martes, 12 de marzo de 2013

Sobre la columna de Santiago O'Donnell

En líneas generales tengo más desacuerdos que coincidencias con la columna que Santiago O'Donnel publicó el domingo en Página/12. Battista y Semán me expresan mejor. No obstante, me parece importante que se la haya publicado, que se debata al respecto, entre otras cosas porque nos está faltando sacar al aire muchas conversaciones que se tienen por lo bajo o incluso desavenencias como la de Mario Wainfeld con la AFIP de un mes atrás.

Contrariamente a lo que los idiotas puedan suponer, el kirchnerismo tiene a su interior ardorosos debates, eso es lo que lo separa del resto del espectro opositor, lo que le hace sacar diferencia, lo que lo enriquece. Sin ir más lejos, este blog, ha sido y es un espacio de discusión donde lo menos que hacen los lectores es acordar con mis posiciones.

Hay que profundizar esta línea

9 comentarios:

Ciudadano Cagna dijo...

No sé si califico como "idiota", pero creo que lo que supone no es la falta de ardorosos debates internos (que después de todo es algo común a cualquier espacio donde se opine acerca de cómo repartir guita o poder), sino la obsecuencia hacia la figura del líder, sea Ella o Él.
Aclaro que me consta que esa obsecuencia tiene sus límites, pero no por eso deja de parecerme riesgosa.

Lo comento porque, así como los idiotas hacen suposiciones y generalizaciones erradas acerca del kirchnerismo, los kirchneristas no carecen de la capacidad de equivocarse complementariamente.

Daniel dijo...

-"Contrariamente a lo que los idiotas puedan suponer, el kirchnerismo tiene a su interior ardorosos debates..."

Absolutamente. Salvo que cuando se lo explico a un opositor no lo cree. Aunque su descreimiento es directamente proporcional a su fanatismo. Tipos que de enloquecidos que están no te dejan siquiera contestar lo que te preguntan llevados por su compulsión, nos acusan de fanáticos.

Carlos G. dijo...

No tengo idea si O´Donnell está, o no, en un lugar que se pueda considerar kirchnerista, pero, llamativamente, utiliza una serie de argumentaciones en contra de la gestión de Chavez que son las que enarbolan sus más acérrimos opositores.
Quizás en las elecciones pasadas él también, como Binner, hubiera votado a Capriles.

Prol dijo...

El término "idiota" me parece poco feliz, en particular por su vaguedad que puede conducir a equívocos y discusiones estériles. No veo qué provecho puede traer su generalización. Propongo no exagerar.

elbosnio dijo...

los ardorosos debates entre simpatizantes kirchneristas (para no llamarnos como ¨el interior del kirchnerismo¨) tienen un gran problema de percepcion por comparación, que a mi me resulta imposible resolver.

Cuando a mi algun amigo me desafia a formular una critica a este proyecto y yo largo una larga lista de criticas que me harian un opositor si las hubiese hecho sobre Mitterand o Felipe Gonzalez, mi amigo de turno suele refutarme que esas no son criticas, son objeciones menores.

En una realidad politica donde un parsimonioso Nelson Castro afirma que la presidenta es bipolar, que hay doble comando, que los K son una fuerza de choque unida con el unico objetivo de robar o de enfrentar a los argentinos entre si, no hay ninguna critica que pueda sonar a critica.
Si uno confiesa, en un acto de sinceramiento, que le molestó la ley de ART o el enfrentamiento con Moyano o la elección de Boudou como vice, todo parece nimio frente a la salud mental de la presidenta o el provocar un tercer atentado para ganarse una coima con la venta de soja.

Creo que es un fuera de topico del post. Perdon.

Nando Bonatto dijo...

Estimado ,O Donnel no deja de ser un liberal que se espanta ante ciertas guarangadas que exagera ante los populismos y omite en los paises centrales.
Salvo el tema de la embalsamada que me parece de pesimo gusto,a lo demas no le encuentre ninguna objecion

Ciudadano Cagna dijo...

elbosnio:
Es difícil decir cuándo las objeciones son mayores y cuándo menores, pero creo que el hecho de que siga siendo "simpatizante kirchnerista" da una pista.

