lunes, 17 de junio de 2013

¿La sociedad gira hacia el centro?

En este muy movilizante post, Escriba nos deja al final estas preguntas:

"Pero entonces no me queda claro. ¿La sociedad gira hacia “el centro”? ¿Nunca “giró” a la “izquierda”? ¿O es que ocurre otra cosa?"

No sé si "la sociedad gira hacia el centro" o si nunca giró a la "izquierda", más bien se me ocurre que nunca estuvo en los planes colectivos salir del dibujo de país que se intentó bosquejar en el cuarto de siglo feroz que fue de 1976 a 2001. En una primera mirada podríamos convenir que la sociedad quiso volver a la carretera luego de la ida a la banquina del 2001 entendiendo que el accidente se había generado por fallas en la conducción (La Alianza) cuando para nosotros el problema estuvo antes que en el manejo, en un vehículo que se caía a pedazos (el modelo neoliberal).

La sociedad comprobó en 2001 las consecuencias del neoliberalismo, por eso luego avaló los lineamientos básicos del kirchnerismo en su faz de reconstrucción, pero llegó un punto donde entró a dudar si realmente quería salir de la estructura de los noventa, más bien diría que su dilema pasó por desconocer adónde conducía la salida de los noventa. La disyuntiva sigue siendo mantener el país dependiente, agroexportador y alineado mansamente con "el primer mundo" o buscar un camino que nos acerque más a una estructura capitalista que sin renegar de lo agropecuario tienda a dar más importancia al desarrollo industrial con un estado mucho más presente. Ahí hay un punto de conflicto y de debate profundo. Tenemos claramente un "núcleo duro" que banca el proyecto de salida de los noventa, existe un tercio que está claramente imbuido del espíritu y la letra del neoliberalismo y en el medio está ese tercio que duda y sobre el cuál debe apuntar el trabajo político.

Pero tenemos también el problema de que a veces no alcanza con tener mayorías parlamentarias para impulsar transformaciones profundas como la que se pretende en la justicia. Si sabemos que el aparato judicial está en manos una élite para nada dispuesta a perder sus privilegios, es obvio que con sacar una ley en el parlamento no alcanza. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. A la mayoría parlamentaria hay que acompañarla con la creación de un sentido común afín y eso por ahí ha faltado. De nada sirve que nos quejemos porque la justicia frena las leyes del parlamento. Estamos haciendo política y sabemos que los adversarios van a aferrarse a lo que venga con tal de defender sus posiciones. En su momento tenían el recurso del golpe de estado, ahora se refugian en la justicia. Es obvio.

Entonces hay que entender que la famosa "batalla cultural", pese a su bastardeo, sigue siendo central para dar el debate sobre qué tipo de país y sociedad queremos edificar. La noción de que "este país no me merece", hija directa de la mirada oligárquica según la cual el progreso, el conocimiento y las ideas lúcidas vendrán inexorablemente del norte, debe ser confrontada con elementos que demuestren que es posible edificar una sociedad más integrada, con mejor redistribución. Mientras muchos argentinos sigan convencidos que "este país" no puede ser más que un productor de carnes y granos, será imposible evitar que luego de intervalos de una década la sociedad gire inevitablemente hacia el centro que se quede ahí, que se conforme con ese rol en el mundo.

3 comentarios:

Alfre dijo...

En términos culturales, el mayor bastión que podría tener como objetivo tomar y defender un proyecto político (cualquiera) a largo plazo, es el sistema educativo. Aunque decir esto es una obviedad.

Lamentablemente, para que un proyecto político pueda plantear estos temas con cierta expectativa de éxito... se tiene que poder asomar la cabeza un poco fuera de esta situación binaria.

Y, más lamentablemente, los que toman la bandera de la "no confrontación", etc., e incluso los que se la mandan de "superadores" nada más que por no decir ni mu (fácil, eh), son los que jamás se animarían ni a amagar a mover el bote ni siquiera un cachito, en ningún sentido, a ver si flotan un ratito mas.

