban los diarios, la radio o la tv", era indiscutible.

El sólo hecho de mencionar el "inevitable" ajuste cambiario, porque ya no pueden contener el babeo pre-orgásmico, es comprendido y metabolizado por muchísimos trabajadores como un seguro guadañazo a sus ingresos y a su calidad de vida.

Como decía mi abuelo, creo que se terminó el tiempo en que se ataban los perros con chorizos y acaricio con optimismo un nuevo triunfo de este modelo en octubre, única forma de seguir consolidando nuestra soberanía y bienestar. El resto es sólo un nuevo engaño.