lunes, 23 de febrero de 2015

Un comando venezolano-iraní (con adiestramiento cubano)


No es gratuito tanto análisis berreta. Eduardo Van Der Kooy no habla de "un comando venezolano-iraní (con adiestramiento cubano)" porque se lo crea, ni Mauricio Macri se cree que en su gobierno habrá una justicia "despolitizada". 



Seguramente es la recomendación de los asesores de campaña, sabedores de que hay público para eso. Uno de los fenómenos de estos tiempos es ver cómo personas con un muy buen despliegue profesional, que se manejan con inteligencia media en la mayoría de los órdenes de la vida reacciona de una forma tan torpe cuando se ve en medio de una discusión política. Tengo para mí que esto es consecuencia de no haber podido sortear la trampa despolitizadora a la que nos sometieron durante décadas los argentinos.

Nací con el gobierno de Frondizi, en las postrimerías de 1960. Empecé el jardín con Illia, durante la primaria mis presidentes fueron los generales Onganía, Levingston y Lanusse. Cuando iniciaba tercer año el presidente se llamó Jorge Rafael Videla. Recuerdo que durante los gobiernos militares en mi pueblo funcionaba la "Comisión del bien común", una reunión de señores preocupados por asuntos, digamos comunitarios, como por ej organizar las fiestas patrias frente a la plaza con las típicas carreras de bicicletas, el palo enjabonado y esas cosas. Había misa normalmente, estaba la liga de madres de familia, todos los años se realizaba la exposición rural y hasta teníamos un delegado municipal que dependía del intendente de Pellegrini.

Todos hacían política, sólo que nadie los votaba.
Todos hacían política, pero nos hacían creer que no...

Mi generación fue educada bajo la consigna de que la política es sucia o, cuanto menos, un mal necesario. El resto fue llegando por añadidura, una serie de razonamientos verdaderamente falaces que no resisten el análisis más simple pero que suenan acordes al sentido común de conciencias predispuestas a aborrecer la política porque una sociedad formateada para despreciar la política está condenada a ser manejada por aquellos factores de poder preestablecidos, porque al despreciar la política se está descalificando la única y gran herramienta que tienen las sociedades para discutir su presente y proyectar su futuro. En parte ello es consecuencia de la formación autoritaria. Varias generaciones descreen de nuestra capacidad para darnos gobiernos que nos mejoren la vida. Es como que está determinado que no podemos y que sólo "un Franco o un Fidel" pueden conducirnos, como dice el capítulo uno del manual del buen taxista. Pero por si ello fuera poco, en los noventa se incorporó otra noción, mucho más audaz y perniciosa que suena muy atractiva pero es nefasta:

"Necesitamos buenos administradores"

Una síntesis genial que remata en una oración de tres palabras todo un corpus político-ideológico. La idea es que la sociedad así como está, está bien y que por ende lo único que falta es que sea bien administrada. En esa construcción las desigualdades sociales son inevitables, lo mismo que el desempleo y la marginación. ("Siempre fue así", te espeta el sentido común encarnado en un interlocutor ocasional) Por eso cuando vienen políticas que ponen el acento en los desprotegidos, no falta el incluido que pone el grito en el cielo y emite barbaridades como por ej:

"Pse, mirá vos, yo aporté toda la vida y resulta que ahora le dan la jubilación a cualquiera que se rascó el higo"

Sabemos que no es así porque quizá sea nuestra generación la que tiene más padres y madres a quienes vimos romperse el lomo toda su vida como amas de casa, trabajando en negro o ignorando que su empleador se quedaba con los descuentos previsionales que le practicaba mes a mes. Sabemos, además, que a los nuevos beneficiarios de jubilaciones se les descuenta mensualmente la cuota del aporte que deberían haber hecho si hubieran estado en blanco, pero eso no importa: El incluido ya esparció su vómito fétido...

Una sociedad con profundas desigualdades necesita antes que nada buenos políticos, no buenos administradores, porque primero está transformar la estructura injusta. Luego, cuando lleguemos a un estado de cosas donde haya distribución de riqueza, igualdad de oportunidades y de derechos, recién ahí podríamos discutir el tema de los administradores. De momento no parece que estemos en esa etapa.


Por eso es que no hay que asombrarse cuando en cierta prensa y en ciertos políticos se ven razonamientos o construcciones discursivas tan elementales y que hasta parecen una tomada de pelo o una falta de respeto a la inteligencia media de las audiencias. Esos mensajes están dirigidos a un sector social específico, muy pero muy despolitizado y preferentemente muy anti K, o sea una audiencia muy predispuesta a consumir esas especies tanto como la del truco fotográfico que muestra a Cristina ora con la pierna izquierda enyesada, ora con el yeso en la derecha.

7 comentarios:

Pedro dijo...

Sólo aclarar que el comentario de Clint Eastwood tenía como objetivo criticar las invasiones "democratizantes" de EeUu en Irak, Libia, etc., no proponer una dictadura en Argentina.

Anónimo dijo...

Un detalle nomas: "yo aporte toda la vida" frase que me rompe la paciencia. No pibe, vos no aportaste un sope, a vos te descontaron del sueldo una guita para la jubilación, vos no pusiste nada, no sacaste un mango de tu bolsillo, siempre fue así. Un asiento contable en que vos nunca participaste.

Jorge de Lomas (un autónomo, hoy monotributista exasperado)

Gerardo Fernández dijo...

Tenés razón, pedro. Por eso lo saqué.

Don Frias dijo...

Habrían encontrado un borrador de la nota en el tacho de Vander Der Kooy con la frase original: "Un comando venezolano-iraní (con adiestramiento cubano), oriundo de Moscú y afiliado a la Cámpora".
Habría "pulido" la descripción final del sospechoso mercenario por temor a que sonara poco realista, y no muy creíble.

Carlos G. dijo...

Otra alternativa de las personas "bien pensantes" es que lo que se necesita es gente "honesta".
Sin más, con éso basta y sobra.
La honestidad simple y llana como oposición de la corrupción generalizada.
La antipolítica al palo (porque la política sería corrupta por definición).
Dicen que Illia se irritaba cuando destacaban su honestidad.

Marcela dijo...

Además, ¿quien no quiere terminar con la corrupción, con el hambre del mundo, con las injusticias, con la inseguridad?
Cualquier persona de bien (incluidos los que somos K), queremos esto. Ahora... ¿como joraca lo van a lograr? ¿con qué planes, con qué medios? Con enunciaciones vacías y voluntarismo... nada de nada!!!!

julio dijo...

No logro imaginar un comando donde unos dicen "¡que chévere chico" y la otra mitad habla en farsi.