Leandro Hanc dijo...

Bueno... Interesante porque Escriba pone en el tapete lo que todos nos estamos preguntando.
Lo que primero habria que ver, para analizar es qué dinamicas hay dentro de la sociedad. Separemos a la clase media del pueblo. En este ultimo esta el sustento, el apoyo del gobierno. Las razones por las cuales Massa es tan popular sin haber dicho como piensa me da vueltas por la cabeza y arriesgo, esta alli la clave para pensar este misterio. Sabemos que la "gente" apoyara cualquiera que no sea kirchnerista para debilitar a Cristina. Pero, el pueblo? La verdad yo desde mi posicion de clase media no me puedo poner en traductor del pueblo, pero si plantear alguna respuesta hipotetica.
Para mi, al pueblo no le interesa si CFK se enfrenta a algun poder o no, eso le interesa a la clase media, al microclima de twitter y a la discusion torpe de las gorilas en la peluqueria. Las clases populares juzgan desde lo cotidiano, creo. Y El grueso del apoyo a Massa (y Scioli) esta en las clases populares. Dividiendo politica y economia analiticamene arriesgo a decir que estas popularidades se deben mas a cuestiones politicas ligadas a la inseguridad y el crimen organizado que el modelo económico. Creo que quieren ésto mismo pero sin crimen. Por la cuestion de la camara de seguridad Massa se hace popular. Por los programas de America que usan las camaras de Tigre. Creo que son populares por esa mano dura que el pueblo pide, esta instalada la idea de Crisitina es garantista, y que el garantismo es malo. De ahi el giro de CFK, que retoma esa idea del sentido comun se "entran por una puerta y salen por la otra". Ella ya esta leyendo esta coyuntura. Por eso, con todo el dolor, creo que correr a Garre y ponerlo a Berni como cara visible, y hacer esta demagogia punitiva que hace CFK era necesario.
Por ahi veria yo ese giro, es un giro polico, de hartazgo ante un problema tan dificil de resolver como el delito, pero no cuestiona las bases del modelo.

Daniel Velazquez dijo...

Lo más importante es entender que los medios periodísticos dictan cual es la verdad a buena parte de la población. Si uno sabe que va a tener el soporte periodístico puede emprender cualquier acción, sin importarle las consecuencias. Siglos atrás ese rol era implementado por la iglesia. Se invadía, se mataba y luego la iglesia indicaba que todo había estado bien.
Hoy lo hacen las corporaciones periodísticas. Massa es el producto actual de esas corporaciones. Fueron probando distintos personajes y fracasaron por distintas razones. El nuevo es Sergio, no necesita explicar nada, no necesita decir nada. Los medios se encargan de decir que es “el hombre que cambiará la historia”
Lo mismo ocurrió con la Corte Suprema: puede actuar y cientos de pantallas remitirán que todo estuvo bien. Que el congreso hace leyes y ellos deciden que las leyes no valen es presentado como una corrección y no como un conflicto de poderes. Que no paguen impuestos y que no tengan que jubilarse es presentado como aplicación de la libertad y no como aplicación de valores aristocráticos.
La independencia entre poderes (Montesquieu) que aprendimos en las aulas no existe, uno de los tres decide que es lo correcto y que es lo que se debe hacer. Me duele decir que en estos momentos son los gobernantes reales. Como buena aristocracia no se aplica hacia ellos ninguna ley humana. El famoso "checks and balances" se ha roto. Uno de los poderes es el supremo.
Y quienes pertenecen a ese poder no han sido elegidos por el pueblo, se quedaran en sus puestos lo que se les ocurra y harán lo que se les cante porque no tienen que dar cuenta de sus actos. Y si no pueden, cambiarán las reglas de juego para hacer lo que se les cante.
Habría que haberlos parado hace mucho. Cuando decidieron que la constitución era anticonstitucional era un buen momento. Habían llegado al máximo de la incoherencia y de lo tolerable. Pero pocos dijeron algo.
Abrazos. Daniel

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