Del otro lado del sube y baja habría que considerar a aquellos que, sin tener diferencias irreconciliables en temas estructurales, hallan al kirchnerismo poco "simpático" por cuestiones más superficiales, como la liturgia (y religión) populista a la que hace referencia Gustavo Marcelo Sala o las nimiedades como las que señala el Payaso Barricada en su último post.
Y habría que considerar también qué efecto tienen estas nimiedades en la percepción que podamos tener de cuestiones más de fondo como ser el fin último que persiguen los gobernantes (el bien propio o el común). Es decir, si son corruptos o no, en qué grado, etc. Lo cual no me parece menor.

elbosnio dijo...

Cagna, tengo criticas importantes pero sigo siendo un gran simpatizante, basicamente porque no hay nadie que considere que puede hacerlo ni la mita de bien. (O que el resto lo hace el doble de mal, segun como quieras calificar).

Frente a una acusacion de dictadura bipolar es dificil defender ser critico. Es como si un simpatizante de hitler intentara explicarte que es un simpatizante "critico". No se lo aceptarías porque el minimo grado de critica ante semejante monstruo debería llevarlo a detestarlo. Asi que yo entiendo a quien cree que este gobierno es el mal absoluto que no juzgue mis criticas como validas. Es su primer error que lleva inevitablemente al segundo.

Si alguien ve afectada sus percepciones sobre el kirchnerismo por cosas superficiales, eso es ser un superficial. Deberiamos presionar al gobierno para que se dedique a cambiar esas cosas superficiales para que los superficiales puedan percibir las profundas? Yo creo que diría que no, aún cuando los votos superficiales fuesen mas. Pero siendo que son pocos (los que votarian K por sus efectos profundos pero hoy no los votan por sus efectos superficiales) no vale la pena ni plantearselo.
Que ganaríamos con tamaña distracción?

No generar sospechas de corrupcion por parte de las usinas de sospechas, no sé si es algo posible, pero de serlo seguro que lleva mucho esfuerzo. Creo mejor que lo dediquen a seguir empujando. Los electores terminan votando por los logros mas de lo que terminan des-votando por las sospechas o las especulaciones sobre intenciones satanicas.

Ciudadano Cagna dijo...

elbosnio: tengo un cierto desorden de ideas, pero haré lo posible por hacerme entender.

No creo que se pierda nada por cambiar lo que está mal, ya sea más o menos superficial. No es cuestión de votos, es cuestión de hacer las cosas bien.
Además, no acuerdo en hablar de "los superficiales", absolutizando en una etiqueta algo relativo.
No es por enredarnos de más, pero, ¿tus críticas son superficiales o profundas? [pregunta retórica e irrelevante]

Coincido en que el kirchnerismo es, hasta donde se ha visto, la mejor opción a nivel nacional, pero eso sólo quiere decir mucho si consideramos que existe una alternativa. Una pregunta (que acusarás de descabellada) es qué responsabilidad tiene el kirchnerismo en que tengamos la oposición que tenemos. O más bien, de qué manera, desde el 2003 a la fecha, ha propiciado un nuevo modo de hacer política, que vaya más allá de la acumulación de poder (¿el único Poder que necesita sintonía fina es el Judicial?). Y en qué medida se diferencia de otras oposiciones en los distritos en los cuales le toca ser oposición. En relación con esto me viene a la mente el asunto de la re-re, y la dificultad de encontrar un candidato distinto de Cristina.

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Existe un evidente conflicto entre la búsqueda del bien común y el bien propio. En el kirchnerismo se observan elementos que, al menos desde mi punto de vista, se explican mejor desde una perspectiva de búsqueda del bien propio: se utilizan medidas que benefician al pueblo a fin de acumular poder (y también a fin de hacer el bien, ya que estamos).

No se trata de inventar intenciones satánicas; tampoco esperaría que Cristina venda todas sus propiedades y regale el dinero a los pobres. Simplemente pienso que hay una mezcla, como en todo lo humano, una de cal y una de arena, de ayudarme a mí ayudando a los demás. Creo que así se resume "el modelo".
Personalmente, eso condiciona mi apoyo, por más que consider que "no haya nadie que pueda hacerlo la mitad de bien".

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